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Página 859 - 1322 Palabras 42901 al 42950 de 66095

Palabra   |   Descripción

Mermere

Gygaea (lago de la antigua Lidia que se emplaza en la llanura aluvial del actual río Gediz).

Mermero

Capitán troyano, muerto por Autílo.

Mérmero

Mérmero es uno de los dos hijos de Medea y Jasón. Con su hermano Feres fue muerto en Corinto por Medea, para castigar a Jasón por su infidelidad. Según otra tradición, Mérmero y Feres fueron lapidados por los corintios por haber llevado a la hija del rey Creonte los regalos envenenados que causaron su pérdida y la del rey. Finalmente, se contaba también que Mérmero, hijo mayor de Jasón y Medea, había muerto de otro modo: habiendo acompañado a su padre a Corcira, donde había sido desterrado después del asesinato de Pelias (Ver, Medea), fue muerto por una leona durante una cacería, en Epiro.

Mérmeros

Centauro famoso por la velocidad de su carrera, muerto en las bodas de Pirítoo.

Mermesha

Esmenjkare Imira-Mesja (Faraón (ca.1.750) del Segundo Período Intermedio y de la Dinastía XIII (1.786-1.633). Accedió al poder con el nombre neswt bity de ….).

Mermnadas

o Mérmnadas. Dinastía que reinó en la Lidia en el siglo VII a.C. y en la primera mitad del VI. Ver, Dinastía de los Mermnadas, Mirso.

Mérmnadas

Mermnadas (dinastía que reinó en la Lidia en el siglo VII a.C. y en la primera mitad del VI).

Mermno

Pretendiente de Hipodamía. Muerto por Enómao, padre de ésta.

Merneferre Iy

o Ay o Iya (ss. XVIII-XVII a.C.). Faraón (1.700-1.676) del Segundo Período Intermedio y de la Dinastía XIII (1.786-1.633). Sucesor de Ibia. De su reinado, a comienzos del turbulento Segundo Período Intermedio, no se sabe prácticamente nada. Parece haber aceptado el papel de vasallo de los gobernantes hicsos. El Papiro real de Turín le asigna 13 años, 8 meses y 28 días de gobierno. De Ay, llamado como nombre neswt bity, Merneferre, han llegado partes de un dintel de Karnak, el piramidión de su pirámide de ladrillo en Saqqara, además de otros objetos arqueológicos menores, tales como una vasija, un sello cilíndrico y algunos escarabeos. A su muerte el trono pasó a Merhetepre Sebekhotep VI.

Merneit

Reina del Imperio Antiguo (Periodo Tinita). Esposa de Uadyi faraón del Período Tinita y de la Dinastía I (3.065-2.890) y madre de Den, soberanos ambos de la Dinastía I, la cual hubo de jugar un importante papel político, puesto que su mastaba en las necrópolis reales de Abido y Saqqara, al lado de la de los reyes de las dos primeras Dinastías, es la única que pertenece a una mujer. Ello podría significar que Merneit llegase a gobernar efectivamente, quizá como regente durante la minoría de su hijo

Merneith

o Meryet-nit (siglo XXXI a.C.). Reina (ca.3.040) de la Dinastía I egipcia. Probablemente hija del rey Djer, el segundo rey de la Dinastía. Merneith fue esposa de Dyer y madre de Den, siendo por tanto de gran importancia en los años en que se formó el Estado egipcio. Existen evidencias de que a Merneith se le concedió el estatus de soberano, quizá porque actuó como regente durante la minoría de su hijo. Se le proporcionó una gran tumba en Abidos, donde fue enterrada junto a varios de sus servidores, entre ellos algunos que podrían haber llegado a formar parte de las clases medias de la sociedad: su constructor de barcos, artistas y su fabricante de vasos. También se la dotó de una barca solar para que pudiera viajar por el cielo en compañía de los dioses. El nombre de Merneith está compuesto con el de la diosa de Sais, Neith, pero no existe ninguna evidencia de que tuviera una afiliación especial con el norte. Una mastaba en Saqqara (3503) que aparece asociada a ella fue preparada para los enterramientos de algunos artesanos que fueron enviados para servir a la reina en la otra vida. En esa tumba 3503 se encontraron sellos de un alto funcionario, Seshemka, por lo que se ha especulado con que la tumba podría ser suya.

