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Palabra   |   Descripción

Jugures

Tártaros que no reconocen más que un dios, pero que veneran las imágenes de sus padres y de los grandes hombres.

Jugurta

o Yugurta (Jugurtha) (ca.150-104 a.C.). Rey de Numidia, hijo ilegítimo de Mastanabal, el hijo menor de Masinisa, y nieto de este. Jugurta perdió muy joven a su padre y fue criado por su tío, el rey Micipsa, junto con los hijos de este, Adherbal y Hiempsal. Jugurta sirvió en el ejército romano en el 133 en el asedio de Numancia, en Hispania, bajo el mando de Escipión Emiliano, el protector de la realeza númida, impresionando de tal modo a los romanos que Escipión aconsejó a Micipsa que lo adoptara. Tras la muerte de Micipsa, en el 118, Jugurta heredó un tercio del reino junto con sus hermanos, pero al oponerse estos al acuerdo, mató a Hiempsal y declaró la guerra a Adherbal. Adherbal fue derrotado y huyó a Roma, donde solicitó la ayuda del Senado. El comisionado romano Lucio Opimio dividió Numidia en dos partes y concedió a Jugurta la parte occidental más pobre. Pero este no quedó satisfecho y en el 121 atacó de nuevo a Adherbal, asediándolo en Cirta (Constantine). A pesar de las dos embajadas enviadas por el Senado, una de ellas dirigida por su presidente, M. Emilio Escauro, Jugurta perseveró en el asedio, y al tomar la ciudad asesinó a Adherbal y a unos cuantos residentes itálicos que habían ayudado a defenderla. El pueblo romano, instigado por Gayo Memmio, se escandalizó por la acción de Jugurta, y el Senado decidió intervenir. Al año siguiente (111) se envió un ejército bajo el mando del inútil L. Calpurnio Bestia, quien, persuadido o sobornado por los amigos romanos de Jugurta, concertó una paz con este que fue rechazada por el Senado. En la confusión que siguió, Jugurta fue invitado a Roma, bajo salvoconducto, para que revelara quiénes eran sus partidarios, pero se evitó que hablara ante la Asamblea mediante el interdicto del tribuno C. Bebio. Jugurta regresó a su casa después de organizar por mediación de Bomílcar el asesinato de Massiba, su primo y rival al trono de Numidia, refugiado por entonces en Roma. Se reanudó la guerra y se envió un gran ejército bajo el mando del cónsul del 110, Sp. Postumio Albino, que permitió que su hermano Aulo dirigiera una desastrosa campaña invernal: el ejército fue derrotado y obligado a pasar bajo el yugo. El escándalo en Roma obligó a la creación de una comisión bajo la dirección de Mamilio para investigar la corrupción entre los nobles, y al envío de un nuevo ejército bajo el mando del nuevo cónsul, Q. Cecilio Metelo, quien obtuvo éxitos militares sobre Jugurta, pero no pudo asestarle el golpe definitivo. Gayo Mario utilizó su reputación, ganada como legado mayor en la campaña de Metelo, para obtener el consulado del 107, y tras hacer accesible el servicio militar a las clases más humildes de ciudadanos, llevó un nuevo ejército a Numidia, pero fracasó en ganar la guerra. Esta acabó en el 105, cuando Lucio Cornelio Sila persuadió al suegro de Jugurta, Bocco, rey de Mauritania y suegro suyo, para que lo entregara a cambio del título de "amigo del pueblo romano". Jugurta fue mostrado en el inmerecido desfile triunfal de Mario y más tarde ejecutado el 1 de enero del 104. El resultado principal de esta guerra fue su efecto sobre la política romana y la evolución del ejército romano, destinado a convertirse en una fuerza política, más que algún cambio en la escena en África. Salustio ha relatado la historia de esta guerra en su obra, La guerra de Yugurta (Bellum Jugurthinum). Ver, Ley Mamilia.

