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Palabra   |   Descripción

Macabeos

Familia de rebeldes, sumos sacerdotes y reyes que, desde su capital en Jerusalén, dominó Palestina durante cinco generaciones, que abarcaron un total de cien años (164-63 a.C.). Aprovechando la desintegración del imperio seléucida en Siria, crearon un estado independiente que finalmente perderían a manos de los romanos en la persona de Pompeyo. Durante el período dominado por los sucesores de Alejandro Magno, Palestina era un territorio que se disputaban las dinastías fundadas por dos de sus generales: los Seléucidas de Damasco y los Ptolomeos de Alejandría. Serían los primeros los que se impondrían (198 a.C.). Durante el reinado de Antíoco III (un monarca que visitó Jerusalén) y de sus hijos Seleuco V (187-176 a.C.) y Antíoco IV (176-164 a.C.), Palestina estuvo gobernada por los sacerdotes, cuyas disputas intestinas (en ocasiones sangrientas) proporcionaron a los monarcas seléucidas amplio margen para todo tipo de intervenciones y manipulaciones. En el 167 a.C., el grado de corrupción alcanzado por estas camarillas sacerdotales, unido a las humillaciones por las que hicieron pasar a Israel y al comportamiento cada vez más desquiciado de Antíoco IV (un monarca que se creía Zeus y que, además de profanar el Templo al colocar una estatua de Zeus con su efigie, lo había saqueado para proveerse de numerario), fueron el detonante para una revuelta cuyo líder fue Matatías, el fundador de la dinastía macabea. Aunque no pertenecía al linaje regio de David, Matatías fue el inspirador de un movimiento de regeneración que, finalmente, proporcionaría un trono a su nieto. De los hijos de Matatías, el más famoso fue Judas, apodado Macabeo, esto es, "martillo", que se apoderó de Jerusalén en el año 164 a.C., ciudad desde la que reinó hasta su muerte en combate cuatro años más tarde. Le sucedieron sus dos hermanos, Jonatán, que continuaría la guerra contra Siria hasta perecer en ella en el 142 a.C., y Simón, que alcanzó el poder tras la muerte de aquél y que permanecería en él hasta el año 134 a.C. Ambos ejercieron el cargo de sumo sacerdote, que, en lo sucesivo, se transmitiría de forma hereditaria dentro de su propia familia, despojando así al linaje de Sadoq, que lo había monopolizado desde tiempos de Salomón. El hijo de Simón, Juan Hircano (134-104 a.C.), combatió al inveterado enemigo edomita y a los sirios, y se hizo coronar rey. Sin embargo, sería a partir de su reinado cuando el poder de los Macabeos, y su propio carácter, comenzó a declinar. Su hijo mayor, Aristóbulo, continuó la tradicional política macabea, en la que se aunaban la expansión territorial y la conversión forzosa al judaísmo, pero murió al cabo de un año. Le sucedió su hermano, Alejandro Janneo (103-76 a.C.), en cuyos tiempos a las guerras exteriores se añadieron el conflicto civil y las disputas sectarias. Una de estas sectas, los fariseos, buscó el apoyo de Siria, un recurso habitual de la política de Israel y Judá desde hacía mil años. Alejandro y los saduceos, la secta rival de los anteriores, consiguieron sobrevivir a los reveses que sufrieron a manos de aquella coalición e incluso llegaron a contraatacar con éxito contra Sirta al norte y contra Edom (Idumea) al sur. Alejandro fue también quien construyó junto al Mar Muerto la fortaleza de Masada, que, tras ser reforzada por Herodes el Grande, terminaría por convertirse en el último baluarte de la revuelta judía contra los romanos (66-70 d.C.). La fortaleza no se rendiría hasta el año 74, cuando todos los que se hallaban cercados en ella, a excepción de cinco mujeres v dos niños, cometieron un suicidio colectivo. Las excavaciones llevadas a cabo en Masada entre los años 1.963-1.965 sacaron a la luz una serie de versiones antiguas de los libros bíblicos que complementan los hallazgos, igualmente apasionantes, que se realizaron en Qumrán entre 1.947 y 1.956. A la muerte de Alejandro, subió al trono su viuda, Alejandra, mientras que su débil hijo, Hircano, asumía el cargo de sumo sacerdote. En el 67 a.C., sin embargo, uno de sus hijos menores, Aristóbulo II, arrebató el puesto de sumo sacerdote a Hircano y sucedió a su madre en el trono. Sería el último monarca macabeo. Cuatro años después, Pompeyo ponía fin al reino de los Macabeos y restauraba al acomodaticio Hircano, convertido ahora en un sumo sacerdote manejado por Roma. Palestina iniciaba así una prolongada etapa como parte del Imperio romano, durante la cual estaría gobernada, bien por príncipes satélites (caso de los Herodes), bien por gobernadores romanos. Tras la conquista de Jerusalén por Pompeyo en el año 63 a.C., el poder fue pasando gradualmente a la casa real de Idumea, de la que era originario Herodes el Grande; su mujer, Mariamna, era de la casa de los Macabeos.

Macabeos

Libros de los. Libros deuterocanónicos del Antiguo Testamento, esto es, reconocidos como inspirados y parte de la Biblia por la Iglesia Católica, aunque no por los judíos ni otras confesiones cristianas. No se han conservado en hebreo, sino únicamente en griego, dentro de la versión de la Septuaginta. El primer libro de los Macabeos es muy probable que tuviera original hebreo. Con una perspectiva histórico-teológica, explica las causas de la insurrección de los Macabeos contra Antíoco IV Epífanes (175-163 a.C.), que trata de imponer a los judíos la religión helénica y relata los hechos más destacados de todos los miembros de la familia de Matatías, concluyendo en el reinado de Juan Hircano (104 a.C.). Pudo escribirlo un judío palestinense, admirador de los hasmoneos (descendientes de los Macabeos), a fines del siglo II o más probablemente a comienzos del I a.C. El segundo libro de los Macabeos es una obra completamente distinta e independiente, cuyo original se escribió directamente en griego. Según se dice en la propia obra, se trata del resumen de la historia de Jasón de Cirene, historiógrafo judeohelenista, redactada en cinco volúmenes. A ese resumen de los hechos de la época de los Macabeos se han añadido al menos dos cartas a los judíos de Alejandría, un prólogo y un epílogo. El conjunto es una instrucción moralizadora escrita en defensa del judaísmo, siguiendo los modelos de la retórica alejandrina. Se exageran las cifras y las victorias, y se recurre incluso a epifanías divinas para que los lectores sientan con mayor fuerza el poder de la acción providente de Dios en favor de quienes le son fieles. La fecha de composición pudo ser también finales del siglo II o comienzos del I a.C.

Macalla

Ciudad de la Magna Grecia. Hoy, Murge di Strongoli, provincia de Crotone, región de Calabria, Italia.

Macanidas

(Machanidas) (ss. III-II a.C.). Político espartano de origen tarentino. A la muerte de Licurgo, en el año 211, fue designado tutor de su hijo Pélope, menor de edad, concentrando en sus manos toda la política espartana. De tendencia antimacedónica, Macanidas firmó un tratado con Roma (211) y aprovechando la confusión creada por la llamada primera Guerra macedónica, atacó con éxito a los aqueos y se apoderó de Tegea, pero en el 207, cuando se encontraba sitiando Mantinea, fue derrotado y muerto por Filopemen. Le sucedió Nabis.

Macaón

Macaón es hijo de Asclepio y hermano de Podalirio. Generalmente se da a su madre el nombre de Epíone, la hija de Mérope. Pero diversas tradiciones nombran a Arsínoe, Jante, Lampetia, hija de Helio y también Corónide. Macaón figura entre los pretendientes de Helena y, como tal, fue a la guerra de Troya. Con su hermano Podalirio reinaba en tres ciudades de Tesalia: Trica, Itome y Ecalia. Iba a la cabeza de un contingente de treinta naves. En Troya se consagró, junto con Podalirio, a la Medicina, arte que había heredado de su padre. Hizose tan útil a los combatientes que se le dispensó muy pronto del servicio militar. Estaba en la retaguardia, pues su vida era demasiado valiosa para ser arriesgada. Entre otras curaciones se le atribuye la de la herida de Télefo y la de Menelao, herido por una flecha de Pándaro. Alcanzado, a su vez, por una flecha de Paris, fue transportado a la tienda de Néstor, donde le cuidó Hecamede, cautiva que Aquiles obtuvo en Ténedos y fue atribuida después a Néstor. Pero la curación más célebre fue la que realizó en Filoctetes, al sanarlo de una úlcera producida en otro tiempo por una flecha de Heracles. Macaón figura en la lista de guerreros encerrados en el caballo de madera. A veces se dice que fue muerto por la amazona Pentesilea, a veces por Eurípilo, hijo de Télefo (Ver, Eurípilo). Néstor llevó sus cenizas a Gerenia. Con su hermano Podalirio tenía un cenotafio en Trica. Macaón estaba casado con Anticlea, hija de Diocles, de la cual tuvo dos hijos: Nicómaco y Górgaso. También se le atribuyen como hijos Alexanor, Polemócrates, Ésfiro y Alcón. La tradición pretende que Macaón haya sido sobre todo cirujano, mientras que Podalirio era facultativo. Su nombre en griego, que tal vez guarda relación con el del cuchillo, explica esta pretensión. Sus cenizas fueron llevadas por Néstor a un santuario de Gerenia, donde los enfermos buscaban curación. Ver, Asclepiades.

