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Palabra   |   Descripción

Sarapeia

Ver, Isia (fiestas celebradas en otoño para celebrar la pasión de Osiris-Serapis y la búsqueda de Isis. Plutarco es el único que proporciona una descripción de ….).

Sarapia

Localidad de la Hispania romana. Hoy, Santa Margarida do Sado, condado de Ferreira do Alentejo, Portugal.

Sarapion

Serapion ((ca.200-ca.150 a.C.). Médico de Alejandría, perteneciente a la escuela empírica).

Sarapis

La forma Sarapis es más antigua y correcta que Serapis (su nombre egipcio es User-Hap. Nombre dado al toro sagrado de los egipcios, Apis, después de su muerte y fusión con Osiris. La explicación teológica para ….).

Sarapta

o Sarepta. Ciudad fenicia en la costa mediterránea entre Sidón y Tiro, a unos 20 km al norte de Tiro, también conocida bíblicamente como Zarephath. La mayoría de los objetos por los que se caracteriza la cultura fenicia son aquellos que se han recuperado diseminados entre las colonias y los puestos comerciales de los fenicios. Tales sitios coloniales cuidadosamente excavados se encuentran en España, Sicilia, Cerdeña y Túnez. Los sitios de muchas ciudades fenicias, como Sidón y Tiro, por el contrario, todavía están habitados, no estando disponibles para la arqueología excepto en sitios de azar muy restringidos, generalmente muy perturbados. Sarepta es la excepción, la única ciudad fenicia en el corazón de su cultura que ha sido desenterrada y estudiada a fondo. Sarepta se menciona por primera vez en el viaje de un egipcio en el siglo XIV a.C.. Obadiah dice que era el límite norte de Canaán. Originalmente perteneció a Sidón, pasando a los tirios después de la invasión de Salmanasar IV, y a Senaquerib en 701. Los primeros Libros de Reyes describen la ciudad como sujeta a Sidón en el tiempo del rey Acab, y dice que el profeta Elías, después de dejar el arroyo de Querit, multiplicó la comida y el aceite de la viuda de Sarepta y resucitó a su hijo, un incidente que también se refirió a Jesús en el Evangelio de Lucas. Zarephath en hebreo se convirtió en el epónimo de cualquier fundicion, fragua o taller de metalurgia. En el siglo I, el Sarepta romano, un puerto aproximadamente un kilómetro al sur, es mencionado por Josefo en sus Antigüedades judías y por Plinio, en su Historia Natural. Hoy, cerca de la moderna Sarafand, Líbano.

SARATENI

Asentamiento romano de la Dacia Apulensis. Su superficie fue de 1,6 Ha (112x148 m). Una de las unidades estacionada fue la Cohors I Alpinorum equitata. Hoy, Sarateni, provincia de Transilvania, distrito de Mures, Rumanía.

Saravo

Saravus (nombre latino del río Saar, río del noreste de Francia y Alemania occidental).

Saravonicus

Rouanis (nombre de un río del sureste de Galia Narbonense, de 21,2 km de longitud)

Saravonicus

Asentamiento de la Galia Narbonense. El oppidum de Nages es el que ha aportado los restos arqueológicos más importantes de los siete oppida conocidos hasta la fecha en el área geográfica de Vaunage. Hoy, Nages-et-Solorgues, departamento de Gard, región de Occitania, Francia. Ver, Anagia.

Saravus

o Saravo. Nombre latino del río Saar, río del noreste de Francia y Alemania occidental. Nace en las montañas de los Vosges, en la frontera de Alsacia y Lorena, y tras un recorrido de 246 km desemboca en el Moselle por su derecha, en la ciudad imperial de Konz, Renania-Palatinado, la antigua Contionacum. Cerca de su desembocadura, había un puente de seis arcos sobre el río. Hoy, Saar o Sarre.

Sarcapos

Sarrapos (ciudad de la isla de Cerdeña).

Sarcinatores

Sastres romanos. Respondían por custodia de los trajes entregados para su confección o arreglo.

Sarcinatrices

Costureras, modistas romanas.

