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Palabra   |   Descripción

Edilidad

En la magistraturas romanas seguía en rango a la cuestura. Era un colegio formado por cuatro miembros, dos ediles patricios y dos plebeyos. Ver, Edil.

Edipo

Edipo es el protagonista de una de las leyendas más célebres de la literatura griega, después del ciclo troyano. No poseemos los poemas épicos a los que esta leyenda dio origen, pero sabemos que existieron. Las aventuras de Edipo viven entre nosotros sobre todo por las formas trágicas. Edipo pertenece a la raza de Cadmo. Su bisabuelo, Polidoro, es hijo de Cadmo. Tiene por abuelo a Lábdaco, hijo de Polidoro y Nicteis, quien, a su vez, desciende, por, su padre Nicteo, de Ctonio, uno de los Espartoi, los hombres nacidos de los dientes del dragón. Su padre es Layo, hijo de Lábdaco. Todos los antepasados de Edipo reinaron en Tebas, si bien con algunas interrupciones, según la forma más conocida de la tradición, cuando la minoría de edad de Layo (Ver, Lico). La madre de Edipo representa un importantísimo papel en la leyenda. Su nombre se da en formas muy distintas: en la Odisea se llama Epicaste; en los trágicos, Yocasta. Suele vincularse a Penteo y, por él, a Equión, uno de los Espartoi (Ver, Equión). Su padre es Meneceo, y su abuelo, Óclaso. En la versión épica del ciclo de Edipo, la madre del héroe se llamaba Eurigania, o bien Eurianasa, y era hija de Hiperfante, o tal vez de Perifante (el lapita), o bien de Teutrante. Otra variante le da el nombre de Astimedusa, y hace de ella una hija de Esténelo. Esta variante tiene por objeto vincular a Edipo, por su madre, con el ciclo heracleo. Además de estas diversas tradiciones concernientes a la madre de Edipo, existen otras que las mezclan, utilizándolas arbitrariamente para resolver contradicciones que aparecen en el seno de la propia leyenda o entre sus diversas versiones. Al nacer, pesó ya sobre Edipo una maldición. En la tradición representada por Sófocles, se trata de un oráculo que habría declarado que el niño nacido de Yocasta "mataría a su padre". En cambio, según Esquilo y Eurípides, el oráculo habría sido anterior a la concepción, para prohibir a Layo que engendrase un hijo, vaticinándole que si tenía uno, este hijo no sólo lo mataría, sino que sería el causante de una espantosa serie de desgracias que hundirían su casa. Layo prescindió del aviso y engendró a Edipo. Más tarde fue castigado por ello. Para impedir que se cumpliese el oráculo, Layo expuso a su hijo recién nacido. Le había perforado los tobillos para atarlos con una correa y la hinchazón producida por esta herida valió al niño el nombre de Edipo, que significa "pie hinchado". Existen dos versiones distintas de este episodio: ora se cuenta que el recién nacido fue metido en una canasta y arrojado al mar, ora que fue abandonado en el monte Citerón, cerca de Tebas. En la primera versión, el lugar en que fue expuesto se ubica en la costa septentrional del Peloponeso, ya en Sición, ya en Corinto. Allí lo encontró la reina Peribea, esposa del rey Pólibo, que lo recogió y lo crió. En la otra versión se contaba que el niño había sido expuesto en una vasija, en pleno invierno. Lo recogieron unos pastores corintios que se encontraban en la comarca con sus rebaños, y como sabían que su rey no tenía hijos y deseaba uno, se lo ofrecieron. En la versión seguida por Sófocles, el criado del rey Layo, encargado por su amo de exponer al niño, lo entregó a los pastores extranjeros. Sea de ello lo que fuere, todas las versiones coinciden en el nombre del padre putativo de Edipo: es siempre Pólibo, pese a que unas veces es considerado como rey de Corinto; otras, de Sidón o Antedón, y otras, de Platea. Edipo pasó toda su infancia y adolescencia en la corte de Pólibo, de quien creía sinceramente ser hijo. Pero, llegado a la edad viril, abandonó a