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Palabra   |   Descripción

Meoncia

Ver, Lidia (territorio de Asia Menor en los valles de los ríos Hermo y Caístro, que limitaba al este con ….).

Meonia

Nombre homérico de Lidia hasta el siglo VII a.C..

Meónida

Sobrenombre de Homero. Llamado así, bien por el nombre de su padre, Meón, bien por Meonia, el nombre de una comarca de Lidia que pasaba por ser la patria legendaria del gran poeta griego.

Meónides

Sobrenombre dado a las musas, porque se creía que la Meonia era patria de Homero, su más célebre favorita.

Meonio

Epíteto de Baco, por el vino del monte Tmolo, en Lidia, antiguamente Meonia.

Meonio

(Maeonius) (siglo III). Asesino de Odenato, fue aclamado emperador por los soldados pero luego asesinado por ellos mismos a los pocos días.

Meonis

Aracne, natural de Meonia.

Meonis

Ónfale, reina de Meonia.

Meonius

Sobrenombre de Baco, tomado del culto que se le tributaba en Meonia.

Meonius

Sobrenombre de Homero, o de Meón, su padre, o de Lidia, llamada Meonia.

Meotes

Designación genérica para una serie de estirpes (sindas, toretas, dandarios, tarpetas), que habitaban en las costas oriental y sudoriental del lago Meótide.

Meótide

o Palus Meótide, o Palus Meotis o Palus Meótico o Palus Mayátide o Palus Maeotis. Nombre con el que los griegos designaban el actual mar de Azov, cuyas dimensiones fueron considerablemente exageradas por los geógrafos griegos. Es el mar interior o gran golfo que forma la prolongación del mar Negro con la costa de la antigua URSS, al noreste de la península de Crimea. Tiene una extensión de 38.000 Km2. En él desemboca el río Tanais, hoy Don. El conocimiento de la Meótide por los griegos se remonta a la época arcaica temprana.

Mephitis

Divinidad femenina adorada por los samnitas.

Mer

Capital del XIV nomo egipcio, al oeste de El-Kusiya. Necrópolis de Kis (Cusae). Las tumbas hipogeas de los nomarcas de las Dinastías VI y XII están decoradas con relieves excelentes y en parte inusitados. Así, en la de Pepianj están representados como figuras sedentes cientos de antepasados, en la de Senbi y dos príncipes llamados Ujhotep, escenas de caza y agrícolas

Mera

Una de las Nereidas.

Mera

Mera es el nombre de la madre de Locro.

Mera

Heroína arcadia considerada como hija de Atlante y esposa del rey Tegeates, uno de los hijos de Licaón, epónimo de la ciudad de Tegea. Tenía su tumba, junto con su marido, en el ágora de la ciudad. Mera, esposa de Tegeates, fue madre de Leimón y Escefro, así como de Cidón, Arquedio y Gortis. Ver, Leimón.

Mera

Nombre del perro (o perra) del héroe Icario, introductor de la vid en el Ática, que murió destrozado por los campesinos ebrios (Ver, Icario, Erígone). Mera, con sus ladridos, condujo a Erígone, la hija de Icario, a la tumba de su padre. Cuando Erígone se suicidó, quedóse junto a la sepultura y murió de desesperación. o se mató arrojándose a la fuente Onigro. Dioniso transformó a este fiel perro en constelación. Pretendíase a veces que esta Mera había sido un perro de Orión.

Mera

Hija de Preto, rey de Argos, y Antea. Madre de Locro, a quien tuvo de Zeus. Fue una de las compañeras de Ártemis, quien la mató de un flechazo por sus amores con Zeus.

Mera

Sacerdotisa de Venus en Stacio.

Merab

Hija mayor de las dos que tuvo Saúl. Su padre prometió entregársela por esposa a David, pero finalmente se la concedió a otro hombre. En su lugar, David recibió a Mikal, la hija menor, que si bien en un principio se mostró muy enamorada de él, terminaría por avergonzarse de su efusiva religiosidad.

Merbalos

Maharbaal.

Mercablo

Localidad de la Hispania romana. Estaba a unos 36 km al este de Gades y 27 km al oeste de Bolonia. Hoy, Conil, provincia de Cádiz, comunidad autónoma de Andalucía, España.

Mercancía rética

Nombre moderno dado a la cerámica producida durante la época romana sobre todo en la provincia de Retia del Imperio romano, comprendiendo la región subalpina de la actual Alemania meridional. La cerámica rética se reconoce por su color oscuro y los adornos de estilo celta. En la mayoría de los casos se trata de recipientes para beber o almacenar líquidos que fueron producidos sobre todo en el siglo II en el sur de Alemania como por ejemplo en Schwabmünchen.

Mercedona

Diosa que presidía las compras y los pagos.