Sarcófago

"el que consume la carne". El término original, según Plinio, designa una piedra calcárea proveniente de la Tróade que tenía la propiedad de engullir rápidamente el cuerpo. En su acepción actual, sarcófago se extiende a todas las produciones realizadas para albergar un difunto y custodiar sus restos. La expresión alcanzó el máximo apogeo en época romana, designando un féretro largo; hoy en día, se utiliza como un término arqueológico. Los sarcófagos pueden ser de madera, de terracota, de piedra, de mármol y de metal. La diferencia fundamental entre un sarcófago y una urna es que aquel conserva los restos inhumados del cadáver, mientras que la urna tiene por objeto conservar las cenizas y los restos óseos propios de la incineración de los difuntos. Estas inhumaciones pueden ser también secundarias, cuando en el sarcófago se depositan, no el cuerpo entero después de la muerte, sino los restos óseos del difunto transcurrido un cierto tiempo; en estos casos, los sarcófagos son de dimensiones más pequeñas y el término más apropiado sería el de arca, aunque prácticamente esta distinción no se contempla rigurosamente en la terminología arqueológica. )o()o( Egipto )o( En el Egipto predinástico, la única protección de los cadáveres dentro de la fosa consistía en un envoltorio de tela o de piel. Con el inicio de la época histórica, aparecieron las primeras formas de sarcófagos de madera, como simples cajas, en las que cupiera el cuerpo en posición retraída, propia de los tiempos más antiguos de la civilización egipcia. Sin embargo, pronto fueron elaborados dos tipos de sarcófagos en Egipto, uno que imitaba formas arquitectónicas y otro antropoide. Ambos tipos ejercieron una fuerte influencia en las culturas mediterráneas. En la base hay que buscar la creencia de los epipcios en la vida de ultratumba, para la cual era necesaria la preservación del cadáver. El tipo de caja es el más antiguo. Los ejemplos más bellos datan de las Dinastías III a la V, e imitan las construcciones funerarias del Bajo Egipto, reproduciendo falsas puertas. Es utilizado tanto para sarcófagos internos como externos, y su profusión puede seguirse a través de ejemplos del Imperio Medio y Nuevo, hasta época tardía. Con el tiempo, la madera se convierte en el material más usado, con decoración pintada de dioses; además presentan inscripciones con el nombre del difunto y pregarias. Sobre una de las falsas puertas del costado largo se suelen representar dos ojos que corresponden a los del difunto, dispuesto en el sarcófago sobre su lado izquierdo. Las paredes internas estaban pintadas con textos fúnebres y representando objetos que pertenecieron al fallecido. El tipo antropoide o de forma de momia se desarrolló a partir de los vendajes con que se envolvía el cadáver momificado para introducirlo en el sarcófago. Los primeros ejemplos están representados por máscaras doradas, de lino, o de lino pintado o incluso de escayola, que se colocaban sobre el rostro de los difuntos. Estas máscaras evolucionaron en la VI dinastía hasta reproducir parte del busto. En el Imperio Medio este tipo de sarcófagos se realizaba en madera; a partir del Imperio Nuevo, se utilizaba la piedra y se empleaba como sarcófago externo, modelando el cuerpo entero del difunto. Encontramos piezas más sencillas y otras mucho más elaboradas: algunas lo representan con un gran realismo, y, en otros casos, sólo se apuntan la cabeza, los brazos o las piernas. Un ejemplo son las tres cajas contenidas en el sarcófago de granito de Tutankhamon, colocadas unas dentro de las otras, el cual, a su vez, estaba encerrado en tres arcas de madera; de ellas, las dos más externas eran de madera, y la interna que encerraba la momia era de oro. Por lo menos los pies son esbozados de forma simple. En el interior, las cajas de madera estaban ricamente pintadas con figuraciones y jeroglíficos. Los sarcófagos más sencillos de granito de época tardía mantienen sólo la forma redondeada de la cabeza, renunciando a veces a representar los pies e incluso el rostro. )o()o( Mesopotamia )o( En Mesopotamia las primeras sepulturas dentro de sarcófagos corresponden a la Dinastía I sumeria, hacia mediados del III milenio, y se realizan generalmente de madera, con una gran sencillez. También se conocen sarcófagos de terracota que suelen presentar formas ovales. La utilización