Juicio de los muertos

La religiosidad egipcia consideraba que los hombres, tras su muerte, eran juzgados por los dioses en el Más Allá por su conducta en la vida terrena. Era comúnmente admitido que todos los muertos sufrían un juicio tras su óbito ante el Tribunal de Osiris. El hombre comparecía en el llamado "Juicio de Osiris", donde no podía ocultar ningún hecho de su vida y donde se sopesaban sus obras. En la escena central, una gran balanza que contiene en un platillo el corazón del difunto y en el otro la pluma de Maat (la Verdad y la Justicia). Su titular, sentado en su trono, junto con Anubis, que introducía al difunto y manejaba la balanza, y Thot que escribía, y en presencia del cortejo de los 42 dioses justicieros del Amentet que interrogaban, procedía al pesaje de las buenas y malas acciones realizadas por el muerto durante su vida terrena y que se hallaban en su corazón. Tras ello, Anubis constata que los dos platillos están en perfecto equilibrio, mientras que Thot registra el resultado sobre una tablilla y declara "justo de voz" al difunto. Si las malas acciones habían sido más numerosas que las buenas el difunto era entregado a la fiera Ammit; si sus acciones buenas superaban a las malas pasaba, como ser justificado, al cortejo de los bienaventurados, y si sus acciones buenas habían igualado a las malas, el difunto debía pasar a servir a Sokar-Osiris. En la escena, además de los personajes citados, se hallan también los cuatro hijos de Horus, de pie, sobre una flor de loto, así como el monstruo Ammit, "devorador de la muerte", extraño animal con cabeza de cocodrilo, cuerpo y patas delanteras de león (a veces de leona o de perra) y traseros de hipopótamo. Este juicio aparece en el capítulo 125 del Libro de los muertos, el cual constituía un código pseudomágico, considerado un medio valiosisimo e imprescindible por los fieles para alcanzar la salvación. La escena del Juicio o "Peso de las palabras" nos es conocida en sus aspectos principales gracias a las viñetas que acompañan al texto de este importante Capítulo. También se representa el alma del difunto en forma corpórea, bien en el momento de acceder a la Sala del Juicio, bien después de haber sido justificado, acompañado o no de dioses o familiares. También existían ciertas normas, como las recogidas en los Aleccionamientos o "Instrucciones para el rey Merikare", de carácter ético, para defenderse en este juicio. Las múltiples alusiones al mismo, ya en época griega y romana, hacen suponer su influencia en la religión y en el pensamiento clásico. El juicio de los muertos egipcio, sin duda conocido por Platón, influyó en el juicio expuesto por este autor en su diálogo Gorgias. Han llegado numerosísimas representaciones de esta escena del "pesaje del alma" de los muertos.

Juicio Final

Los turcos admiten, como los cristianos, dos especies de juicios, el que se hace después de la muerte, o particular, y el juicio universal. Hay, sin embargo una diferencia entre ellos, acerca del juicio particular. "Dios, dice la Sunna, no se toma la pena de presidirlo, y da su comisión a los ministros de sus voluntades. Al instante que se pone el cuerpo en el sepulcro, dos ángeles terribles, Moukir y Nakir, le examinan su fe, sus obras, etc. y le castigan cruelmente, sino responde a este temible examen". En cuanto al alma, un ángel de la muerte viene a recibirla al salir del cuerpo, con el mayor agrado si ha animado el cuerpo de un verdadero creyente, y con mucha aspereza si es de un infiel. Distinguen tres clases de fieles musulmanes: los profetas, cuyas almas son conducidas en triunfo a la morada de los bienaventurados por los otros ángeles que tienen este encargo; los mártires que van a reposar sobre el lomo de ciertos animales verdes, que se alimentan de los frutos del árbol de la vida; en fin, en la tercera clase se encuentran las almas de aquellos sobre cuyo estado están divididos los sentimientos. "El juicio final, dicen, se celebrará al fin de los siglos, después de la resurrección general, sea de hombres, sea de animales, cuando la trompeta les haya reunido desde las extremidades de la tierra: esperarán cincuenta mil años en el valle de Siria, hasta que sea del agrado de Dios, de decidir su suerte. Durante este tiempo los miembros de los buenos musulmanes, que habrán tenido buen cuidado de lavarse bien antes de la oración, brillarán con la gloria; pero los infieles estarán prosternados en tierra, mudos sordos y ciegos: sus partes sexuales serán negras y deformes. Cuando llegue el fatal momento, el examen de cada hombre no durará más del tiempo necesario para ordeñar una oveja o dos camellas. El ángel Gabriel sostendrá la balanza donde se pesarán las acciones de los hombres: será de una magnitud tan prodigiosa que en sus platillos, de los cuales uno colgará sobre el paraíso y el otro sobre el infierno, podrán caber los cielos y la tierra. Después que los brutos sean juzgados, y que Dios les haya permitido vengarse los unos de los otros, volverán al polvo". Los antiguos persas admitían una especie de juicio universal al fin del mundo, y sus ideas acerca de este punto tenían mucha semejanza con las del cristianismo. Decían que Ormuz o el Ser Supremo, después de haber permitido a Arimán o el demonio, atormentar a los hombres por cierto tiempo, destruiría el universo, y llamaría a todos los hombres a la vida; que los buenos recibirían la recompensa de sus virtudes y los malvados la pena de sus crímenes, y que dos ángeles encargados de ello presidirían el suplicio de estos últimos. Pensaban que los malvados serían admitidos en la compañía de los buenos, después de haber expiado sus crímenes por cierto tiempo; pero que para ser distinguidos llevarían en la frente una marca negra y estarían a mayor distancia que los otros del Ser Supremo. Según los parsis, las almas, al salir del cuerpo, están obligadas, para trasladarse al otro mundo, a pasar por un torrente cuyas aguas son negras y frías, extendido sobre la espalda de la gehena; éstos son los términos que usa un árabe al hablar de este puente: "En uno de sus extremos hay dos ángeles apostados, que esperan a las almas a su paso para juzgarlas. Uno de ellos tiene en la mano una balanza destinada a pesar las obras de todos los que se presentan. Cuando tales obras se encuentran demasiado ligeras, el ángel examinador da cuenta a Dios, que condena al desgraciado a ser precipitado al torrente, sentencia que se ejecuta inmediatamente. Aquellos cuyas obras tienen en la balanza un peso correspondiente, tienen libertad de pasar el puente para llegar a la morada de las delicias que ha destinado el Ser Supremo para los virtuosos".