Mercedonio

En Roma, con el fin de equiparar el mes lunar con el mes solar, cada dos años se intercalaba entre febrero y marzo un mes, llamado "mercedonio" de veintidós o veintitrés días. Era deber de los Pontífices fijar el número de días que debían añadirse al mes intercalar. La verdad es que no cumplieron demasiado bien con su deber. Así que, en el año 45 a.C., Gayo Julio César decidió reformar el calendario, después de haber consultado al astrónomo alejandrino Sosígenes.

Mercenario

Término que, por naturaleza, corresponde a un extranjero en el Estado donde sirve como asalariado. Los términos mercenario (misthophóros), soldado (stratiótes) y extranjero (xenos) se usaron indiferentemente en el lenguaje cotidiano griego. Grecia era un país pobre y los hombres siempre buscaron empleo como soldados. En el siglo VI a.C. los tiranos pagaban a sus guardias personales. En el 480 los arcadios (Arcadia siempre fue la fuente de mercenarios más prolífica) incluso llegaron a ofrecerse a Jerjes. Más tarde, a lo largo del siglo V se encuentran mercenarios sirviendo a los sátrapas persas. Incluso Esparta los tomó a su servicio el año 424. Estos hombres eran en su mayor parte hoplitas, pero, a medida que avanzaba la Guerra del Peloponeso, los peltastas tracios mercenarios y soldados armados ligeramente procedentes de las partes menos avanzadas de Grecia irrumpieron en los ejércitos. Los Diez Mil que Ciro el Joven contrató en el 401 fueron famosos, pero simplemente fueron el primer ejército de mercenarios. El siglo IV, tal como se lamenta Isócrates, estuvo dominado por ellos, tal como sugieren las carreras de Ifícrates, Cares y Caridemo. Los persas se apoyaron en ellos para reconquistar Egipto, los foceos en su conflicto con Tebas (Ver, Tercera Guerra Sagrada). Filipo II de Macedonia tuvo que apoyarse en ellos en gran medida antes de que pudo construir su ejército. Alejandro Magno se enfrentó contra muchos mercenarios griegos al servicio de los persas (Ver, Gránico) y su presencia en Grecia en grandes cantidades animó a los griegos a comenzar la Guerra Lamíaca. El servicio mercenario floreció a lo largo de las guerras del período helenístico. Los barcos griegos también dependían de remeros y oficiales pagados (Ver, Marina griega). Los ejércitos romanos dependieron más de los aliados italianos (Socii y de los auxiliares extranjeros, Auxilia).

Mercuriales

Fiestas que se celebraban en la isla de Creta con una magnificencia que atraía muchos extranjeros, devoción provechosa en extremo al comercio. Se celebraba la misma fiesta en Roma el 14 de julio, pero con mucho menos aparato.

Mercuriales viri

Nombre que da Horacio a los poetas que están bajo las protección de Mercurio.

Mercurii dies

"día de Mercurio". Nombre latino del Miércoles.

Mercurii promontorium

Ver, Pulchrum (promontorio situado al noroeste de Cartago, entre el Mercurii Promontorium (cabo Bon) y el Candidum Promontorium (cabo Blanco)).

