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Página 1214 - 1322 Palabras 60651 al 60700 de 66095

Palabra   |   Descripción

Terineo

o Hiponiático o Lametino o Napetino. Golfo de la costa oeste del Brutium. Hoy, Santa Eufemia, provincia de Catanzaro, región de Calabria, Italia. Ver, Terina.

Teriolae

o Teriolis. Población romana de Retia. Hoy, Zirl, 10 km al oeste de Innsbruck, estado de Tirol, Austria.

Teriolis

Teriolae (población romana de Retia).

Teriolte

(siglo IV a.C.). Sátrapa de Parapamiso, a quien Arriano llama Tiryaspes. Al comprobar que era reo de actos de extrosión y soberbia, Alejandro Magno lo hizo ejecutar.

Teríope

Uno de los perros de Acteón.

Teritas

"bestial". Nombre bajo el cual Marte era honrado en la Cólquida, por Tero, su niñera. Cástor y Pólux arrebataron su estatua y la llevaron a Grecia, donde se conservó durante muchos siglos.

Terkakom

Tergacom (ciudad celtíbera en la zona bela y belaisca. Fue una ceca cercana a Bílbilis y Sekaisa. A principios del siglo I a.C. acuñó dos ….).

Terkekom

Tergacom (ciudad celtíbera en la zona bela y belaisca. Fue una ceca cercana a Bílbilis y Sekaisa. A principios del siglo I a.C. acuñó dos ….).

Terkhartum

Tirkhartum (en la cultura babilónica, era la cantidad en dinero o bienes muebles, que debía pagar el novio a su futuro suegro).

Terma

Ciudad siciliana, en la costa septentrional. Hoy, en la región de Sicilia, Italia.

Termaico

Termeo (golfo de Macedonia, al oeste de la Calcídica).

Termancia

Tiermes (este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de ….).

Termantia

Tiermes (este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de ….).