sus padres adoptivos, por un motivo que varía según los autores. La versión más antigua parece ser la siguiente: Edipo habría partido en busca de unos caballos robados, y de este modo habría encontrado, sin saberlo, a su verdadero padre, Layo. Posteriormente, los trágicos introdujeron móviles de menor simplicidad psicológica. Con ocasión de una riña, un corintio, para insultar a Edipo, le habla revelado que no era hijo del rey, sino un niño recogido. Edipo había interrogado a Pólibo, quien,. con muchas reticencias, acabó confesándole que era verdad. Entonces Edipo partió para Delfos, con objeto de consultar al oráculo y saber quiénes eran sus verdaderos padres. Sea lo que fuere, en el curso de este viaje Edipo se encontró con Layo. El lugar del encuentro difiere según los autores: ora se sitúa en Lafistión, en el camino de Orcómeno, adonde se dirigía el joven en busca de los caballos, ora en la encrucijada de Potnias, o bien en Fócide, en el sitio que hoy se llama "encrucijada de Megas", punto de confluencia de las rutas procedentes de Dáulide y Tebas para formar la que conduce a Delfos, siguiendo el valle. El camino se estrecha allí entre peñas, dejando escaso sitio. Cuando el heraldo de Layo, Polifontes (o Polipetes), tras de ordenar a Edipo que cediese paso al rey, mató uno de sus caballos al no ver obedecida su orden con presteza, Edipo, encolerizado, dio muerte a Polifontes y a Layo, con lo cual quedó cumplido el oráculo. En esta última versión, Edipo regresaba de Delfos, donde el oráculo le había vaticinado que mataría a su padre y casaría con su madre. Lleno de terror, y creyendo firmemente que era hijo de Pólibo, había resuelto desterrarse voluntariamente; por eso se encontraba en la ruta de Tebas cuando Layo, al mandar insultarlo, o, según otros, al insultarlo personalmente, se atrajo su ira. Al llegar a Tebas, Edipo se encontró con la Esfinge. Era un monstruo mitad león y mitad mujer, que planteaba enigmas a los viajeros y devoraba a los que no sabían resolverlos. Generalmente preguntaba: "¿Cual es el ser que anda ora con dos, ora con tres, ora con cuatro patas y que, contrariamente a la ley general, es más débil cuantas más patas tiene?". Había también otro enigma: "Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera". La respuesta al primer acertijo es: "El hombre", porque camina, cuando niño, a cuatro patas, luego con las dos piernas y, finalmente, se apoya en un bastón. La respuesta al segundo es: "El dia y la noche" (el nombre del día es femenino, en griego; es, pues, la "hermana" de la noche). Pero ningún tebano habla sabido resolver nunca estos enigmas, y la Esfinge los devoraba uno tras otro. Edipo vio en seguida las respuestas, y el monstruo, despechado, se precipitó desde lo alto de la roca en que se posaba; o bien fue Edipo quien lo arrojó al abismo. Una versión quizá más antigua presentaba la leyenda del siguiente modo: todos los días se reunían los tebanos en la plaza de la ciudad para tratar de resolver en común el acertijo, pero jamás lo conseguían. Y cada día, al término de la reunión, la Esfinge devoraba a uno de los habitantes. Según ciertos mitógrafos, incluso devoró al joven Hemón, hijo de Creonte. Al matar a la Esfinge y librar del monstruo a los tebanos, Edipo se ganó el favor de toda la ciudad. Para demostrar su agradecimiento, los habitantes de Tebas le dieron en matrimonio la viuda de Layo y lo elevaron al trono. Otras veces se admite que Creonte, hermano de Yocasta, se había hecho cargo del poder, en calidad de regente, a la muerte de Layo, y que espontáneamente lo transfirió a Edipo en recompensa por haber vengado la muerte de su hijo. Sin embargo, pronto va a descubrirse el secreto del nacimiento de Edipo. En un determinado estado de la leyenda, las cicatrices de sus tobillos revelan su identidad a Yocasta. Esta versión ha sido modificada por