Merneith Uakhibre

Personaje de la Dinastía XXVI egipcia, que consagró una estela de piedra calcárea a Osiris e Isis.

Mero

(ss. IV-III a.C.). Natural de Bizancio. Casó con el filólogo Andrómaco, al que se conoce como autor de un léxico etimológico. Ella, por su parte, escribió versos épicos, entre ellos un himno a Posidón, con elegías, poema líricos, etc. Pusieron a su hijo el nombre de Homero, autor muy conocido que formó parte de la llamada Pléyade. Suele emparejársela con Ánite.

Merobrica

Meribriga (localidad prehispana de origen celta, citada por Plinio como Merobrica).

Merobriga

Mirobriga.

Merocte

Piedra fabulosa de que Plinio hace mención. Era, dice, de un verde de puerro y rezumada de leche.

Merodac-baladan II

Marduk-apla-iddina II ("el dios Marduk me ha dado un primogénito" (siglo VIII a.C.). Rey (721-710 y 703-702) de la Dinastía IX de Babilonia y líder antiasirio de la tribu caldea de Bit Jakin, a orillas del golfo Pérsico. Tal personaje, conocido ….).

Merodach-baladan II

Marduk-apla-iddina II ("el dios Marduk me ha dado un primogénito" (siglo VIII a.C.). Rey (721-710 y 703-702) de la Dinastía IX de Babilonia y líder antiasirio de la tribu caldea de Bit Jakin, a orillas del golfo Pérsico. Tal personaje, conocido ….).