Termas

o Caldas. Los edificios termales se encuentran entre las construcciones más significativas de la cultura romana, convirtiéndose en una de las edificaciones más habituales del paisaje urbano de cualquier núcleo poblacional romano. Al igual que los anfiteatros, no fueron introducidas en Roma antes del final de la República. Como los anfiteatros, hicieron su aparición en la Campania, y las encontramos en Pompeya desde los tiempos de Sila, y con seguridad todavía antes. Derivan de la palestra griega. Primitivamente no eran otra cosa que unas cabinas estrechas y oscuras utilizadas para las abluciones después de los ejercicios de los adolescentes y de los hombres en la arena de la palestra. Y las más antiguas termas de Pompeya las termas llamadas "de Stabies", conservan muchos caracteres de este origen; se ve en ellas, en efecto, como perteneciente a la primera fase del edificio, un extenso patio rodeado de columnas destinado al entrenamiento físico de la juventud. Las instalaciones balnearias no son aún más que un anexo muy secundario. No están alimentadas más que por el agua sacada de sus proximidades. Pero, poco a poco, se iban introduciendo modificaciones y mejoras a su primitivo plan. En efecto, las termas sirvieron cada vez menos para el descanso y aseo de los atletas; tuvieron cada vez más como clientes a los ociosos de la ciudad, que acudían a buscar en ellas una ocupación para los atardeceres. Como en Pompeya, pero con un retraso de cerca de un siglo, los primeros baños públicos de Roma fueron destinados a acoger a la juventud dedicada a ejercitarse en la carrera, la lucha o las armas. Estas primeras termas, antecesoras de las grandes termas imperiales, llevaban entonces el nombre griego de iaconicum. Agripa las abrió a la juventud tomando a su cargo los gastos de funcionamiento y entretenimiento, como lo hacían en las ciudades helenísticas los mecenas reales, cuya generosidad se encargaba, para siempre o para un tiempo determinado, del aceite necesario para los efebos de un gimnasio. Hasta entonces los baños existentes eran establecimientos privados cuya entrada se pagaba. Estos baños privados subsistieron a pesar de la competencia que les hicieron los establecimientos imperiales, cuyo uso era gratuito. La oferta de termas abiertas al público era muy amplia en todas las ciudades, asegurándose así el acceso de los ciudadanos a la diaria costumbre del baño social, oferta completada con los balnea de ámbito doméstico. Es sobradamente conocido que la costumbre del baño diario fue una de las prácticas que, aunque originada en el mundo griego, fue enriquecida y plenamente desarrollada a partir del siglo II a.C. en suelo itálico con la completa asociación del ejercicio físico y el uso del baño. Desde aquí terminará por imponerse a todos los países conquistados por Roma, constituyendo los establecimientos balnearios, bien sean adscritos al grupo de Thermae o al de Balnea, uno de los restos arquitectónicos más habituales y numerosos documentados en el territorio ocupado por el Imperio romano, y contabilizándose por miles las termas hasta el momento catalogadas y asociadas, tanto al ámbito público, como al privado. Así, del mismo modo que las Basílicas, el Comicio, la Curia, los Templos, los Teatros u otros edilicios, las instalaciones balnearias de carácter público se convirtieron en un elemento esencial y característico de la vida ciudadana de época romana que, exportados a las nuevas ciudades y demás núcleos poblacionales creados por Roma, por pequeños que éstos fueran, asumirían un papel determinante en la arquitectura romana, caracterizada principalmente por la grandiosidad que llegaron a alcanzar sus espacios, y convirtiendo la construcción de los edificios termales en un claro manifiesto de la voluntad política del momento. La utilización de las instalaciones termales como elemento de propaganda política se plasmó de manera clara a raíz de la construcción de las primeras termas públicas gratuitas de Roma, inauguradas por Agripa en el año 25 a.C., tendencia ésta desarrollada en mayor grado con Nerón y los emperadores Flavios (Termas de Tito, Termas de Trajano, etc..) y llevada a su máxima expresión en las Termas de Caracalla y Diocleciano, de Roma, las mayores construidas nunca en el Imperio y que llegaron a alcanzar 110.530 m2 y 140.600 m2, con capacidad para 1.600 y 3.000 espectadores, respectivamente. Tenemos un amplio conocimiento de cada uno de los aspectos que formaron parte de los grandes complejos termales públicos a los que diariamente podían acudir todos los habitantes de cualquier ciudad, ya fueran hombres, mujeres, niños, patricios, plebeyos, libertos o esclavos. A los baños se asistía al atardecer o entre las primeras horas de la tarde, tras un almuerzo ligero que incluso se podía tomar en las mismas instalaciones de las termas, ya que algunas incluían pequeñas cauponas o tabernas (uno de los ejemplos más claro nos lo ofrece las termas del lnvidioso de Ostia Antica). El poeta bilbilitano Marcial, por ejemplo, menciona al respecto que la octava hora del día (las dos de la tarde) era el mejor momento para acudir a los baños, aunque dada la gran cantidad de actividades que él mismo debía realizar, frecuentaba las termas a la décima hora, esto es, a las cuatro de la tarde. No obstante, la abundancia de hallazgos de lucernas en el interior de los edificios termales, principalmente de ámbito privado, colocadas en pequeñas repisas u hornacinas en los muros de sus salas, indica que tras el atardecer las termas también eran frecuentadas. Los horarios de apertura y clausura, así como los turnos de utilización, venían precedidos por el sonido de un tintinnabulum o campana, que indicaba a los bañistas el momento de entrar o salir del edificio. En estas grandes instalaciones se desarrollaba una de las ocupaciones más relevantes de la jornada diaria: el baño social, actividad fundamental y necesaria en la vida ciudadana, hábito que sufrirá una demanda creciente a partir de época imperial, como ratifica la proliferación de Balnea y Thermae por todas las ciudades del Imperio. Este hecho se evidencia de manera rotunda al comparar los 170 edificios termales abiertos al público en Roma en el año 33 a.C. (según el Censo de Agripa), con los 867 baños públicos que poseía esta misma ciudad a mediados del siglo IV, según nos informa la Notitia Urbis Regionum. No hay que olvidar que estas grandiosas instalaciones, no sólo tenían una finalidad higiénica y terapéutica basada en la sucesión de ambientes y baños fríos y calientes, sino que sus amplios espacios albergaban, además de las salas netamente termales: el caldarium (cella caldaria) de baño caliente, el frigidarium (celIa frigidaria) de baño frío o las tepidaria (salas templadas acondicionadas, en ocasiones, para el baño tibio). El sudatorium, donde se daba el baño de vapor (sidatio o Iaconium). Había otras salas como el vestuario (spolarium o apodyteria), la unctoria (sala de unciones y masajes), etc., el lugar para quitarse los ungüentos y el aceite (destrictorium), el almacén (elaitothesium). Un lugar importante era la sala que albergaba la piscina de mayor tamaño que podía tener distintas características: se denominaba alveus o descensio si tenía asientos. También se llamaba natatio si