Sófocles, quien ha construido su tragedia "Edipo Rey" a base del reconocimiento de Edipo. Una peste esta asolando la ciudad de Tebas, y Edipo envía a Creonte a Delfos para interrogar al oráculo sobre la causa de esta plaga. Creonte vuelve con la respuesta de la Pitia: la peste no cesará en tanto no se haya vengado la muerte de Layo. Entonces Edipo fulmina contra el autor del crimen una maldición, que acabará cayendo sobre su propia cabeza. Interroga al adivino Tiresias, para averiguar quién es el culpable. Tiresias que, por su condición, conoce todo el drama, trata de esquivar la respuesta, con lo cual el rey imagina que él y Creonte son los autores del homicidio, produciéndose un altercado entre Edipo y Creonte. Interviene Yocasta y, deseosa de reconciliarlos, pone en duda la clarividencia de Tiresias. Presenta de ello una prueba: el vaticinio pronunciado en otro tiempo respecto al hijo habido con Layo, hijo que este había expuesto por temor a que le matase. Y, sin embargo, sigue Yocasta, Layo está muerto, murió en una encrucijada, a manos de unos bandidos. Al oír mencionar una "encrucijada", Edipo manda que se la describan, así como el carruaje que montaba el rey. Manda también que le precisen el lugar del crimen, y no tarda en ser presa de una terrible duda: ¿No será él el culpable?. Ordena que le traigan del campo a uno de los criados que acompañaban a Layo y que había sido testigo de su muerte, y este criado resulta ser precisamente el pastor que, por orden de Layo, abandonó a Edipo niño en el bosque. En esto llega de Corinto un mensajero para comunicar a Edipo el fallecimiento de Pólibo y rogarle que vuelva con él a la ciudad para ocupar su trono. Edipo y Yocasta creen que la amenaza del oráculo ha desaparecido, ya que Pólibo ha fallecido de muerte natural. Pero queda la segunda parte de la amenaza divina: ¿No corre el riesgo, Edipo, de cometer incesto con la esposa de Pólibo?. Para tranquilizarlo, el emisario corintio le dice que es un niño expósito, y que Pólibo no era su padre. De este modo se cierra la red en torno a Edipo, el cual ha de rendirse a la evidencia. El relato acerca de cómo fue encontrado el niño no deja ya duda a Yocasta: su propio hijo ha dado muerte a su padre y ella ha cometido incesto con él. Se precipita al interior del palacio y se suicida. Edipo se perfora los ojos con el prendedor de Yocasta. Esta versión, inmortalizada por Sófocles, ha sido modificada por Eurípides en una obra perdida que atribuye a Creonte un papel de mayor importancia. Éste trama una conjura contra Edipo, al que considera como un usurpador. Componiéndoselas para convencerlo de la muerte de Layo, lo manda cegar. Luego Peribea, esposa de Pólibo se presenta para comunicar el fallecimiento de su marido, y por el modo como refiere el hallazgo de Edipo niño en el Citerón, Yocasta comprende que su segundo esposo es su hijo y se suicida, como en la versión anterior. En la versión épica de la leyenda de Edipo, la muerte de Yocasta no interrumpe el reinado de Edipo, Éste sigue en el trono hasta que muere en una guerra contra sus vecinos (Ergino y los minias). Pero en los trágicos, Edipo, víctima de la imprecación que él mismo habla pronunciado contra el matador de Layo antes de saber quién era, es desterrado de la ciudad y comienza una existencia errante. Lo acompaña su hija Antígona, pues sus dos hijos se han negado a intervenir en su favor, y por esta razón él los ha maldecido. Tras largo y penoso deambular, Edipo llegó al Ática, a la población de Colono, donde muere. Habiendo declarado un oráculo que el país en el que radicara la tumba de Edipo tendría la bendición de los dioses, Creonte y Polinices trataron de persuadirle, estando ya moribundo, de que volviese a Tebas. Pero Edipo, a quien Teseo había recibido hospitalariamente, se negó y quiso que sus cenizas permaneciesen en el Ática.