Mercurio

De todos los dioses antiguos, éste es a quien la fábula atribuye más funciones. Los griegos le llaman Hermes, intérprete o mensajero. Según Festo, su nombre latino venía de las mercancías, "a mercibus", y según otros, de "medius currere, queasi medieurius", como inventor de la palabra, intérprete de los pensamientos de los hombres. Intérprete y ministro fiel de los otros dioses, y en particular de Júpiter, su padre, les servía con un celo infatigable y aun en comisiones poco honestas. Cuidaba de todos sus negocios, tanto de los tocantes a la paz como de los pertenecientes a la guerra, y así mismo, del interior del Olimpo: de abastecerles y servirles ambrosía, de presidir los juegos y las asambleas, escuchar los discursos públicos y responder a ellos, etc.. Estaba encargado también de conducir a los infiernos las almas de los muertos, y de sacarlas de ellos, y nadie podía morir sino cuando este dios había roto del todo los lazos que unían el alma al cuerpo. Era además el dios de la elocuencia, la oratoria, los viajeros, los comerciantes, y hasta de los ladrones. Embajador plenipotenciario de los dioses, asistía a todos sus tratados de paz y de alianza. Ya se le ve acompañar a Juno, o para guardarla o para velar sobre su conducta, ya es enviado por Júpiter para entablar una intriga amorosa con otra amante. Aquí traslada a Cástor y Pólux a Penene; en otra parte acompaña el carro de Plutón cuando éste roba a Prosérpina. Embarazados los dioses con la disputa iniciada entre tres diosas sobre cual de ellas era la más hermosa, aquéllos le envían con éstas al pastor Paris. En fin, era invocado en los matrimonios, para hacer la felicidad de los esposos. Tan diferentes funciones hacen creer que hubieron varios Mercurios, y que dieron al hijo de Júpiter atributos que debieran haberse dividido entre muchos dioses del mismo nombre. Los mitólogos reconocen en efecto muchos Mercurios. Lactancio el Gramático cuenta cuatro: el uno hijo de Júpiter y Maia: el segundo del Cielo y el Día; el tercero de Liber y Prosérpina, el cuarto de Júpiter y Cilene, que como dicen los griegos, mató a Argos y huyó a Egipto, donde llevó el conocimiento de las letras. Según Cicerón había cinco: el uno hijo del Cielo y el Día; el otro del Valor y de Foronis, el cual era el que habitaba en la tierra y se llamaba Trofonio. El tercero era hijo de Júpiter y Maia, el cuarto del Nilo, que los egipcios creían estaba prohibido nombrar; el quinto, honrado por los feneates, era el matador de Argos. Todos estos Mercurios pueden reducirse a dos: el antiguo Mercurio o Thot, o Thant de los egipcios, contemporáneo de Osiris; y el que Hesíodo llama hijo de Júpiter y Maia. Los tiempos heroicos no tienen un personaje más célebre que el Mercurio egipcio. Era el alma del consejo de Osiris, quien se servía de él en los negocios más delicados, y que antes de partir para la conquista de las Indias dejó a Isis, a la cual había nombrado regenta, como su más hábil ministro. Se aplicó, en efecto a hacer florecer el comercio y las artes en todo Egipto. Ocupado en los conocimientos más sublimes, enseñó a sus gobernados el modo de medir las tierras, cuyos límites eran frecuentemente alterados por las crecidas del Nilo. En fin, pocas ciencias hubo en que no hiciese los más rápidos progresos; siendo él, en particular, el inventor de los caracteres misteriosos llamados jeroglíficos. Diodoro de Sicilia añade que Osiris le honró mucho, porque le había dotado de un talento extraordinario para todo lo que puede contribuir a la perfección de la sociedad. En efecto, Mercurio fue el primero que creo un idioma exacto y regular, de los dialectos inciertos y toscos que se usaban entonces, puso nombre a una infinidad de cosas nuevas y usuales, inventó los primeros caracteres, arregló hasta la armonía de las frases, instituyó muchas prácticas religiosas y dio a los hombres los primeros rudimentos de astronomía. Luego les enseñó la lucha, la danza, como también la fuerza y la gracia que el cuerpo humano puede obtener con estos ejercicios. Inventó la lira, a la cual puso tres cuerdas, aludiendo a las tres estaciones del año. En fin, él fue, según los egipcios, el que plantó el olivo que los griegos creen deber a Minerva. El segundo Mercurio, hijo de Júpiter y Maia, se hizo célebre entre los príncipes de los Titanes. Después de la muerte de su padre, le tocó en herencia Italia, las Galias y España, de donde fue dueño absoluto después de la muerte de su tío Plutón; y de los mauritanos, al fallecer su abuelo Atlante. Era un príncipe astuto, artificioso y simulador: viajó más de una vez por Egipto para instruirse en las costumbres de este antiguo pueblo, y para aprender en él la teología, y sobre todo la magia, que entonces estaba muy en auge, y en cuya ciencia se aventajó después. Por lo mismo fue tenido como gran augur de los príncipes de los titanes, quienes le consultaban continuamente. Su elocuencia y habilidad en las negociaciones, de las cuales Júpiter sacó gran provecho en las guerras que tuvo con los príncipes de su familia, le hicieron tener por mensajero de los dioses. Sus defectos no fueron menores que sus bellas cualidades y su conducta artificiosa y humor inquieto obligaron a los demás hijos de Júpiter a declararle la guerra, durante la cual vencido muchas veces, tomó por último el partido de retirarse a Egipto, donde murió. Otros creen que terminó sus días en España, donde se veía su sepulcro. Tal es la historia de Mercurio, alterada por los griegos y mezcIada con muchas fábulas; porque en primer lugar, parece que dieron su nombre a muchos príncipes que tuvieron algunas de sus cualidades y en segundo estas mismas cualidades han dado lugar a muchas alegorías. Por ejemplo, la cadena de oro que salía de su boca y que terminaba en los oídos de los que quería conducir, significaba que encadenaba los corazones y los espíritus con la dulzura de su elocuencia. Si se le pintaba con medio rostro claro, y el otro negro y sombrío, es porque se creía que conducía las almas a los infiernos y que por lo tanto tan pronto se hallaba en el cielo, como en la tierra, como en el reino de las tinieblas. Si los egipcios le representaban con cabeza de perro era, dice Servio, para significar su vigilancia y su sagacidad. En cualidad de dios de los ladrones y mercaderes