era lo suficientemente amplia para poder nadar. Había otros espacios como los heliocamina (ambientes dedicados a los baños de sol), latrinae, palestra, auditoria, restaurantes, bibliotecas, jardines,... espacios en los que además de "bañarse" el usuario paseaba, conversaba, conspiraba, negociaba, etc.. Se trataba, por tanto y fundamentalmente, de uno de los principales espacios de reunión y encuentro social que, según reza una inscripción: balnea vina venus corrumpunt corpora nostra sed vitam faciunt, constituían uno de los principales placeres de la vida y en los que, además, se daban cita las últimas novedades de la ciencia balnearia que, por razones de espacio y economía, no podían incorporar la pequeña minoría de ciudadanos que gozaban de modestos balnea domésticos instalados en sus residencias urbanas. Si sumergirse en los baños calientes y fríos o en las piscinas de vapor era un placer irresistible, el público encontraba aún más estímulos en otras actividades recreativas, tanto físicas como intelectuales. Por ejemplo, en un pequeño estadio y en un gimnasio, los romanos podían tonificar los músculos, mientras que en las bibliotecas, salas de conversación (en teatros y en auditorios musicales o literarios) se dedicaban a la lectura, a deleitarse con la música, a discutir y, en general, se entregaban a la práctica de actividades exclusivamente culturales y de entretenimiento. Al igual que en los modemos centros polivalentes, en el interior de las termas también había restaurantes y comercios que prestaban servicios de primera calidad. En la época imperial, las termas también se convirtieron en los museos de la Urbe; muchísimas de las grandes obras llegadas a nuestros días, se conservaban en edificios termales. A título de ejemplo, cabe citar el Laocoonte de Agesandro, Atenodoro y Polidoro de Rodas y el Plutón con Cerbero se hallaron en las termas de Trajano; el Toro Farnesio y el Hércules Farnesio en las termas de Caracalla; las columnas de Cástor y Pólux en las de Constantino. La proliferación y consolidación de los baños de uso público y de la costumbre de bañarse en sociedad limitó, sin duda, a partir de época imperial, el número de baños domésticos urbanos existentes, restricción acrecentada por los problemas derivados de la propia congestión del espacio y el aumento en la especulación del suelo. La diversidad de instalaciones termales, abiertas al público de todo tipo y condición, de las que podían disfrutar, principalmente a partir de época imperial, los habitantes de cualquier ciudad de tipo medio, como fueron Pompeya u Ostia Antica, nos ayuda a comprender el por qué del restringido número de baños domésticos existentes en estas urbes, circunstancia que contrasta radicalmente con la situación atestiguada en las residencias rurales (villae), para las que los balnea eran instalaciones indispensables. Un estudio cronológico del desarrollo de los balnea domésticos en la península Tirrénica nos permite establecer varias etapas en la formación y configuración de estas instalaciones privadas, que tienen como eje la propia invención del sistema de calefacción artificial denominado hypocaustum. En un estadio primitivo, que podemos definir como el germen de los futuros balnea domésticos, nos encontramos ante pequeñas instalaciones de carácter exclusivamente higiénico, para las que las fuentes clásicas, como Varrón, emplean los términos de lavacrum / lavatrina / lavatio, destinadas a la realización de las más simples abluciones cotidianas de lavado de brazos y piernas, llevadas a cabo en una simple pila rellenada a mano y ubicada frecuentemente en la propia cocina (por la disponibilidad de agua) o en lugares más aislados de las residencias. Este tipo de instalación, que ya había en Grecia y Sicilia desde al menos el siglo III a.C., ha sido bien documentada; por ejemplo, en las residencias más antiguas de Cosa, del siglo II a.C., donde la lavatio y la culinae ocupan el mismo espacio físico, al fondo de la casa, como garantía de la privacidad que parece presidir el desarrollo del baño durante los últimos siglos de la República, privacidad que evidencia el pudor de Catón ante el hecho de bañarse en presencia de sus propios hijos. Las lavatrinae se mantuvieron vigentes incluso aún después de la invención del sistema de hypocaustum, como muestra su presencia en la Casa de Criptopórtico de Pompeya que, al mismo tiempo, cuenta con uno de los ejemplos más desarrollados de balneum doméstico urbano. Dentro de este estado inicial de desarrollo del balneum se encuentra la construcción de unas instalaciones con finalidad eminentemente terapéutica, basada en la toma de baños de sudor. Estas instalaciones, que reciben el nombre de sudatoria o calidaria, podían carecer, o no, de un recinto especial para el baño, pero gozaban ya de calefacción mediante braseros o estufas móviles que calentaban el ambiente y provocaban la sudoración. Estas salas se ubicaban, al igual que ocurría con las lavatio, junto a la cocina de la casa, para aprovechar también el calor originado en el horno de la misma. En la domus del Esqueleto (Cosa), de inicios del siglo l a.C., se conoce bien esta instalación, que ocupa ya un espacio arquitectónicamente separado de la cocina, aunque se mantiene muy próximo a ella. En tercer lugar. dentro de esta primera fase de desarrollo del balneum doméstico y en el mismo ámbito cronológico (ss. II-I a.C.), nos encontramos ante pequeñas instalaciones que reunían las dos actividades anteriores, es decir, la del lavacrum y la de la sudoración, en salas separadas destinadas cada una para un fin concreto y que constituyen ya el inicio de un primitivo circuito balneario formado, al menos, por dos habitaciones de función especializada, en las que a la finalidad higiénica se unía la función terapéutica. Se trata de pequeños complejos situados en zonas privadas de las domus, dependientes, desde el punto de vista espacial, de la localización de las cocinas, de donde aprovechaban el calor del hogar ante la inexistencia de praefurnia propios. Los ejemplos mejor conocidos de estos primeros complejos termales pertenecen al ámbito rural, de donde destacamos el pequeño balneum de la Villa Prato (Sperlonga), construido a mediados del siglo II a.C. y de apenas 17 m2. La invención del hypocaustum constituyó el eje en el desarrollo de la evolución de los edificios termales que, a partir de este momento (siglo I a.C.) y paulatinamente, dejaron de lado las salas para las abluciones elementales, o el baño de sudor, para ser sustituidos por una sucesión de operaciones (baño frío, aclimatación a una temperatura más elevada, baño de sudor y baño por inmersión en agua caliente) desarrolladas ya en una serie de salas creadas para tal fin (frigidarium, tepidarium, sudatio y caldarium) e intercomunicadas entre sí. Estas estancias formaron ya el verdadero circuito balneario, diversificado y perfeccionado por las posibilidades de regulación de calor que ofrecía, tanto la calefacción de los pavimentos, como la de los paramentos de las salas y la instalación de vidrio plano en las ventanas de estos complejos que, ampliamente iluminados, permitían olvidar la oscuridad que presidía los edificios más antiguos, "balneolum angustum tenebricosum ex consuedudine antiqua), tal y como