El. Corresponde al signo jeroglífico "imenet". El jeroglífico que representa el oeste aparece de dos formas distintas: como un estandarte sobre el cual se posa un halcón y una pluma, o, de manera más simple, una pluma sobre un poste con el extremo superior redondeado. Como representante de Amenet, la tierra del oeste donde el sol se ponía y el difunto encontraba la otra vida, este jeroglífico fue particularmente importante, formando parte incluso de la imaginería relacionada con el sol naciente. En el papiro de Anhai, datado en la dinast¡a XIX, se puede observar este signo en su forma completa, con un halcón solar posado sobre un poste emplumado y, debido a que la imagen se asocia con la adoraci¢n al sol naciente, esta viñeta puede representar también el amanecer. Sin embargo, el hecho de que el halcón está posado sobre el signo imenet indica que probablemente se pretendía representar al sol poniéndose por el oeste. En otras viñetas del Libro de los Muertos se encuentran a menudo ejemplos similares, como ocurre en el papiro de Hunefer, actualmente en el Museo Británico, donde este jeroglífico aparece en su forma completa, junto a figuras del fallecido. El emblema aparece sobre las dos montañas del horizonte, flanqueado a los dos lados por jeroglíficos para comida y bebida. Así, la composición completa se puede interpretar como el suministro de provisiones para Hunefer, en la otra vida. El imenel también aparece en varios grados de personificación reflejados en diferentes tipos de representación. En féretros del Período Tardío, como el de la dama Nesmutaatneru, actualmente en el Museum of Fine Arts de Boston, se representa a veces al oeste como la diosa que recibe al difunto y, ocasionalmente, el nivel de personificación es tal, que este jeroglífico sustituye la cabeza de la diosa. En otras escenas, la diosa se presenta como un signo imenet con brazos. En el templo de Ramsés III en Medinet Habu, Dinastía XX, Osiris momificado aparece en su capilla abrazado por el Oeste personificado, de manera similar a como Isis o Isis y Nefris abrazan normalmente a este dios. Debido a que cuando un egipcio fallecía se le identificaba directamente con Osiris y se le denominaba usualmente "el Osiris X" en las inscripciones funerarias, el texto que acompañaba a estos ejemplos generalmente daba seguridad al fallecido en estos términos: "... el perfecto Oeste: sus brazos te recibirán". En este sentido, la diosa tenía una función paralela a la de la diosa del cielo, Nut, que acogía en sus brazos a los difuntos desde el imperio Antiguo. Puesto que originariamente la diosa del Oeste se desarrolló como un aspecto de la diosa Hathor, ambas aparecen en ocasiones de lado. Las divinidades femeninas que personificaban el oeste y el este a menudo se encuentran representadas juntas, de rodillas y a cada lado del disco solar sobre el horizonte, retratando así los dos extremos del día.