Jukhneh

o Benjukhner. Ave de una magnitud increíble, que los rabinos dicen estaba destinada a servir al festín de los elegidos al fin del mundo. Esta ave es tan inmensa que si extiende las alas, ofusca el aire y el sol. "Cayendo un día, dicen, un huevo podrido de su nido, dobló y rompió trescientos cedros del Líbano; y habiéndose en fin roto el huevo con el golpe de su caída, arruinó cincuenta villas grandes, las inundó y se las llevó como pudiera hacerlo un diluvio". Ver, Behemoth, Leviatán, Mesías.

Julfar

Área histórica que hoy es uno de los siete Emiratos que conforman Emiratos Árabes Unidos (EAU). Su nombre en inglés significa "parte superior de la tienda". La ciudad de Ras Al Khaimah (RAK), capital del emirato, tiene dos áreas principales: la Ciudad Vieja y Nakheel, a ambos lados de un arroyo que alberga manglares y está enmarcada por las montañas Hajar del noroeste. Ras Al Khaimah ha sido asentamiento humano continuo durante 7.000 años y hay muchos sitios históricos y arqueológicos a lo largo del emirato, las fuentes locales citan 1.000, que datan de diferentes períodos de tiempo, incluidos los restos de la Cultura Umm Al Nar (III milenio a.C.). El área de Shimal contiene los entierros de Umm Al Nar y Wadi Sug y una serie de hallazgos notables, incluida una tumba que contenía no menos de 18 puntas de flecha de bronce fino. Las tumbas de la era de Wadi Suq se encontraron en Seih Al Harf, en el Emirato, en octubre de 2.012. Ras Al Khaimah a menudo se considera el área histórica de Julfar y se dice que fue fundada por armenios que escaparon de Persia durante la invasión de los mongoles. Sin embargo, la evidencia arqueológica ha demostrado que el asentamiento conocido como Julfar cambió de ubicación con el tiempo a medida que los canales del puerto se llenaban de sedimentos. Las excavaciones de gran tamaño que revelaron restos de una fortificación de la era sasánida, indican que Julfar se encontraba al norte de la actual ciudad de Ras Al Khaimah, no muy lejos de otros sitios de interés histórico y arqueológico como el de Sheba. Hoy, Ras Al Khaimah, Emiratos Arabes Unidos.

Julia

Gens. Nombre de una ilustre familia, de una de las 300 "gentes" o clanes de Roma. Se creían descendientes de Iulo (Ascanio), hijo de Eneas y nieto de Venus y Anquises, héroe troyano. Su miembro más ilustre fue Cayo Julio César (100-44 a.C.). También pertenecieron a esta gens los emperadores Maximino (235-238), Estrabón (siglo I) y el escritor Sexto Julio Africano (siglo III). Entre las mujeres figuran Julia (82-54 a.C.), hija de César y mujer de Pompeyo y la hija de Augusto. Se conservan algunas medallas de esta familia que tienen en el reverso un Eneas llevando a Anquises en el brazo izquierdo, teniendo con la mano derecha el Paladio y caminando aceleradamente.