de la terracota perdura hasta época sasánida; aunque se escogen diferentes formas, sobre todo en Babilonia y en Assur. Fueron hallados sarcófagos de una gran monumentalidad en el palacio antiguo de Assur, entre los que cabe destacar el del rey Assurnasirpal II (siglo IX a.C.) y el de Shamshi-Adad V (siglo IX a.C.). )o()o( Creta y el Egeo )o( En Creta, el sarcófago se utiliza a partir del período minoico antiguo. Al principio constituye un tipo bañera con los lados cortos redondeados y cubierta plana (larnax), que no son muy largos ya que el difunto se deponía con las piernas dobladas. Este tipo de larnakès se perpetúa hasta el perídodo minoico medio III, de cuyo momento han de fecharse las necrópolis cerca de Knossos y Messara, aunque estos sarcófagos presentan mayor altura que los precedentes y algunos de ellos son de madera. Entre el minoico medio III hasta el minoico tardío II apenas han sido hallados sarcófagos en Creta, e excepción de la impresionante pieza de Haghia Triada, realizada en piedra. En este sarcófago son fácilmente reconocibles las influencias egipcias, por su cobertura arquitectónica; su decoración se asemeja al tipo de pintura de la cerámica contemporánea. La presencia de un sarcófago de madera en Dendra (Argólida) ha llevado a reconsiderar la hipótesis de la posibilidad de que se realizara el rito de la inhumación dentro de sarcófagos en los círculos funerarios micénicos. Los especialistas aún no se han puesto de acuerdo, pero sí conviene subrayar la influencia egipcia en el uso de las máscaras de oro que reproducen los bustos del difunto. )o()o( Grecia )o( La civilización griega utiliza el ritual de la incineración, y, por este motivo, nos han llegado pocos ejemplares y aun en forma de arqueta. En el período arcaico han sido halladas algunas tumbas en la isla de Egina, con sarcófagos simples datados en el siglo VII a.C.. También se encuentran pequeñas arcas en terracota, utilizadas como urnas, en el período protogeométrico y que después se usan también como sarcófagos. Algunos de estos ejemplares provienen de Clazomene y están datados en el período arcaico tardío; presentan forma trapezoidal y están ricamente pintados, representando figuras en blanco o en negro: los mismos motivos ornamentales que presenta la cerámica de Grecia oriental. Los sarcófagos con relieves de la época clásica provienen de Fenicia, de Chipre y de Licia, como obras de arte griego para dinastías de reyes bárbaros. El estilo de las figuraciones y de la ornamentación es del tipo griego oriental, datable entre el 430 y el 420 a.C.. Cabe destacar, por su excepcionalidad el llamado Sarcófago de Alejandro (Museo Arqueológico de Estambul), cuyos relieves representan una batalla contra los persas, donde aparece Alejandro con las insignias de Heracles; se le considera perteneciente a Abdolominos y fue encargado en el 332 a.C. por Alejandro, sátrapa de Fenicia. )o()o( Etruria )o( A fines del siglo VI o inicios del V a.C., empieza una producción de sarcófagos en Etruria, en Chiusi y Perugia, que toman como modelos un tipo de arquetas utilizadas como urnas. El retorno al uso de la inhumación se fecha hacia el siglo IV a.C.; hay que destacar las necrópolis de Vulci, Tarquinia, Tuscania y Chiusi. La característica principal de los sarcófagos etruscos es la representación del difunto yacente sobre la cobertura del sarcófago, representado como si estuviera recostado en una kliné, como si participara del banquete funerario. La parte esculpida estaba también pintada. Este tipo de representaciones tendrá una influencia extraordinaria para el desarrollo de la retratística romana. )o()o( Roma )o( En Roma, a principios del Imperio, la forma predominante de sepultura era la incineración. El uso de la inhumación en Roma empieza a generalizarse a partir del siglo II. Son poquísimos los sarcófagos con relieves, datados en el siglo I, pero se detecta una profusión a partir de la centuria siguiente. Suelen ser casi siempre de mármol y cubiertos con pintura, aunque no siempre se conserva. El mayor número de hallazgos corresponde a Roma y a Italia, y le siguen las provincias de Grecia, Asia Menor, Siria, las Galias, Hispania y Africa. Los sarcófagos romanos constituyen una fuente inagotable de documentación gráfica para el estudio de la vida pública y privada, la economía, la religión, el simbolismo