describe Séneca para el baño de la villa que Escipión poseía en Literno. Estas habitaciones configuraban la "terma privada doméstica", que sufrirá aún varias transformaciones hasta su plena independencia de la cocina y su conversión en auténticos espacios de propaganda de la importancia y posición social del dueño de la residencia. Esta circunstancia es de especial importancia, porque no sólo constituye el punto final en el desarrollo del baño privado, sino que inauguró, a partir de entonces (primera mitad del siglo I), un camino hasta aquel momento sólo apuntado, al convertirse el balneum doméstico en una de las principales zonas de representación y expresión del prestigio a través de la arquitectura y de la decoración domésticas, cuya temática vamos a ver cómo se adecuaba a la propia finalidad balnearia, con la representación de escenas de palestra, de mujeres en la fuente o escenas marinas, entre otras que, eminentemente colocadas en los recintos de agua (piscinas y alvei) debían provocar el efecto de sumergirse en el propio mar. El balneum dejará de ser ya parte privada de la casa, como aparece todavía descrito por Vitrubio, donde aún está entre las salas a las que sólo tienen acceso los inquilinos y sus invitados, para convertirse paulatinamente, junto con los peristila y los atria, en una zona pública de la domus. Algunas décadas más tarde Petronio describe cómo Trimalción ofrece a sus invitados pasar al balneum de su casa, situado ya junto a las fauces de entrada a la residencia, tras haber disfrutado de una copiosa cena. Esta tendencia de creciente importancia del baño doméstico, tanto en el aspecto arquitectónico como en el decorativo, podemos constatarla en dos de las más importantes casas pompeyanas: la Casa del Menandro y la Casa del Criptopórtico, llegando a su máxima expresión en el singular baño de la Casa de Cantaber, en la ciudad de Conimbriga, construido en el siglo III y ampliado en el IV, instalaciones termales que llegan a ocupar más de un tercio de la superficie total de la residencia. Sin embargo, fue en el ambiente rural donde la importancia y grandiosidad de estas instalaciones balnearias alcanzarán su máximo desarrollo. Las villae, construcciones que ofrecían una gran disponibilidad de espacio al margen de la especulación del suelo urbano, fueron dotadas, desde época republicana, de recintos termales de relevancia, que irán adquiriendo cada vez más peso en el conjunto de la arquitectura de estos establecimientos, como se pone de manifiesto en la villa de Settefinestre. Los balnea de las villae terminaron por convertirse en grandes pabellones termales, aislados o integrados en el edificio principal, caracterizados por sus grandes dimensiones (superando incluso los 1.000 m2), por su complejidad arquitectónica (con complicadas plantas que ofrecían al bañista multitud de posibilidades en su recorrido balneario), y por su profusa riqueza ornamental, evidenciada, por ejemplo, en la utilización de oro para los techos del establecimiento termal de Pontius Leontius de manera que, según Sidonio Apolinar, la opulenta fortuna de su casa desvelaba sus riquezas de la misma manera que lo hacían sus techumbres. Todas estas circunstancias confluyen en el gran balneum de la villa de Piazza Armerina, en Sicilia, en cuya planta (50 x 30 m.) se optó por la sucesión básica de las salas termales (en este caso con 23 espacios independientes) siguiendo una disposición simétrica, más habitual de los grandes conjuntos públicos, y en la que destaca un gran frigidarium octogonal constituido por nueve zonas diferenciadas. De este modo el balneum sustituía, con su grandiosidad, a las numerosas instalaciones termales abiertas al público y distribuidas por el entramado urbano de cualquier ciudad, convirtiéndose, ante la imposibilidad de acceder a estos edificios ciudadanos, en un privilegiado lugar de reunión y exhibición que el anfitrión podía poner a disposición de su clientela e invitados. Una vez más la villa siciliana de Piazza Armerina nos sirve para ilustrar este aspecto, puesto que al balneum se podía acceder, bien desde las dependencias privadas de la casa, bien desde una zona pública y oficial, como era el pórtico occidental. Esta profunda transformación de la arquitectura privada, en la que el balneum adquirió un papel protagonista como representación del poder del dominus, alcanzó su máxima expresión en las grandiosas instalaciones termales de las denominadas villae imperiales, cuyo máximo exponente son los cuatro conjuntos balnearios que formaron parte de la Villa Adrianea de Tívoli. Ver, Hypocaustum, Villa de Adriano. )o()o( Thermae y balnea en una ciudad media )o( Como para otras tantas reconstrucciones de la vida cotidiana romana, las ciudades de Pompeya y Ostia Antica constituyen un fósil director privilegiado para ejemplificar cuál era la densidad, distribución, condiciones y características de los numerosos edificios termales repartidos por el entramado urbano de una localidad mediana. En este caso, y a tenor del espacio actualmente conocido de estas dos urbes, el conjunto de thermae y balnea documentados permiten afirmar que ningún punto de la ciudad se encontraba a más de cinco minutos de recorrido de un establecimiento balneario donde ejercitar el cotidiano baño social. Bajo el epígrafe de thermae y balnea se esconde una realidad muy diversa en la que hay cabida para las termas públicas (hasta 5 edificios en Pompeya: Termas Stabianas, Termas Centrales, Termas del Foro, Termas Suburbanas y Termas de la Vía del Teatro, y 8 en Ostia: Termas Marcianas, Termas de Neptuno, Termas del Nadador, Termas del Foro, Termas de la Basílica Cristriana, Termas de los Mensores, Termas de la Porta Marina y Termas de Perseo); los balnea privados asociados a barrios residenciales (bien documentados en Ostia: Termas del Mitra, Termas del Invidioso, Termas Bizantinas, Termas de los Siete Sabios y Termas de las Seis Columnas y, en menor medida, en Pompeya: Termas del Sarno); balnea de propiedad privada abiertos al público, como las termas de la casa pompeyana de Iulia Felix, edificadas tras el terremoto del año 62 en una zona urbana que carecía de este tipo de instalaciones, y para lo cual se transformó buena parte de la superficie de la mansión de su propietaria, introduciéndose en su construcción todas las novedades técnicas y estéticas del momento. También había balnea vinculados con sedes corporativas profesionales o religiosas (collegia), como las Termas de los Carreteros de Ostia, ubicadas junto a una de las principales puertas de acceso a la ciudad, o las Termas de la Casa de los Dioscuros, relacionadas con una asociación de carácter lúdico, por citar sólo alguno de los ejemplos conocidos en esta ciudad. Esta gran oferta de instalaciones termales, abiertas de un modo u otro a la totalidad de habitantes de estas ciudades, hacía en cierta medida innecesaria la construcción de balnea domésticos, de los que en Pompeya se conocen hasta veinte edificaciones, entre las que destacan los balnea de la Casa del Menandro y de la Casa del Criptopórtico. En Ostia Antica, tan sólo el caso de la primera fase de las Termas Bizantinas parecen responder a este grupo de balnea domésticos privados, pronto transformados en los baños de toda una ínsula de vecinos.