Julia

(santa). Mártir en el 439. Fiesta el 22 de Mayo

Julia

(3-43). Hija de Druso César, hijo de Tiberio, y de Livila (hija de Druso y hermana de Claudio). Nacida en el año 3, en el 20 contrajo matrimonio con Nerón Germánico, muerto más tarde en el destierro. Casó de nuevo en 33 con Rubelio Blando, y diez años después murió por intrigas de Mesalina.

Julia

Nombre latino del río Gail, en el sur de Austria. Fluye de oeste a este, al norte de la frontera con Italia y Eslovenia. Tras un recorrido de 122 km, desemboca en el río Drave cerca de Villach.

Julia

(siglo III). Mártir. Venerada en la ciudad francesa de Troyes. Su fiesta se celebra el 21 de julio.

Julia

(siglo II a.C.). Esposa de Gayo Mario, con quien se casó en el 113 a.C. Tuvo un hijo con él, Gayo Mario. Su discurso funerario fue pronunciado por su sobrino Julio César.

Julia

Sobrenombre de Juno. Tenía en Roma una capilla bajo este nombre.

Julia

(18 a.C.-28) Hija de Julia y nieta de Augusto. Se casó ca. 4 a.C. con Lucio Emilio Paulo y, tras la ejecución de este por conspiración, fue desterrada por su abuelo a causa de su conducta inmoral con Décimo Junio Silano y otros. Fue llamada de vuelta, pero en el 8 fue finalmente desterrada para el resto de su vida en la isla de Trimero, en el Adriático. Su hija Emilia Lépida se casó con Marco Junio Silano.

Julia

(siglo I a.C.). Hija de Lucio Julio César y madre de Marco Antonio.

Julia

(siglo I a.C.). Hermana de César, esposa de M. Atio Balbo y abuela de Augusto.

Julia

(82-54 a.C.). Hija de César y de Cornelia. Se casó con Pompeyo, que la amaba profundamente, y murió durante el parto en el 54 a.C.. Fue notable, tanto por su belleza, como por su virtud.

Julia

(39 a.C.-14). La única hija legítima del emperador Augusto. Su madre fue Escribonia, pero Julia fue criada por su padre y su madrastra, Livia. Se casó en el 25 con su primo M. Claudio Marcelo y, tras la temprana muerte de este en el 23, se casó con Marco Vipsanio Agripa en el 21. Tuvo cinco hijos de Agripa: Gayo César, Lucio César, Julia, Agripina y Agripa Póstumo. Por último, Augusto forzó su boda en el 11 a.C. con Tiberio, que la detestaba y que tras tener con ella un hijo, que murió durante su infancia, se retiró en el 6 a.C. a Rodas sin ella. Sus desórdenes, que habían escandalizado a Roma, fueron la razón por los que su padre quiso condenarla a muerte. Pero esta pena se conmutó en destierro a la isla de Pandataria (2 a.C.). Su madre la acompañó al exilio. Más tarde fue trasladada a Regium, donde murió en el mismo año que su padre, tras haberle retirado Tiberio una pensión que percibía, por lo que murió casi en la indigencia.

Julia Ancira

Ciudad de Lidia, cerca del nacimiento del río Macesto. Hoy, en Turquía.

Julia Bona

Juliobona (asentamiento de la Galia Lugdunense. Se encuentra a 5,6 km al norte del Sena y a 39 km al este de Le Havre. Antes de la conquista romana de ….)).

Julia Constantia

Osset (municipio latino en la provincia romana de la Bética, en el siglo I a.C.).

Julia Derthona

Dertona (importante ciudad de Liguria, situada en el interior de la provincia, a los pies y al norte de los Apeninos. Los descubrimientos arqueológicos testimonian presencia ….).

Julia Eustoquia

(santa) (365-419). Virgen romana, superiora del monasterio de Belén. Era hija de santa Paula, y tuvo por director espiritual a san Jerónimo, que la dedicó varios de sus escritos, y a quien acompañaron madre e hija a Palestina, para establecerse en el monasterio de Belén, de que fueron sucesivamente superioras.

Julia Gordos

Ciudad de Lidia, al norte del curso bajo del Hermos. Hoy, en Turquía.