funerario, la literatura y el arte. A partir de los relieves puede seguirse con gran exactitud la evolución de la plástica desde las formas imperiales hasta la antigüedad Tardía. Muchas veces la datación de estos modelos plásticos se ha sistematizado a partir de la comparación de los bustos representados en las monedas, de las cuales se conoce la fecha de emisión. Los relieves de tipo narrativo se consideran característicos de los talleres de Roma y de Italia. Se suelen decorar por tres de sus costados, porque se colocaban contra la pared de la sala mortuoria. En cambio, los sarcófagos de talleres griegos u orientales se esculpen por los cuatro lados, ya que su disposición correspondía al centro de un heroon. La plástica de los sarcófagos esculturados reúne, sin embargo, las aportaciones orientales y las latinas: romana se considera la disposición centralizada y la aparición de nichos arquitectónicos; oriental son los modelos figurativos y el sentido del espacio. )o()o( Sarcófagos cristianos )o( Como en la pintura de las catacumbas, los relieves de los sarcófagos de tema cristiano se insieren en la misma plástica de los modelos contemporáneos de tema pagano. La disposición de los temas y la decoración es muy semejante en los sarcófagos cristianos y en los paganos, porque se trata, en ocasiones, de los mismos talleres. Un ejemplo de ello es el esquema tripartito, consistente en un relieve central y dos en los extremos, separados por estrígilos o acanaladuras onduladas, muy utilizado por los escultores de sarcófagos cristianos.En ocasiones fue conservada parte de la imaginería pagana, como la representación de las Estaciones o de los Vientos en los extremos del sarcófago, las escenas bucólicas o de cacerías -tema muy representado en la iconografía funeraria romana-, cristianizándose y otorgándosele un simbolismo alusivo a la eternidad a la que había llegado el difunto. La imago clipeata, que contenía el retrato del fallecido, fue un préstamo tomado también de la plástica funeraria contemporánea. Los sarcófagos cristianos presentan problemas de datación, puesto que, al tratarse de piezas ejemplares, realizadas generalmente de mármol, fueron reiteradamente reutilizados. Al igual que en el estudio de la escultura romana, la comparación con las series monetales ha sido determinante en la evolución diacrónica de estos relieves. Este método de datación, sin embargo, es aplicable únicamente a los talleres oficiales de Roma, porque la plástica de las provincias sigue unas pautas a menudo muy distantes de los cánones del arte oficial. Durante todo el siglo IV Roma es el centro productor por excelencia de los sarcófagos cristianos. Su producción llegó a ser tan ingente que no sólo cubria las necesidades de la Urbe y de la propia Italia, sino que se conocen también numerosas exportaciones de estos sarcófagos a otras provincias del Imperio, entre las que cabe destacar Hispania como uno de los principales centros receptores. La evolución plástica de estos talleres romanos ha sido sitematizada por F. Gerke a partir de la representación de Cristo. El lenguaje iconográfico de estos sarcófagos sigue las pautas del empleado en las catacumbas: escenas vetero y neotestamentarias alusivas a los sacramentos, que, a través de las catequesis, conservadas en numerosos escritos de los Padres de la Iglesia, constituían un mensaje de vida y resurrección para los creyentes. A inicios del siglo V, Roma deja de fabricar sarcófagos, rompiéndose el círculo de consumo que había cubierto con sus exportaciones. La aparición de talleres en las provincias la relacionan los especialistas con el hundimiento de los talleres romanos. En el mediodía de las Galias surgen talleres en Provenza y Aquitania, cuyo inicio de la producción se fecha en el siglo V y perdura hasta finales del siglo VI, aunque se desconoce el volumen de su producción; de ellos cabe resaltar las colecciones del Museo Lapidario de Arlés y otros existentes en Marsella y Toulouse. Otros talleres empiezan también su producción en el siglo V en Tarragona y Cartago, que presentan una gran similitud, hasta el punto que se ha llegado a pensar que se tratara de un único taller; se caracterizan porque los relieves están interrumpidos por campos de estrígilos, como el sarcófago de los Apóstoles de Tarragona. )o( Ver, Sarcófago egipcio, Sepultura, Tipos de tumbas.