se atribuyen a Mercurio muchas Picardies y sabemos por Luciano que siendo aun niño robó el tridente a Neptuno, las flechas de Apolo, la espada de Marte y el cinturón de Venus, lo que parece indicar que era hábil navegante, diestro en el tiro con arco, valiente en los combates, y que unía a estas cualidades todas las gracias del discurso. Apolodoro hace mención de otro robo que hizo a Apolo siendo aún pastor. Salió, dice este autor, de su cuna para robar los bueyes de Apolo y los hizo caminar atrás para hacer perder sus pisadas. El dios vino a pedir sus bueyes, encontró a Mercurio en la cuna, disputó con él y lo amenazó. En fin, como compensación, Mercurio regaló a Apolo el nuevo instrumento que había inventado, y Apolo le cedió los bueyes. Esta fábula se encuentra representada en un monumento, en el cual se ve a Mercurio presentando a un buey un puñado de hierbas. A pesar de sus buenas cualidades y de los beneficios hechos a Júpiter, Mercurio no conservó siempre la amistad con este dios, quien arrojó del cielo y redujo a guardar ganados, en tiempos en que Apolo, en su desgracia, tuvo que acudir al mismo recurso. El culto de Mercurio nada tenía de particular, sino el que se le ofrecían las lenguas de las víctimas, emblema de su elocuencia. Por esta misma razón se le ofrecía miel y leche. El primer higo que se cogía, se ponía delante de la imagen de Mercurio, que lo cogia cuando quería; de donde vino el proverbio griego, Ficus ad Mercurium, para denotar una cosa que es presa del primer ocupante. Se le inmolaban también becerros y gallos. Era especialmente honrado en las Galias, donde le ofrecían víctimas humanas. En Egipto, donde los sacerdotes le consagraban la cigüeña, animal famosísimo entre ellos después del buey; en Creta, como ciudad comerciante; en Cilene, en Elida, porque se creía que había nacido en el monte del mismo nombre, situado cerca de esta ciudad. Había en el monte una estatua colocada en un pedestal en postura indecente, símbolo de la fecundidad. Tenía también un oráculo en Acaia, que sólo ofrecía por las tardes. Después de muchas ceremonias se hablaba al dios al oído, para pedirle lo que se quería. Luego se salía del templo con los oídos tapados con las manos, y las primeras palabras que se oían eran la respuesta del dios. Anfión fue el primero que le erigió un altar. En Italia fue puesto en el número de las ocho divinidades principales, llamadas Dii selecti. Se le concedió el sexto lugar, porque se le atribuía el gobierno del sexto planeta. Los crotoniates, quienes habían adoptado el sistema egipcio, renovado por Pitágoras, él cual atribuía al curso de cada planeta un sonido musical, creían que Mercurio dejaba oir el "ut" y la Luna el "sí". Los ex-votos, que los viajeros le ofrecían de vuelta de un largo y penoso viaje, eran pies alados. Los comerciantes romanos celebraban una fiesta en su honor el 15 de mayo, en cuyo día se le había dedicado un templo en el Gran Circo, en el año 675 de la fundación de Roma, Sacrificaban a este dios una marrana preñada y se rociaban con el agua de una fuente llamada Agua Mercurii, a la cual atribuían una virtud divina, rogando a Mercurio que les fuese propicio en sus tráficos, y que les perdonase, dice Ovidio, sus pequeñas trapisondas. Como a su divinidad tutelar, le pintaban por lo regular con una bolsa en la mano. Algunos monumentos lo representan con la bolsa en la mano izquierda, y en la otra un ramo de olivo y una clava, símbolos el uno de la paz, útil al comercio; el otro de la fuerza y de la virtud, necesarias al tráfico. En calidad de negociante de los dioses, lleva el caduceo, emblema de la paz, que además tiene la virtud de conducir a los párpados, el sueño y los sueños. Las alas de su gorro, de sus pies, y de su caduceo, denotan su ligereza en ejecutar las órdenes de los dioses, sobre todo en conducir y sacar de los infiernos las almas de los muertos, de estas alas unas son negras y otras blancas. Las primeras anuncian al Mercurio celeste y las otras le sirven para penetrar en los infiernos. La vigilancia que exige tantos deberes, hace que se le de un gallo por símbolo. En un monumento se le ve caminando delante de un gallo, mucho más grande que él, y que lleva una espiga en el pico, símbolo quizá de que la sola vigilancia produce la abundancia de las cosas necesarias a la vida. Como los pastores le tomaban por patrono, se le ve algunas veces con un carnero. La tortuga que hay cerca de él denota que es inventor de la lira, en latín testudo. Se le pinta joven, hermoso, de una estatura elevada, ya desnudo, ya con una capa en las espaldas, que sólo le cubre la mitad. Cuando se le da barba larga y figura de anciano, se le rodea con una larga capa que le baja hasta los pies. De este modo, se ve en un mosaico de Herculano. Los griegos entonces le hicieron presidir como Príapo, los placeres desordenados de los sentidos. Algunas veces trae lanza, una pértiga armada de garfios o un tridente. Bajo estos atributos protegía el comercio marítimo. Se le concedía el tridente, según Macrobio, porque en la distribución que hizo Júpiter de los elementos entre varios dioses, Apolo tuvo el encargo de cuidar del fuego, Febo de la tierra, Venus del aire y Mercurio del agua. Fue considerado en lo sucesivo como inventor de la clepsidra. Los griegos, que designaban el guia divino de cada planeta por una letra de su alfabeto, la Luna por alpha, Venus por eta, el Sol por iota, Marte por omicrón, Júpiter por la ipsilon, Saturno por omega, figuraron jeroglificamente a Mercurio por épsilon. Así en las medallas griegas la A y la E indican con frecuencia una invocación a la Luna y a Mercurio. Algunas veces se ve cerca del dios la cabeza de Argos, como un trofeo de su victoria. En otras tiene ambos sexos, porque se le atribuía el poder transformarse a su voluntad en uno u otro. Se le representa también con un manto medio negro y medio blanco, porque como emblema del sol no ilumina más que la mitad del globo, y con su ausencia hace suceder las tinieblas a la luz. En algunos monumentos, Cupido pone alas a los talones de Mercurio; en otros, aparece al lado de Venus, emblema ingenioso de que los placeres del amor no tienen precio sino cuando el placer sabe apreciarlos. Mercurio se ve también cerca de Pitágoras, porque este filósofo enseñó la inmortalidad