Edipodia

Fuente de Tebas en la cual se purificó Edipo del asesinato de Layo, de cuyo hecho tomó su nombre.

Edirna

Adrianópolis de Tracia, en el valle del Hebro.

Edit

Nombre de la mujer de Lot, que fue metamorfoseada en estatua de sal por haber desobedecido las órdenes de Dios (Biblia).

Editor

En la sociedad romana, organizador o personaje que subvencionaba un espectáculo circense o de gladiadores. Ver, Gladiadores.

Edituo

En Roma, era el tesorero guarda del templo y depositario de los vasos sagrados y demás útiles para los sacrificios.

Edjo

Uadyet (su nombre egipcio Uadyet o Wadjet o Uadjet, se transcribe también en algunos textos como Edjo. Su nombre griego es Uto o Uraios. Diosa que forma parte del panteón egipcio. Su nombre ….).

Edobeco

Edobinco.

Edobico

Edobinco.

Edobinco

(ss. III-IV). Llamado también en las fuentes Edobico o Edobeco. De linaje franco, fue nombrado general por el emperador Constantino.

Edom

Esaú.

Edom

o Idumea o Neguev. Nombre del país habitado por los descendientes de Edom. La palabra Idumea es la forma grecizada del nombre hebreo 'Edôm, que parece haber sido aplicado a la región por el color rojo de sus acantilados areniscos. Idumea estaba situada al sur de Judá y del Mar Muerto, pero sus límites, fronterizos con el desierto, son difíciles de determinar. Según el Génesis, al dejar Canaán, Esaú fijó su residencia en el monte Seír, entonces el hogar de los horitas. Comúnmente se piensa que el monte Seír es el Jebel esh-Shera, una cordillera que prolonga las montañas de Moab, al este del uadi 'Arabah o Arabá, en la frontera meridional de Jordania e Israel, extendiéndose hasta el norte de la península arábiga. Sin embargo, varias indicaciones sugieren una localización más occidental y llevó a algunos a creer que el monte Seir debía ser buscado más bien en las tierras altas entre Qadesh y la parte sur del Mar Muerto. Las Tablas de Tell el-Amarna ciertamente hablan de She-e-ri como un país al sur de Palestina Oriental. Los mismos documentos mencionan en esa región una ciudad llamada U-du-mu (Edom), al sur sureste de Hebrón, y a veces el nombre se usa para designar el país de los edomitas. Por otro lado, la ruta seguida por los israelitas, regresando de Qadesh a Esyon Guéber y ladeando al este de Arabá a través de Salmona (desconocida), Phunon (Khirbet Fenân) y Oboth (probablemente uadi Weibeh), luego yendo al noreste a Jeabarim, para "rodear la tierra de Edom", la que no se le permitió cruzar, indica que esta tierra no se extendía más allá de Arabá. Usualmente se entiende bajo el nombre de Idumea, no sólo el monte Seir, sino toda la región circundante habitada por tribus que reclaman ser descendientes de los edomitas. Hasta hace poco, se estimaba basándose en estudios de campo que el reino de Edom existió sólo a partir del siglo VIII a.C., y se consideraban inválidas las referencias a este reino en el Antiguo Testamento, pero estudios recientes publicados en 2005, muestran la existencia de un reino que trabajaba el cobre en esa región en la época del rey Salomón. Se encontraron rastros de la explotación del cobre durante los siglos XII y XI a.C.. También se encontraron muestras de importantes edificaciones fortificadas y producción de metales a escala industrial en una ciudad de al menos cien edificaciones, que fue célebre por sus palmeras. En tiempos antiguos los edomitas eran gobernados por 'allûphîm o "duques"; pero durante la estadía de los hebreos en el desierto, el monte Seír estaba bajo el control de un rey. El Génesis, da una lista de "los reyes que gobernaron la tierra de Edom, antes de que el pueblo de Israel tuviera un rey"; por esta lista sabemos que la monarquía edomita era electiva. A pesar de la relación de sangre que unía a Israel y a Edom, los dos pueblos estaban frecuentemente en conflicto. Saúl había vuelto su ejército contra los edomitas; David conquistó y guarneció el país y Salomón ocupó sus puertos en el Mar Rojo. Durante el reinado de Joram, Idumea logró sacudirse por un tiempo del yugo de Jerusalén, pero Amasías obligó una vez más a los edomitas a estar bajo el dominio de Judá; finalmente bajo Ajab ganaron su independencia. Con la caída de Judá a manos de los babilonios, a quienes se habían unido en su disputa, el poder de los edomitas se volvió mayor, y tomaron posesión de todo el sur de Palestina, haciendo a Hebrón su capital. Pero a pesar de su alianza con los sirios durante la guerra de los Macabeos, no pudieron resistir la fuerte acometida de los patriotas israelitas que los expulsaron del sur de Judá. Al perder sus posesiones al este de Arabá, que habían caído hacía tiempo en manos de los nabateanos, los hicieron una presa fácil para sus vecinos, y en 109 a.C. fueron conquistados por Juan Hicarno, quien, sin embargo, les permitió quedarse en el país con la condición de que adoptaran el judaísmo. Cuando a la muerte de Alejandra (67 a.C.), Aristóbulo trató de arrebatarle la corona a su hermano Hircano II, Antípatro, gobernador de Idumea, se alineó con este último en el conflicto, y a la llegada de los romanos, se adhirió a éstos. La ayuda que le prestó a su ejército en varias expediciones, y los servicios que le rindió a Julio César fueron recompensados en 47 a.C. con el muy codiciado título de ciudadano romano y el nombramiento de procurador de Judea, Samaria y Galilea. Su hijo fue Herodes el Grande. Los edomitas fueron asimilados completamente por el imperio romano, desapareciendo de la historia. Los edomitas fueron llamados idumeos o idumeanos por los romanos. Ver, Edomitas.