Termas de Caracalla

Para dar gusto a los ciudadanos de la capital, el emperador Caracalla mandó construir las gigantescas termas que llevan su nombre. En el 212, se realizó un ramal del acueducto del Acqua Marcia, de forma contemporánea a la construcción de las termas, con el fin de alimentarlas una vez terminadas. Suministraba agua suficiente para llenar los depósitos anexos, de cerca de 80.000 m3 de capacidad. En sólo cinco años (212-217). arquitectos levantaron el conjunto termal más grande que se conserva: las Termas Antoninianas o de Caracalla, superadas sólo por las de Diocleciano, edificadas hacia el año 300. Con unos 140.000 m2 de superficie incluía un muro porticado que delimitaba un grupo de jardines v bibliotecas. El complejo monumental fue inaugurado en el 216 y abierto gratuitamente al público. Más tarde fue completado por Heliogábalo y Alejandro Severo, sometido a restauraciones con Aureliano, Diocleciano y Teodorico, y usado hasta la conquista goda, en el 537. En el curso de los siglos VI-VII parte de la zona se utilizó como necrópolis. La construcción se caracterizaba por un sector central de 220 x 114 m, encerrado en un recinto monumental de 337 x 328 m, parcialmente porticado. La planimetría central del edificio termal, es decir, del cuerpo central del monumento, presentaba dos sectores simétricos laterales y, en el centro, la estructura principal, articulada en la secuencia de caldarium, tepidarium, frigidarium y natatio. El caldarium era una gran sala circular, con una cúpula que reposaba sobre ocho pilastras. En su interior había ocho piscinas, una de las cuales era circular y de grandes dimensiones. El tepidarium, una pequeña sala con dos piscinas y hornacinas para las estatuas, estaba comunicado con el frigidarium, sala de vastas proporciones cubierta con tres bóvedas esquifadas sostenidas por pilastras y columnas de granito. Para terminar, la natatio, la piscina cubierta que podía contener hasta 1.400 m3 de agua, estaba centrada en el lado noreste, frente a una elegante serie de columnas y hornacinas con estatuas. El complejo sistema hidráulico necesario para distribuir el agua ocupaba dos plantas subterráneas. En la planta superior se hallaban los conductos que conducían el agua a las piscinas y a las fuentes; por el inferior fluía el agua de descarga directamente a la gran alcantarilla, situada en el área sudoeste del complejo. Sólo superadas por las termas de Diocleciano, con capacidad para más de 3.000 personas, el complejo termal de Caracalla tenía cabida para 1.600 bañistas, mayoritariamente formados por la plebe del barrio vecino, que encontraba bastante incómodo desplazarse a los servicios situados en el lejano centro urbano. Ver, Termas.

Termas de Diocleciano

Roma (295-306). Las más monumentales del Imperio. Ver, Termas.

Termas de Mura

Ver, Edeta (ciudad ibérica, capital y centro político y económico de la Edetania).

Termas de Teseo

Aldea de Lidia habitada por los mokadenoi. Hoy, en Turquía.