de las almas, y que el dios era su conductor. Una estatua de bronce del gabinete del rey de Prusia, da a Mercurio atributos que no le son ordinarios. Está colocado en medio de dos cuernos de la abundancia, y sobre el petaso que le cubre se levanta una cabeza de cisne. El cuerno de Amaltea representa la abundancia que lleva consigo el comercio, y el cisne indica los discursos del dios en la elocuencia. Como conductor de las sombras va desnudo, tiene en una mano el caduceo, y en la otra una antorcha para guiarle en la morada de las tinieblas. Por esta razón se encuentra su nombre en las urnas sepulcrales. Y por la misma se imaginaban que aquellos que creían verle en sueños, debían morir luego. Entre otras estatuas de este dios se distinguen las cuatro siguientes. La primera es un Hermes que se ve en los jardines de Versalles. La esculpió Lerambert, y Le Pautre la ha grabado. El dios lleva el petaso alado y los cabellos replegados bajo este gorro. Tiene la frente espaciosa como la que pintan los griegos. Al pie del busto se ven dos caduceos cruzados, en bajorrelieve. La segunda es una estatua antigua de cuatro pies y medio de alto que se ve en las Tullerías. El dios lleva un petaso con las alas encorvadas y replegadas. Está casi desnudo y tan sólo cubre su espalda una simple capa. En una mano tiene una bolsa y en la otra un caduceo sin alas, entrelazado con dos serpientes. Esta estatua ha sido grabada por Mellana. La tercera de Pigal, fue expuesta en el salón, obtuvo los más lisonjeros elogios. La cuarta de Pajou, en mármol blanco, trabajada en 1.780, es de seis pies de proporción y representa a Mercurio como protector del comercio. Entre los pintores modernos, se distingue Julio Romano, que en su historia de Psiquis ha representado al dios preparando el banquete de bodas. Un cuadro de Pierre ofrece a Mercurio enamorado de Herse, y transformando a Aglauro en piedra. Otro de Lagraneo, el joven, expuesto en el salón, en 1.781, presenta a Mercurio protector del comercio, derramando sobre Francia los tesoros que manan de esta rica fuente. Una de las obras maestras de la antigüedad, conocida anteriormente bajo el nombre de Antinoo del Belvedere, y que enriquecía el Museo de París, representa un Mercurio griego. Esta admirable estatua, de mármol blanco, es de proporción heroica. He aquí la nomenclatura de los principales atributos dados a este dios: alas en la cabeza y en los pies, a veces una negra y otra blanca, balanza, bastón, carnero, bolsa, o palo enroscado con dos serpientes y con alas, cadena de oro, gallo, cuerno de la abundancia, higo, antorcha, manto, a veces medio negro o medio blanco, clava, fuente, petaso, coronado con una cabeza de cisne, ramo de olivo, cabeza de Argos, cabeza de adormidera, tortuga, tridente, etcétera. Antes de terminar este artículo, no debemos olvidarnos de observar que las fábulas de Mercurio no han parecido a los sabios más distinguidos sino alegorías del curso del sol y de los fenómenos que produce este astro. El Mercurio celeste representa al sol o solsticio de verano. El Mercurio infernal es el sol de invierno. Si mata un gigante, es un lago que se deseca. Por otra parte, Argos no es más que el emblema del cielo, donde brillan cien ojos, esto es, innumerables estrellas; e Io lo es de la tierra representada por una vaca, animal terrestre utilísimo. Si Juno, esto es, la lluvia, persigue a Io hasta Egipto, el sol, más ardiente en las orillas del Nilo, disipa la niebla y hace más fértil la tierra. Si Mercurio desciende por fin a los infiernos para sacar las sombras, es el sol ocultándose en el horizonte; y su nacimiento parece lanzar de su alrededor a las tinieblas y los fantasmas, hijos de la noche. El autor del Mundo primitivo, y el sabio Dupuis, han llegado a demostrar esta opinión. En este caso el caduceo, que Homero llama verga dorada, no es más que un rayo solar que disipa la noche y las tinieblas, y siendo la serpiente entre todas las naciones el símbolo de la vida, se une su representación a la del rayo solar para significar que el astro del día, que fecunda la tierra, es el padre de la vegetación y parece dar vida a toda la naturaleza. Se dice que Apolo había dado el caduceo a Mercurio, lo que demuestra una vez más que era un rayo solar. Estos dioses, en efecto han sido confundidos muchas veces. Mercurio tiene, como Apolo, la cabeza radiante. Si este último ha inventado la lira, hace nacer los útiles necesarios para la medicina y es considerado como dios de los poetas, el primero ha inventado el laúd, es el mejor médico de su siglo y el dios de los oradores. Así ambos tenían un altar común en el templo de Júpiter Olímpico. Por todas partes se celebraban las fiestas principales de este dios a principios de mayo, porque entonces sus fuegos son más activos y resplandecientes. Una estatua del gabinete Cospiano representa a Mercurio con un capacete alado que le cubre casi enteramente las orejas. Va revestido con un ropaje que le baja hasta los pies. Detrás de su cabeza se ven escapar muchos rayos solares que indican claramente la faz del día. El primer templo de Mercurio en Roma fue edificado en el valle del Circo Máximo, en las laderas del Aventino y no lejos del puerto de Roma, que era el centro del tráfico. La fecha que se asigna tradicionalmente a la fundación de este templo es el año 496 antes de nuestra Era. El templo de Mercurio es anterior en tres años al de Ceres, erigido en sus cercanías. Ambos santuarios fueron construidos fuera del Pomerium (el recinto sagrado de la ciudad), lo cual parece indicar un origen extranjero del dios,.o, por lo menos, de su culto. Como Hermes, los atributos de Mercurio son el caduceo, el sombrero de alas anchas y las sandalias aladas; finalmente, lleva también una bolsa, símbolo de las ganancias que proporciona el comercio. Era el patrón de los mercados, de los mercaderes y de las ganancias. Como la mayoría de las divinidades romanas, Mercurio carece de mito propiamente dicho. Cuando interviene en la leyenda aparece como "traducción" de Hermes. Por ejemplo, en las tradiciones que lo presentan como el padre de Evandro (Ver). Pasa también por ser padre de los lares (Ver, Lara). Esta leyenda se explica tal vez por la circunstancia de que los lares, como Mercurio-Hermes, son los dioses de las encrucijadas.

