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Palabra   |   Descripción

Caballo Przewalski

Es el único representante actual de antiguos caballos salvajes y que es considerado como el más próximo, desde el punto de vista de su morfología, al caballo representado en el arte paleolítico. Este tipo de caballo fue descubierto en 1879 por el capitán de caballería rusa N. M. Przewalski, con ocasión de una expedición por las estribaciones meridionales del Altai. Actualmente está casi extinguido, ya que las expediciones científicas realizadas en 1967 y 1968 por el Instituto de Biología de la Academia de Ciencias de Mongolia tan sólo lograron hallar diez ejemplares en la región de los montes Tachijn Shar Narun. El número existente en la actualidad en diversos zoológicos europeos alcanza la cifra de unos doscientos ejemplares. El "caballo Przewalski" es un animal pequeño (su alzada no supera los 140 cm, y su longitud ronda los 125), de constitución robusta y miembros cortos, pero estilizados en sus extremos. La cabeza es bastante corta, pero grande y pesada, al igual que el cuello.

Caballos

Se criaban caballos en las llanuras de Tesalia y de Macedonia, pero el caballo griego parece haber sido un animal pequeño poco apto para el trabajo pesado, tanto en la granja como para tiro. Por la misma razón no se utilizaron mucho los caballos en la guerra, en donde la ausencia de estribos hacía el cabalgar una actividad precaria en el mejor de los casos. Además eran unos animales de alimentación y mantenimiento caros, por lo que su posesión se restringía a los más ricos y su uso para viajar y el deporte. Los acontecimientos ecuestres eran populares en los Juegos desde los primeros tiempos y las carreras de carros llegaron a ser el entretenimiento favorito de los romanos. Para su celebración importaban grandes cantidades de caballos de Asia, África e Hispania. Sobre todo se utilizaban caballos para cazar. Jenofonte escribió un tratado Sobre la monta, que da consejos experimentados sobre cómo escoger, cabalgar, ejercitar, saltar y armar un caballo. Ver, Faleras.

Caballos de Eos

o Caballos de la Aurora. Los corceles Lampos y Faetonte que según Homero tiraban del carro de Eos antes de aparecer el día.

Caballos de Hades

Los cuatro corceles uncidos al coche de Hades, dios de la ultratumba. Para algunos autores sus nombres son: Abaste, Aetón, Meteo y Nonio. Para Claudiano sus nombres son diferentes: Orfneo, Nicteo, Aetón y Alástor.

Caballos de Helios

o Caballos del Sol. Los cuatro caballos uncidos al carro de Helios que vomitaban fuego por las narices. Ovidio los llama Éoo, Etón, Flegón y Píroo. Sin embargo otros los llaman Acteón, Érito o Eritreo, Filogeo y Lampos. Ver, Faetonte, Eous, Flegón, Pirois.

Caballos de la Aurora

Caballos de Eos (los corceles Lampos y Faetonte que según Homero tiraban del carro de Eos antes de aparecer el día).

Caballos del Sol

Caballos de Helios (los cuatro caballos uncidos al carro de Helios que vomitaban fuego por las narices).