Julia Jader

Zadar (colonia romana de la costa adriática, en la región de Dalmacia. Fue poblada hacia el 900 a.C. por los liburnos, una tribu iliria. Pasó al imperio romano y se ….).

Julia Libyca

Iulia Libica (ciudad de los ceretanos mencionada por Ptolomeo).

Julia Luperca

Con respecto al sacrificio de Ifigenia, Tzetzes dice que en Roma se produjo un milagro similar al que salvó a la doncella en el último momento. Julia Luperca es la heroína de esta anécdota. Era una joven romana que iba a ser sacrificada como víctima expiatoria en un sacrificio oficial. En el momento en que el sacerdote levantaba la cuchilla, un águila se precipitó sobre él y, arrancándole el arma, la dejó caer sobre una ternera que estaba paciendo cerca del templo. Inmediatamente fue sacrificada la ternera, y Julia Luperca se salvó.

Julia Neápolis

Ver, Flavia Neápolis (ciudad de Palestina fundada por el emperador Vespasiano en el 72, gobernada por muchos imperios a lo largo de su historia de casi dos mil años. Fue fundada en un lugar ….).

Julia Regia

Ver, Baena (localidad romana de la Bética).

Juliacum

Ciudad en la Galia Belgique. En el Itinerario de Antonino, está en un camino que se extiende desde Cattorum Castellum (Kassel) a través de Tongern a Juliacum, y de allí a Colonia (Köln). Juliacum está a 18 leguas de Colonia. Otro camino se extiende desde Colonia Ulpia Traiana (Xanten) a Juliacum, y de Juliacum a Colonia. En este camino también se sitúa Juliacum a 18 leguas de Colonia. Hoy, Juliers o Jülich, estado de Renania del Norte-Westfalia, Alemania.

Juliacum

Colonia romana en la Galia Aquitania. Hoy, Rufiac, comuna de Angoisse, departamento de Dordogne, región de Nouvelle-Aquitaine, Francia.

Julián de Vienne

(san) (?-304). Religioso francés, nacido en la localidad francesa de Vienne, fue soldado legionario de la Sexta Legio Gallicorum. Ferreol era su tribuno, su superior mayor dentro de la milicia romana. Julián se bautizó, dejó la milicia y se hizo anacoreta, dedicándose a la oración y la penitencia. Lo persiguieron por ser cristiano, y murió martirizado el año 304, bajo el imperio de Diocleciano, en Brioude. La cabeza de Julián, lavada en el río Allier, la llevaron a su antiguo tribuno Ferreol, el cual confesó ser también cristiano. Entonces lo mataron y enterraron en el mismo hoyo la cabeza de Julián y el cuerpo de Ferreol. Los benedictinos extendieron la devoción a san Julián por toda Europa. Se celebra en la liturgia el 7 de enero.

Julián el Hospitalario

Santo venerado en España y en Sicilia, y acerca del cual no se posee ningún dato. Fiesta el 12 de Febrero.

Juliana

(santa) (siglo IV). También conocida por Illana. Nació en Nicomedia, cerca de la corte del emperador Diocleciano. De familia distinguida, contra la voluntad de su padre, senador, se hizo cristiana, lo que la llevó al martirio, después de sufrir toda clase de tormentos. Murió a principios del siglo IV; su cuerpo se encuentra en el pueblo cántabro de Santillana. Su fiesta se celebra el 16 de febrero.

Julianistas

Ver, Aftartodocetas ((siglo IV). Sosteniendo que Jesucristo no había muerto ya que era incorruptible, Gajano, obispo de Alejandría fundó en ….).

Juliano

Lucio Octavio Cornelio Publio Salvio Juliano Emiliano (Lucius Octavius Cornelius Publius Salvius Iulianus Aemilianus) (siglo II). Fue un abogado de origen africano (tunecino) procedente de Hadrumetum. Fue discípulo de Javoleno Prisco. Como cuestor revisó, por indicación de Adriano, los edictos de los pretores, que fueron entonces votados con forma inalterable como un código de derecho civil por el Senado en el 131. Juliano se convirtió tanto en un eminente abogado como en un brillante funcionario, llegando a ser pretor y cónsul en el 148. También gobernó la Germania Inferior en los años siguientes y desempeñó otras gobernaciones en la Hispania Citerior del 161 al 164 y en África en el 167 y 168. Dirigió la famosa escuela sabina de leyes, fue miembro del consejo privado de Adriano y escribió una vasta obra de consulta legal, el Digesto, en noventa libros, probablemente en la década de los cincuenta, cuando no desempeñaba ningún cargo oficial. Muchos de sus dictámenes (responsa) fueron compilados y publicados por su discípulo Africano. La obra era original y tuvo una gran influencia: su aproximación a los problemas legales fue práctica y pragmática, y Juliano estaba dispuesto a admitir las anomalías. Su obra fue reconocida como una fuente primordial por Justiniano, cuyo código contiene muchos extractos suyos. Murió en 169. Ver, Sabiniani.