Sarcófago egipcio

Hace casi 100.000 años el hombre del Neanderthal ya realizaba los primeros ritos funerarios haciendo uso de una sencilla ceremonia de inhumación. Con este simple ritual, el hombre no hacía mas que intentar proteger el cadáver de los peligros exteriores que pudiera suponer un abandono a la intemperie, a la vez que facilitar el tránsito del difunto al Más Allá. Así, la primera salvaguardia del fallecido fue la propia tierra que se arrojaba sobre el cuerpo. Posteriormente, el propio desarrollo de esta manifestación cultural no se hizo esperar por lo que el cuerpo se envolvió en pieles, plantas o aquellos recursos más fáciles de conseguir, adecuándose a la economía de la familia del difunto. De esta manera, la protección era mayor que si se arrojaba el cuerpo desnudo a una fosa. En Egipto los enterramientos de época predinástica (hacia el 3100 a.C.) ofrecen pocas variantes en lo que se refiere a la tipología de la sepultura. Simplemente, se colocaba al difunto en posición fetal sobre su lado izquierdo, y se le acompañaba por vasos, tinajas o toda clase de herramientas que le pudieran ser de alguna utilidad en el mundo a donde se dirigía. Es también en este período, hacia el 3000 a.C., cuando aparecen los primeros atisbos de un envoltorio artificial para el cadáver en el antiguo Egipto. Se trataba de cestas de mimbre o cajas muy rústicas fabricadas con madera, en donde se introducía al difunto de forma un tanto forzada. Aunque propiamente dichos, desde el punto de vista tipológico, estos métodos estaban muy lejos de nuestra idea moderna de ataúd, suponen la base de una tradición religiosa de un auge artístico sin parangón en esta cultura. Como en tantos otros elementos de la cultura egipcia, la dependencia del artista de la cantidad de materia prima existente en el Valle del Nilo, forzaba, en muchos casos, a la elección de los materiales de trabajo menos idóneos para un fin determinado. Debido a la escasez de madera, los primeros ataúdes que encontramos están realizados a base de unir diferentes chapas con forma irregular, hasta conseguir los diferentes tablones que pudieran componer una caja del tamaño de un hombre. La escasez de este material obligó a que los artistas, a partir de la Dinastía III, utilizaran la piedra para construir sarcófagos, de suerte que con el tiempo se convirtió en el material más utilizado y caro. Si a esta necesidad le unimos la creencia egipcia de que la piedra, por su resistencia, era el material óptimo para conservar todo aquello que fuera transcendental y que necesitara de una perdurabilidad garantizada en el Más Allá, no es de extrañar que en pocos años el material más usado fuera la piedra en cualquiera de sus variedades, aunque no se abandonara la madera. Los ejemplos más interesantes de las primeras dinastías los tenemos en los sarcófagos de las pirámides de Zoser, Keops y Kefrén, Unas, o Merenre. La evolución de la tipología fue acorde con las creencias religiosas de la época, llegando a ser el sarcófago un elemento funerario con significado propio. Así, la estructura interior de la caja era la representación iconográfica del cosmos tal y como era entendido por los antiguos egipcios. Por ejemplo, en las tapas de los sarcófagos de los personajes más notables, se representaba a la diosa del cielo Nut, reconstruyendo así la cúpula celeste dentro del propio sarcótago. De igual manera, durante el Imperio Antiguo y Medio era común decorar el exterior del sarcófago, imitando un palacio, grabando sobre la piedra una puerta y un gran muro con entrantes y salientes. La tapa, con forma abombada, también dejaba entrever cierta similitud con las casas de la época, identificando así el sarcófago con la propia vivienda del difunto. Con la aparición de los primeros sarcófagos de piedra se inaugura la tradición de escribir pequeños textos mágico-religiosos, con el fin de ayudar al difunto en su viaje hacia el Más Allá. Estos textos son acompañados por diferentes representaciones pictóricas de temas mitológicos, creando todo ello un estilo propio que caracterizará a los sarcófagos hasta el final de sus tiempos. Los individuos más pobres debían conformarse con adquirir un modesto cajón de piedra en donde podían escribir su nombre como único elemento identificativo. Durante el Imperio Medio los textos inscritos