Macaón

(siglo III a.C.). Escritor de comedias y de anécdotas, que residió en Alejandría, en donde fue prácticamente el único que representó comedias. Dos fragmentos de ellas y su epitafio, hecho por Dioscórides, muestran que era capaz de un ingenio mordaz. Cuatrocientas sesenta y dos líneas de sus versos yámbicos, que contienen historias escabrosas sobre personajes bien conocidos de baja estofa, se conservan en Ateneo.

Macar

Macareo.

Macara

Heraclea Minoa (ciudad griega situada en la costa suroccidental de Sicilia, en la desembocadura del río Halicos, entre Agrigento y Selinunte, de la que distaba unos 50 km. Heráclides Póntico informa ….).

Mácara

Bagradas (río del norte de África, que fluye por Argelia y Túnez. Con 450 km de longitud, nace al noreste de Argelia y discurre hacia el este a Túnez, desembocando en ….).

Macarea

Macareis ((de machera, que significa espada o cuchillo). Amazona, hija de Macareo y madre de Agamedes y Mitilene, la cual ….).

Macareis

o Macarea (de machera, que significa espada o cuchillo). Amazona, hija de Macareo y madre de Agamedes y Mitilene, la cual fue convertida en isla.

Macareo

Fundador de Lesbos, hijo de Creneo y nieto por tanto de Zeus.

Macareo

Uno de los Helíadas, hijo de Helios y la ninfa Rodo. Gobernó, junto a sus hermanos y a su madre, la isla de Rodas cuando los telquines huyeron para no ser aniquilados por Zeus. Macareo destacó, por habérselo inculcado su padre, en la astrología y en la metalurgia, pero al ser superado en estas artes por su hermano Ténages planeó con otros de sus hermanos su asesinato. Conocido este crimen tuvo que huir de Rodas, exiliándose en la isla de Lesbos a la cual dio el nombre de Macaria, de la que llegó a ser rey junto con otros países cercanos que conquistó. Fue el padre de Mitilene, Cidrolao y Metimna, la que después se desposaría con Lesbos, el dios de la isla.

Macareo

Lugareño del monte Nereto o Nerico, en la isla de Ítaca, que siguió a Odiseo en sus aventuras. De hecho, fue uno de los que fueron convertidos en cerdo por la maga Circe. Cuando sus peripecias terminaron por fin, Macareo se estableció en Conete, donde tuvo un encuentro con Eneas.

Macareo

Hijo de Jasón y Medea, también llamado Mermero. Fue asesinado por su madre en Corinto, cuando ésta descubrió que su marido pretendía abandonarla para casarse con la hija del rey Creonte. Otras versiones lo hacen morir lapidado por los habitantes de Corinto, cansados de las artimañas de su madre para hacerse con el poder de la ciudad, o muerto en el combate contra una leona.

Macareo

Lapita que mató al centauro Erigdompo en las bodas de Pirítoo.

Macareo

Uno de los hijos de Licaón, según la lista de Apolodoro. Fundó en Arcadia la ciudad de Macarea.

Macareo

Un rey de Lesbos, hijo de Crómaco y nieto por tanto de Zeus. Se le confunde a menudo con el hijo de Helios y la ninfa Rodo.

Macareo

Hijo de Eolo y Enárete que se enamoró de su hermana Canacea o Cánace (Ver) y tuvo con ella una hija llamada Anfisa, pues desconocían que el incesto es un tabú para los mortales. Cuando su padre descubrió el incesto quiso echar a su nieta a los perros, y envió a Canacea una espada con la que se suicidó. Macareo logró huir a tiempo del castigo de su padre, y se refugió en el santuario de Delfos, donde profesó como sacerdote de Apolo. Con el tiempo su hija Anfisa fue amante de este dios, teniendo de él un hijo al que llamaron Anfiso. También fue amada por Apolo otra de sus hijas, llamada Eubea, que fue madre con él de Agreo. Otra versión de la historia narra que Macareo se suicidó con la misma espada con la que lo hizo su hermana. Este Macareo, hijo de Eolo, ha sido a veces confundido con Macareo, rey de Lesbos.

Macareo

Nombre de un sacerdote de Dioniso, en Mitilene, que fue castigado con una serie de catástrofes por un sacrilegio. Habiendo un extranjero confiado su oro al dios, depositándolo en su templo, Macareo se apoderó del tesoro y, al reclamárselo su propietario, le dio muerte en el propio recinto. Y he aquí que, poco después de la fiesta de las Trietérides, mientras sus dos hijos imitaban en sus juegos el sacrificio que su padre acababa de ofrecer, el mayor cogió el cuchillo sagrado y atravesó con él el cuello de su hermano. Luego, pese a los gritos de éste, lo quemó sobre el altar, todavía caliente. Su madre, encolerizada, lo mató, y Macareo dio muerte a su mujer de un golpe de tirso, completando de este modo la serie de asesinatos decretados por la divinidad.

Macaria

Nombre de una fuente próxima a Maratón. Hoy, en Grecia.

Macaria

Nombre dado por Plinio el Viejo a la isla de Rodas.

Macaria

Macaria, la "bienaventurada", es la única hija de Heracles (Ver sin embargo, Mirto). Su madre es Deyanira. Apagó la pira de su padre en el monte Eta. Más tarde, fue con sus hermanos a refugiarse en Traquis y luego en Atenas. Habiendo declarado el oráculo que la victoria sobre Euristeo sólo sería posible si se sacrificaba una víctima humana, Macaria se ofreció espontáneamente, asegurando de este modo el triunfo (Ver, Heraclidas). En su memoria había, cerca de Maratón (Ática), una fuente llamada Macaria.

Macario

(san) (300-390). Ermitaño, llamado el Viejo o el Antiguo. Nació en el Alto Egipto el año 300. A los treinta años de edad se retiró al desierto de Nitria, en la Tebaida. Fue después investido sacerdote, perseguido y confinado por orden de Valente a una isla del Nilo, de donde logró fugarse; volvió luego al desierto y allí acabó sus días. Se le atribuyen cincuenta Homilías griegas. Se le atribuye la Regla de san Macario, impresa en el Codex regularum. Fiesta el 15 de Enero.

Macario

(san) (siglo IV). Oriundo de Judea, fue obispo de Jerusalén cuando era llamada entonces Elia Capitolina. Destacó sobre todo por su amor a Cristo, lo que le debió empujar a llevar a cabo las excavaciones para descubrir el Calvario, la Cruz y el Sepulcro del Redentor, enterrados en tiempos del emperador Adriano. Ya en el año 324 deseaba Constantino restaurar los recuerdos santos de Jesús de Palestina. Un año más tarde, el obispo Macario habló de ello con el emperador con motivo de las solemnidades del Concilio de Nicea. Al regresó del Concilio, realizó su gran obra. Su fiesta se celebra el 10 de marzo.

Macaro

Uno de los siete hijos varones de Helios y de Clímene. Las restantes eran féminas, las Helíades. Para otros las Helíades sólo eran tres.

Macaros

Lesbos (isla del mar Egeo oriental, frente a Misia. Es la tercera isla más grande de Grecia (Creta y Eubea la superan) y la octava del Mediterráneo).

Macaros

Pueblo de Mauritania.

Macaros

Nombre que Homero da a la isla de Lesbos, Grecia.

Macartato

Héroe que tenía su sepulcro en Atenas.

Macas

En la mitología griega los Macas o Makhai eran daimones o espíritus de las batallas y los combates. Como muchos de los espíritus malignos, los macas fueron engendrados por Éride sin intervención de nadie más. Algunos de los macas más conocidos son Homados "el fragor de la batalla", Alala "el grito de guerra", Proioxis "la embestida", Palioxis "la retirada" y Cidoimos "la confusión".

Macas

Pueblo libio. Cuenta Heródoto que se cortaban el pelo de forma peculiar.

Macasor

Libro de oraciones de los judíos para las solemnidades. Es muy difícil entenderlo por estar escrito en un verso muy conciso.

Maceda

Ciudad de los cananeos, en la parte sur de la tribu de Judá. Fue la primera ciudad tomada por Josué después de la batalla de Gabaón, y allí fue donde los cinco reyes aliados estaban escondidos en una cueva, que fue su sepulcro después de sus ejecuciones. Eusebio la sitúa 8 millas al este de Eleuterópolis.

Macedno

Macedón (Macedón es el héroe epónimo de Macedonia. Su genealogía es transmitida muy diversamente por los mitógrafos. A veces lo presentan como un autóctono, otras como ….).