Caballucos del Diablo

Seres mitológicos de Cantabria que aparecen en la noche de San Juan volando entre llamas, humo y emanaciones de azufre y atronando en el silencio de la noche con bramidos infernales producto de la furia liberada tras todo un año de continencia. Cuenta la leyenda que son siete y parecen libélulas gigantes, pues tienen largas y transparentes alas, y vuelan por los cielos nocturnos cántabros. Sus colores son rojo, blanco, azul, negro, amarillo, verde y anaranjado. Vuelan siempre juntos y el primero de ellos es el caballo rojo, el más grande y robusto, el jefe que lidera y dirige a los demás en su búsqueda. Quienes han visto a los caballucos dicen que el mismísimo diablo monta uno, y que el resto son cabalgados por demonios. Son nefastos para los montañeses, pues se dedican a pisotear o quemar las mieses. Los caballucos se desplazan por las sendas dejando las huellas de sus cascos y las peñas y piedras que alcanzan sus pezuñas quedan marcadas como si de tierra recién labrada se tratase. Su resoplido es tan fuerte y frío como el cierzo de invierno que hace caer las hojas de los árboles. Sus ojos relumbran como brasas incandescentes. Según el mito, estos caballos del infierno fueron hombres pecadores que perdieron su alma y se vieron obligados a vagar por Cantabria el resto de la eternidad. El caballo rojo fue un hombre que prestaba dinero a los campesinos y luego mediante sucias tretas embargaba sus propiedades; el blanco era un molinero que robaba muchas maquilas del molino de su señor; el negro era un ermitaño que engañaba a las gentes; el amarillo un juez corrupto; el azul un tabernero; el verde un terrateniente que deshonró a muchas jóvenes y el naranja un hijo que por odio maltrataba a sus padres. Es tradición en Cantabria, en la mañana de San Juan, echarse al monte a buscar las flores del agua que nacen en las fuentes y los tréboles de cuatro hojas brotados esa misma noche. Pero resulta muy difícil, ya que durante la noche los caballucos del diablo se han dedicado, pues su misión y maldad les obliga, a destruir las flores del agua y tréboles que han encontrado para evitar que los mozos y las mozas los. encuentren. Si aún con todo algún afortunado encuentra la flor del agua, encontrará con ella el amor y la felicidad, mientras que quién en tal ocasión encuentre uno de estos raros tréboles, será afortunado con las cuatro gracias de la vida, una por cada hoja: vivir cien años, no sufrir dolores en el resto de la vida, no pasar hambre y aguantar con ánimo sereno toda contrariedad. Las hogueras de San Juan en Cantabria perpetúan la tradición propiciatoria y purificadora. Pero el vuelo de los caballucos al resplandor de las hogueras es señal de grandes desgracias. Ni tan siquiera las bendecidas Anjanas tienen poder ante su galope y el único modo de estar a salvo es hacer siete cruces en el aire antes de que se acerquen, pero al ser tan veloces y ante la previsión de que no funcione, la gente recurre a otro procedimiento útil, el llevar encima una rama de verbena o yerbuca de San Juan la hierba sagrada que espanta todo mal y que debe haberse cogido la madrugada de la noche de San Juan del año anterior. Cuando tras una noche de tropelías sin interrupción volando y trotando por mieses, camberas y pueblos, el amanecer los sorprende sudorosos y agotados, los caballucos del diablo desaparecen hasta el año siguiente atravesando cuevas cubiertas de cuajarones de sangre. Mientras se retiran resollando y piafando caen de sus fauces unas babas, que al enfriarse en el suelo, se convierten en barras de oro. En Cantabria, todo el mundo sabe que quien las recoge tendrá suerte y riquezas a raudales, pero tras morir su alma irá al infierno irremisiblemente. Aún así muchos ambiciosos no hacen caso a tal admonición y antes de amanecer andan con faroles buscándolas por entre las hierbas de los prados. Ver, Mitología cántabra.

Cabarcos

Cibarcos (pueblo del norte de Hispania, del área céltica y del grupo galaico).

Cabardiacum

o Cabardiacus. Localidad de la Galia Cisalpina. Su nombre es probablemente de origen galo. Había un santuario de Minerva (Cabardiacensis) muy visitado por sus poderes curativos, cuyo origen probablemente estaba en sus aguas termales, abundantes en la zona. Hoy, Caverzago (Travo), Alta Val Trebbia, en la orilla izquierda del Trebia, Italia.

Cabardiacus

Cabardiacum (localidad de la Galia Cisalpina).

Cabarnis

Paros (pequeña isla y ciudad de las Cícladas).

Cabarno

Cuando Deméter buscaba a su hija, raptada por Hades, un habitante de Paros llamado Cabarno le indicó al autor del rapto. En recompensa, la diosa confirió a Cabarno el cuidado de su culto, así como a toda su descendencia. Es una leyenda que pertenece estrictamente a Paros.

Cabeira

Dióspolis (ciudad del Ponto, fundada en el siglo I a.C. por Pompeyo, sobre un campo de batalla de las guerras pónticas, que antes ….).

Cabeleos

Pueblo establecido en la zona noroccidental de Anatolia, de origen prelidio.

Cabellio

o Caballio o Cavellio o Cavallina. Localidad de la Galia Narbonense de la tribu gala de los cavares. Una de las etapas de la Vía Domitia (Ver). Hoy, Cavaillon, departamento de Vaucluse, en la región de Provence-Alpes-Côte d'Azur Francia.