Meroe

o Méroe. En egipcio antiguo Beruat, Meruat o Meruy, en árabe Meraui. Nombre de una vasta estepa (hoy, Butana) que se extiende por la ribera derecha del Nilo, al sur del río Atbara. Capital de los reyes kushitas desde el siglo VI a.C., entre la 5ª y 6ª cataratas, a 200 km al noreste de Jartum, cerca de Begrauiya (Sudán). En esta región de Butana, rodeada hasta tal punto de corrientes de agua que los antiguos viajeros la consideraban una isla, Meroe, era un centro floreciente ya en al siglo VIII antes de nuestra era. Se convierte definitivamente, en el siglo III, en la capital que aquello que los griegos denominaron Etiopía. Hay numerosas lagunas en nuestro conocimiento sobre la civilización y la historia meroíticas, pero es indudable que el reinado de Meroe desempeñó un importante papel, al menos en la Baja Nubia hasta Assuán, en los primeros momentos de la dominación de los lágidas. Diodoro de Sicilia evoca a un tal Ergamenes que se ha interpretado como Arnekhamani, el constructor del templo consagrada al león Apedemak en Mussawarat es-Sofra. Fue, sin duda, este soberano filoheleno el que introdujo en Meroe el arte alejandrino, del que encontramos huellas en las excavaciones. Es probable, asimismo, que Meroe interviniese en las sublevaciones del Alto Egipto contra Ptolomeo V. La "isla de Meroe" se convierte en leyenda en la literatura clásica, que la concibe como un lugar inaccesible en donde la civilización de los faraones habría conservado su pureza original. La arqueología revela, sin embargo, que a partir del siglo II antes de nuestra era, los rasgos indígenas predominan. Los meroítas abandonan la lengua egipcia para utilizar la del país, que ha permanecido transcrita con ayuda de los signos jeroglíficos derivados del demótico. Adoptan, también, un régimen político matriarcal de tipo africano y sitúan a la cabeza a una reina, la Candace. Una de estas reinas se enfrentará al prefecto Petronio, durante el reinado de Augusto, logrando así preservar su reino contra el invasor romano. A pesar de haberse realizado una expedición en época de Nerón, los datos que tenemos sobre este reino, que en este momento está en su apogeo, son muy vagos. Las relaciones con Roma, aunque esporádicas, se mantendrán hasta el siglo IV de nuestra era, pero no serán suficientes para deshacer la confusión entre Etiopía y la India, fomentada por la novela griega que no dudará en vincular a ambas civilizaciones de cara a un público ávido de exotismo. El reino de Meroe tuvo una duración semejante al de Egipto ya que no se hundirá hasta el 350 después de Jesucristo, ante los ataques de los axumitas que extenderán la religión cristiana hasta el vecino país de los nubas. La civilización que se instala entonces en el antiguo reino es mal conocida. Retorna a las raíces de la cultura de los bedjas, los temibles blemios que fueron los últimos fieles del templo de Isis en Filas hasta la época de Justiniano. Esta civilización asociará reminiscencias egipcias y meroíticas y este extraño ensamblaje resistirá mucho más tiempo contra el cristianismo que la civilización egipcia puesto que no cederá definitivamente hasta mediados del siglo VI antes de Jesucristo. Los meroítas estaban tan convencidos como los lágidas de ser los herederos de los faraones. Sin embargo, hasta la más pequeña obra de arte producida por ambas culturas revela que, si por una parte ambas son herederas de la cultura egipcia, por otra, cada una aportó elementos propios que las diferencian del modelo original. Cuando Pi(ankb)y conquistó Egipto, se sentía, y no sin razón, egipcio y no nubio, puesto que la civilización que él representaba no fue sino el fruto de una aculturación llevada hasta su último extremo. A pesar de las excavaciones de J. Garstang en 1909-14 y G.A. Reisner en 1922-25, la extensa región de asentamientos y necrópolis está insuficientemente estudiada. Determinan la gran impresión de Meroe los campos de pirámides, en las que se enterraba desde muy temprano a los miembros de la casa reinante y a los propios reyes, sólo desde el siglo III a.C.. A pesar de que siempre se mantuvo evidente la semejanza formal con el arte egipcio, nació en Meroe una cultura propia, que floreció hasta el siglo III de nuestra era. Hoy, Kabuchía.

Méroe

Meroe (en egipcio antiguo Beruat, Meruat o Meruy, en árabe Meraui. Hoy, Kabuchía. Nombre de una vasta estepa (hoy, Butana) que se extiende por la ribera derecha del Nilo, al sur del ….).

Méroe

Isla formada por una bifurcación del Nilo. Sus altas temperaturas aceleran la fermentación de los vinos.

Merófarres

o Merorrafes "cosido en el muslo". Sobrenombre de Baco.

Meroítico

Relativo a Meroe (Egipto). Cuando el faraón Neferibre Psamético II invadió Nubia, los reyes de la Dinastía II kushita abandonaron Napata y trasladaron su capital a Meroe, más al sur y por ello más resguardada. Ello contribuyó a la africanización del estado, convertido en meroítico. El reino de Meroe, cuyo centro se encontraba entre la 5ª y la 6ª catarata, a pesar de acentuar progresivamente su caracter autóctono, visible no sólo en todo tipo de manifestaciones artísticas sino también en el abandono gradual del egipcio clásico en las inscripciones monumentales, sustituido por el meroítico, no renunció jamás, sin embargo, a sus orígenes culturales egipcios. Sus reyes siguieron considerándose faraones de Nubia, manteniendo el protocolo y las enseñas de la realeza faraónica. El estado meroítico sobrevivió, además, hasta mediados del siglo IV de nuestra era, desarrollando en este lapso considerable de tiempo una fecunda cultura nubio-egipcia, la cultura meroítica, que a su vez influenció de manera importante, tanto en el plano político como en el cultural a numerosos pueblos del continente africano; muchas de esas influencias han llegado prácticamente hasta nuestros días.

Meroliacense

o Castrum Meroliacense o Meroliacum. Antiguo oppidum de la Galia céltica situado en una meseta basáltica aislada. Hoy, Chastel-Marlhac, departamento de Cantal, región de Auvergne-Rhône-Alpes, Francia.