Mercurio

Ver, Trismegisto, Hermes Trismegisto.

Mercurio

Nombre que daban los atenienses al primer criminal que se sentenciaba cuando eran muchos, porque enseñaba a los demás el camino de los infiernos.

Mercurios

Jóvenes de ocho, diez o doce años, empleados en la celebración de los misterios griegos. Cuando alguno iba a consultar el oráculo de Trofonio, dos muchachos del lugar llamados Mercurios venían, dice Pausanias, a frotarle con aceite, lavarle, limpiarle y hacerle todo lo necesario. Los romanos les llamaban Camilli.

Mercurius

Asentamiento de la Galia Aquitania, cuyo nombre está relacionado con el dios romano Mercurio. Hoy, Mercuès, departamento de Lot, región de Occitania, Francia.

Merdjefare

(siglo XVII a.C.). Sexto rey (ca.1.678) de la Dinastía XIV egipcia, sucesor de Sehabre y que hubo de gobernar, según el Papiro realde Turín, unos tres años. Merdjefare es conocido por monumentos de la zona del delta oriental y sobre todo por una Estela, localizada en 1988, en la que se le muestra junto al jefe Reniseb ante el dios Seped. Le sucedió Senadjare.

Merebriga

Meribriga (localidad prehispana de origen celta, citada por Plinio como Merobrica).