Cabellos

Los egipcios ofrecían votos a los dioses para la salud de sus hijos enfermos, y cuando se hallaban fuera de peligro, los conducían al templo donde les cortaban los cabellos, que ponían en una balanza con una cantidad de plata del mismo peso, y la daban a los que cuidaban de alimentar los animales sagrados. Diodoro Sículo. Era también costumbre ofrecer sus cabellos a algún río. Peleo, en Homero, ofrece al Espergeo la cabellera de su hijo Aquiles, y Memmón sacrifica la suya al Nilo. Entre los griegos, los que salían de infancia iban a Delfos a consagrar a Apolo sus primeros cabellos. Esta consagración se hacía en honor de Hipólito, hijo de este héroe, por los jóvenes de ambos sexos, que sin esto no hubieran tenido libertad para casarse. Se dejaba crecer los cabellos a los niños y llegados a cierta edad se les llevaba a un templo. Se cortaba sus cabellos que se ponían en un vaso de oro o de plata sobre el cual se escribía el nombre de cada uno y se consagraban a la divinidad de aquel templo. Esta costumbre estaba establecida también entre los asirios, pues los muchachos ofrecían sus primeros cabellos, y los jóvenes las primicias de su barba. Los griegos se cortaban los cabellos sobre la tumba de aquellos a quienes lloraban, a ejemplo de los orientales. Los árabes, los ammonitas, los moabitas, los idumeos, los pueblos de Dedom, Tema y Buz, llevaban todos cortados sus cabellos en rueda, para imitar a Baco. Los romanos, según los monumentos que nos quedan de ellos, llevaban cabellos cortos. Durante el duelo los dejaban crecer. Los lacedemonios los llevaban largos, y se los perfumaban con esencias el día del combate. Los medos y asirios, según Heródoto, y después de ellos los persas, los llevaban rizados sobre la frente, y pendientes de los dos lados sobre las espaldas. Los númidas los llevaban rizados a manera de bucles desde la cima de la cabeza. Las mujeres y los elegantes atenienses rizaban y perfumaban los suyos y los cubrían a menudo de un polvo amarillo. Lucio Vero, hermano del emperador Marco Aurelio, se echaba polvos de oro en los suyos. Homero pinta cabellos rubios a Minerva, Venus, Apolo y al Amor, del mismo modo que a los héroes más distinguidos como Aquiles, Menelao, Paris, etc. Los cabellos rubios, muy raros entre los griegos, eran los más estimados y sin duda por una razón semejante, el Homero de la corte de Osián, atribuye cabellos castaños a los héroes cuyas hazañas refiere. Apolo ceñía por lo común sus cabellos con una venda o rama de laurel, flotando con descuido alrededor de su cuello, y anudados sobre lo alto de su frente. Marte y Mercurio traen los cabellos erizados y cortos. Venus casi siempre lleva sus cabellos anudados detrás, sujetos con una diadema, o una cinta con un rodete en lo alto de la cabeza. Diana yJuno llevan el peinado semejante al de Venus, pero con un estilo más serio. El de Diana está comunmente adornado con una media Luna, y el de Juno con una rica diadema. Los cabellos de Vulcano y sobre todo los de Hércules, son cortos y rizados. Plutón los tiene espesos, ondeantes y caídos sobre su frente la cual sombrean. Júpiter trae los suyos ondeantes y majestuosamente elevados sobre la frente dejándola descubierta. Los cabellos de Neptuno participan de los de sus hermanos, y están desordenados como agitados por las tempestades que excita o calma a su gusto. Los cabellos de los ríos parecen destilar la humedad que ellos causan. Los de las divinidades campestres, de los Faunos, Sátiros, etc. son de la naturaleza del pelo de los chivos y las cabras. Se representa a la Ocasión calva por detrás. En fin, Medusa y las furias tienen serpientes por cabellos.

Cabeo

Nombre del promontorio más occidental de la Bretaña francesa. Hoy, Punta de Raz, departamento de Finistère, Francia.

Caberea

o Cabira. Una de las hijas de Proteo y la ninfa Torona su esposa. Fue mujer de Vulcano, madre de los Cabiros y de las ninfas Cabiridas.

Caberia

o Cabiria. Sobrenombre prehelénico de significado incierto de Deméter y Perséfone, reverenciadas en Beocia en un bosque sagrado que nadie osaba profanar. Habiendo penetrado en él algunos soldados de Jerjes, se pusieron furiosos y en el delirio se precipitaron al mar. Habiendo practicado lo mismo algunos soldados de Alejandro, fueron castigados con el rayo.