Meroliacum

Meroliacense (antiguo oppidum de la Galia céltica ….).

Mérope

Una de las Helíades.

Mérope

Adivino de Percote, en Misia. Padre de Clite, esposa de Cícico.

Mérope

Natural de la isla de Cos y padre de Eumelo. Ver, Agrón.

Mérope

Princesa ateniense, hija de Erecteo y Praxítea, la hija de Frásimo. Según Plutarco fue la madre del famoso Dédalo.

Mérope

También llamada Ero, Hero, y Érope, era una hija de Hélice y del rey Enopión. Hermana de Evantes, Estáfilo, Marón y Talo. Partió de su Creta natal y se estableció en esta isla del Egeo, junto a la costa jonia. Hasta allí llegó el célebre Orión para solicitarle la mano de su hija, pero Enopión, que estaba enamorado en secreto de ella, le fue dando largas mandándole cazar todas las criaturas salvajes que poblaban la isla. Orión cumplía los encargos pacientemente, y cuando volvía de cada misión, entregaba a su amada las pieles de los animales que cazaba. Pero la situación se estaba haciendo insostenible, la paciencia de Orión se estaba agotando y ya no quedaban casi animales que cazar. Enopión, que se negaba a renunciar de Mérope, emborrachó una noche a su huésped, le sacó los ojos y lo abandonó en la playa. Otra verión le exculpa al afirmar que Orión se había emborrachado y había violado en su delirio a su pretendida, razón por la cual Enopión, invocando a su padre Dionisio, le emborrachó de nuevo y le cegó. Cuando Orión se despertó se alejó nadando por el mar y tras un largo peregrinar consiguió que el dios del Sol le devolviera la vista. Entonces volvió a Quíos, pero no encontró a Enopión, pues éste se había escondido en un refugio subterráneo que le había preparado Poseidón y que había construido el mismo Hefesto.

Mérope

Hija del río Sangario, y una de las primeras esposas de Príamo.

Mérope

Hija de Cebrenos. Suegra de Príamo, por su hija Arisbe.

Mérope

También llamada Camiro, era una de las hijas de Harmótoe y del cretense Pandáreo, hijo de Merops, el cómplice de los robos del ladrón Tántalo. Cuando se descubrió que ambos eran los autores del hurto del mastín de oro que había custodiado a Zeus cuando era un niño y que estaba en el templo del dios en Dicte, Tántalo fue castigado a sufrir los tormentos del Tártaro y Pandáreo fue convertido en piedra o huyó a Sicilia con su mujer, muriendo allí en la miseria. Entonces las diosas Hera, Artemisa y Afrodita se hicieron cargo de sus dos hijas, Mérope y Cleotera, ablandando el corazón de Zeus para que no fueran castigadas. Pero éste, sospechando que tal solicitud con las huérfanas sólo podía deberse a que las diosas estuvieran implicadas en el robo del mastín, las entretuvo con argucias y ordenó a las harpías que se apoderaran de las muchachas, entregándolas después a las erinias para que expiaran con sus sufrimientos los pecados de su padre.

Mérope

Era una doria que estaba casada con el rey Pólibo de Corinto, y cuya historia muchos atribuyen a Peribea. Cuando el rey Layo de Tebas, temiendo lo predicho por un oráculo, abandonó a su hijo recién nacido para que muriera en el monte, los hombres de Pólibo lo encontraron y se lo entregaron a Mérope, que le llamo Edipo por sus pies hinchados y lo crió como si fuera suyo. Pero receloso de las bromas de sus compañeros, que decían que un hombre tan valiente no podía haber nacido del taimado Pólibo, Edipo acudió al oráculo de Delfos, que le vaticinó que mataría a su padre y se casaría con su madre. Horrorizado, Edipo no volvió más a la ciudad de Corinto, y se dirigió a Tebas, donde se materializó su terrible destino. Cuando Pólibo murió Mérope se creyó en la obligación de contarle a Edipo la verdad de su nacimiento. Convencido además por otros indicios, el parricida e incestuoso involuntario se sacó los ojos y dejó el trono en manos de sus hijos (y hermanos) Eteocles y Polinices.