Macedno

Hijo de Licaón.

Macedón

o Macedno. Macedón es el héroe epónimo de Macedonia. Su genealogía es transmitida muy diversamente por los mitógrafos. A veces lo presentan como un autóctono, otras como un hermano de Magnes, hijo de Zeus y de Tía. Otras, como uno de los diez hijos de Eolo. Otras, como un hijo de Licaón. Otras, finalmente, como hijo y compañero del dios Osiris, quien, al conquistar el mundo, lo hizo rey de Macedonia. Según esta última tradición, transmitida por Diodoro, Macedón es hermano de Anubis. Se le representa revestido de una coraza de piel de lobo y cubierto el rostro, como máscara, con la cabeza de este animal. Ver, Oritía.

Macedonia

Región histórica del sureste de Europa, en el norte de la actual Grecia, bordeada por el Epiro en el oeste y la región de Tracia en el este. Poseía costa sobre el mar Egeo y estaba regada por los ríos Estrimón, Axio y Haliacmón. Una gran parte de Macedonia estaba cubierta de montañas, de las que la más alta era el monte Olimpo, que la separaba de Tesalia. También tenía llanuras pantanosas, donde se practicaba la ganadería. Otras fuentes de riqueza eran la caballería y los bosques. Sus dos grandes regiones eran la Pieria, valle del Haliacmón y Ematia, valle del Axio, origen de su primitivo nombre de ""Ematios"", pero luego se llamaron macedonios del nombre de un jefe ematio, Macedón, que, según la tradición, había vivido en el siglo XIV a.C., tal vez reflejo de un contacto con los micénicos. Poblada desde el Neolítico, su cultura era danubiana y vivió durante mucho tiempo sin contacto con el mundo egeo, siendo su cultura la misma que en Beocia, Tesalia y Tracia. La habitaron desde el II milenio a.C. diversos pueblos, entre ellos los ilirios, tracios y helénicos. El pueblo macedonio se formó posiblemente después de la invasión doria (ss. XII-XI a.C.). Se sabe poco del período arcaico, salvo que los heráclidas (legendarios descendientes del héroe Heracles), conquistaron Pieria y se instalaron en el Aigai (Egas), desde donde sometieron Migdonis. A partir del siglo VII a.C. los macedonios, instalados en la vertiente este del Pindo, bajaron al llano y expulsaron a los tracios. Es muy complejo el llegar a saber con toda exactitud el origen de estos pueblos asentados en esta zona geográfica. Los antiguos les llamaban bárbaros, usando como en tantas ocasiones un criterio cultural. Su procedencia es incierta y de gran complejidad. Se sabe que se agrupaban en tribus y cada una tenía su propio rey. Eran gentes sencillas e ignorantes que apenas habían fundado ciudades ni tenían la tradición de constituir la Asamblea del pueblo. El grueso de la población eran pastores que cuidaban el ganado de los nobles. Éstos últimos eran además grandes cazadores y buenos guerreros. Los jóvenes tenían una obligación iniciática que era la de matar un jabalí. Aquel que no lo hubiera hecho no merecía sentarse con los demás en los banquetes. Cuando, por las circunstancias que fueran, un hombre no había matado aún a un enemigo, tenía la obligación de llevar una cuerda atada al cuerpo. El historiador griego Tucídides, describe a estos pobladores como gente que constituía un conjunto de pueblos dispersos en cada uno de los cuales se había implantado una monarquía y que desarrollaban un intenso movimiento de masas. Luchaban y competían entre sí, de manera que el informe de su consolidación está lleno de alianzas y conflictos entre los diversos grupos y reyes aspirantes a la hegemonía. En algún momento de la Historia se elabora una leyenda según la cual, los macedonios proceden de un hijo del dios Eolo llamado Macedón. De esta manera, el gran Alejandro sería descendiente de los Eácidas y de Heracles, orígenes plenamente helénicos. La arqueología ha sacado a la luz tumbas reales que datan de finales del siglo VI a.C., llenas de ricos ajuares y valiosas obras de arte de tradición griega. Según Tucídides, el solar de los macedonios sería las zonas más montuosas al oeste de la Alta Macedonia, Elimea, Oréstide y Lincestis, donde se establecieron en el siglo VIII a.C.. Los macedonios comenzaron.a expandirse, a partir del 730 a.C., hacia las llanuras costeras, quizás debido a la presión demográfica que afectó a todo el norte de los Balcanes, ejercida por los cimerios sobre los tracios al este, y por los ilirios al oeste. En su avance, ocuparon primero Pieria y ganaron una salida al mar por el golfo Termaico. Seguidamente avanzaron hacia Ematia y desplazaron a los botieos. La conquista de la llanura de Ematia convirtió a parte de la etnia macedonia de ganadera en agricultora. Allí fundaron su capital, Egas y, a partir del siglo V a.C., Pella. Después conquistaron las regiones de Almopia y Eordea. Más tarde cruzaron el Axio y sometieron la región entre este río y el Estrimón (Migdonia) y la ciudad de Antemunte, y las regiones de Crestonia y Bisaltia. La expansión de los macedonios había concluido a finales del siglo VI a.C. y el reino emergió a principios del siglo V a.C. ya plenamente constituido, aunque con una estructura arcaica y laxa. En este siglo, el reino se dividía en tres grandes regiones:           - La Alta Macedonia o Macedónide, que se extendía al este del monte Pindo, desde el lago Ocrida, hasta las fuentes del río Haliacmón. Comprendía una serie de ""comarcas"" que se identificaban con determinados ethne:                     - La Elimea, en el sureste, en el bucle del río Haliacmón y los confines de la Perrebea, habitada por periecos tesalios.                     - La Oréstide, en el oeste, hacia el nacimiento del Haliacmón y el sur del lago Ocrida, fronteriza con las tribus ilirias.                     - La Eordea, que se extendía al norte del Haliacmón hasta el lago Vegorítida.                     - La Lincéstide o Lincestis, que estaba situada al noreste del lago Ocrida y que limitaba al norte con Peonia.           - La Baja Macedonia se extendía desde las laderas meridionales del Olimpo hasta el río Axio. Era el área más rica y urbanizada y constituía el verdadero corazón del reino. La Baja Macedonia incluía a:                     - Pieria, que comprendía el área desde el sur del Haliacmón, en la costa, hasta Tesalia.                     - La llanura de Ematia.                     - Botiea o Botia, situada al sur de Ematia, y que llegaba hasta el Golfo Termaico.           - Migdonia era una región que ocupaba el territorio entre el Axio y el Estrimón. Macedonia dispuso, entonces, de un territorio que casi duplicaba al de Tesalia, unos 30.000 km2. La densidad de población no era muy alta y tampoco era muy elevado el número de habitantes. Parte de los pueblos conquistados por los macedonios fueron expulsados o exterminados, pero otra parte permaneció y se asimiló a los macedonios. La comunidad de los pueblos macedonios reunía a todos los territorios que reconocía la autoridad del rey. Macedonia era un reino dotado de una estructura muy poco centralizada y se componía de dos partes esenciales: por un lado, la arché del rey de Macedonia de la dinastía argéada, es decir, la Baja Macedonia y la Migdonia, que estaban sometidas al control directo del soberano; por otro, los pueblos de la Alta Macedonia que conservaban cada uno su propio rey o dinasta, como los lincestas. Aliados y sometidos al rey, no formaban parte de su arché y el rey no ejercía una autoridad directa sobre ellos. Cuando la autoridad real era débil, los príncipes de la Alta Macedonia tendían a convertirse prácticamente en monarcas independientes, a desarrollar una política propia y contraria a los Argéadas, y establecer vínculos de solidaridad con sus vecinos ilirios al oeste del Pindo. Los objetivos básicos del rey de Macedonia eran asegurar, en primer lugar, la estabilidad dinástica, en segundo lugar, controlar a los dinastas dependientes de la Alta Macedonia, y por último, consolidar las fronteras del reino ante ilirios, tracios y calcídicos y, en menor medida, epirotas y peonios. Durante el siglo V a.C., los reyes de Macedonia completaron la conquista de Pieria con la ciudad de Pidna, que nunca había sido dominada totalmente y se hicieron con el control de las minas de plata del monte Disoro, al norte de Bisaltia, en el Estrimón, que rendían un talento diario. Fue entonces cuando se creó la leyenda que vinculaba a los reyes de Macedonia con Heracles y Argos. Se difundió asimismo la cultura griega con la presencia de Heródoto y Helánico de Lesbos en Macedonia, la participación en los Juegos Olímpicos, la vinculación con los santuarios de Olimpia y Delfos, etc.. A pesar de todos los conflictos dinásticos, los reyes consiguieron controlar las tendencias separatistas de la Alta Macedonia (Lincestis), y mantener la independencia frente a las amenazas bárbaras (persas, ilirias), las apetencias atenienses y calcídicas y las presiones espartanas. El Reino de Macedonia se