Merefnebef

(siglo XXIV a.C.). Visir en la Dinastía VI egipcia. La mastaba de un hasta ahora desconocido visir, Merefnebef, fue encontrada en Saqqara en 1.997. El propietario de la tumba estaba relacionado con el templo funerario del rey Teti. Merefnebef, que también se llamaba Fefi y Unasankh, tuvo cinco esposas. Su tumba contiene paneles de inscripciones pintadas superpuestas sobre una superficie blanca de estuco. Gran parte del color también se conserva en los relieves pintados de la tumba. Los hijos del visir, cuyos retratos están incluidos en la tumba, tienen sus retratos dañados; solo uno, llamado Fefi, como su padre, no está dañado.

Merem

Ciudad de Canaán.

Merenptah

Baenre-Merineteru Mineptah ((siglo XIII a.C.). Faraón (1.224-1.204 a.C.) del Imperio Nuevo y de la Dinastía XIX (1.305-1.186 a.C.). Decimotercer hijo y ….).

Merenre

Merenre I Antiemsaf I ((ss. XXIV-XXIII a.C.). Faraón (2.297-2.290) del Imperio Antiguo y de la Dinastía VI (2.345-2.173). Hijo mayor y sucesor en el trono de Merire Fiope I (Pepi I). Merenre nació cuando ….).

Merenre I Antiemsaf I

(ss. XXIV-XXIII a.C.). Faraón (2.297-2.290) del Imperio Antiguo y de la Dinastía VI (2.345-2.173). Hijo mayor y sucesor en el trono de Merire Fiope I (Pepi I). Merenre nació cuando éste era ya mayor, de su unión con una de sus dos reinas que compartían el mismo nombre, Ankhenesmeryre. Merenre I, que tenía como nombre Horus el de Ankhkhau, y como neswt bity el de Antiemsaf, que Manetón interpretaría como Methusuphis, hubo de gobernar pocos años. Los egiptólogos, frente a los tres que le atribuye Manetón, piensan en siete, diez e incluso 14 años. El nombre de Merenre I, debido al estado del pasaje, no aparece en el Papiro real de Turín pero sí en otras Listas y en varios monumentos. Aunque fue hijo de Imates, la Gran esposa de Pepy I, condenada por conspiración, las fuentes le atribuyen como madre a la mayor de las dos Ankhnesmeryre, que se casaron con su padre. Durante los primeros años de reinado tuvo como corregente a Pepy I, a deducir de una joya de oro con el nombre de ambos. Ya solo en el poder continuó, sin embargo, con la política tradicional, tanto en el interior (control de los nomarcas) como en el exterior (campañas sirio-palestinas y nubias). En su corto reinado de apenas 6 años dio pruebas de notable capacidad para gobernar. Nombró visir y gobernador del sur a Uni, personaje de origen humilde que protagonizó una carrera de funcionario ejemplar al servicio de la monarquía. Uni es el último de los grandes visires del Imperio Antiguo que desempeñó su cargo eficazmente y otras responsabilidades como la presidencia de la Suprema Corte de Justicia, de la que por cierto fue el último presidente efectivo. A lo largo de su reinado, Merenre fue apoyado por un grupo de poderosos nobles entre los que estaba su tío, el visir Djau, y Herkhuf, el gobernador de Elefantina. De Merenre I se conocen como mínimo cinco censos bianuales, así como su presencia por dos veces en la zona de Nubia, combatiendo contra los nativos y recibiendo el homenaje de los jefes de los países de Medja, Irthet y Uauat. Asimismo, envió a Iri y a Herkhuf al país de Yam con vistas a sus posibilidades económicas. Además encargó la realización de constantes expediciones más al sur y más al oeste, con objeto de explorar nuevos territorios y nuevas rutas. Construyó un canal en Asuán, que fue el que probablemente excavó posteriormente Sesostris III. Merenre I se hizo construir una pirámide en el sector sur de Saqqara, en la cual colaboró Uni, a quien había nombrado Gobernador del Alto Egipto, según sabemos por la autobiografía de tal personaje, muy influyente en los reinados no sólo de Merenre I, sino también en los de Teti y Pepy I. Tal pirámide, muy poco conocida, pues falta excavar buena parte de su complejo funerario, y que encierra una versión de los Textos de (as Pirámides, fue saqueada durante la Edad Media. Los trabajos arqueológicos en ella efectuados han aportado variado material, entre el que sobresalen el sarcófago y la momia de un hombre joven, que algunos no consideran que sea del rey, porque, aunque murió joven, es también posible que la momia sea de fecha posterior. De Merenre I, además de numerosos vasos de alabastro con su nombre, ha llegado también procedente de Hieracómpolis, una estatua de bronce, hoy en el Museo de El Cairo, figurado con su padre Pepy I. A su muerte le sucedió su hermanastro Pepy II, de corta edad, y no su hijo Merenre II, tenido de su matrimonio con su hermanastra, la princesa Neit.

