El más célebre de los personajes de este nombre es el hijo de Ino-Leucótea. En su infancia humana, este Palemón se llamaba Melicertes. Su padre era Atamante. Pero después del suicidio de su madre Ino, que le arrastró con ella a la muerte, Melicertes (Ver) fue convertido en el dios marino Palemón, mientras Ino pasaba a ser la diosa Leucótea (Ver). Por su madre, Palemón es el primo hermano de Dioniso. Efectivamente, Ino es hija de Cadmo y hermana de Sémele, madre ésta de Dioniso. Para suicidarse, Ino se arrojó de lo alto de los acantilados próximos a Mégara, y los megarenses contaban que, mientras el cuerpo de la madre era devuelto a la orilla, cerca de su ciudad, y enterrado por las hijas de Clesón, hijo éste del egipcio Lélege, el cuerpo del niño era llevado por un delfín hasta el istmo de Corinto, donde fue recogido por Sísifo, quien le dio sepultura y le erigió un altar junto a un pino, tributándole honores divinos con el nombre de Palemón. Le dio este nombre al convertirlo en dios protector de los Juegos Ístmicos, los cuales, interrumpidos con el tiempo, fueron restablecidos después por Teseo en honor de Posidón. Después de su apoteosis fue venerado en la isla de Ténedos, en la que por una cruel superstición le sacrificaban niños. Pausanias refiere, que en el templo que los corintios le dedicaron, había tres altares, uno para este dios, otro para Leucótea y el tercero para Palemón. Había una capilla a manera de sótano a la cual se bajaba por una escalera oculta y, en ella, según Deán, se había ocultado Palemón. Cualquiera que se atreviese a jurar allí falsamente fuese ciudadano o extranjero, al momento era castigado por su perjurio. Este dios también era conocido en Roma bajo el nombre de Portumno o Portuno. Ver, Ino.