Juliano

Relativo a Julio César o instituido por él.

Juliano

Marco Aurelio (Marcus Aurelius Julianus) (siglo III). Su identidad es difícil de distinguir del también usurpador Sabino Juliano; quizá se trate de la misma persona. Siendo gobernador del Véneto, a la muerte de Caro (283), se sublevó proclamándose emperador en una parte de Pannonia. Fue derrotado en algún lugar del Ilírico. Muerto en 285.

Juliano

(siglo IV). Tío del emperador Juliano y hermano de su madre Basilina.

Juliano

Flavio Claudio (Flavius Claudius Iulianus) (331-363). Nació en Constantinopla y murió en Mesopotamia. Hijo de Julio Constancio, un hermanastro del emperador Constantino el Grande, y de su esposa Basilina; nieto de Constancio Cloro. Juliano fue educado en el cristianismo: tras el asesinato de su padre, en el 337, su primo Constancio II lo recluyó junto a su hermanastro Galo en un remoto castillo en Capadocia, donde recibieron educación cristiana. Pero Juliano leyó también mucha literatura clásica, influenciado por su tutor, el eunuco Mardonio, y adquirió una pasión secreta por la antigua religión. Cuando en el 351 su hermano Galo fue nombrado césar (lugarteniente del emperador), Juliano marchó a Éfeso para estudiar con el filósofo neoplatónico Máximo y fue iniciado como sacerdote de los ritos de esa disciplina. Más adelante, Juliano fue a estudiar a Atenas, manteniendo su conversión en secreto, pero de todas formas, en noviembre del 355, Juliano se convirtió en una figura pública cuando Constancio II lo convocó en Milán, lo casó con su hermana Helena y lo nombró César con jurisdicción sobre la Galia y Britannia; Juliano reemplazó así a Galo, que había sido ejecutado el año anterior. Juliano se ganó rápidamente la admiración de sus tropas y obtuvo una sonada victoria en Argentoratum (hoy, Estrasburgo). En las campañas siguientes de los años 356-359, Juliano consiguió reducir a los francos y a los alamanes, con lo que se restituyeron las fronteras del Rhin. Cuando Constancio II, celoso de su poder, preparaba su expedición contra Persia, ordenó a Juliano que le enviara algunas unidades de élite. En estas circunstancias, el ejército se amotinó y proclamó "Augusto" a Juliano, levantándolo sobre un escudo a la manera de los galos. Juliano aceptó el título y ofreció el acostumbrado donativo a sus tropas. En 361, cuando su ejército se disponía a marchar hacia el este para enfrentarse a las tropas de Constancio II (que no había aceptado el nombramiento), éste murió de repente antes de llegar a Constantinopla. El nuevo y efímero emperador (361-363) quiso aprovechar la debilidad interna de la Iglesia para rehabilitar la tradición y cultos paganos, que habían intentado ya suprimir sus predecesores. Pero probablemente Juliano no pretendía restaurar el paganismo tradicional, sino más bien imponer una nueva religión oficial ligada a las costumbres religiosas de los griegos y romanos. Este componente helénico es importante para comprender la política religiosa de "el Apóstata", como luego se le llamó en la historiografía cristiana por haber renegado de la religión cristiana y haberse convertido de nuevo "en secreto" al paganismo, cuando éste ya se perseguía. A pesar de las leyes contra los paganos dictadas por Constantino y sus hijos, es evidente que la simbología pagana estaba aún presente en las instituciones del Estado y, particularmente, en el Senado romano "occidental", en el que se concentraba la más rica aristocracia del Imperio. Pero paradójicamente la obra político-religiosa de Juliano se centró en la "parte" oriental del Imperio, en teoría más cristianizada que la occidental. La razón de esta aparente contradicción radica en el hecho de que las poblaciones orientales estaban más próximas a la cultura helénica que el resto y, en consecuencia, el mensaje del emperador sería captado mejor. Esta era una de las razones, pero sin duda hubo otras. No es la menor creer que la depuración de elementos cristianos del ejército y la administración, incluido el comitatus, constituyó una de las primeras medidas políticas adoptadas por el nuevo emperador. A ellas siguieron luego la privación de la inmunidad fiscal a la Iglesia de Constantinopla, privilegio que ostentaba desde Constantino, y, en cambio, redujo a casi la cuarta parte (de 25 a 7 solidi) la cuantía del impuesto de la Galia. Confiscó los bienes de la Iglesia y devolvió a los templos paganos los anteriormente confiscados y, curiosamente, redujo de forma drástica el número de notarii, protectores, y, ante todo, agentes in rebus. Finalmente repuso la estatua de la Victoria