Cabeza

Corresponde al signo jeroglífico "tep". Puesto que la cabeza significaba la totalidad del ser, podía aparecer sin el cuerpo en el arte y en la escritura egipcios, representando a una persona, a un dios o a un animal. Así, en la paleta de Narmer (que celebraba una victoria militar de este rey de la Dinastía I, e informa sobre algunos eventos que tuvieron lugar al terminarse la originaria unificación de Egipto), los habitantes del Bajo Egipto fueron representados por una cabeza añadida al jeroglífico de "tierra". En este mismo, sentido la cabeza de un dios o una diosa aparecía, en ocasiones, añadida a un objeto relacionado con la naturaleza de esa divinidad. Por ejemplo, a Mesjenet, la diosa asociada con el nacimiento, con frecuencia se la representaba en forma de una cabeza de mujer añadida a un ladrillo de nacimiento, sobre el que las mujeres egipcias se ponían en cuclillas cuando iban a dar a luz. También se creía que Mesjenet aparecía en el momento de la muerte individual -quizás para presidir el "nacimiento" en el Más Allá"-, y es en este sentido que se la representa a veces, en viñetas del Libro de los Muertos. De forma similar, las cabezas de los cuatro hijos de Horus, que guardaban las vísceras del difunto, se representaban en las tapas de los denominados vasos canopos, en cuyo interior se embalsamaban dichos órganos. Aunque los hijos de Horus aparecen a veces como figuras momificadas completas, desde finales del Imperio Nuevo estos cuatro dioses fueron representados usualmente sólo con sus cabezas: lmsety (guardián del hígado) con cabeza humana; Hapi (guardián de los pulmones) con cabeza de mandril; Duamutef (guardián del estómago) con cabeza de perro o de chacal; y Quebesenuef (guardián de los intestinos) con cabeza de halcón. Sin embargo, en algunos períodos las cuatro cabezas no se diferenciaron y estos dioses se representaron con una misma cabeza humana. Paralelamente. el principio contrario también es usual en el arte egipcio y las cabezas de divinidades podían reemplazarse por sus signos jeroglíficos, como cuando los dioses del mundo subterráneo aparec¡an con signos de fuego en el lugar de sus cabezas, o la cabeza de Maat reemplazada por su símbolo la pluma. Los seres malévolos podían representarse sin cabeza para conjurar mágicamente su maldad, y a ciertos jeroglíficos -como los signos de escorpiones y serpientes- se les mutilaba o se les reproducía incompletos en textos escritos, por la misma razón. Puesto que la cabeza era la parte que sostenía la apariencia individual humana, era fundamental su preservación para la supervivencia de la persona completa en el Más Allá. Esto pudo conducir a la práctica, durante el Imperio Antiguo, de colocar en la tumba del difunto una cabeza de "reserva" esculpida en piedra. Estas cabezas de reserva muestran un alto grado de preocupación por la reproducción de los rasgos faciales, aunque el área alrededor del rostro a menudo está sólo toscamente apuntada en estos trabajos. La máscara de la momia, que apareció en tiempos del Imperio Nuevo, pudo también originarse en este mismo deseo de preservar la cabeza y, así, el aspecto del fallecido.

Cabeza del León

Fortaleza de Frigia. Hoy, en Turquía.

Cabezas de Encina

Uno de los pasos del Citerón que conduce a Platea.

Cabezas de Gizeh

Entre los descubrimientos realizados en la necrópolis de Gizeh (Egipto), perteneciente a la Dinastía IV menfita, han sido halladas unas impresionantes cabezas de caliza con rasgos individuales. Suelen presentar una hendidura en el cráneo y las orejas mutiladas. No se sabe con certeza su función, suponiéndose que ésta sea de carácter funerario.

Cabezas de recambio

Cabezas de sustitución (nombre dado a las cabezas de piedra caliza esculpidas, encontradas en las mastabas del cementerio occidental de Giza (Egipto). Se supone que ….).

Cabezas de sustitución

o Cabezas de recambio. Nombre dado a las cabezas de piedra caliza esculpidas, encontradas en las mastabas del cementerio occidental de Giza (Egipto). Se supone que el rey Khéope prohibió las estatuas funerarias particulares, de forma que los altos dignatarios del estado las sustituyeron por estas cabezas, hasta la época de Khefrén.

Cabezas negras

Nombre que se daban a sí mismos los sumerios (sag-gigga). Sin embargo, la antropología actual no ha podido establecer su etnia.