Termasia

"calidez". Sobrenombre de Deméter.

Terme

o Therma. Ciudad griega, la posterior Tesalónica, una localidad bajo control macedonio situada en la costa nororiental del golfo Termaico, entre la Calcídica al este, y Macedonia al oeste. Este golfo ha sido en parte colmatado por los aluviones depositados por el río Axio. Distaba uno 40 km de la ciudad de Pella, que se encontraba al noroeste de Terme. El río Equidoro desembocaba a unos 10 km al oeste de Terme, en la marisma próxima al río Axio. En el curso de la invasión de Grecia por el rey persa Jerjes I, tras atravesar Tracia y ocupar y reclutar tropas y naves en las ciudades de la Calcídica, arribó con sus naves a Terme, el objetivo de su singladura, y a las ciudades de Sindo y Calestra. Mientras la flota persa estaba anclada en las inmediaciones del río Axio, de la ciudad de Terme y de las localidades situadas entre ambos, Jerjes avanzaba con su ejército de tierra, pero para ello debió abandonar, a la altura de Argilo, la ruta que conducía, a través de la Calcídica, de Eyón a Terme (la posterior Via Egnatia). Después, desde la ciudad de Acanto, donde se detuvo a inspeccionar el canal del Atos, volvió a dicha ruta y atravesó la Calcídica de este a oeste. Cuando Jerjes llegó a Terme, ordenó a su ejército que acampase allí, y sus tropas ocuparon toda la región costera que se extendía, desde Terme y la Migdonia, hasta los ríos Lidias y Haliacmón. Dice Heródoto que de todos los ríos de la zona el único que no bastó para satisfacer las necesidades de las tropas persas, fue el Equidoro y se secó. Desde Terme, Jerjes divisó los montes de Tesalia, el Olimpo y el Osa, y oyó decir que entre las montañas había un estrecho desfiladero por donde corría el río Peneo, y que atravesándolo se accedía a Tesalia. Pero en vez de seguir su avance por la ruta montañosa que cruzaba la Alta Macedonia (Macedónide), dejó en Terme a la infantería, zarpó con una nave sidonia y con el resto de la flota se dirigió a la desembocadura del Peneo y se planteó desviar su curso . Después de que los tesalios se rindieran a los persas debido a que los griegos se vieron obligados a abandonar la defensa del valle del Tempe, Jerjes mandó virar a sus naves rumbo a Terme. Unos 50 años después (432), el general ateniense Calias y otros cuatro estrategos, emprendieron una expedición para sofocar la sublevación de la ciudad de Potidea, que había hecho defección de la confederación de Delos. Las tropas atenienses al llegar a Macedonia, recibieron la noticia de que el ejército ateniense de 1.000 hombres que les habían precedido acababa de tomar Terme y estaba sitiando Pidna. Aunque Terme y Pidna eran ciudades griegas estaban sometidas a la autoridad del rey Pérdicas II de Macedonia. Las tropas atenienses tras acampar frente a Terme e intervenir en el asedio de Pidna, concertaron un acuerdo con Pérdicas, ya que se les necesitaba urgentemente en Potidea, y se retiraron. Al año siguiente Sádoco, hijo y sucesor del rey de los tracios odrisios, Sitalces, reconcilió a Pérdicas con los atenienses, y los persuadió a devolverle Terme. Terme no vuelve a ser mencionada en las fuentes. En 315 a.C., el rey macedonio Casandro fundó la ciudad de Tesalónica, a partir del sinecismo de varias ciudades de los alrededores de Terme, y la historiografía apunta la posibilidad de que Tesalónica se levantara en el emplazamiento de Terme. En cuanto a los restos de la ciudad, en el Museo Arqueológico de Tesalónica se conservan fragmentos de un templo jónico (ca.500 a.C.), posiblemente de Terme. Ver, Tesalónica.

Termeo

o Thermaicus o Termaico o Therme o Calcídico. Golfo de Macedonia, al oeste de la Calcídica. Hoy, Golfo de Salónica, Grecia.

Térmera

Ciudad griega de Caria. Se hallaba en la península de Halicarnaso, frente a la isla de Cos. Es citada en un relato del mitógrafo Partenio de Nicea que habla de una corte en Térmera donde reinaba Janto. Térmera perteneció a la Liga de Delos puesto que aparece mencionada en registros de tributos a Atenas entre los años 454/53 y 415/14 a.C.. Estrabón menciona un promontorio llamado Termerio que pertenecía a Mindos, frente a la isla de Cos y añade que había otro lugar en Cos llamado Térmero. Plinio el Viejo, por su parte, señala que era una ciudad libre y la menciona en una sucesión de ciudades entre Carianda y Bargilia. Hoy, en Turquía. )o( MITOLOGÍA.- Ver, Térmero.

Termeria

Ni los antiguos sabían el significado de este nombre, salvo que era una gran desgracia. Según Suidas, el nombre derivaba del de la fortaleza de un tirano de Caria que la usaba como prisión.

Térmero

Térmero es el héroe epónimo de la ciudad de Térmera, en Caria. Era un pirata lélege que asolaba no sólo las costas de Licia y Caria, sino también la isla de Cos. Probablemente es idéntico al bandido de quien habla Plutarco, que mataba a los viajeros a cabezadas. Este monstruo fue aniquilado por Heracles. Ver, Temero.

