La ciudad de Pérgamo está en la costa eolia turca, en la antigua Misia (noroeste de Anatolia), en el valle del Caico. Está situada en un montículo elevado y a unos 20 km del mar. El nombre de Pérgamo se convirtió en Bergama tras la conquista turca, en el período otomano. La actual ciudad de Bergama rodea lo que fue la Pergamum romana, mientras que la Pérgamo helenística está en la zona norte, en una acrópolis de 300 m de altura que conforma una fortaleza natural al pie de la cual hay dos ríos el Selinos y el Celios. La primera mención escrita de la ciudad la encontramos en la Ilíada, cuando se afirma que Zeus vino desde el monte Olimpo a Pérgamo a contemplar la guerra de Troya. Los primeros pobladores de la acrópolis se remontan al siglo VIII a.C., según los hallazgos cerámicos encontrados, y serían quizás tribus anatólicas establecidas allí con anterioridad a los griegos. Pérgamo estaba incluida en el Imperio de Alejandro, y a la muerte de éste quedó bajo el control del general alejandrino Lisímaco, como toda Asia Menor noroccidental. Lisímaco designó a Filetero como gobernador de Pérgamo y custodio del tesoro, guardado en la inexpugnable acrópolis. Filetero estableció un reino independiente y fue sucedido por su hijo, Eumenes I (263-241), estableciendo de esta manera una sucesión dinástica y hereditaria como gobernadores de la ciudad. Estos dos primeros reyes se asentaron sobre la colina de la acrópolis, aumentaron el recinto amurallado y construyeron algunos edificios, como el templo de Deméter. Átalo I (241-197), se enfrentó a los galos, que amenazaron la ciudad en numerosas ocasiones. Atalo I conmemoró sus victorias erigiendo el monumento galo en el santuario de Atenea, en la acrópolis, con estatuas como la famosa del Galo moribundo y el Galo suicidándose con su mujer. Eumenes II (197-159), también obtuvo grandes victorias contra los galos, frenando definitivamente su avance y expandiendo el reino de Pérgamo hasta los límites de Bitinia y Capadocia, controlando tras la victoria todo el territorio seléucida de Asia Menor; fue aliado de Roma en la batalla de Magnesia (189) frente al seléucida Antíoco III. Pérgamo alcanzó entonces su época dorada de máximo esplendor, rivalizando con Atenas y Alejandría como centro de cultura helenística, con una biblioteca envidiable y una escuela de escultura conocida en todo el mundo clásico. Es durante su mandato cuando se estructura todo el plan urbanístico de la acrópolis, incluyendo, además de los recintos sagrados dedicados a los dioses, las áreas culturales y deportivas (como el gimnasio), la biblioteca, el teatro, los mercados... En este recinto amurallado mandó construir la residencia real, el altar de Zeus, y elaboró una nueva muralla con torres fortificadas y numerosas puertas. Le sucede Atalo II (159-138), que con tan solo 16 años no es capaz de repeler un ataque de los bitinios a la ciudad, hasta que en el año 154 Roma interviene a su favor obligando a los bitinios a restaurar el Asklepion y devolver lo robado. Le sucede Atalo III (138-133). Este fue el último rey de Pérgamo. Tras su muerte se sucedieron una serie de revueltas independentistas, sin éxito, y el reino de Pérgamo y sus dominios fueron incluidos en la provincia romana de Asia en el año 130 a.C.. La acrópolis comprende la zona más antigua de la ciudad. Es un amplio recinto amurallado que contiene el palacio real, el teatro, zonas militares y un buen conjunto de templos, que confieren a esta zona una función sagrada, ceremonial y palatina, en contraste con el carácter más popular de la zona baja. El primer edificio que hay antes de entrar al recinto amurallado es el Heroon. Es un edificio de época helenística dedicado al culto de Atalo I y Eumenes II, reyes de Pérgamo que al morir fueron elevados a la categoría de héroes. Al interior de la fortaleza se accede atravesando los restos de un Propileo, por la llamada puerta de Eumenes II. Aquí hay restos de fortificaciones que se extendían a lo largo de toda la acrópolis. Partiendo del propileo una calle conduce a la zona más alta de la ciudad; a la derecha están las ruinas de los palacios reales. El área sagrada de la acrópolis está en el lado oeste, formando un arco en torno al teatro. El edificio más espectacular y mejor conservado, gracias a la reconstrucción y consolidación de estructuras es el Traianeum, un templo dedicado al culto imperial, que empezó a construir Trajano y finalizó Adriano en el año 125. El templo más importante de todo el área es el de Atenea Polias, diosa protectora de la ciudad. Es el más antiguo y data del siglo III a.C.. En época de Eumenes II se construyó una stoa porticada en este recinto, con un propylon, que comunica el recinto de Atenea con la Biblioteca. Anexa a la stoa, en su zona norte, está la famosa Biblioteca de Pérgamo, construida por Eumenes II, que albergaba más de 200.000 volúmenes y podía rivalizar con la de Alejandría. Los manuscritos contenidos en la biblioteca, los famosos pergaminos, fueron llevados a Egipto por Marco Antonio como regalo a Cleopatra, tras el incendio de la biblioteca de