sobre las paredes de los sarcófagos adoptarán una importancia especial. En algunos casos se repetían los temas ya dibujados sobre las paredes de la tumba, en un intento de recalcar los puntos claves del tránsito del difunto. Este repertorio de textos, denominado Textos de los Sarcófagos, no era más que una versión privada de los antiguos Textos de las Pirámides, cuyas letanías fueron escritas en exclusiva para el faraón. Junto a estos textos religiosos, era común dibujar dos ojos de Horus, en el lado izquierdo del sarcófago y a la altura de la cabeza. El significado de estos ojos, además del lógico servicio como amuleto protector, debía de estar conectado con la idea de crear un punto de unión entre el exterior y el interior de la caja; un lugar por donde el difunto pudiera tomar contacto con el mundo terrenal, o por donde el ka del difunto pudiera salir a disfrutar de las ofrendas dejadas en la tumba por los visitantes. Pero, con el uso de la piedra no se abandonó la madera como elemento constructivo de estos sarcófagos. Lejos de aquellos puzles de chapas de época primitiva, se consiguen magníficos ejemplares haciendo uso de las maderas exportadas del Mediterráneo oriental, especialmente cedros de Líbano, fruto del creciente comercio con esta región. Durante el Imperio Medio surge la moda de colocar máscaras hechas de lino y una pasta similar al cartón, sobre el rostro y hombros del difunto. A partir de esta costumbre se da pie a la aparición de los primeros sarcófagos antropomorfos, ataúdes propiamente dichos, que intentaban imitar en madera el cartonaje de la momia que llevaban en su interior. Así, surgen los primeros ataúdes con forma humana, de un tamaño descomunal en la Dinastía XVII, y casi siempre fabricados con madera. Al igual que los de forma prismática, estos ataúdes dispondrán de una serie de franjas, las que imitan los vendajes de la momia, para colocar textos de tipo religioso y dibujar escenas mitológicas del tránsito del difunto hacia el Más Allá. La variante más importante de estos sarcófagos antropomorfos, ya en el Imperio Nuevo, será la denominada "rishi", palabra árabe que significa "pluma" y que hace alusión a las plumas de las alas de las diosas protectoras Isis y Neftis, que solían extenderse a lo largo y ancho de las tapas de estos ataúdes. Los de tipo rishi poseen una disposición artística fija en lo que respecta a su decoración. La consabida máscara que dio origen a esta tipología funeraria, era decorada con un grueso collar de abalorios, todo ello pintado con una gran gama de colores sobre la tapa del ataúd. Bajo este aderezo era común representar un gran escarabajo alado, el dios Ra, que abría paso a la presencia de Isis y Neftis como diosas protectoras del difunto. A todo esto hay que añadir que, aún representando una máscara en la tapa del ataúd, ésta se seguía colocando sobre los hombros de la momia en el interior de la caja. El modelo rishi fabricado más adelante también en piedra, sufre transformaciones continuas en lo que respecta a la decoración, cada vez más profusa, y a la inclusión de textos más abigarrados siempre con un claro contenido mágico relacionado con el paso del difunto a su morada de eternidad. Se ha visto que la ornamentación de estos ataúdes suele ser pictórica, aunque son abundantes los modelos en donde se trabajaba de forma exquisita el dorado de la madera. Un ejemplo muy conocido lo encontramos en los dos primeros ataúdes de Tutankhamón, aunque de este faraón destaca sobremanera el tercero, de oro macizo. Estos modelos estaban incluidos unos dentro de otros, al igual que las famosas matrioskas, y todo el conjunto, a su vez, dentro de una sarcófago rectangular de cuarcita amarilla, construido al más puro estilo amarniano: una cornisa saliente en la parte superior y las cuatro diosas Isis, Neftis, Selkis y Neith, protegiendo con sus alas las cuatro esquinas de la caja. Sin embargo, en líneas generales, el sarcófago real del Imperio Nuevo se caracteriza por tener forma rectangular, imitando en su tipología a los más antiguos ejemplos del Imperio Medio. Los ejemplos conservados en el Valle de los Reyes, especialmente los sarcófagos de la Dinastía XVIII con los Tutmosis y los Amenofis, tienen forma de cartucho jeroglífico, sobre el cual se escribían los textos religiosos de una forma muy