CABEZO DE ALCALÁ

Conjunto arqueológico de la península Ibérica que comprende una acrópolis, varias edificaciones colindantes y una necrópolis celta. La acrópolis fue inicialmente poblada por celtas de la cultura de los campos de urnas hacia el siglo IX a.C.. Ocuparon la cima alargada de una colina en las cercanías del río Aguasvivas, que les proporcionaba una fácil defensa y una relativa cercanía al agua. La estratégica posición permitía controlar el valle de dicho río. También se ha conservado la necrópolis, un campo de urnas. La ciudad celta fue destruida durante las Guerras Púnicas, hacia el siglo III a.C.. Fue reconstruida por indígenas iberos, probablemente sedetanos. La ciudad se extendía más allá de la acrópolis conservada, con un barrio comercial y casas de agricultores. En total se calcula una población aproximada de unos 3000 habitantes. La población se fue romanizando paulatinamente, aunque manteniendo su carácter nativo. La destrucción de esta segunda población se produjo en las Guerras Sertorianas. En el año 76 ó 75 a.C. las tropas de Pompeyo pusieron sitio a la ciudad, partidaria de Sertorio. Para poder entrar en el recinto amurallado, construyeron una rampa (agger) con los materiales de las casas de los barrios externos y argamasa (caementicium). La rampa les permitió atravesar el foso y las murallas, con lo que consiguieron entrar destruyendo todo a su paso. La ciudad no volvió a reconstruirse. No se conoce el nombre antiguo de la misma aunque algunos de los investigadores han propuesto que se trata de Sedeisken, la capital de los sedetanos, y otros sitúan aquí la ceca de Belikiom. Se encontró gran cantidad de cerámica ibera pintada en el cerro, con influencia helénica en la pintura. La entrada a la acrópolis se realiza a través de un pequeño puente que atraviesa el foso de la segunda muralla. Actualmente de cemento, en su momento era de piedra con la parte central de madera, desmontable (no levadizo) en caso de ataque. La ciudad es alargada y se extiende a lo largo de la cima del promontorio. Una calle central, en la que desembocan las demás, la recorre de punta a punta. Las calles son de estilo romano: empedradas y con aceras a los lados. En la parte más alta, en uno de los extremos, se encuentran los restos de dos torres de vigía que se suponen con una superestructra de madera. Detrás de las torres se encontraba un edificio relativamente grande que se cree serviría de cuartel. Se cree que la zona era la posición más fortificada de la ciudad. El barrio comercial se encuentra fuera del primer recinto mural. Las tiendas se distribuyen a lo largo de una calle empedrada a derecha e izquierda. El molino, en cambio, no se encuentra en el barrio comercial, sino en la acrópolis, en lo que se ha llamado la panadería. Aún se pueden observar las piedras de molino utilizadas. )o()o( EL TEMPLO )o( El templo se encuentra en el cruce de la calle de entrada con la calle principal. Es un recinto pequeño dividido por una tarima en la que se encuentran cuatro huecos. Se cree que los huecos corresponden a los lugares en los que estaban ancladas varias estatuas de bronce. Del conjunto se conservan una cabeza femenina y una masculina. Se cree, dadas las huellas en la roca que conformaba el suelo, que formaban un conjunto escultórico en el que un joven noble local, heroizado y luciendo estética romana a imitación de la de Pompeyo, tira de un caballo mientras es coronado por una figura femenina, posiblemente la diosa Victoria (Niké) o algún equivalente local, que se encontraba suspendida en el aire, puesto que faltan las marcas correspondientes a dicha estatua. El suelo estuvo decorado con opus signinum y las paredes con frescos imitando sillares de piedra, realizados al parecer por artistas itálicos. )o()o( LAS TERMAS )o( Fechadas entre los siglos II y I a.C., son de las más antiguas que se han descubierto en la península Ibérica. Se encuentran extramuros y se comunican con la ciudad a través de unas escaleras. Se entraba por los vestuarios a cuya derecha se encontaba el frigidarium. El tepidarium se encontraba detrás de los vestuarios y detrás dos habitaciones, que contendrían el caldarium y los baños de vapor. Existía posiblemente también un gimnasio (palestra) del lado del tepidarium. Las calderas se encontraban en el lado del frigidarium, alejadas de la acrópolis. El agua se cree que provenía del aljibe existente, a través de algún tipo de canalización que ha desaparecido. )o()o( LAS CASAS )o( Las casas iberas normales eran de unos 40 m2. Habitualmente de tres habitaciones, podían tener hasta cuatro en familias ricas. La primera habitación, al lado de la entrada, era la cocina. Se encontraba cerca de la puerta para facilitar la ventilación, ya que a pesar de las pequeñas ventanas y la chimenea, la ventilacion era deficiente. Tras la puerta de entrada se encontraba la sala principal en la que se hacía la vida diaria. Al fondo el dormitorio, que en el caso de familias pudientes podían ser dos. La romanización de la ciudad trajo las modas del Imperio también en la construcción. Los habitantes más ricos hicieron sus casas con un patio central y las dependencias a su alrededor: cocina, dormitorios, comedor, tablinum, etc.. La casa del régulo local es mucho más grande que las habituales, unos 300 m2. Estaba realizada al estilo romano, más "moderno", con un patio central alrededor del cual se distribuían las habitaciones. Entre las casas, distribuidas en manzanas, se encuentran almacenes, grandes habitaciones llenas de tinajas. También se ha encontrado un molino de piedra para cereales en lo que se cree era la antigua panadería. )o( Entre los restos de la rampa realizada por las tropas de Pompeyo, se ha excavado una tumba ibera, la única conservada. Es una cúpula de piedras sobre un zócalo cuadrado situado a orillas de un camino empedrado de salida de la ciudad. Hoy, en las cercanías de Azaila, provincia de Teruel, comunidad autónoma de Aragón, España.

Cabia

Hija de Opunte, rey de Élide. De Zeus, tuvo un hijo que se llamó también Opunte, como su abuelo. Ver, Locro.

