Lucio Septimio Basiano (Lucius Septimius Bassianus Caracalla) (187-217). Hijo mayor de Septimio Severo, reinó como emperador desde el 211 hasta su muerte. Nació en Lugdunum (Lyón), y más tarde se le concedió el nombre oficial de Marco Aurelio Antonino por su abuelo adoptivo, el emperador de este nombre. Su apodo deriva de la capa militar con capucha procedente de la Galia (caracallus) que Caracalla vestía a menudo desafiando la ley que prohibía vestir ropa militar dentro de la ciudad. Fue nombrado césar por su padre en el 196 y augusto en el 198. En el 202 se casó con Fulvia Plautila, hija del prefecto del pretorio Plautiano, pero más tarde ordenó la muerte de su padre en 205 y, tras un largo exilio, la asesinó en el 212. Caracalla acompañó a su padre a Britannia en el 208. Incluso antes de la muerte de Septimio, en York, en febrero del 211. Como estaba previsto, a la muerte de Severo sus dos hijos, Caracalla y Geta, ambos "augustos" ocuparon el trono imperial, aunque el protagonismo político del primero era evidente, arropado por una intensa carrera militar al abrigo de su padre. Geta, en cambio, gozaba de la protección de su madre, Julia Domna, y de importantes consejeros de la familia imperial, como el jurisconsulto Papiniano, a la sazón prefecto del pretorio, y era visto por muchos senadores como un contrapeso a la política antisenatorial practicada por Severo, a la que pretendía adscribirse Caracalla. Sin embargo éste contaba con el apoyo incondicional del ejército, con el que pasó cuatro de los seis años de su reinado. Tras el regreso a Roma y la celebración oficial de los funerales de su padre consagrado divus por el Senado), Caracalla decidió llevar a cabo sus planes de gobierno que incluían, como primera medida, deshacerse de su hermano Geta antes que aceptar un reparto de poderes (Occidente y Oriente, como proponía su madre) y aún menos compartir el trono. En febrero del 212 Geta fue asesinado por orden de su hermano pretextando que había conspirado contra él. Poco después Caracalla procedió a garantizarse el poder eliminando a los partidarios de Geta cualquiera que fuera su rango o condición, entre ellos el propio Papiniano. En esta masacre que, según Dión Casio, contemporáneo de los hechos, costó la vida a 20.000 personas, Caracalla perdió la credibilidad ante sus propios colaboradores. Durante algunos meses el emperador sufrió una extraña enfermedad, producto, según el mismo autor, de los horrores cometidos. Este mismo año, o al año siguiente, Caracalla promulgó un edicto conocido con el nombre de Constitutio Antoniniana, del cognomen Antonino tomado por éste desde su nombramiento como "césar", por el cual se otorgaba la ciudadania romana a toda la población libre de las ciudades del Imperio "excepto a los dediticii". La veracidad de la información de Dión Casio ha sido ratificada por el texto de un papiro, cuya significación todavía hoy se discute. Aunque Dión asegura que la razón fue exclusivamente fiscal con el fin de ampliar el número de contribuyentes, una medida tan trascendental que rompía con la identificación de la civitas romana como un estatuto privilegiado, de élites, frente a la mayoría de la población no ciudadana o sólo con derechos restringidos de ciudadanía, una medida de estas características puede haber perseguido fines muy diversos incluso con previsiones de futuro como barrera jurídica a la avalancha "bárbara" que amenazaba las fronteras del Imperio. Sea o no correcta la opinión de Dión Casio, lo cierto es que Caracalla duplicó la tasa del impuesto sobre las herencias (vicesima hereditatum) elevándola del 5 al 10 % y afectando ahora a todos los provinciales. Particular interés tiene en este documento la expresión "salvaguardando el derecho de las ciudades", que podría ser interpretada como compatibilidad entre "ciudadanías" diferentes e incluso como cláusula restrictiva que distinguía a los simples peregrini de los peregrini dediticii. Otra medida innovadora de Caracalla fue la introducción en 215 de una nueva moneda llamada "antoninianus" que rompió con el sistema de equivalencias monetario establecido por Augusto. Previamente el emperador redujo el ratio del aureus a 1/50 por libra de oro (en vez de 1/45 del patrón neroniano). La nueva pieza de plata pretendía sustituir al denario, que había rebajado su ley en torno al 50 % aunque su valor oficial seguía siendo de 25 denarios por 1 áureo. El "antoninianus" con el peso de 1 1/2 denario, pero con un contenido de plata similar (de unos 2,5 gr) y, en cambio, doble valor nominal que el denario común, esto es, valor de 2 denarios), pretendía desplazar de la circulación al denario devaluado. Pero esta nueva moneda sólo se emitió entre 214 y 219, y de nuevo en 238, y produjo una aceleración de la devaluación monetaria ya existente al reducir el poder adquisitivo de los grupos acomodados usuarios de moneda de plata. Finalmente, Caracalla llevó a cabo dos campañas en las fronteras con notable éxito. La primera en 213-214 en el limes danubiano contra un grupo de alamanes. Se encontraba en la frontera del Danubio de camino al este y luchó contra los carpios. La segunda, más larga y costosa, en el limes oriental contra los partos, que de nuevo habían ocupado parte de los territorios romanos, amenazaban con invadir Siria. Se ha especulado con que el modelo seguido por Caracalla en esta ocasión fue el de Alejandro Magno, con el que sin duda existen ciertas concomitancias (pretendido matrimonio del emperador con una princesa parta, expedición a Alejandría, prototipo iconográfico, etc.), pero es asimismo cierto que sólo la gloria militar podía proporcinar a Caracalla una autoridad indiscutida tanto ante el Senado como en el ejército y la "campaña de Oriente" había sido a menudo la forma más segura de conseguirla. Pero combatiendo entre el Éufrates y el Tigris, cerca de Carrhás, de ingrato recuerdo para la historia política romana, en abril de 217 fue asesinado al parecer por orden de Macrino, su prefecto del pretorio, quien inmediatamente fue proclamado nuevo "emperador". Caracalla terminó la construcción de los baños de Roma, llamados en su honor Termas de Caracalla, y comenzados por su padre.