en su Altar en la Curia y prohibió a los pedagogos cristianos que ejercieran su magisterio en las escuelas. A principios del 363 decidió reconstruir el famoso templo de Jerusalén, de acuerdo con sus ideas de favorecer la religión judía frente a los galileos, como genuina representante de la religión nacional de aquel pueblo frente a las innovaciones revolucionarias del cristianismo; encargó a Alipio la dirección, cuyo costo iría a cargo del Estado. A poco de comenzar las obras, la zona padeció un ligero terremoto que dio al traste con las mismas. Entre las reformas civiles, hay que mencionar su intento de revivir las antiguas estructuras municipales, intentando dotarlas de autonomía. Las curias municipales habían perdido desde hacía tiempo toda iniciativa real y, además, se encontraban medio desiertas, porque el impuesto inherente a la función curial era una pesada carga sin contrapartida positiva. Juliano hizo que entraran en las curias todos aquellos que económicamente eran realmente capaces, estableciendo fuertes multas para los que intentaran defraudar esta obligación y estableciendo ciertas exenciones para los médicos municipales, los notarios imperiales tras quince años de servicios, los domiciliados secundariamente en una ciudad, los padres de trece o más hijos, etc.. Las curias recuperaron el derecho de imponer impuestos, al tiempo que se establecían duras penas contra los funcionarios indignos. Ordenó también que las propiedades públicas confiscadas o usurpadas fueran restituidas a las ciudades, perdonando, en ciertos casos, a algunas el pago de impuestos atrasados para aliviar su situación. Es en este intento de devolver una vida plena a los municipios en el que hay que situar sus cartas a diversas ciudades, empezando por las escritas en Iliria antes de la muerte de Constancio, así como su interés por asistir a las sesiones del Senado y su gusto en recordarles las glorias pasadas. También favoreció a los municipios el mayor control que Juliano impuso en la utilización de la posta pública, pues su uso abusivo traía consigo el mal estado de los caminos y estaciones cuyo arreglo corría a cargo de las curias correspondientes. En materia de justicia se esforzó por agilizar su aplicación, al tiempo que restauraba ciertas leyes tradicionales frente a las innovaciones de sus predecesores. En cuanto al ejército, empezó por conseguir que el soldado recibiese su paga regularmente y en efectivo, no en especies, y con su propio ejemplo intentó fortalecer la disciplina y dureza del soldado, evitando una larga ociosidad. También por aquí intentó descargar a los municipios de algunas de las cargas que tenían con respecto al aprovisionamiento de los ejércitos que pasaban por sus límites. Sin embargo, el gran error de Juliano fue intentar completar la campaña contra los persas que ya había iniciado su predecesor. Tras pasar seis meses en Constantinopla, Juliano se trasladó a Antioquía, su trampolín para el ataque al imperio persa del rey Sapor II. Los habitantes de esta ciudad, en su mayoría cristianos, mostraron su oposición a Juliano durante su estancia, y el concejo boicoteó sus esfuerzos para acabar con una hambruna. Juliano escribió una defensa satírica de su posición titulada El enemigo de la barba (El enemigo del filósofo). Se marchó de Antioquía en marzo del 362 a la cabeza de su ejército y obtuvo una victoria sobre el ejército de Sapor II en Ectesifón. Pero en adelante tuvo poco éxito: su ejército fue acosado por los veloces batallones persas, y en junio del 363, Juliano murió asesinado en una refriega. Su esposa había muerto en el 360 y Juliano no dejó ningún heredero. El trono fue ocupado por su segundo en el mando, Joviano. Su amigo Libanio pronunció su discurso fúnebre. Su lugarteniente Procopio, que llegará poco después, será el encargado de trasladar sus restos e inhumarlos en Tarso. Juliano fue un erudito y un asceta, además de un capacitado administrador con mucha habilidad financiera. Sus obras, muchas de las cuales se han conservado, muestran su educación y su destreza literaria. Tenemos unas ochenta cartas suyas, algunas de las cuales nos ofrecen un retrato del hombre y de su vida. Juliano fue un satírico: su Banquete es una descripción cómica de la llegada de Constantino entre los dioses del Olimpo. Solo se conservan algunos fragmentos de su tratado Contra los galileos, en el que se opone a los cristianos. Hay además ocho Discursos. Parece que el compromiso personal de Juliano fue con el dios único y universal de los neoplatónicos, según lo enseñaba Jámblico. Ver, Constancio II.

