Ciudad del noroeste de Argólida, a unos 10 km de Argos, en un lugar montañoso, en una altura desde donde la vista se extiende a lo lejos sobre la planicie de Argos y permite controlar la principal ruta hacia Corinto. Ya habitada en la época neolítica, conoció su mayor prosperidad en el curso del II milenio a.C. durante la época a la cual ha dado su nombre (1.600-1.100). Cabe destacar que los habitantes de este período se llamaron a sí mismos aqueos y son los griegos heroicos. En esa época, Micenas era una ciudad próspera cuyo poder político, militar y económico se extendía hasta Creta, Pilos (en el oeste del Peloponeso), Atenas y Tebas. Sin embargo, hacia 1.200 a.C., este poder declinó y finalmente se vino abajo tras una supuesta invasión de los dorios. Tisámeno, el último rey de Micenas, murió al mando de sus tropas durante el conflicto. No obstante, hoy en día, algunos historiadores dudan que tal invasión tuviera lugar. El recuerdo del poder micénico permaneció en la mente de los griegos durante los siguientes siglos, y se conocía como Edad Oscura. A principios del período clásico, Micenas fue habitada de nuevo, aunque no llegó a recuperar su importancia anterior. Figura en el número de las ciudades que participaron en las batallas de las Termópilas y Platea. Pero un poco más tarde, en 468, Argos, ayudada por Tegea y Cleonea, la destruyó de nuevo completamente. Después no conoció un cierto renacimiento hasta el siglo III a.C., en la época helenística. El sitio, actualmente un yacimiento arqueológico, está situado a 90 km al suroeste de Atenas, en el noreste de la península del Peloponeso. Se han encontrado restos de este período histórico en las ciudades de Tirinto, Pilos, Orcómeno, Yolcos y Gla. La acrópolis o "ciudad alta" de Micenas se cree que se fortificó ya hacia 1.500 a.C., como evidencian las tumbas de corredor fechadas en ese periodo. Alrededor de 1.350 a.C., las fortificaciones de la colina de la acrópolis y de otras próximas se reconstruyeron en un estilo conocido como ciclópeo, debido a que los bloques de piedra usados eran tan enormes que en épocas posteriores se pensó que eran fruto del trabajo de los gigantes de un solo ojo llamados Cíclopes. Tras los muros, de los cuales aún se pueden ver partes, se construyeron palacios monumentales. En períodos posteriores, los micénicos dejaron a un lado las tumbas de corredor y empezaron a enterrar a sus reyes en enormes tumbas circulares llamadas tholoi, a menudo en las laderas de las colinas. La más grande la descubrió el arqueólogo alemán Heinrich Schliemann, en las excavaciones realizadas en 1.876. Saqueada mucho tiempo atrás, no se dio cuenta de que era una tumba y la llamó el Tesoro de Atreo. Posteriores descubrimientos han revelado que Micenas estuvo habitada desde el tercer milenio a.C. por una población prehelénica. La vida micénica también está marcada por una gran religiosidad: el futuro panteón griego se empieza a dibujar en estas fechas con las divinidades indoeuropeas aportadas por los griegos: Zeus, Hera, Poseidón, Artemisa, Atenea, Hermes, Ares y Dioniso; la santidad y temor por los muertos es un ejemplo; hacían sacrificios humanos a los dioses según las tablillas de Pilos; no obstante parece ser claramente indentificable la Gran Diosa Madre de la civilización minoica reencarnada en Potnia con el título de la dama del Laberinto. La Puerta de los Leones es la ejecución arquitectónica más característica y conocida de Micenas y fue construida alrededor de 1.250 a.C.. Representa a dos leones rampantes de unos 3 metros de altura. La acrópolis forma un triángulo irregular casi inaccesible hacia el sudeste, donde la garganta del torrente Caos es muy abrupta. Una muralla en aparejo ciclópeo (de grandes bloques irregulares) encierra una extensa superficie (30.000 m2), a la cual se accede por una puerta principal (Puerta de los Leones), al noroeste, y por una puerta secundaria hacia el norte. La Puerta de los Leones, accesible a los carros, está defendida por un bastión en bloques enormes dispuestos en hiladas regulares. Pasada la puerta, se desemboca en una plaza ocupada por un granero y por un cementerio real del siglo XVI a.C.: tumbas de fosa dispuestas en el interior de un recinto circular. Una rampa permite subir al palacio real, cuyas construcciones estaban dispuestas en terrazas, en lo alto de la acrópolis. Lo que todavía se ve de él (base de los muros, revestimiento del suelo) data de los ss. XIV y XIII a.C.. Se distingue el patio central y el mégaron precedido de su antecámara y de su pórtico. En medio de la gran sala, un hogar circular entre cuatro columnas. Los muros estaban pintados al fresco; el suelo, estucado o pavimentado con losas de yeso. Los barrios de habitación se extendían fuera del recinto fortificado: varios arrabales han sido excavados, revelando la habilidad de los arquitectos micénicos para adaptar sus planos a los accidentes del terreno Las casas, situadas en terrazas, tenían con frecuencia un piso superior y almacenes semisubterráneos; se iluminaban por un patio interior; las techumbres eran probablemente planas. Estuvieron en uso varios tipos de tumbas. Para los simples particulares, son al principio "cistas" (cofres rectangulares con losas de piedra); después, de cámara subterránea (sepulturas familiares), Las primeras tumbas reales son fosas coronadas con estelas (círculos de tumbas de la entrada de la acrópolis y segundo círculo, más reciente, fuera del recinto). Después aparecen los tholoi, de cúpula en forma de ojiva construidos en saledizo, con una puerta monumental precedida de un pasadizo (dromos) entre dos taludes sostenidos a veces por muros de piedra. En el año 1876 el arqueólogo Schliemann comenzó las excavaciones que permitieron conocer importantes vestigios de la antigüedad como la tumbas de Egista, de los Leones, de los Genios, "Tesoro de Atreo", tumba de Clitemnestra, etc. La cultura micénica es considerada como antecedente de la griega. Habitantes, micenios.
)o( MITOLOGÍA.- Su fundación se atribuye a Perseo, que la edificó en el mismo lugar en que cayó el puño de su espada, lo que tomó él por un signo de la voluntad de los dioses y porque el puño de la espada se llama en griego "mires", dio a su ciudad el nombre Micenas. Otros pretenden que habiendo cogido un hongo llamado también "mikes", encontró debajo una fuente de agua donde apagó su sed. Micenas pasó después bajo el poder de los pelópidas, y más adelante al de los heráclidas. Los poemas épicos atribuidos a Homero, La Ilíada y La Odisea, preservaron la memoria del período micénico. En esos poemas Agamenón, rey de Micenas, aparece como el líder de los griegos en la Guerra de Troya. Ver, Miceneo, Micena.