Termes

Nombre originario de Tiermes, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León, España. Ver, Tiermes.

Termes

o Thermae Himerenses o Therma Himeraia o Therma o Thermae o Thermai Himeraiai o Thermae Himeraeae. Ciudad del oeste de Sicilia. Hoy, Termini Imerese, provincia de Palermo, región de Sicilia, Italia. Ver, Himera.

Termesa

Hiera ("sagrada", la isla de Hefesto. La más meridional de las Lípari, conocida también como Termesa. Era la más próxima a Sicilia y una base de ….).

Termesia

Sobrenombre de Ceres honrada en Corinto, donde su culto fue llevado desde Termeso, isla vecina a Sicilia, de la cual habla Estrabón.

Termesios

Tiermes (este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de ….).

Termeso

o Termesos o Termissos o Telmissos. Ciudad de Pisidia, famosa por su inexpugnabilidad como fortaleza, tanto natural como artificial. Estaba situada en un monte de las montañas Tauros a la entrada de un valle atravesado por el río Catarrhactes, y era un nudo de comunicación esencial entre Pisidia, Pamfilia y Licia. La cima de la montaña sobre la acrópolis se llamaba Solimo y los habitantes de la ciudad se llamaban solimios, y no eran griegos sino pisidios. Se trata, cosa bastante rara en la época, de una ciudad situada a una altitud de 1.050 m, en una meseta entre dos cumbres de los montes Güllük, antiguo monte Solymos. Hoy día todavía, varias horas de marcha son necesarias para alcanzarla. La vía que la cruzaba pasaba per una garganta muy estrecha que podía ser defendida por pocos hombres. Sus primeros habitantes vivían de la ganadería, del cultivo de la aceituna, pero también del bandolerismo lo que les dio una reputación execrable. En 334 a.C., Alejandro Magno, pudo entrar en la garganta, pero vio que no podría tomar la ciudad y continuó su marcha, quemando en represalia los campos de olivos. La ciudad se helenizó rápidamente en el siglo III a.C., y contaba en su apogeo, sin duda, con varias decenas de millares de habitantes. Pasó a soberanía de Roma y emitió moneda hasta la época del emperador Severo. Roma le otorgo un estatuto independiente en (70 a.C.) para agradecerle su alianza en la guerra contra Mitrídates VI. La ciudad que fue próspera bajo el período romano comienza la decadencia a partir del siglo V, cuando un terremoto asoló la ciudad, que fue abandonada. En este mismo siglo, fue sede de un obispado y tenía bajo su jurisdicción a las vecinas ciudades de Jovia y Eudocia. Hoy día los monumentos de la época helenística y romana son todavía visibles, como el teatro (4.200 plazas) o la tumba de Alcetas, un oficial de Alejandro que, perseguido en 319 a.C. por Antígono I Monoftalmos, se refugió y suicidó en Termeso. En Pisidia existió otra ciudad del mismo nombre, conocida como Termeso menor (Termessos he mikra). Hoy, sus restos, relativamente bien conservados, están en el lugar llamado Karabunar Kiui, a 30 km al noroeste de Antalya, ruinas que están situadas al pie del monte donde estaba la fortaleza, Turquía. )o( MITOLOGÍA.- Sus orígenes son mal conocidos. La tradición dice que fue fundada por Belerofonte , pero otra tradición afirma que su fundador fue Aquiles.

Termeso

Tiermes (este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de ….).

Termeso

Permeso (pequeño río de Beocia que tiene su nacimiento en el monte Helicón. Pausanias le da el nombre de Termeso).

Termesos

Termeso (ciudad de Pisidia, famosa por su inexpugnabilidad como fortaleza, tanto natural como artificial. Estaba situada en un monte de las ….).

Termessos

Tiermes (este lugar se enclava en el suroeste de la provincia de Soria, dentro del término municipal de Montejo de Tiermes, al norte de ….).

Termessos Minor

Oenoanda (ciudad de Licia, entre Bubon y Balbura).

Termestino

Relativo a Tiermes, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

Termetis

Montaña de Lidia entre los montes Olimpo y Tmolo, sólo mencionada por Plinio. Hoy, en Turquía.