Edomitas

o Idumeos. Pueblo de origen semita. Aparecen citados en numerosas ocasiones en el Antiguo Testamento por ser vecinos y enemigos de los israelitas. De todos los pueblos y tribus a los que tuvieron que enfrentarse los israelitas, los edomitas eran los que tenían con ellos un parentesco más cercano y con los que establecieron una relación de amor/odio más intensa. Su origen mítico se remonta a Esaú, el hermano de Jacob que perdió su primogenitura y se convirtió en padre de otro pueblo fuera de la tierra de Israel. El capítulo 36 del Génesis ofrece la genealogía mítica de Esaú como patriarca de los edomitas. Más tarde, en el libro de Números, menciona el episodio del agua de la roca y la petición de paso de Moisés al rey de Edom, que fue denegada. Sea o no cierto este episodio, lo que sí es verdad es que las relaciones entre Edom e Israel nunca fueron buenas. Los edomitas ofrecieron refugio a David contra Saúl, interviniendo de este modo en la política interna de su vecino. Sin embargo, cuando David ascendió al trono, lejos de mostrarse agradecido, atacó Moab y Edom, y permitió que su general Joab masacrase a la población edomita. La rivalidad entre los dos pueblos parece tener su origen en el intento de controlar la ruta de Uadi Araba y sus riquezas (tanto el comercio como las minas de cobre conocidas desde el Calcolítico). Los edomitas, además, eran famosos por emprender constantes expediciones de saqueo contra el sur del reino de Judá o contra cualquier caravana que atravesase su territorio. Con la aparición del poder asirio las luchas entre judíos y edomitas pasaron a un segundo plano, debido al terrible poder del nuevo enemigo. Se tienen noticias de cómo Esarhaddón de Asiria cobró un tributo al rey edomita Qaush-Gaber. La ocupación principal de los edomitas parece ser el pillaje, no la organización de las rutas caravaneras. Debemos entender esta actividad como una muestra de un carácter primitivo y de poca civilización y organización social, lo que les hizo ser débiles a la hora de enfrentarse a grandes amenazas externas. Por eso, a lo largo de su historia los edomitas sufrieron varias derrotas que les pusieron al borde de la extinción, a causa de las severas represalias que tuvieron que sufrir. Hacia el año 580 a.C. comienza a aparecer en escena un nuevo pueblo nómada, los nabateos, procedentes de la Península Arábiga, quizás empujados por la nueva situación en su lugar de origen tras la aparición de las tropas persas en los años previos. Su vida de pastoreo y pillaje resultaba mucho más difícil con la llegada de los ejércitos persas, interesados en la seguridad de las rutas comerciales. Por ello los nabateos decidieron trasladarse hacia el norte y se establecieron en el, por entonces, casi despoblado territorio de Edom. Los primeros contactos entre edomitas y nabateos fueron los propios entre un pueblo sedentario (Edom) y uno nómada, con las lógicas tensiones. Al final, sin embargo, parece que se produjo cierta fusión entre ambos pueblos, de manera que los nabateos adoptaron la mayor, aunque relativa, civilización de los edomitas, mientras que absorbieron a Edom bajo su propio nombre. Además, ambos pueblos pretendían descender de un mismo patriarca, Ismael, hijo de Abraham y la esclava egipcia Agar, a través de dos hijas distintas. Los edomitas se consideraban hijos de Bashemat, casada con Esaú, mientras que los nabateos decían ser descendientes de su hermana Nabaioth. Los nabateos descubrieron algo que los edomitas no habían sido capaces de ver: era mucho más lucrativo convertirse en protector de las rutas comerciales y de las caravanas que vivir del asalto y pillaje de las mismas. El territorio de Edom era la Idumea de los romanos. Ver, Herodes el Grande, Edom.

Edón

Monte de Tracia en el cual las bacantes celebraban sus orgías.

Edoneo

Sobrenombre de Hades.