Cábile

o Cabilia. Ciudad de Tracia fundada o refundada por Filipo II de Macedonia como una ciudad griega, al norte de la población actual de Slivno. Los alrededores han estado habitados desde el Neolítico. Ciudad griega de Tracia. Estrabón la sitúa al norte de Bizancio, en el interior, comentando que era la ciudad principal de la tribu de los astos. Polibio la situaba en las proximidades de la región de los astos. Demóstenes la cita como una de las ciudades tomadas por Filipo II de Macedonia junto a Dróngilo, Mastira y otras ciudades de Tracia. Cuando pasó a poder de Macedonia se le dio el nombre de Ponerópolis, cuyo significado es "ciudad de los malvados", dado que allí se exiliaba a las personas que se consideraban indeseables. Conquistada por los romanos, fue refundada por el emperador Diocleciano en el año 293, y renombrada Dióspolis. Fue destruida por los ávaros en 583. Su gentilicio, según Polibio, es cabileno. Hoy, sus ruinas se encuentran en las proximidades de Yambol, provincia de Yambol, al sureste de Bulgaria.

Cabilia

Cábile (ciudad griega de Tracia fundada o refundada por Filipo II de Macedonia como una ciudad griega, al norte de ….).

Cabilio

Cabillonum (ciudad de la Galia Lugdunensis, habitada por los eduos).

Cabillona

Cabillonum (ciudad de la Galia Lugdunensis, habitada por los eduos).

Cabillonum

o Cabillona o Cabyllinum o Cabilio. Ciudad de la Galia Lugdunensis, habitada por los eduos. Hoy, Chalons-sur-Saône, departamento de Saône-et-Loire, región de Bourgogne-Franche-Comté, Francia.

Cabir

Nombre genérico de las divinidades de primer orden, como Hades, Perséfone y Hermes.

Cabira

Caberea (una de las hijas de Proteo y la ninfa Torona su esposa).

Cabira

Dióspolis (ciudad del Ponto, fundada en el siglo I a.C. por Pompeyo, sobre un campo de batalla de las guerras pónticas, que antes ….).

Cabiras

Cabírides (tres ninfas hermanas de los Cabiros).

Cabiria

Caberia (sobrenombre prehelénico de significado incierto de Deméter y Perséfone, reverenciadas en Beocia en un bosque ….).

Cabirias

Fiestas en honor de los Cabiros, celebradas en Tebas y Lemnos, y sobre todo en Samotracia, isla consagrada a ellos. Algunos pretenden que estas fiestas eran anteriores al reinado de Júpiter diciendo que él fue quien las hizo celebrar. Se hacían de noche y todo lo que se sabe de las ceremonias secretas que empleaban en ellas, consiste en que el iniciado, después de las pruebas más espantosas, era colocado sobre un trono resplandeciente por medio de una infinidad de luces, antorchas, velas, etc., los riñones ceñidos con un cinto de púrpura y en la cabeza una corona de ramas de olivo. En torno a él, otros iniciados ejecutaban mientras tanto danzas simbólicas consagradas únicamente a este uso.

Cabiridas

Cabírides (tres ninfas hermanas de los Cabiros).

Cabírides

o Cabiras o Cabiridas. Tres ninfas hermanas de los Cabiros. Ver, Ninfas.

Cabiro

Hija de Proteo y de Anquínoe. Originaria de Lemnos, de donde es dios Hefesto, fue amada por éste, y tuvo de él varios hijos: los Cabiros y las Cabírides. Ver, Cabiros.