Juliano ben Sabar

o Juliano ben Sahir o lulianus Sabarides (siglo VI). Líder mesiánico de los samaritanos. En el año 529, Juliano encabezó una revuelta contra el Imperio bizantino gobernado por Justiniano I, debida, según Procopio de Cesarea, a la legislación que prohibía su culto, o por las tensiones con los cristianos según Cirilo de Escitópolis. Juliano se declaró rey de Israel, tomando a Jeroboam I como modelo, y dirigió un ejército samaritano que hizo estragos en las ciudades de Escitópolis, Cesarea Marítima, Neápolis, Belén y Emaús. Hacia 530 se había hecho con casi toda Samaria, en una rebelión marcada por las masacres de cristianos a gran escala y la destrucción de iglesias. El emperador Justiniano recurrió a la ayuda de los gasánidas, consiguiendo que en 531 la revuelta fuese sofocada, y el mismo Juliano decapitado, según Teófanes el Confesor. Decenas de miles de samaritanos fueron asesinados y esclavizados, y muchos vendidos en todo Oriente Medio. Algunos serían exportados a lugares tan lejanos como el Imperio sasánida, donde sus descendientes serían reclutados para la invasión persa del Levante mediterráneo 85 años más tarde. La sublevación de Juliano ha sido comparada con la rebelión de Bar Kochba en la vecina Judea.

Juliano ben Sahir

Juliano ben Sabar ((siglo VI). Líder mesiánico de los samaritanos. En el año 529, Juliano encabezó una revuelta contra el Imperio bizantino gobernado por Justiniano I, debida, según Procopio ….).

Juliano de Eclanum

(siglo V). Heresiarca, muerto en 455. Nombrado obispo de Eclanum, en Apulia, abrazó la herejía de Pelagio y sostuvo una violenta polémica con san Agustín. Fue anatematizado y depuesto del gobierno de la diócesis por el papa Celestino.

Juliano Naucelio

Claudio (siglo II). Era natural de Éfeso. Fue cónsul en el 145 y procónsul entre 157-159.

Julias

Livias ((hebreo talmúdico, Beit Ramata). Era una ciudad de Transjordania en la antigüedad clásica. La ubicación tradicional de la ciudad romana está en ….).

Julias

Livias-Julias (ciudad de Palestina, al noreste del lago Tiberíades).

Julio

Centurión al que se encargó la misión de trasladar a Pablo desde Cesarea hasta Roma por mar. La tripulación completa del bajel en que navegaron ascendía a 276 hombres.

Julio Agrícola

Cnelio (38-94). Cónsul y general romano nacido en Fréjus. Fue primero cuestor, después tribuno en tiempo de Nerón, pretor religioso en el de Galba, gobernador de Aquitania, y cónsul bajo el gobierno de Vespasiano. Enviado contra los bretones, consiguió, después de varias campañas y de grandes esfuerzos, conquistar toda la Reino Unido y convertirla en provincia romana. Pero Domiciano, envidioso de su gloria y de su fama, le mandó repentinamente presentarse en Roma y, según la opinión más acreditada, le hizo envenenar cuando contaba cincuenta y seis años de edad.

Julio Cano

(Iulius Kanus) (siglo I). Filósofo o rétor, cuyos comentarios nada políticos ofendieron a Calígula y provocaron su ejecución.

Julio el Africano

(Iulius Africanus) (siglo I). Orador público procedente de la Galia. Quintiliano lo conoció y alabó su talento. Quintiliano cita fragmentos de un discurso de Julio congratulándose con Nerón por haber escapado a la conspiración de su madre en el 59.

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