Edones

o Edonios o Edonos o Edoni o Edónides. Pueblo que vivió principalmente entre los ríos Nesto y el Estrimón, al sur de Tracia, pero también habitaron al oeste del Estrimón al menos hasta el río Axio. Los edones habitaban al norte del monte Pangeo, en el valle del río Angites. Habitaron en la región de Migdonia antes de que hordas macedonias les echaran. En esa zona, rica en madera, oro y plata, Histieo fundó, a orillas del Estrimón, la ciudad de Mircino, que controlaba la ruta costera de Tracia. La importancia económica y estratégica del lugar era muy considerable, y de ahí los posteriores intentos de asegurarse el control del mismo que realizaron los atenienses en 476/475 y 465/464, que concluyeron en 437/436 con la fundación de Anfípolis en la desembocadura del Estrimón. Los edones eran célebres por su culto orgiástico a Dioniso. En los poetas latinos, el término Edonis significaba bacanal femenina. )o( MITOLOGÍA.- Licurgo fue un rey mítico de los edones, que fue destruido por Baco por oponerse al culto del nuevo dios

Edoni

Edones (pueblo que vivió principalmente entre los ríos Nesto y el Estrimón).

Edonidas

Edónides.

Edónides

o Edonidas. Sobrenombre de las Bacantes, derivao del monte Edón.

Edónides

Edones (pueblo que vivió principalmente entre los ríos Nesto y el Estrimón).

Edonio

Sobrenombre de Baco, derivado del monte Edón.

Edonio

Príncipe que dio su nombre a los edonios.

Edonios

Edones (pueblo que vivió principalmente entre los ríos Nesto y el Estrimón).

Edonis

Antandro (ciudad griega de la costa de Anatolia, en la Tróade, situada en la orilla septentrional del golfo Atramiteo).

Edono

Ver, Almops (según una leyenda, Hele fue salvada por Posidón).

Edonos

Edones (pueblo que vivió principalmente entre los ríos Nesto y el Estrimón).

Edovio

Divinidad indígena de la salud, en la Lusitania romana.

Edrei

Adraha (el rey amorita de Bashan, Og, fue derrotado y muerto en Edrei por Josué y sus hombres en una batalla, según la Biblia).

Edrei

Atharaa (ciudad del suroeste de Siria, cerca de la frontera con Jordania).

Edris

Nombre que los musulmanes daban a Enoch, de quien han conservado algunas tradiciones. En las guerras continuas que se hacían los hijos de Seth y Cain, Enoch fue el primero que introdujo la costumbre de hacer esclavos. Había recibido del cielo, junto con el don de la ciencia y de la sabiduría, treinta volúmenes llenos de todos los secretos de las ciencias más profundas, y él mismo compuso muchos otros, tan poco conocidos como los primeros. Dios le envió a los cainitas para guiarlos al camino de la buena fe. Mas habiendo rehusado éstos escucharle, les hizo la guerra y redujo sus mujeres y niños a la esclavitud. Los orientales le atribuyen la invención de la pluma y la aguja, o del coser y el escribir, de la astronomía, aritmética y particularmente la geometría. Se dice también que fue causa inocente de la idolatría. Afligido uno de sus amigos por su rapto, formó por instigación del demonio, una imagen tan al vivo que pasaba con ella los días y las noches, y le tributaba unos honores parculares, que poco apoco degeneraron en superstición. Ver, Enoch.

Edros

Isla de la costa de Reino Unido, mencionada por Ptolomeo como una de las cuatro islas al este de Hibernia.

Edua

Eduos (pueblo celta de la Galia prerromana, que se asentaba en la zona del valle del río Saona).

Educa

o Edúlica o Edusa. Diosa protectora de los niños a la cual se hacían ofrendas, cuando se les destetaba, y cuando empezaban a tomar un alimento sólido. Ver, Espíritus protectores de la infancia.