Merenre II Antiemsaf II

(ss. XXIII-XXII a.C.). Faraón (ca.2.196-2.195) del Imperio Antiguo y de la Dinastía VI (2.345-2.173). Hijo de Merenre I y de su hermanastra Neit, y sucesor del rey Pepy II. Merenre II, llamado Djefaemsaf como nombre del título neswt bity y conocido por la Lista de Abidos, reinó muy poco tiempo en un ambiente de clara descomposición social. Manetón, que lo llama Menthesuphis, le asigna un solo año de reinado; por su parte, de acuerdo con el Papiro real de Turín, que presenta una laguna para este período, Merenre II habría reinado trece meses. La irrupción de beduinos en el Delta provocó el fin de las actividades económicas, originando un motín en Menfis que finalizó con el asalto al Palacio Real y la prisión de Merenre. Su mujer Nitocris puede huir a Heracleópolis, nomo vecino a Menfis y por entonces fiel a la Dinastía menfita. Le sucedió la reina Nitocris.

Merer

(siglo XXI a.C.). Escriba en la Dinastía X egipcia. Escriba de las ofrendas divinas, fue enterrado con algunas estatuas de madera que lo representaban vestido con falda; cada una de las estatuas lleva inscritos extractos de los Textos de los Sarcófagos escritos en jeroglíficos cursivos (hierático). En las dedicaciones, Merer es aclamado como "Osiris Merer", un primitivo ejemplo de la costumbre, que llegó a ser común, de nombrar al difunto como Osiris.

Merer

Jardinero en las Dinastía XII-XIII egipcias. La estatua de Merer tiene una inscripción que sugiere que era un regalo del rey para que Merer fuese recordado por el dios. Sin embargo, es posible que la estatua fuera usurpada, ya que su calidad sugiere que fue esculpida para un funcionario más importante que un jardinero.

Mereris

Jefe de los demonios que se mezclan con los rayos y los relámpagos, con el designio de infectar el aire y ocasionar la peste.

Mereruka

(siglo XXIV a.C.). Visir (ca.2.350) de Ótoes (Teti), faraón del Imperio Antiguo y de la Dinastía VI (2.345-2.173). Hijo de Nedjetempet, fue uno de los grandes nobles del reinado de Teti, con cuya hija estuvo casado. De Mereruka, que también desempeñó diferentes funciones palaciegas durante el reinado de Pepy I, así como religiosas (fue Supervisor de los sacerdotes de la Pirámide de Teti), ha llegado una importante mastaba, la más compleja del Imperio antiguo, situada en el lado norte, muy cerca de la Pirámide de su suegro, constituida por 32 cámaras conectadas entre sí, y habilitada para él, para su esposa, la princesa Hert-Uatet, llamada también Sesheshet (la hija de Teti), y para su hijo Meri-Teti. Muchas de ellas decoradas con escenas de la vida cotidiana: caza, pesca, cosechas, escenas de harén, de danza, de ejercicios gimnásticos femeninos, etc.. En un relieve, Mereruka aparece sentado ante un caballete pintando una escena con tres figuras que representan las estaciones. Como Mereruka fue un gran noble y no un pintor profesional, su práctica del arte sugiere un grado de cultura y sofisticación entre los nobles del Imperio Antiguo que les permitía realizar actividades que eran normalmente obligación de los artistas que tenían a su cargo. Las escenas pictóricas de dicha mastaba son de excelente calidad artística y se hallan en muy buen estado de conservación. En la sala mayor sobresale una estatua de Mereruka, situada en una hornacina.

Merery

(siglo XXII a.C.). Sacerdote de la Dinastía VIII egipcia. Merery fue un sacerdote destacado en el templo de Hathor en Dendera. A juzgar por el tamaño de su mastaba, fue un hombre importante, más de lo que indica su función sacerdotal. Se llama a sí mismo "señor, canciller del rey del Bajo Egipto y único compañero". También fue guardián del ganado de Hathor. Menciona que su predecesor fue un tal Bebi, nomarca del sexto nomo, cuya capital era Dendera. Aunque Merery no parece haber sido nomarca, su estatus era tal que puede ser comparado a Bebi. Su autobiografía fue inscrita en un estrecho friso en la parte frontal de su mastaba, con los jeroglíficos grabados en altorrelieve.

Meresamun

(siglo IX a.C.). Sacerdotisa de la Dinastía XXII egipcia. Fue una cantante en el templo de Amón, y por tanto perteneciente al séquito de la esposa del dios Amón, la Divina Adoratriz, en una época en que el templo ejercía una considerable influencia política en el Alto Egipto, además de cumplir con sus obligaciones religiosas más convencionales.

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