Termez

Ciudad en el sur de Uzbekistán, cerca de la frontera con Afganistán. Es la capital de la región de Surjandarín (Sourkhan Darya). La ciudad recibió su nombre de los griegos que llegaron con Alejandro Magno. Termez significa en griego "lugar caliente". La ciudad es el punto más cálido de todo Uzbekistán. El río Amu Daria sirve de frontera entre Afganistán y Uzbekistán y la única forma de llegar a Afganistán desde la ciudad es por el "Puente de la amistad Afganistán-Uzbekistán". Los orígenes de la ciudad antigua son oscuros. Es posible que antes de la llegada de los griegos existiera un asentamiento en la zona pero bien pudiera ser una fundación de Alejandro Magno, quizá la "Alejandria de Bactriana" citada por Ptolomeo, o bien una creación del rey greco-bactriano Demetrios a principios del siglo II a.C.. La mención más antigua del nombre "Termez" aparece en un manuscrito tibetano que cita la ciudad de "Tarmita o Termedh sobre el río Vakhsh". Dos de los más antiguos historiadores árabes, Al-Tabari y Khafiz-i-Abru, hablan de Termez como una fundación de Alejandro que, según testimonios locales, encontró aquí una ciudad. La oscuridad histórica se disipa a en la Alta Edad Media, debido a que Termez se convierte en una de las capitales del Tocarestán al norte del Oxus. Según el peregrino chino Xuanzang, alrededor de 630, Termez estaba bajo dominio turco. Según Al-Biruni, en los siglos VI-VII los jerarcas de Termez se llamaban "Termez Shah", lo que indica que la ciudad estaba adquiriendo una gran prosperidad. Esto último queda confirmado por el hecho de que, a finales del siglo V, Termez acuñó sus propias monedas de plata con un ancla, signo de la importancia de su actividad comercial fluvial. La ciudad era en ese momento el punto de paso más importante para las mercancías que viajaban de norte a sur de Asia al tiempo que constituía una de las etapas principales de la ruta de la seda. Los restos de la vieja Termez, una de las capitales de la antigua Bactriana o Tocarestán, se encuentran a unos ocho kilómetros al noroeste de la moderna ciudad de Termez. Sus ruinas se extienden sobre un recodo del Amu Daria, sobre una superficie aproximada de 500 ha, lo cual las convierte en el yacimiento arqueológico más vasto de la región. Están situadas frente a la isla de Aral Pay Gambar, que facilitaba en gran manera el cruce el río por este punto. Protegida por su situación fronteriza con Afganistán, la antigua Termez ha permanecido a salvo de la destrucción, a excepción del sector oriental que se encuentra en una zona de cultivos de regadío. Cerca de Termez se han descubierto antiguos asentamientos que indican que la ciudad estaba ya poblada durante el reino grecobactriano. Fue el centro del budismo durante el período del Imperio Kushan. Con la llegada de los árabes en los siglos VII y VIII, la ciudad se convirtió en el centro del Islam.

Termidras

o Termidro. Puerto de Lindos, en la isla de Rodas. Hoy, en Grecia.

Termidro

Termidras (puerto de Lindos, en la isla de Rodas).

Termieo

Sobrenombre de Zeus, porque todo lo decide.

Termilae

Nombre antiguo de los habitantes de Lidia, antes de que el nombre de lidios entrase en uso. Estos termilae se cree que habían venido de Creta, incluso en época de Heródoto. Los lidios fueron llamados a menudo termilae por las naciones vecinas.

Terminal

Terminus ("defensor de las fronteras". Sobrenombre de Júpiter, como protector de los límites).

Terminalia

Ritual anual romano celebrado el día 23 de febrero en honor de Terminus, dios de los mojones y de los límites, que tenía lugar en los enclaves de diferentes terrenos, y en el curso del cual se coronaban los mojones que delimitaban las respectivas fincas. Incluía también sacrificios y fiestas. Dionisio de Halicarnaso atribuye a Numa la introducción de las mismas.

Terminalus

Terminus ("defensor de las fronteras". Sobrenombre de Júpiter, como protector de los límites).

Terminea

Ciudad griega que se considera pudo haber estado situada en la zona fronteriza de las regiones de Etolia y Acarnania. Se conoce únicamente a través de un testimonio epigráfico donde se menciona el nombramiento de un teorodoco de la ciudad, hacia el año 356/5 a.C., para acoger al teoro de Epidauro. Hoy, se desconoce su localización, aunque por el orden que ocupa en la lista de teorodocos, tras la ciudad de Hiporeas y antes de Filea y Prosquio, se considera que era una ciudad Etolia.

Término

o Terminus. Divinidad romana cuya capilla se levantaba en el Capitolio, en el interior del templo de Júpiter. Su introducción en la religión romana se atribuye al sabino Tito Tacio, como la mayoría de las divinidades agrícolas. En efecto, Término es el dios que se identifica con las lindes de los campos y las fronteras de la ciudad. Es esencialmente inmutable. Se contaba que, cuando la erección del templo de Júpiter Óptimo Máximo en el Capitolio, las numerosas divinidades de las capillas que se encontraban en el emplazamiento elegido se avinieron a retirarse para ceder su lugar al señor de los dioses. Sólo Término se negó a partir, y hubo que incluir su santuario dentro del templo. No obstante, como sea que Término debe levantarse forzosamente bajo el cielo, se hizo una abertura en el techo para su uso exclusivo. En honor de Término se celebraban las Terminalia, situadas en el ciclo de fin de año del calendario primitivo, es decir el 23 de febrero. Ver, Hermes.

Término augustal

Se entiende por término augustal a los mojones de piedra erigidos en época del emperador romano Augusto, que delimitaban ciertos territorios, públicos o privados, cuya denominación se expresa mediante una inscripción.

Terminteo

Epíteto de Apolo, como dios protector del cultivo de los alfóncigos o pistacheros.

Terminus

Término (divinidad romana cuya capilla se levantaba en el Capitolio, en el interior del templo de Júpiter. Su introducción en la religión romana se atribuye al sabino ….).

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