consolidó durante el siglo V a. C., y experimento un importante ascenso de su poder durante el siglo IV a.C. con el gobierno de Filipo II, que llegó a convertir a Macedonia en la primera potencia de Grecia. Su hijo Alejandro Magno conquistó la mayor parte del mundo conocido, inaugurando el Período Helenístico de la historia griega. La organización política del Reino de Macedonia formaba una pirámide de tres estratos: arriba estaban el rey y la nación, abajo, las organizaciones cívicas (ciudades y éthné), y entre ambos, los distritos. El estudio de las diferentes instituciones se ha renovado considerablemente gracias a la epigrafía, que nos ha dado la posibilidad de releer las indicaciones que nos dieron los autores clásicos, como Livio y Polibio. Éstos nos muestran que las instituciones macedonias se parecían a las de las ciudades-estado griegas, como por ejemplo la Liga Etolia o la Liga Aquea, cuya unidad era reforzada por la presencia del rey. El rey llevaba la administración central del reino. Gobernaba desde la capital del reino, que fue primero Egas, y luego, desde el reinado de Arquelao I en adelante, Pella, y en su palacio real se conservaba el archivo del estado. El secretario real le ayudaba a desempeñar su trabajo, por lo que era de vital importancia, así como el Consejo. El rey era el comandante del ejército, el líder de la religión macedonia y el encargado de las relaciones diplomáticas con otros reinos. Por ello, sólo él podía establecer tratados y, hasta el reinado de Filipo V, ordenar la acuñación de monedas. El número de sirvientes civiles era limitado: el rey dirigía su reino de una forma casi indirecta, apoyándose en los magistrados locales con los que mantenía frecuente contacto. La sucesión real en Macedonia era hereditaria y patrilineal, y generalmente respetaba el principio de primogenitura, pasando la corona al primer hijo varón del rey. También había un elemento electivo: cuando el rey moría, su heredero, que sería generalmente, pero no siempre, su hijo mayor, tenía que ser aceptado primero por el Consejo y posteriormente presentado ante la Asamblea general para ser aclamado rey y obtener el juramento de fidelidad. Como puede verse, la sucesión estaba lejos de ser automática, considerando que muchos reyes macedonios murieron de forma violenta, sin haber decido quién les sucedería, o sin haber asegurado que sus sucesores serían respetados. Es el caso de Pérdicas III, asesinado cruelmente por los ilirios, Filipo II, asesinado por Pausanias de Orestis, Alejandro Magno, que murió de una repentina enfermedad, etc.. Las crisis por la sucesión eran frecuentes, especialmente a partir del siglo IV a.C., en el que las familias magnates del norte de Macedonia aún tenían la ambición de derrocar a la dinastía argéada y ascender al trono. El rey era simplemente el guardián y administrador del tesoro de Macedonia y del suyo propio, pues realmente éste pertenecía a los macedonios, y los tributos que pagaban los pueblos derrotados también iban para el pueblo macedonio. Incluso si el rey no llevaba la administración de las sumas del reino, se sentía responsable de defenderlas: Arriano nos cuenta que durante el motín de los soldados de Alejandro en Opis (324 a.C.), éste detalló las posesiones que su padre tenía cuando murió para probar que no había hecho un uso abusivo de las mismas. Se sabe por Livio y Polibio que el basiliká tenía ingresos de las siguientes actividades económicas:           - Las minas de oro y plata, por ejemplo, las del Pangeo, que pertenecían exclusivamente al rey, y que le permitían acuñar monedas, un privilegio también único del rey hasta el reinado de Filipo V, quien concedió a las ciudades y distritos el derecho a acuñar monedas de menor valor, por ejemplo, de bronce.           - Los bosques, cuya madera fue muy apreciada por las poleis griegas que la usaban para construir sus barcos. De hecho, se sabe que Atenas hizo tratados comerciales con Macedonia en el siglo V a.C. para importar la madera necesaria para la construcción y el mantenimiento de su flota de guerra.           - Las tierras conquistadas, que se anexionaban al reino y que el rey explotaba directamente, en particular a través de esclavos que obtenían de los prisioneros de guerra, o indirectamente a través de un sistema de arrendamiento.           - Aduanas en el comercio, con impuestos de importación y exportación La forma más común de explotar estas fuentes de riqueza era por arrendamiento: Aristóteles, en su ""Económica"", nos cuenta que Amintas III, o quizá Filipo II, dobló las aduanas con la ayuda de Calístrato, que se había refugiado en Macedonia, trayéndoles de 20 a 40 talentos cada año. Para conseguir esto, todos los años se daba como oferta privada para la explotación de las aduanas la oferta más alta. También se sabe por Livio que las minas y los bosques se arrendaban por una suma acordada durante el reinado de Filipo V, y parece ser que lo mismo ocurrió bajo la dinastía argéada: puede que el sistema de arrendamiento del Egipto ptolemaico tenga aquí su origen. Excepto las propiedades del rey, la tierra de Macedonia era libre: los macedonios eran hombres libres y no pagaban impuestos por terrenos privados. Incluso los tributos extraordinarios que pagaron los atenienses en tiempos de guerra no existían. Hasta en épocas de crisis económica, como la de Alejandro en el 334 a.C. o la de Perseo en el 168 a.C., la monarquía no mandaba pagar impuestos a sus súbditos sino que recaudaba fondos a través de préstamos, que sus Compañeros reales tenían que dar, o aumentaban el coste de los arrendamientos. El rey podía conceder el atelíē, cuyo poseedor se veía exento de pagar impuestos. Alejandro se lo concedió a aquellas familias que tuvieron pérdidas materiales durante la batalla del Gránico en mayo del 334 a.C., por lo que no tuvieron que pagar tributos ni tasas comerciales. Se obtenían bienes extraordinarios a través del pillaje, y el botín de guerra se repartía entre el rey y sus hombres. En tiempos de Filipo II y Alejandro el pillaje proporcionaba grandes sumas de dinero. Una parte considerable de los objetos de oro y plata obtenidos en las campañas de Europa y Asia se fundieron para hacer monedas en Pella y Anfípolis: se estima que durante el reinado de Alejandro, Anfípolis acuñó cerca de 13 millones de tetradracmas de plata. Todos los ciudadanos/soldados se reunían en una asamblea popular al menos dos veces al año, en primavera y en otoño, al principio y al final de la temporada militar. Esta asamblea (koinê, ekklesia o koinon makedonôn), en la que acudía el ejército en tiempos de guerra, y el pueblo en tiempos de paz, la convocaba el rey y tenía un importante papel en el nombramiento de nuevos monarcas y en juicios importantes; podía ser consultada, sin ningún tipo de obligación, para asuntos exteriores (declaraciones de guerra, tratados) y para ascender a altos oficiales del Estado. En la mayoría de estas ocasiones, la Asamblea no hacía más que ratificar las propuestas de un órgano menor, el Consejo. Fue abolida por los romanos cuando reorganizaron Macedonia en el 167 a.C., para prevenir, según Livio, que un demagogo hiciera uso de ella para rebelarse contra su autoridad. El Consejo (synedrion) era un grupo restringido de personalidades importantes del reino, elegidas y reunidas por el rey para secundarle en el gobierno. No era un asamblea representativa, sino que era ampliado en ciertas ocasiones con representantes de las ciudades y unidades cívicas del reino. Los miembros del Consejo, pertenecían a tres categorías:           - Los sômatophylaques ""los guardias de corps"" eran los nobles macedonios elegidos por el rey, que eran siete en el reinado de Alejandro Magno, y le servían como guardia de corps honorífica, pero sobre todo como consejeros. Era un título, aunque honorífico, particularmente prestigioso.           - Los Amigos (philoi) o los Compañeros reales (basilikoi hétairoi) eran nombrados en vida por el rey entre la alta nobleza macedonia.           - Los principales generales del ejército (hégémones tôn taxéôn) también nombrados por el rey. El rey tenía menos libertad de lo que podríamos pensar para elegir la composición del Consejo, puesto que muchos miembros de la alta aristocracia del reino eran miembros de derechos ex officio. El Consejo ejercía esencialmente una función probouléutica con respecto a la Asamblea: elaboraba y proponía las decisiones que ésta debía luego debatir y votar, en numerosos dominios, tales como la designación de los reyes y regentes, pero también de los grandes administradores, y las declaraciones de guerra. El Consejo estaba encargado de la instrucción judicial de los procesos capitales. Era también la primera y la última instancia para todos los casos que no entrañaban la pena capital. El Consejo se reunía a menudo y constituía el principal órgano de gobierno. Cualquier decisión importante del rey era primero objeto de una deliberación. En el interior del Consejo reinaban los principios democráticos de isegoría ""libertad de expresión"" y de parresía ""libertad de uso de la palabra"", a los cuales el rey se sometía como los otros miembros. Después de la destrucción de la monarquía antigónida por los romanos en 167 a.C., es posible que el synedrion subsistiera, al contrario que la asamblea, y quedara como la única instancia federal de Macedonia dividida en cuatro mérides. La creación de un escalón administrativo territorial intermediario entre el poder central y las ciudades debe probablemente ser atribuida a Filipo II: esta reforma corresponde a la necesidad de adaptar las instituciones políticas a la considerable extensión del reino bajo su reinado. No era posible entonces reunir fácilmente al conjunto de los macedonios en una sola asamblea primaria, y la creación de cuatro distritos regionales, cada uno provisto de una asamblea era la respuesta aportada a este problema. No se trataba de divisiones territoriales que recortaran los grupos tribales, sino de un recorte administrativo artificial. Sin embargo, hace falta subrayar que la existencia de estos distritos no está en realidad atestiguada realmente, por la numismática, más que a partir del comienzo del siglo II a.C.. Los distritos eran los siguientes en la época antigónida, donde su número de orden es suministrado por la numismática:           - Primera méris: Anfípolis o la Parastrimonia y Paroria. El distrito debe su nombre a la única ciudad en hacer una contribución al levantamiento nacional macedonio a finales del siglo V a.C. Sus habitantes no helenizados eran reclutados en unidades distintas, llamadas bisaltias, mientras que los reclutados de Anfípolis, Filipos y Oesymé integraban la falange. La política de los reyes macedonios era no mezclar a los soldados heleno hablantes con los macedonios en el seno de las unidades.           - Segunda méris: Anfajítida. Su frontera era el río Axio el oeste y el Estrimón al este; la capital era Tesalónica.           - Tercera méris: Botiea  Correspondía a Piera y Ematia, en el corazón del histórico reino macedonio histórico, así como la región litoral comprendida entre el Axios y el Peneo; la capital era Pella.           - Cuarta méris: Alta Macedonia: Reunía a Lincestis, Tinfea y Atintania. La Oréstida salió muy pronto del reino propiamente dicho. En la época romana, la capital estaba en Pelagonia. La primera función de estos distritos era la de servir de base territorial de reclutamiento para el ejército. La existencia de una moneda propia en estos distritos suponía una autonomía financiera e instituciones políticas propias, mal conocidas. Según las inscripciones, puede pensarse que cada méris disponía de una asamblea primaria que reunía a todos los macedonios de la región, y elegía anualmente un strategos, magistrado epónimo, cuya doble función era representar a la asamblea y al poder central, especialmente en materia militar. Estas asambleas continuaron existiendo en época romana, y se convirtieron en las principales asambleas primarias de Macedonia, después de la supresión de la Asamblea común. Con la llegada al poder de Filipo II, sus ideas expansionistas de Macedonia y su capacidad militar pronto le llevaron a lograr grandes éxitos. Inmediatamente asentó el poder de la monarquía macedonia tanto dentro como fuera de sus fronteras. En el interior, acabó con los pretendientes que le veían como un usurpador y dominó a los príncipes de las regiones altas (Lincestis, Elimia y Orestis). En el exterior, venció a una coalición de peonios e ilirios en 358 a.C., con lo que Filipo expandió su área de control tierra adentro hasta el lago Ocrida. Luego aprovechó la Guerra Social o Guerra de los Aliados de 357-355 a.C., para expandirse. En 357 a.C. tomó la colonia ateniense de Anfípolis, que controlaba las minas de oro del monte Pangeo, reteniéndola a pesar de las promesas de devolvérsela a los atenienses. Ese mismo año, Filipo se casó con la princesa Olimpia de Epiro, hija del rey de Molosia. En 356 a.C. conquistó Pidna, y a continuación Potidea, ciudad que entregó a la Liga Calcídica en contra de los intereses de Atenas. Tras derrotar a una nueva coalición de tracios, ilirios y peonios, apoyada por Atenas, Filipo se sintió lo suficientemente fuerte como para postergar a su sobrino, dejarse de ficciones y proclamarse rey de Macedonia, con el nombre de Filipo II. En el mismo 355 a.C. conquistó la ciudad de Crénides, a la que bautizó con su nombre llamándola Filipos o Filípolis, cerca de la costa del mar Egeo, a orillas del río Hebro y al otro lado de la zona minera del monte Pangeo. Desde esta ciudad podía tener el control absoluto de la producción de oro y a partir de ese momento, Filipo pudo acuñar en este metal y dejar de lado la plata que patrocinaban otras ciudades. También atacó Abdera y Maronea, en la costa de Tracia, ciudad que antes había pertenecido a Atenas. Con la conquista de Metone, en la que Filipo perdió el ojo derecho, finalizó la primera fase de expansión por la costa (354 a.C.). Aliado con los Alévadas de Larisa, intervino en Tesalia, desgarrada por la Tercera Guerra Sagrada, siendo derrotado por Onomarco en dos ocasiones (353 a.C.). Sin embargo, en la llamada batalla del Campo de Azafrán, en 352 a.C., Filipo aniquiló por completo a las huestes de Onomarco, el cual fue crucificado. Tres mil prisioneros fueron arrojados al mar, y como consecuencia de la derrota, el tirano Licofrón fue expulsado definitivamente de Feres. Sin embargo, no pudo penetrar en la Grecia central, al estar bloqueadas las Termópilas por los focidios de Failo, apoyados por atenienses y espartanos. Entonces, reorganizó Tesalia bajo su hegemonía y se retiró hacia Epiro primero, y hacia el noreste después, extendiendo su área de influencia y sometiendo las ciudades costeras griegas del Mar Negro hasta el río Hebro (352-351 a.C.). Su siguiente ataque lo lanzó en 350 a.C. sobre la península Calcídica, con la que hasta entonces había mantenido relaciones amistosas. Sincronizó la campaña con una revuelta que instigó en Eubea para impedir la intervención ateniense. Ese mismo año conquistó Estagira, y en el 348 a.C. destruyó su principal ciudad, Olinto, con lo que la Calcídica quedó sometida al dominio macedonio. Con Macedonia y las regiones adyacentes, consolidadas, Filipo celebró unos juegos olímpicos en Dion. En 347 a.C. avanzó para conquistar los distritos más orientales del Hebro, y obligó a someterse al príncipe Cersobleptes de Odrisios. Estos hechos provocaron que en Atenas se empezara a hablar de paz, aunque todavía predominara la tendencia favorable a la guerra, por lo que Filipo esperó a la primera ocasión favorable. Esta se dio en 347 a.C., con ocasión del final de la Tercera Guerra Sagrada: los beocios llamaron en su auxilio al poderoso Filipo, quien acudió inmediatamente. En consecuencia, los focidios apelaron nuevamente a Atenas y Esparta. Sin embargo, aprovechando las disensiones internas de los focidios, Filipo llegó a un acuerdo con su jefe Faleco, el hijo de Onomarco, que se había apostado en las Termópilas con un ejército mercenario. Faleco dejó pasar a Filipo y se retiró al Peloponeso. Respecto a Filipo, penetró en la Grecia central (346 a.C.), derrotando a los focidios en la batalla de la llanura de Crocus. Esta batalla le convirtió en el gobernador (tagus) de Tesalia, en dónde reclamó también el control de Magnesia, que tenía el importante puerto del golfo de Pagasae. Focea fue explusada de la Anfictionía de Delfos, y sus votos pasaron a Filipo, que fue admitido en la misma aunque no de muy buen grado, con lo que adquirió una sólida posición de poder y prestigio en el mundo griego. Filipo aprovechó su posición en la Anfictionía para dominar los asuntos de Grecia y tener el control del Oráculo de Delfos, de suma importancia para cualquier decisión militar o política que hubiera que tomar. A Atenas no le quedó otra solución que la paz, que solicitó al monarca macedonio a través de Filócrates. En ella se garantizaba a cada parte sus territorios conquistados, y se establecía una alianza defensiva, lo que dio ocasión al orador Isócrates para exhortar a Filipo a dirigir sus ejércitos contra los persas. Con las principales ciudades estado griegas sometidas, Filipo se dirigió contra Esparta y les envió un mensaje. A pesar de las advertencias de Demóstenes, los atenienses dejaron hacer a Filipo, que consolidó su influencia en Grecia y reconoció la independencia de Mesenia y Arcadia. Al mismo tiempo, asentó sus dominios en Iliria, reorganizó de nuevo Tesalia (343-342 a.C.), intervino en Epiro, expulsando a Aribas y entronizando a Alejandro de Epiro, y firmó un tratado con el Gran Rey de los persas, Artajerjes