Cabiros

En la mitología griega, los Cabiros o Cabirios eran un grupo de enigmáticas deidades ctónicas. Fueron adorados en un culto mistérico que tuvo su centro en la isla de Samotracia y estuvo estrechamente relacionado con el mito de Hefesto. El culto se extendió rápidamente por todo el mundo griego durante el período helenístico, siendo finalmente adoptado por los romanos e incluso en Menfis (Egipto), según Heródoto. Los mitógrafos antiguos interpretan su origen y naturaleza de maneras muy distintas. En la más corriente, Hefesto aparece como su padre o, por lo menos, como su ascendiente divino. Según Acusilao, Hefesto tuvo de su unión con Cabiro un hijo, Cadmilo, quien, a su vez, engendró a tres Cabiros, padres de las ninfas Cabírides. Según Ferecides, los Cabiros eran hijos de Hefesto y de Cabiro (ésta, hija de Proteo). En estas versiones, las ninfas Cabírides (tres) eran hermanas de los Cabiros (también tres). Otros autores pretenden que hubo siete, y que su padre fue el fenicio Sidik, en cuyo caso habrían tenido por hermano a Asclepio. Es probable que los Cabiros fueran originalmente deidades frigias de la fertilidad y protectores de los marineros, que los griegos importaron a su panteón. La mayoría de las veces se les representa como dos personas: un hombre viejo, Axiocerso, y su hijo, Cadmilo. Sin embargo, debido al secretismo de su culto, su exacta naturaleza y relación con otras antiguas figuras religiosas griegas y tracias permaneció misteriosa. Como resultado, la filiación y papel de los Cabiros cambió significativamente con el tiempo, incluyéndose entre las variantes comunes una pareja femenina (Axíero y Axiocersa) y dos jóvenes gemelos que a menudo eran confundidos con Cástor y Pólux, quienes también eran adorados como protectores de los marineros. El número de Cabiros también cambió, con algunas fuentes citando cuatro (a menudo una pareja masculina y otra femenina) e incluso a veces más, como una tribu o raza completa de Cabiros. El nombre de los Cabiros recuerda a de Kabeiros, una montaña de la región de Berecintia en Asia Menor, estrechamente relacionada con la Diosa Madre frigia. El nombre de Cadmilo, uno de los Cabiros que solía ser representado como un muchacho joven, estaba relacionado incluso en la antigüedad con camittus, una antigua palabra latina para designar a los niños que asistían en un rito y que es probablemente un préstamo del etrusco. En los mitos, los Cabiros presentan muchas similitudes con otras razas fabulosas, como los Telquines de Rodas, los Cíclopes, los Dáctilos, los Coribantes y los Curetes. Estos grupos diferentes eran a menudo confundidos o identificados unos con los otros debido a que varios de ellos, como los Cíclopes y los Telquines, estaban también asociados con la metalurgia. Diodoro Sículo dijo de los Cabiros que eran Idaioi dactyloi "Dáctilos ideos". Los Dáctilos ideos eran una raza de seres divinos relacionados con la Diosa Madre del monte Ida, una montaña de Frigia consagrada a la diosa. Hesiquio de Alejandría escribió que los Cabiros era karkinoi "cangrejos". Aparentemente así se les concebía como seres anfibios, recordando de nuevo a los Telquines, con pinzas en lugar de manos que usaban como tenazas (en griego karkina) para trabajar el metal. El número exacto y nombres de los Cabiros variaba en las diferentes referencias a ellos. Como deidades mistéricas, los Cabiros raramente eran nombrados individualmente, siendo generalmente llamados "grandes dioses". Según algunas fuentes originalmente había dos Cabiros. Éstos llegaron a ser representados en el arte como una pareja de dioses: uno viejo, tumbado y barbudo y otro más joven, de pie. Más tarde fueron cuatro: dos masculinos (Axiocerso y Cadmilo) y dos femeninos (Axiocersa y Axíero). De otras versiones puede inferirse que había una multitud de ellos, como en la de Pausanias, donde son descritos como una raza o tribu y no meramente cuatro individuos. En otro culto posterior, los Cabiros fueron mezclados frecuentemente con los Dioscuros, Cástor y Pólux, y retratados como una pareja de jóvenes casi indistinguibles de ellos. Se ha sugerido que los misterios órficos pueden haber tenido sus orígenes con los Cabiros. Se han hallado evidencias del culto de los Cabiros en un yacimiento de la Grecia continental, en Tebas, en Tracia (Seutópolis, etc..) y en Asia Menor, siendo aparentemente las islas de Samotracia y Lemnos los principales centros de adoración. En Lemnos puede identificarse un antiguo santuario dedicado a los Cabiros gracias a los vestigios de inscripciones, y parece haber sobrevivido a la conquista griega por parte de Milcíades en siglo VI a.C. y a la subsiguiente helenización. El geógrafo Estrabón contó que en Lemnos la madre de los Cabiros era Cabiro (no tenían padre), una hija de Proteo y diosa a la que los griegos podrían haber llamado Rea. Esquilo escribió una obra titulada Los Cabiros, y en los fragmentos que se conservan éstos aparecen como un coro dando la bienvenida a los Argonautas en Lemnos. Aquí los misterios de los Cabiros parecen haber tenido unn carácter chillón y burlesco: los únicos hallazgos característicos son vasijas para el vino y una inscripción en Lemnos alude al parapaizonti, el que "bromea por el camino". En la Tebas griega hay más hallazgos diversos, que incluyen muchos pequeños toros votivos de bronce y que continuaron hasta la época romana, cuando el viajero Pausanias, siempre alerta a la historia de los cultos, aprendió que fue Deméter Kabeiriia quien instigó el rito de iniciación allí en el nombre de Prometeo y su hijo Etneo. Las dedicatorias votivas en Tebas son al Kabeiros, y juguetes infantiles como trompos votivos que sugieren una iniciación a la edad adulta. Se bebía vino copiosamente, en copas características que se rompían ritualmente. Enanos gordos y primitivos, parecidos a los seguidores de Sileno, con genitales prominentes se pintaban en estas copas. En la cultura griega clásica los misterios de los Cabiros en Samotracia permanecieron populares, siendo conocidos incluso en Atenas (por ejemplo, Heródoto había sido iniciado en ellos), aunque se confió poco a las escritura salvo unos pocos nombres y relaciones genealógicas simples. Los marinos griegos podían invocar a los Cabiros como "grandes dioses" en momentos de peligro. El santuario arcaico de Samotracia fue reconstruido al estilo griego. Pero en la entrada al santuario, que había sido minuciosamente excavada, el anticuario romano Varrón halló que había habido pilares gemelos de latón, hermas fálicas, y que en el santuario se entendía que el hijo de la Diosa, Cadmilo, era en algún sentido místico también su consorte. Los mitos de los Cabiros casi no existen. Ver, Hasammili, Samotraces, Curetes, Coribantes, Dáctilos.