Alejandría. Al sur del Templo de Atenea está el Altar de Zeus, construido también por Eumenes II para conmemorar sus triunfos y los de Atalo I, sobre los galos. Hoy sólo permanecen allí los restos de lo que era el pedestal del altar. Al norte del altar estaban el ágora y el templo del ágora, posiblemente dedicado a Hermes, dios de los comerciantes; hoy están casi totalmente destruidos. Caracalla (211-217), en su visita a la ciudad de Pérgamo, especialmente al Asklepion, hizo reconstruir el viejo templo de Dionisos, que databa del siglo II a.C., y recibió aquí honores. El último edificio de esta zona es el teatro. Se construyó aprovechando la ladera de la montaña, en la que se asientan las gradas. Su construcción inicial data del siglo III a.C., pero fue reconstruido por Eumenes II y modificado de nuevo en época romana. Una de las características más notables de este edificio es la pendiente que soporta la cávea, de 80 filas, con una altura de 36 m desde la escena. Se calcula una capacidad para 10.000 espectadores. Una antigua y estrecha calzada conduce desde el ágora a la ciudad media. En ella hay una serie de edificios de menor importancia, exceptuando el Templo de Serapis. Los templos más importantes son: El templo de Demeter, el más antiguo, construido por Filetero y Eumenes; el templo de Hera Basileia, erigido por Atalo II; el templo de Asklepios, cuyo principal santuario está en la zona baja y el templo del gimnasio dedicado a Hermes y Hércules, dioses predilectos de los atletas, aunque en época romana se utilizaba como lugar del culto imperial. Durante el Imperio, y especialmente durante los reinados de Trajano y Adriano, Pérgamo experimentó un período de nueva prosperidad. La ciudad se extendió más allá de la fortaleza, en lo que sería la actual Bergama. El edificio más importante y representativo de este período, en esta zona, lo constituye el Templo de Serapis, construido en el reinado de Adriano, dedicado a los dioses egipcios Isis, Serapis y Harpocrates, de los que se han encontrado esculturas. Este edificio es también conocido como la "Basílica Roja", por sus restos de ladrillo rojo. Al período romano pertenecen también el nuevo teatro, el anfiteatro y el estadio, muy deteriorados y encajados en la ciudad moderna. Se ha calculado que en el reinado de Trajano la ciudad tendría unos 150.000 habitantes, lo que nos da una idea de la amplitud de la misma. El monumento más significativo de la ciudad baja es el Asklepion, el santuario de Asklepio o Esculapio, dios de la medicina. El culto a este dios fue introducido en Pérgamo en el siglo IV a.C., cuando se construyó el primer santuario dedicado a él. Posteriormente, en el lugar que hay junto a una fuente sagrada, de aguas medicinales, se van construyendo nuevos edificios y ampliando los ya existentes. La mayoría de las ruinas que son visibles hoy se datan en la primera mitad del siglo II, época de Adriano (117-138). Al santuario se llega por una vía columnada llamada Vía Tecta, de aproximadamente 1 km, en la que había numerosas tiendas que abastecían a los peregrinos y enfermos que acogía el santuario. Al final de la vía se encontraba una stoa porticada que desembocaba en el Propylon de acceso al santuario. Este fue construido, en el siglo II, por el cónsul Claudio Charax. A continuación se pasa a un gran patio porticado, de 110 x 130 metros, con columnas de estilo jónico en su origen que, tras el terremoto del 178, fueron reconstruidas con capiteles corintios en el extremo este. El templo de Asklepio, de planta circular y situado al este del patio porticado, fue edificado en el año 150 por el cónsul Lucio Rufino, siguiendo el modelo del Panteón de Roma, pero con la mitad de su tamaño. Tiene un propyleo similar al del de Claudio Charax, que da paso a una escalera de acceso. Tanto sus muros poligonales de ladrillo, que albergaban nichos en su parte inferior, como el suelo, estaban recubiertos de mármol. Al otro lado de los Propileos estaba la Biblioteca que, además de su función cultural, servía para el culto al emperador, con un pequeño altar. Aquí hay un nicho que albergaba la estatua del emperador deificado. En esta zona se encontró una figura de Adriano, hoy en el museo de Pérgamo. En el exterior del patio está el Teatro, con capacidad para unos 3.500 espectadores. El Templo de Telesforo, también llamado Hospital, es un edificio construido con posterioridad al templo de Asklepio. En definitiva, se puede afirmar que la ciudad de Pérgamo fue una de las más importantes del mundo oriental en época helenística, y que esta preponderancia no la perdió, sino que la aumentó, en época romana, contando con numerosos atractivos como la Biblioteca, el Templo de Atenea, el de Serapis y el Santuario de Asklepio, que consiguió ser el más famoso y visitado del mundo romano. Además, contó con una de las escuelas escultóricas más importantes de época helenística, que contiene obras como El Laocoonte, el monumento atálida de los Galos o los relieves del Altar de Zeus. Ver, Reyes de Pérgamo.
)o( MITOLOGÍA.- Ver, Pérgamo, hijo de Neoptólemo y Andrómaca.