austera, apenas acompañados por cinco figuras de dioses. El tipo de ataúd antropomorfo se extiende a lo largo de los siglos hasta el final del mundo faraónico, con la conquista de Alejandro en el 332 a.C.. Durante este dilatado espacio de tiempo se desarrolla la Baja Época, y dentro de ésta, el período denominado saíta, con una tipología muy especial de sarcófagos antropomorfos. Los ataúdes de la Dinastía saíta son claramente diferenciables de sus compañeros de épocas anteriores al ofrecer un aspecto mucho más robusto y rechoncho, al más puro estilo de Botero. Si en los primeros sarcofagos antropomorfos, lo que predominaba era una forma humana de paredes paralelas formando un rectángulo en la caja, en los de la nueva moda apreciamos un estrechamiento de las paredes según descendemos hacia los pies. Este tipo, más anatómico que los modelos precedentes, conserva en un principio las normas relativas a la decoración de la tapa y de la caja en sí, con la particularidad de que, siendo una época de crisis, los poseedores de estos sarcófagos se hacen inscribir fórmulas y textos, en apariencia, exclusivos de los faraones de las primeras dinastías, con el fin de recuperar viejas tradiciones, supuestamente más valiosas que las contemporáneas. Así, estos sarcófagos muestran características típicas de épocas anteriores como la peluca que decora la máscara, claramente comparable a las existentes en el Imperio Medio, gigantescas orejas, o las manos, única parte del cuerpo grabada sobre la tapa, portando en ocasiones los símbolos djed y tyet, destinados al culto de Osiris e Isis respectivamente. También, aparece en este período una variante llamada por los arqueólogos semiantropomorfa. Este tipo se caracteriza por haber perdido en su totalidad el grabado de alguna parte de la anatomía humana sobre la tapa del sarcófago, conservando únicamente la silueta humana en la forma de la caja. El material con que se construyen los sarcófagos de época saíta es primordialmente la piedra, sobre todo la caliza y el esquisto, aunque los más celebres son los construidos en basalto, piedra de color muy oscuro que dotaba a la figura representada de una pátina brillante. La invasión de Egipto en estos años de los persas fue acompañada por una pequeña ayuda de algunos pueblos de la franja sirio-palestina. Entre ellos marchaban los fenicios, dirigidos por el rey Tabnit quien, en el siglo VI a.C., decide hacerse con uno de los bellos sarcófagos de esta época que tan en boga estaban en el valle del Nilo. El éxito de este ataúd entre los reyes y nobles fenicios, especialmente en Sidón y Biblos, provocó el despegue de la importación de este tipo de sarcófagos desde Egipto hasta las ciudades más importantes del Mediterráneo oriental. En pocos años, y gracias al profuso comercio de los fenicios por todo el Mediterráneo, el sarcófago antropomorfo rebasó las fronteras naturales de Egipto, llegando la moda a otras civilizaciones antiguas. Podemos encontrar buenos ejemplos en el sur de España, especialmente en los sarcófagos fenicios de Cádiz. Aunque se encuentren fuera del mundo faraónico, no debemos olvidar la gran profusión de sarcófagos y ataúdes conservados de época ptolemaica y romana. En este largo período de tiempo continúa abundando, sobremanera, la forma antropomorfa con las lógicas características tipológicas egipcias influidas por el mundo helenístico y romano. Aunque lo más común es construir los sarcófagos en piedra (esquisto, basalto, caliza, etc.) no se debe pasar por alto los famosos ataúdes del período grecorromano de El Fayum. Realizados en madera, resalta la sustitución de la máscara mortuoria, la cual dio origen a la forma antropomorfa, por una pintura del rostro del difunto sobre la caja, al más puro estilo helenístico. Con el paso del tiempo muchas personas solamente se enterraban cubriendo su momia simplemente con un cartonaje. Dependiendo de la riqueza de cada familia estos cartonajes eran más o menos opulento. Quizás resulte fácil hacerse una idea de este tipo de trabajos gracias a los hallazgos realizados en los últimos años en el oasis de Bahariya. Allí han sido rescatadas varias momias de entre los siglos I y IV d.C. cuyos cartonajes estaban cubiertos de oro. Una prueba más de la riqueza y variedad de las formas de enterramiento en el antiguo Egipto. Ver, Sarcófago.