Educación

La educación en la antigüedad se basaba en gran medida en el estudio de la Retórica con el objetivo de formar oradores públicos efectivos, pero hubo considerables variaciones locales. En Esparta, a pesar de su floreciente cultura arcaica, la educación en el período clásico se limitaba a la producción de una eficiente élite militar. Los niños de ambos sexos se retiraban del cuidado paternal a la edad de siete años y eran alojados en barracones gestionados por el Estado en donde se ponía el acento en el deporte y la educación física, aunque no se llegaba a la exclusión de la lectura, la escritura y la música. En Atenas prevalecían unas condiciones más liberales. La escolarización elemental no era obligatoria: era privada y de pago, pero no resultaba cara. Desde la edad de seis años la mayor parte de los alumnos, de ambos sexos, asistían a tres escuelas: una para la gimnasia (paidotribes), otra para la música y la poesía (kitharistes), y otra para el aprendizaje elemental de la lectura y escritura (grammatistes). La mayor parte de los maestros eran esclavos, aunque el director solía ser un liberto. Tras la escuela elemental los hijos de los padres más ricos podían continuar su educación hasta los dieciocho años en una escuela secundaria que ofrecía una formación profesional en Derecho o Medicina o Retórica o también se podía asistir a los cursos impartidos por los Sofistas. Mas conocidas eran la Academia platónica, el Liceo de Aristóteles (Ver, Escuela Peripatética), y la escuela de retórica establecida por Isócrates. En el mundo helenístico el modelo establecido en la Atenas clásica se formalizó en una estructura que siguió vigente hasta la Edad Media. La educación siguió siendo privada pero había una tendencia general hacia la intervención estatal con el establecimiento del Gimnasio y de las Bibliotecas públicos. La escolaridad se concentraba ahora en un solo edificio y los estudiantes se dividían por grupos de edad. Hasta los catorce (paides), de catorce a dieciocho (epheboi), y dieciocho o más (neoi). La escuela elemental había cambiado poco, pero la educación secundaria ofrecía ahora una amplia gama de posibilidades y en el tercer nivel se establecieron altos grados educativos, especialmente en Alejandría, Atenas, Pérgamo y Rodas. Se respetaba a los maestros pero todavía no se les pagaba mucho, excepto a los más encumbrados. En Roma, el padre era el encargado tradicionalmente de educar a su hijo desde los siete a los dieciséis años cuando pasaba a enseñarle un abogado (Advocatus) y seguidamente se le enviaba al servicio militar. Pero había escuelas desde el siglo III a.C. (Ver, Carvilio) y el modelo helenístico de escolarización primaria y secundaria para muchachos de ambos sexos se introdujo gradualmente, aunque poniendo mucho menos énfasis en la educación física. En el tercer nivel, el estudio de la retórica griega, establecido en Roma en el siglo II a.C. se vio complementado en el siglo siguiente por el de la retórica latina, y la mayor distinción era haber "estudiado en ambas lenguas". Para la retórica la mejor escuela estaba en Atenas, y siempre había demanda de profesores griegos en Roma; pero en lo que se refiere al estudio de las leyes la supremacía de Roma no tenía rivales. El crecimiento de las oportunidades educativas precisaba cierto grado de control y apoyo estatal, y los emperadores se implicaron personalmente dotando cátedras y creando escuelas municipales. Los métodos desarrollados en Grecia se sistematizaron en Roma y las siete artes liberales identificadas por Marciano Capela, pero basadas en el quadrivium de Platón (aritmética, astronomía, geometría y música) y el trivium de Isócrates (gramática, retórica y dialéctica) contituyeron el curriculum de la educación medieval. Ver, Esparta.

Edúlica

Educa (diosa protectora de los niños a la cual se hacían ofrendas).

Eduos

o Aedui o Heduos o Aedues o Haedui o Aiduos o Edua. Pueblo celta de la Galia prerromana, que se asentaba en la zona del valle del río Saona, en torno a su principal núcleo urbano de Bibracte (hoy, Autun), en zonas de los departamentos de Saona y Loira y de Niévre. Eran vecinos de los sécuanos, con los que mantenían una enemistad tradicional, y de los arvernos al oeste. Gobernados por un sistema de jefatura tribal por sufragio, llamado el vergobret, pactaron una alianza con los romanos siendo proclamados hermanos de la República. En honor a esta alianza, reclamaron la ayuda de los romanos en su disputa con los helvecios y aprovisionaron de tropas nativas a las fuerzas de Julio César que les consideraba hermanos de sangre, durante la guerra de las Galias emprendida hacia el 57 a.C.. Sin embargo, decidieron unirse a las demás naciones galas apoyando a Vercingétorix en el 52 a.C.. Tras su sometimiento a Roma, su territorio fue inscrito en la provincia de la Galia Lugdunensis con capital en la villa de Augustodunum. El emperador Claudio I les acordó la carta de ciudadanía romana en el año 48, en un discurso conservado en las tablas claudianas. Ver, Ariovisto.