Mérope

Esta ninfa, hija de la oceánide homónima o de Helio y Clímene fue una de las que lloraron tanto la muerte de su hermano Faetón que tras cuatro meses de lamentos sus lágrimas se convirtieron en ámbar y terminó transformándose, junto con sus hermanas, en los álamos que vierten su ámbar en el río Erídano. Ver, Helíades.

Mérope

Esposa del rey Megareo de Beocia, en cuyo honor recibió su nombre la ciudad de Mégara. Con él tuvo a Hipómenes, el joven que arriesgó su vida para casarse con Atalanta, una guerrera que queriendo permanecer virgen solicitó a su padre que todos los que quisieran pretenderla debían participar en una carrera con ella. Si Atalanta los alcanzaba tenía el derecho a matarlos, pero si alguien conseguía vencerla, se casaría gustosa con él. Hipómenes ganó la competición astutamente, al ir soltando en su recorrido las manzanas de oro que le había dado Afrodita y que Atalanta se entretuvo en ir cogiendo.

Mérope

Uno de los gigantes que quisieron arrojar a los dioses del cielo.

Mérope

Célebre adivino, oriundo de Percote, en Tracia. Predijo la muerte de sus hijos Amfio y Adrastro. Estos, sordos a las amonestaciones de su padre, fueron a la guerra de Troya y murieron ambos a golpes de Diomedes.

Mérope

Rey de la isla de Cos. Ver, Etemea.

Mérope

Una de las ninfas acuáticas llamadas oceánides, por ser hijas de Océano y Tetis. Hesíodo menciona que había más de tres mil, y todas ellas estaban asociadas a un estanque, fuente, río o lago. Mérope se casó con Clímeno, el hijo de Helio. Con él tuvo al malogrado Faetón y a las ninfas llamadas Helíades, que no pararon de lamentar la muerte de su hermano cuando pidió prestado el carro del Sol a su padre y, no pudiendo manejarlo, cayó a la tierra y fue fulminado por Zeus para no provocar una catástrofe. Sin embargo otras versiones los hacen hijos de Clímene, la hermana de Mérope.

Mérope

Mérope era la séptima de las Pléyades, las hijas del titán Atlas y de la oceánide Pléyone que formaban la constelación homónima. En una ocasión en que Pléyone y sus hijas viajaban por Beocia fueron acosadas por el cazador Orión, que no dejó de perseguirlas, sin alcanzarlas, durante siete años. Finalmente Zeus se apiadó de las muchachas y les facilitó la subida al firmamento, donde desde entonces continúan su huida seguidas de cerca por la constelación de Orión. Su curso por la esfera celeste marcaba el inicio y el fin del verano, razón por la cual eran muy veneradas. Aunque eran siete hermanas, sólo seis se pueden ver en el cielo. Una de las tradiciones atribuía esta circunstancia a que todas las hermanas estaban casadas con inmortales a excepción de Mérope, que era la esposa de Sísifo y que brillaba con menos intensidad por ser la única que había contraído matrimonio con un mortal. Además, Mérope había sido cómplice en la treta que usó su marido para librarse de la muerte, al no enterrarlo para que así él pudiera reclamar volver a la superficie para solucionar su debida sepultura. Sísifo y Mérope fueron los padres de Almo, Tersandro, Sinón, Ornitión y Glauco, el padre de Belerofonte, siendo por tanto los fundadores de las casas reales de Corinto y Licia. Otra tradición explica que la pléyade que falta era Electra, que cuando Troya fue saqueada, entristecida, cubrió su rostro con sus manos.