Cabra

Laguna de Roma que se encontraba en la zona más baja del Campo de Marte, formada por los resíduos de una pequeña corriente.

Cabra

Animal muy venerado en Mendes, Egipto. Estaba prohibido matarla, porque creían que Pan, gran divinidad de esta ciudad, se había ocultado bajo la figura de una cabra: por esto se le representaba con rostro de este animal. Mientras que en Mendes se reverenciaba este animal, y se inmolaban las ovejas, en Tebaida, por el contrario, veneraban las ovejas y sacrificaban las cabras. Entre los griegos estaban consagradas a Júpiter, en memoria de la ninfa Amaltea: los lacedemonios las inmolaban a Juno. Los romanos, en sus medallas, representaban a Juno Sóspita con una piel de cabra. Se había puesto, dice Aulo-Gelio, una cabra blanca en un cuadro de Homero porque se le consagraba uno de estos animales en sacrificio dedicado a Apolo, al cual se acostumbraba a inmolar cabras este color. Ver, Amaltea, Capricornio.

Cabrias

o Chabrias (ca.420-357 a.C.). General ateniense y mercenario. Hijo de Ctesipo. Sirvió a Atenas como general al menos trece veces y además prestó sus servicios como mercenario a otros Estados. Probablemente comenzó su carrera como partidario de Trasíbulo, con quien sirvió en Tracia negociando un tratado con algunos príncipes locales (390-389). A su regreso reemplazó a Ifícrates en el mando del contingente de mercenarios atenienses asentado en Corinto (398-388). Al año siguiente fue enviado en apoyo del rey Evágoras I de Chipre en su guerra contra Persia, obteniendo nada más partir una victoria sobre los espartanos en Egina (388-387). Tras la paz de Antálcidas (386), sirvió como mercenario a los faraones Hakor y Nectánebo I, rechazando con éxito los intentos de invasión de Egipto por parte de los persas, quienes finalmente lograron mediante presiones diplomáticas que Cabrias fuese reclamado en Atenas (379). Elegido estratego en el año 378-377, se le encomendó el mando del contingente ateniense en apoyo de Tebas frente a los reyes espartanos Cleombroto I y Agesilao II. En el 377 condujo operaciones en Eubea y las Cícladas, de forma que numerosas ciudades de las islas se incluyeron en la recién creada segunda confederación marítima ateniense. Un año después obtuvo una victoria sobre el navarca espartano Pollis en Naxos, lo que confirmó la recuperación de la hegemonía naval ateniense. Esta victoria fue la primera obtenida por la flota ateniense tras el desastre de Egospótamos. En el 375 navegó por las costas de Tracia, combatió a los tribalos e incorporó a la alianza diversas ciudades de la Calcídica y Thasos, y con la ayuda de Foción organizó la Segunda Liga Ateniense o de Delos. En la vida política, Cabrias era partidario de Calístrato y de Ifícrates y contrario a Timoteo, siendo uno de sus acusadores en el año 373. En el 366 fue a su vez acusado de traición junto a Calístrato por la pérdida de Oropo, pero resultó absuelto. Después de esto pasó tiempo al servicio de los reyes de Chipre y Egipto en sus guerras contra los persas. Fue contratado como mercenario por el faraón Jeperkare Nectánebo I, sin el permiso de Atenas, que no deseaba litigios con Persia. Reorganizó el ejército egipcio y convirtió el Delta en un campamento poderosamente defendido. Artajerjes II Mnemón, no queriendo enfrentarse militarmente a Cabrias, consiguió que este fuera llamado desde Atenas y obligado a abandonar Egipto. Durante la llamada guerra de los sátrapas, fue enviado por Atenas al frente de un cuerpo de mercenarios en apoyo de los rebeldes contra Artajerjes II, y posteriormente, en el 360, sirvió de nuevo en Egipto como mercenario, esta vez junto a Agesilao II, en apoyo del rey Teos. En el año 357, recién comenzada la guerra social, Cabrias murió combatiendo en Quíos al frente de la escuadra ateniense.

Cabrillas

o Cabritos. Dos estrellas de la constelación del Cochero (nombre científico Auriga) que portaban la tempestad. Aparecen en octubre y se ocultan en diciembre.

Cabrito

Víctima, la más ordinaria del dios Fauno, y de los demás dioses campestres.

Cabritos

Cabrillas (dos estrellas de la constelación del Cochero (nombre científico Auriga) que portaban la tempestad).

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