III (343 a.C.), lo que le permitió extender sus posesiones en el territorio tracio, dirigiendo una gran expedición militar que conquistó la ciudad fortificada de Eumolpia renombrándola, Filipópolis. En 342 a.C., negoció un acuerdo secreto con Hermias, tirano de Atarneo, asistido por Aristóteles, con el objeto de tener una cabeza de puente en caso de invadir Asia. Demóstenes ansiaba la guerra contra los macedonios, considerados unos bárbaros, y con sus discursos solivianta y prolonga la enemistad de Atenas con Macedonia: son las famosas Filípicas. La expansión macedonia en la región de los Estrechos alarmó a los atenienses, que, conducidos por Demóstenes declararon la guerra a Filipo (340 a.C.). Éste comenzó los asedios de Perinto (340 a.C.) y Bizancio (339 a.C.), fracasados por su carencia de fuerzas navales, y vio temporalmente comprometida su influencia en toda Grecia. Sin embargo, aprovechó la Cuarta Guerra Sagrada para decidir el conflicto en tierra. Nombrado hegemon de la Anfictionía, Filipo penetró en Grecia central y venció en la Batalla de Queronea (338 a.C.) a los tebanos y atenienses aliados. En esta batalla, su hijo Alejandro, de 18 años de edad, llevó a cabo su primera acción militar al mando de 1.800 jinetes. Tras la victoria Filipo erigió un león de mármol en memoria del Batallón Sagrado de Tebas por su valentía en la batalla. Después de esta gran victoria, Filipo demostró una gran sabiduría política al no humillar a los vencidos. El macedonio instauró su hegemonía sobre Grecia, constituyendo la Liga de Corinto (337 a.C.), que incluía a todos los estados griegos, a excepción de Esparta. La Liga garantizaba la paz general, la autonomía interna de cada miembro, salvo para reprimir revoluciones, y una alianza perpetua bajo el mando de Filipo, a quien la Liga concedió el mando de la guerra contra Persia. Mientras se realizaban los preparativos de la expedición, con el envío de un ejército a Asia Menor bajo el mando de Parmenión y Átalo, Filipo fue asesinado. Su hijo Alejandro Magno continuó la labor, las ciudades griegas lideradas por Atenas y Tebas se volvieron a alzar contra Macedonia. Alejandro dio resueltamente pruebas de su fuerza militar: atravesó Tesalia, sometiéndola, aunque ya había sido conquistada por Filipo, venció a los griegos tomando y destruyendo Tebas, y Atenas se vio obligada así a acatar su poder. Se hizo nombrar Hegemon, título que ya había ostentado su padre y que lo situaba como gobernador de toda Grecia. Consolidada así la hegemonía macedónica, Alejandro se dispuso a cumplir su último proyecto de su padre Filipo II: conquistar el Imperio Persa. Alejandro conquistó el Imperio Persa, incluyendo Anatolia, Siria, Fenicia, Judea, Gaza, Egipto, Bactriana y Mesopotamia, y amplió las fronteras de su propio imperio hasta la región del Punjab. Antes de su muerte, Alejandro había hecho planes para girar hacia el oeste y conquistar Europa. También quería continuar la marcha hacia el este para encontrar el fin del mundo, ya que su tutor durante su niñez, Aristóteles, le había contado historias sobre el lugar donde la Tierra acababa y empezaba el Gran Mar Exterior. Alejandro integró extranjeros en su ejército y administración, lo que ha sido definido por algunos académicos como una ""política de fusión"". Favoreció el matrimonio entre miembros de su ejército y extranjeras, y lo practicó él mismo. Tras doce años de campañas militares continuas, Alejandro murió, posiblemente de malaria, fiebre tifoidea o encefalitis vírica. Con ello, su dinastía, encarnada en individuos incapaces o de corta edad, llegó a su fin, y su imperio fue repartido entre sus generales, los llamados diádocos (sucesores), pero sus conquistas resultaron en siglos de dominio y colonización griegas sobre áreas lejanas, conocido como período helenístico, una combinación de las culturas griega y mesoriental. Los generales del ejército macedonio, los llamados diádocos, eran treinta y cuatro en total; cinco de ellos se repartieron los territorios conquistados por Alejandro que se fueron convirtiendo en pequeños reinos y no dejaron nunca de luchar entre ellos. Después de estos antiguos generales gobernaron los llamados epígonos, los nacidos después o sucesores. La lucha entre ellos para obtener el poder y la hegemonía duró casi cincuenta años, hasta el 281 a.C. en que murió el último de los diádocos, Seleuco. Los protagonistas de los primeros tiempos fueron los comandantes Pérdicas y Meleagro, con sus intrigas y maniobras. También el gran general Antígono Monoftalmos, Antípatro el último general que quedaba de la época de Filipo II, y más tarde los hijos de ambos Demetrio y Casandro. Durante los siguientes veinte años no hubo más que peleas entre ellos. En un principio se contentaron con llamarse gobernadores, esto fue en espera de la mayoría de edad del hijo de Alejandro, pero ya en el 306 a.C. tomaron el título de rey. Se repartieron el imperio de la siguiente manera:           - Asia para Antígono Monoftalmos. Era el que tenía más poder y más extensión de tierras.           - Egipto para Ptolomeo, cuya dinastía fue la más estable de todas.           - Tracia y Asia Menor para Lisímaco           - Babilonia y Siria para Seleuco           - Grecia, y Macedonia para Casandro. Antígono pretendió desde un principio ser el único y soñó con la gran unidad del imperio de Alejandro. Pero los generales Ptolomeo, Lisímaco y Seleuco no se lo consintieron y le declararon la guerra. Antígono fue vencido y muerto en la Batalla de Ipsos, Frigia, en el 301 a.C.. Los epígonos continuaron con las luchas internas y externas por conseguir el poder. En el año 281 a.C. el gran imperio estaba dividido en tres grandes estados:           - Macedonia (dinastía Antigónida)           - Asia (dinastía Seleúcida)           - Egipto (dinastía Ptolemaica) A finales del siglo III a.C., Macedonia era aún la gran potencia dominante en el Mediterráneo oriental. Su ejército, descendiente directo de aquél de Alejandro Magno, aún era temido, al igual que su estilo de combate, que enfatizaba las armas combinadas pero cargaba mucha mayor responsabilidad sobre el poder de la falange que nunca hiciera o hubiera hecho Alejandro. Mientras Roma trabajaba la movilidad y flexibilidad, la falange macedonia se hacía más rígida que nunca. Durante la Segunda Guerra Púnica, Filipo se alió con Cartago. Aunque este acuerdo no conllevó a ninguna batalla campal entre Roma y Macedonia, fue conocido históricamente como Primera Guerra Macedónica (Ver). Tras escaramuzas de pequeña importancia, se negoció una paz inestable que permitía a Roma concentrar sus energías en derrotar a Cartago. Según Livio, Filipo envió una legión al mando de Sópatro a Aníbal en Zama. En el año 200 a.C., siendo ya Roma la potencia dominante de Italia y el Mediterráneo occidental, Rodas y Pérgamo le pidieron ayuda contra las continuas agresiones macedónicas en los Dardanelos y Egipto. La atención de Roma se volvió hacia el Egeo y sus antiguas rencillas con Filipo V de Macedonia. Roma exigió a Macedonia su retirada completa de Grecia. Filipo V accedió en parte, pero quiso mantener el control sobre las ciudades de Demetrio I de Macedonia, en Tesalia; Calcis, en Eubea; y Corinto, en Acaya; a las que el rey conocía como ""grilletes de Grecia"". Una delegación griega fue enviada a Roma, para darle al Senado una lección de geografía helena. Las negociaciones terminaron en un callejón sin salida. Sin embargo, como resultado, el Senado envió al cónsul Tito Quincio Flaminino, al mando de dos legiones más 6.000 infantes y 300 jinetes aliados para expulsar a Filipo de Grecia. Comenzaba la Segunda Guerra Macedónica (Ver). Tras una serie de combates en todo el territorio griego, los ejércitos de Filipo V y Flaminino se encontraron en la batalla de Cinoscéfalos. El rey macedonio fue derrotado, debiendo firmar un tratado de paz por el que abandonaba sus pretensiones sobre Grecia. Al mismo tiempo, un segundo ejército macedonio era derrotado por Átalo I, rey de Pérgamo, en Asia Menor. Filipo V mantenía la tradición macedonia de enseñoramiento sobre los griegos, heredada de Filipo II y Alejandro Magno. Aunque los romanos en la guerra anterior lo habían derrotado y separado políticamente de Grecia, nunca renunció a la idea de deshacerse de la influencia de Roma sobre su ""patio trasero"". Por ello, una vez que logró poner las cosas en orden en su país, elaboró una estrategia para mantener a los romanos ocupados mientras él se apoderaba nuevamente de Grecia. Esta estrategia consistía en conquistar los territorios al sur del Danubio y concertar tratados de alianza con las tribus bárbaras transdanubianas, con el fin de lanzar a éstas contra Italia. Esta última parte no pudo realizarla, pues murió en el 179 a.C.. Su hijo y heredero al trono, Perseo, no continuó la política de su