Mérope

La más célebre de este nombre es la hija del rey de Arcadia, Cípselo, casada con el heraclida Cresfontes. Cípselo la había dado en matrimonio a Cresfontes para asegurarse la alianza de los Heraclidas y conservar el reino. En el reparto del Peloponeso entre los Heraclidas, a Cresfontes le correspondió Mesenia. Mérope fue protagonista de una aventura que Eurípides utilizó para construir un drama, hoy perdido, pero cuya intriga es posible reconstruir. Cresfontes, que en otras tradiciones había muerto víctima de una rebelión de sus súbditos, en esta tragedia era asesinado por Polifontes, uno de los Heraclidas. Al mismo tiempo, Polifontes inmolaba a los dos hijos mayores de Cresfontes y se casaba con la viuda de éste, Mérope, contra la voluntad de ella. También había logrado Mérope salvar a su hijo menor, Épito, enviándolo a Etolia, a casa de unos amigos, y continuaba en relación con él por medio de un viejo y fiel servidor que efectuaba el viaje en secreto. Pero Polifontes sabía que el joven Épito no había muerto, lo cual constituía para él un motivo de preocupación. Por ello dio orden de que se le buscara, a fin de evitar que se presentase un día como vengador a exigirle cuentas. Había ofrecido una cuantiosa recompensa a quien matase a Épito. Sin embargo, éste había crecido y se había propuesto vengar a su padre y hermanos. Adoptando el nombre de Telefontes, se presentó al rey y le pidió el premio, asegurándole que había conseguido matar a Épito. El rey no prestó crédito sin más a su palabra, pero le pidió que se quedase en su palacio, en calidad de huésped, mientras él se informaba. Entretanto, Mérope recibió al criado que servía como intermediario entre ella y su hijo, y el viejo le advirtió que desconocía el paradero de Épito; éste había desaparecido misteriosamente unos días antes. Mérope no tuvo ya dudas acerca de que el extranjero que el rey había acogido no era en realidad, como él pretendía, el asesino de su hijo. Una noche penetró en el aposento donde dormía el falso Telefontes, decidida a inmolarlo. Ya tenía el puñal levantado cuando se presentó el viejo y detuvo su brazo al reconocer en el supuesto asesino al propio hijo de Mérope, el verdadero Épito. Éste se puso entonces de acuerdo con su madre para hallar la manera de vengarse y matar a Polifontes. Mérope se vistió de luto tan ostensiblemente como pudo, y a Polifontes no le cupo ya duda de que su hijo estaba verdaderamente muerto. Además Mérope, que hasta entonces se había mostrado hostil a su marido, se le acercó como si hubiese perdido toda esperanza y se resignase a su suerte. El rey lleno de alegría, dispúsose a celebrar un sacrificio de acción de gracias, e invitó al falso Telefontes como huésped de honor, pidiéndole que él mismo inmolase la víctima. Pero en el altar, en vez de sacrificar al animal, el joven clavó el cuchillo en el corazón de Polifontes, vengando de esta suerte a su padre, a sus hermanos, así como el largo sacrificio de su madre. Luego le fue muy fácil hacerse proclamar rey.

Merope

Nombre original de la isla de Sifnos, según Plinio el Viejo. Hoy, en Grecia.

Méropeb

Uno de los capitanes troyanos que siguieron a Eneas a Italia. Fue muerto por Turno.

Meropeide

Epíteto de la isla de Cos, de Mérope, antiguo rey de Cos.

Méropes

Pueblo mítico de Cos. A los habitantes originarios de Cos se les llamaba méropes, aunque no se sabe por qué. Con esto se asoció a un rey, Mérope, y a su hija Cos, que al parecer fueron los epónimos.

Meropis

Hija de Eumelo, transformada en lechuza. Ver, Agrón.

Meropis

Primer nombre de la isla de Cos, isla griega del Dodecaneso. Hoy, en Grecia.

Merorapte

(griego, meros = muslo). Epíteto atribuido a Dionisio, al que se creía nacido de un muslo de Zeus. Ver, Merófarres.

Merorrafes

Merófarres "cosido en el muslo". Sobrenombre de Baco. Ver, Merorapte.

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