Edusa

Educa (diosa protectora de los niños a la cual se hacían ofrendas).

Eduses

o Sedusios o Sedusii. Tribu germana mencionada por César, de la que es imposible decir en qué zona habitaba. Algunos los consideran los mismos que los eduses mencionados por Tácito.

Eea

Península del monte Circeo, al norte de Gaeta, entre el lacio y la Campania. )o( MITOLOGÍA.- Eea, según la Odisea, es la isla donde vivía, Circe, que convirtió en cerdos a los compañeros de Odiseo, excepto a Euríloco. Más tarde Odiseo consiguió que Circe devolviera a sus compañeros su forma humana. En la leyenda del viaje de los argonautas, éstos llegaron en su viaje de vuelta a la isla de Eea, en la que fueron purificados por Circe del asesinato de Apsirto.

Eennaion

Enna (ciudad situada en una altura en medio de Sicilia).

Eeria

Hija de Téctafo.

Eeribea

Madrastra de los dos gigantes Oto y Efialto, que hizo saber a Mercurio que estos dos hermanos habían encerrado a Marte en una prisión de cobre. Mercurio vino a librarlo sin que los dos gigantes lo reparasen.

Eeropea

Aérope ("cara brumosa". Minos tenía un hijo, Catreo, que, a su vez, fue padre de tres hijas y un hijo).

Eetes

Hijo del Sol y de la oceánide Perseis, había recibido primeramente de su padre el reino de Corinto, pero muy pronto lo había dejado por el de Cólquide, país situado al pie del Cáucaso, a orillas del mar Negro. Eran sus hermanas la maga Circe, la que de modo tan extraño recibió a Ulises, y Pasífae, esposa de Minos. Respecto a la persona de su propia esposa, las tradiciones discrepan; tan pronto la llaman Eurílite, como le atribuyen por mujer a la nereida Neera o a la oceánide Idía, o, finalmente, a la maga Hécate, su sobrina e hija de Perses, rey de Táuride. En Cólquide, Eetes reinaba en Ea, cuya capital era la ciudad de Fasis, a orillas del río de igual nombre. Cuando Frixo, huyendo con su hermana Hele sobre un carnero de toisón de oro que los llevaba por encima de tierras y mares, llegó a Cólquide, fue bien acogido por el rey, el cual le otorgó la mano de una de sus hijas, Calcíope. Frixo sacrificó a Zeus el carnero milagroso y dio su toisón a Eetes, quien lo clavó en un roble, en un bosque consagrado a Ares, dios de la guerra. Jasón, al recibir de Pelias la orden de traerle aquel vellocino de oro, partió con sus compañeros en su busca, a bordo de la nave Argo (Ver, Argonautas). Llegados los Argonautas, tras numerosas aventuras, a Ea, el rey les prometió el toisón siempre que Jasón pasase por determinadas pruebas. De este modo pensaba desembarazarse de aquella demanda importuna. Pero Jasón, ayudado por Medea, la propia hija de Eetes, logró domar unos toros monstruosos y dar cima a otras hazañas que se le exigieron. Entonces Eetes le negó resueltamente el vellocino e intentó incendiar la nave Argo. Jasón se apoderó de la piel por la fuerza, y huyó llevándose a Medea. Eetes salió en su persecución, pero su hija había raptado a su hermanito Apsirto, al que dio muerte y descuartizó esparciendo sus miembros por el mar. Eetes, para recogerlos, quedó rezagado y, desanimándose, abandonó la caza. Al parecer, más tarde Eetes fue destronado por su hermano Perses, y restablecido en el trono por Medea, que había regresado sin darse a conocer.

Eetes

Sobrino de Eetes, el rey de la Cólquida. Era un hijo de Circe que reinaba en las costas de Italia en la época de la guerra de Troya y que dio asilo a Odiseo cuando éste acudió a él pidiendo protección.

Eetes

Con este nombre se designa, de manera genérica, a los reyes de la Cólquide.

Eetias

o Aetias. Medea, hija de Eetes.

Eetión

Hijo de Brises y hermano de Briseida o Hipodamía. Distinto del héroe de igual nombre, padre de Andrómaca.

Eetión

Natural de Imbros. Ver, Licaón, hijo de Príamo.

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