padre, quien veía a los griegos como poco más que esclavos. Al contrario, Perseo buscó la alianza y la amistad de muchas ciudades estado griegas y reinos helenísticos, logrando como resultado que Prusias II de Bitinia, Seleuco IV de Siria, su suegro, Rodas, Bastarnia, Iliria, Etolia y otros más fuesen sus amigos. En los 20 años posteriores a la Segunda Guerra Macedónica, el odio hacia Roma en Grecia se había incrementado notablemente, pues el pesado yugo que los romanos imponían indirectamente a través de la oligarquía reinante, había dado como resultado el empobrecimiento generalizado de la población. Aprovechando esto, Perseo inició una política demagógica, invitando a quienes fueran perseguidos por política o por deudas a refugiarse en Macedonia, donde les serían reconocidos sus derechos y bienes. Pero el resultado de ello fue contraproducente, pues las clases poseedoras, al ver sus intereses en peligro, volvieron sus ojos a Roma con el fin de conseguir ayuda para deshacerse de Perseo. Eumenes II de Pérgamo fue uno de los más ardientes impulsores de la guerra: logró llegar al Senado y presentar muchas quejas contra Perseo; como resultado, Roma declaró la guerra a Macedonia. Sin embargo, las operaciones militares no se iniciaron de inmediato, pues los romanos no estaban preparados para la guerra. De regreso a Pérgamo, Eumenes II fue víctima de un atentado en la isla de Delfos, organizado por Perseo. Perseo, por su parte, aun sabiendo que Roma estaba oficialmente en guerra con él, pero no lo había atacado aún, asumió una postura defensiva, que al final le acarreó la ruina. Decidió no ocupar con sus tropas los puntos estratégicos más importantes de Grecia, lo que le habría dado una sustancial ventaja inicial, y dio tiempo a los romanos a preparar cuidadosamente la guerra. Sin embargo, no todo era ventaja para los romanos. Aunque por su cobarde actitud la mayor parte de sus amigos y aliados se habían alejado de él, al iniciarse las operaciones militares (171 a.C.), los macedonios lograron derrotar en Tesalia a la caballería e infantería ligera romanas. Esto provocó que los antiguos amigos y aliados se unieran a él, pero Perseo, temeroso de la reacción romana, evacuó sus fuerzas de Grecia y se retiró a Macedonia, renunciando a una guerra ofensiva. Durante los dos años siguientes la guerra fue pasivamente conducida por Roma y por Macedonia; sin embargo, esta última desplegó una gran actividad diplomática que brindó algunos resultados por el resurgimiento de la flota macedonia en el mar Egeo y por la aparente incapacidad de Roma de dar fin a la guerra. Esto generó entre los rodios el deseo de actuar como intermediarios para finalizar la guerra, dado que su comercio estaba fuertemente contraído a causa de ésta. Sin embargo, notando el Senado romano la actitud de los griegos hacia Roma, y viendo el peligro que esto representaba, decidió poner fin a la guerra victoriosamente al precio que fuese. En el 169 a.C., se nombró cónsul a Lucio Emilio Paulo, hijo del cónsul del mismo nombre muerto en Cannas durante la Segunda Guerra Púnica, padre biológico de Publio Cornelio Escipión Emiliano. Emilio Paulo contaba con muchos años de experiencia militar adquirida en las guerras de Liguria e Hispania, y era famoso por su intachable honestidad. Llegado al teatro de operaciones, rápidamente restauró la disciplina que se había relajado y logró penetrar en Macedonia hasta la ciudad de Pidna, donde estaba Perseo y su ejército. Allí se desarrollaría la famosa batalla de Pidna (168 a.C.), cuyo resultado fue la destrucción para siempre de la monarquía macedonia. El primer choque entre romanos y macedonios fue tan fuerte que las vanguardias romanas fueron destrozadas y las legiones se empezaron a retirar a las alturas que rodeaban el campamento romano. Inmediatamente las falanges macedonias se abrieron para dar persecución a los romanos. Emilio Paulo se aprovechó de esta circunstancia, y lanzó a las reservas a los costados y la retaguardia de las falanges, terminando por romper totalmente su formación, y los legionarios perseguidos dieron la vuelta y cercaron a los macedonios. La caballería macedonia, al ver la derrota de la infantería, optó por retirarse del campo de batalla. Todo el enfrentamiento terminó en menos de una hora, con el resultado de 20.000 macedonios muertos y 11.000 prisioneros. Las pérdidas romanas fueron muy inferiores. Perseo, al ver su derrota, sólo se preocupó por la salvación de sus tesoros, y fue el primero en huir del campo de batalla. Perseo huyó con unos 6.000 talentos de oro a Samotracia, en cuyo santuario confiaba en encontrar un refugio seguro. Pero los romanos, que no respetaban santuarios de ninguna clase, lo obligaron a rendirse con sus tesoros y sus dos hijos, y fue confinado en Italia, donde murió algunos años después. Su hijo mayor, Filipo, técnicamente heredero del trono de Macedonia, murió dos años después que el padre, mientras que el más joven se convirtió en un simple escribano. Como resultado de la guerra, Macedonia fue dividida en cuatro repúblicas nominalmente independientes, cuyas capitales eran Tesalónica, Pella, Pelagonia y Anfípolis. Sus habitantes no podían tener relaciones diplomáticas, comerciales ni matrimoniales entre ellos. Macedonia tenía prohibido comerciar con madera, materiales de construcción, metales preciosos ni sal, con quien fuese. Las fortalezas fueron desmanteladas y la población desarmada. La monarquía macedonia fue destruida para siempre. El empobrecimiento resultante y el recuerdo de la libertad y la gloria antiguas de Macedonia hizo que 20 años después, al presentarse un impostor que se hacía pasar por el fallecido hijo de Perseo, Filipo, los macedonios se rebelaran contra Roma, rebelión cuyo resultado final fue la transformación de Macedonia en una provincia romana (146 a.C.), con capital en Tesalónica, residencia del procónsul, después de que el general romano Quinto Cecilio Metelo derrotara a Andrisco de Macedonia en 148 a.C., y tras el establecimiento de cuatro repúblicas clientes por Roma en la región fue disuelta. La provincia fue incorporada al Epirus Vetus, Tesalia, y partes a Iliria y Tracia. La provincia romana de Macedonia abarcaba toda la extensión de territorio que va desde el Adriático hasta el río Nesto de oeste a este, y desde la línea que forman los montes Escardo, Orbelo y el extremo occidental del Ródope hasta Tesalia y el Epiro en el sur. Por otra parte, dentro de la misma se distinguía entre la Macedonia Inferior y la Macedonia Superior. La primera se correspondía con la región de Macedonia contigua al mar, limitado por el Peneo, que la separaba de Tesalia y Magnesia, y por el río Haliacmón, que la separaba de la Macedonia Superior. Esta última se correspondía con la región interior de Macedonia. El reinado de Augusto comenzó con un largo período de paz, prosperidad y riqueza para Macedonia, aunque si bien su importancia en la posición económica del mundo romano disminuía comparada con su vecino, Asia Menor. La economía fue muy estimulada con la construcción de la Vía Egnatia, la instalación de comerciantes romanos en las ciudades, y la fundación de colonias romanas. El gobierno imperial llevó, con sus carreteras y sistema administrativo, a un boom económico, que benefició tanto a la clase gobernante romana como a las clases más bajas. Con vastas tierras de cultivo y ricos pastos, las grandes familias gobernantes amasaron enormes fortunas en una sociedad basada en el trabajo esclavista. La mejoría de las condiciones de vida de las clases productivas llevó a un aumento del número de artesanos en la región. Canteros, mineros, herreros, etc. fueron empleados en cada tipo de actividad comercial y de artesanía. Los griegos fueron ampliamente empleados como tutores, educadores y doctores a lo largo del mundo romano. Las exportaciones estaban basadas esencialmente en la agricultura y el ganado, mientras que el hierro, cobre, y oro y los productos como la madera, resina, brea, cáñamo, lino y pescado eran también exportados. Otra fuente de riqueza eran los puertos de la zona, como los de Dión, Pella, Tesalónica y Casandrea. En el siglo III o siglo IV, la provincia de Macedonia fue dividida en Macedonia Prima, en el sur, y Macedonia Salutaris en el norte, y fueron incluidas en la Diócesis de Macedonia, una de las tres diócesis que fueron incluidas en la Prefectura de Illyricum, organizada en 318. Cuando la Prefectura de Illyricum fue dividida en Illyricum occidental y oriental en 379, las provincias macedonias fueron incluidas en la Illyricum oriental. Tras la escisión del imperio romano en imperio romano de Occidente e Imperio romano de Oriente en 395, Macedonia pasó al imperio bizantino. Una figura importante de la Macedonia romana es el patrón de la ciudad de Salónica, san Demetrio, que fue martirizado en 306.

Macedonia

Hija de Júpiter y de Tisa, hija de Deucalión que según algunos autores, dio su nombre a Macedonia.

Macedonia Salutaris

Ver, Macedonia, Peonia (región de Macedonia).

Macedonia secunda

o Macedonia salutaris. Ver, Peonia (región de Macedonia).

Macedoniana

Especie de danza de los antiguos.

Macedonianismo

Herejía contra el Espíritu Santo a la que dio su origen el patriarca de Constantinopla, Macedonio, a partir del año 360, seguida de muchos semiarrianos. Por una parte admitía Macedonio una semejanza completa del Hijo con el Padre; más por otra declaraba a la tercera persona criatura de Dios, ministro especial y supereminente de todas las gracias, superior a todos los ángeles, pero subordinado del Padre. El sínodo de Alejandría, convocado en 362 por san Atanasio,fue el primero que lanzó oficialmente el anatema contra esta doctrina. Durante el reinado de Juliano el Apóstata celebraron los macedonianos un sínodo en Zele del Ponto, en el cual propusieron claramente su doctrina, por la que se separaban tanto de los católicos cono de los arrianos rígidos. Al morir Macedonio el año 362, la secta tenía ya suficiente consistencia para continuar. Entre los que lucharon contra esta herejía esta san Atanasio, los dos Gregorios, Nacianceno y Niseno, san Ambrosio y san Hilario de Poitiers. Y en Roma fue condenada en varios sínodos, pero de modo particualra el años 380 por san Dámaso, en sus célebres Anatematismos. Y la condenación solemne fue en el segundo concilio ecuménico de Constantinopla del año 381.

Macedónide

Macedónide, y no Macedonia. Nombre dado a la llanura comprendida entre el río Haliacmón y el norte del monte Olimpo. Patria de los macedonios, de ella provenían los reyes de Macedonia. En ella se hallaba la ciudad de Egas, capital de los primeros reyes macedonios. Era en sí, la Alta Macedonia, territorio montañoso situado al oeste y al sur de las ciudades de Pella y de Berea. Berea (Béroian) era una ciudad situada al oeste dei río Haliacmón. El monte Bermio de 1.082 m de altitud, que posee nieves perpetuas, se alza en las cercanías de Egas y de norte a sur llega hasta la margen izquierda del Haliacmón. Según Heródoto, la confluencia de los ríos Lidias y Haliacmón servía de frontera entre Macedónide y Botiea. Filipo, el hermano de Pérdicas II gobernaba en esta región. Tras la batalla naval de Síbota en el 432 a.C. los atenienses concertaron una alianza con él y con Derdas un caudillo macedonio, para hacer frente a Pérdicas, el cual se enemistó con Filipo. Cuando los atenienses se encontraron con que Potidea y las otras ciudades de Tracia ya se habían sublevado y que sus fuerzas eran inferiores a las de Pérdicas, renunciaron a sofocar la rebelión y se dirigieron a encontrarse con Filipo y los hermanos de Derdas, pues seguramente Derdas había muerto. Llegaron a un acuerdo con Pérdicas: los atenienses podían combatir a los calcídicos sublevados y Pérdicas podía enfrentarse a sus adversarios internos. Filipo murió probablemente, entre el otoño del 429 a.C. y el invierno del 428 a.C.. Entonces, Sitalces rey de los tracios odrisios, considerando que Pérdicas le había engañado al no reconciliarle con los atenienses y restaurar a Filipo en su reino, se propuso establecer en el trono de Macedonia a Amintas hijo de Filipo.

Macedonio

)o()o( Relativo a la antigua región griega de Macedonia: el territorio macedonio fue conquistado por el Imperio Romano en el año 146 y tras la división de éste quedó vinculado al Imperio Bizantino. )o()o( Lengua traciofrigia de la familia indoeuropea hablada en la antigua región de Macedonia: se conservan escasos restos del macedonio, que se habló entre los siglos V y IV a.C.. Macedonia ha sido el nombre tradicional de una región balcánica desde tiempos muy antiguos. En la actualidad, Macedonia se corresponde con la República de Macedonia, anteriormente el constituyente más meridional de Yugoslavia, la región sudoccidental búlgara de Blagoevrad, una pequeña zona oriental de Albania y la provincia de Macedonia del norte de Grecia. Una lengua indoeuropea, de la que tenemos restos escasos, es conocida con el nombre de macedonio, hablada en esta región en los ss. IV y V a.C. y posiblemente antes. Con el tiempo dio paso al griego, que fue suplantado por el eslavo común en la época de la Gran Expansión eslava del siglo VI d.C. Hoy en día conocemos con el nombre de macedonio a la lengua oficial de la República de Macedonia, lengua eslava meridional continuadora del eslavo común que se habló en esta zona. La designación es problemática, pues en Bulgaria es considerado en instancias oficiales como una variante regional occidental del búlgaro, mientras que en Grecia se proclama insistentemente que el macedonio no existe o que este término sólo se puede aplicar a los dialectos griegos de Macedonia o al macedonio antiguo del siglo IV a.C. De la misma manera, el gobierno griego no reconoce oficialmente a la República de Macedonia, a la que denomina "República de Skopje" (por la capital). Desde el punto de vista científico tales reclamaciones políticas carecen de sentido, y para los lingüistas el macedonio es tanto la lengua indoeuropea antigua como la lengua eslava moderna. El número total de hablantes es difícil de determinar, pero se acerca al millón y medio de habitantes de Macedonia más algunas minorías repartidas entre el norte de Grecia y Albania y un importante número de emigrados en los territorios de Australia, Canadá y Estados Unidos de América. Si bien los manuscritos más importantes del eslavo antiguo fueron copiados en esta zona y testimonian meridionalismos cercanos al macedonio (y al búlgaro), la tradición literaria de esta región corre paralela a la búlgara hasta la invasión otomana en los ss. XIV y XV, que supuso la total interrupción de la tradición literaria medieval y un período de decadencia total del que no se salió hasta finales del siglo XVIII. Con el comienzo del nacionalismo en los Balcanes y como reacción ante el dominio otomano, se comienzan a escribir obras didácticas y religiosas en los dialectos locales, con la voluntad de separarse de la norma hierática del eslavo antiguo. Los autores de esta época llaman a su lengua vernácula "búlgaro". A partir de mediados del siglo XIX comienzan a aparecer obras de literatura no religiosa. Los autores búlgaros pretenden la imposición de la norma literaria basada en el dialecto nororiental de Tãrnovo, mientras que los macedonios pretenden una solución de compromiso entre las áreas dialectales. A finales del siglo XIX comienzan a oírse las primeras voces que reclaman un reconocimiento del macedonio como lengua literaria diferente del búlgaro y del serbio. El primer autor que postula que el macedonio literario se base en los dialectos de Prilep fue Krste Misirkov (1.903), pero la mayoría de sus escritos fueron destruidos. Esta situación continuó en el período de entreguerras, cuando oficialmente los serbios consideraban al macedonio como una variante meridional del serbio y los búlgaros una variante occidental del búlgaro. Justamente en este momento la comunidad científica internacional reconoce la peculiaridad dialectal del macedonio (Vaillant). Sólo la constitución de Macedonia como República integrante del estado de Yugoslavia (1.944) permitió la normalización de la lengua. Como base se tomó la variante centrooccidental, que ya para la época funcionaba como koiné para los hablantes de otras áreas. Uno de los problemas de la normalización del macedonio sigue siendo que la capital, Skopje, no pertenece geográficamente al área central, sino a la septentrional, más susceptible de manifestar características lingüísticas propias del serbio. El macedonio se escribe en una variante normalizada del alfabeto cirílico similar a la del serbio. El sistema vocálico está compuesto por seis fonemas, con un alófono de desigual importancia según los dialectos. La morfología nominal ha eliminado casi la declinación del eslavo antiguo, que ha quedado reducida a una oposición máxima nominativo-vocativo-oblicuo, con tendencia a reducir tal oposición a una forma única. Es más importante la oposición entre definido-indefinido que se manifiesta por la posposición del artículo. El pronombre personal conserva tres caso: nominativo, acusativo y dativo. El verbo conserva la oposición de pares aspectuales característica de las lenguas eslavas y los tiempos imperfecto y aoristo del eslavo antiguo. Tiene además tiempos perifrásticos: el futuro, el perfecto y el pluscuamperfecto.

Macedonio

(siglo IV). Patriarca de Constantinopla, de la doctrina semi-arriana. Elegido en 351, y depuesto en 360 por la influencia del emperador Constancio. Se hizo jefe de una nueva herejía, que negaba la divinidad del Espíritu Santo, y formó una secta cuyos adeptos eran conocidos con el nombre de macedonianos o neumatomacos.

Macedonio II

(¿-516). Patriarca de Constantinopla en 494. Defendió el concilio de Calcedonia delante de Anastasio, que lo desterró. Murió en Gangra en 516.

Macedonios hircanos

Mostenos (habitantes de la ciudad de Mostena, en Lidia).

Macella

o Magella. Ciudad de Sicilia. Hoy, Montagnola di Marineo o Macellaro, cerca de Camporeale, al este de Egesta, provincia de Palermo, región de Sicilia, Italia.

Macellum

Residencia imperial romana, en Capadocia, no lejos de Cesarea, lugar apartado en el fondo de Asia Menor, donde el futuro emperador Juliano y su hermanastro Galo fueron confinados por orden del emperador Constancio.

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