Sardanápalo

(Sardanapallos). Nombre griego de Asurbanipal.

Sardeates

o Sardiotai. Tribu iliria que se asentó más tarde en Dacia.

Sardemisus

Ramificación montañosa que venía de Frigia, del Cadmus, que en Pisidia recibía este nombre junto a Termeso. Hoy, en Turquía.

Sardes

o Sardis. Ciudad de Lidia, situada en la colina más septentrional de una estribación del monte Tmolo (hoy, Boz Dag), en la orilla derecha y valle medio del Pactoclo (hoy, Gediz), y célebre en otros tiempos por sus riquezas. Dominaba la fértil llanura de Hermo. En la confluencia de las rutas de Éfeso, Esmirna, Pérgamo y las regiones centrales de Asia Menor. Ciudad de Asia Menor fundada por el rey lidio Giges (ca.687-652) como capital del antiguo reino de Lidia. Si bien durante el siglo VIII a.C. Lidia permaneció eclipsada por la vecina Frigia, con la llegada al poder de la Dinastía Mermnada (ca.680 a.C.) se inicia un período de expansión, el cual se plasma en el crecimiento de su capital, Sardes. Hacia el 644 a.C., invasores cimerios daquearon la ciudad baja de Sardes. A pesar de ello, siguió funcionando como capital de Lidia, hasta la conquista persa por Ciro el Grande, hacia el 546 a.C.. Los persas dieron el nombre de Sardes a toda la satrapía (Sparda, en persa). En Sardes comenzaba ei camino real que conducía a la capital persa de Susa. Fue incendiada por los jonios, apoyados por los atenienses en el 499 a.C., durante la revuelta jónica. Tras la conquista macedonia en el siglo IV a.C. pasó a formar parte del reino seléucida. Tras la batalla de Magnesia, que enfrentó a las fuerzas seléucidas de Antíoco III contra el ejército de Roma, la región pasó a formar parte del reino helenístico de Pérgamo, aliado de Roma. Al morir ei rey Átalo III Filométor de Pérgamo, dejó su reino en herencia a la República romana (133 a.C.), convirtiéndose en la provincia de Asia en 129 a.C.. Sardes fue destruida por un terremoto en el año 17, durante el reinado de Tiberio, si bien fue reconstruida. Llegó a ser posteriormente cabeza de conventus durante el Imperio romano, y capital de la provincia de Lidia durante la última etapa del Imperio y durante el Imperio bizantino. Empezó a decaer tras los saqueos del rey sasánida Cosroes II (617 d.C.). Las ruinas de la ciudad quedan divididas en dos por una carretera. La zona norte este, ocupada por un camino monumental flanqueado por tiendas, un gimnasio y una sinagoga, que datan de la época de los asentamientos judíos en Sardes. Siguiendo el camino se encuentran las ruinas de un teatro helénico y un estadio. Entre los templos destaca el de Artemisa, en cuyas inmediaciones se conserva el altar, una torre de mármol de la época de Antíoco III el Grande (finales del siglo III a.C.) y ruinas bizantinas. A cierta distancia se enclava una necrópolis, en la que destacan dos grandes túmulos antiguos. Hoy, Sart, provincia de Manisa, Turquía. Ver, Sparda, Sardo, Lidia. )o( MITOLOGÍA.- En sus alrededores había viñedos tan deliciosos, que se decía que Baco había sido criado en Sardes y que había inventado allí el arte de hacer el vino. Ártemis, Prosérpina, Afrodita y Heracles eran adorados en aquella metrópoli, donde se celebraban juegos sagrados en honor de Prosérpina.

Sardesio

Sobrenombre de Júpiter, en una ciudad de Siria.

Sardica

Serdica ((Serdica fue el nombre más usado por los griegos y Sardica por los romanos). Ciudad de Moesia Superior. Originalmente fue un asentamiento tracio llamado ….).

Sardinia

Nombre latino de la isla de Cerdeña, Italia.

Sardiotai

Sardeates (tribu iliria que se asentó más tarde en Dacia).

Sardis

Sardes (ciudad de Lidia, situada en la colina más septentrional de una estribación del monte Tmolo (hoy, Boz Dag), en la orilla ….).

Sardo

Sardo es el nombre de la mujer de Tirreno, que emigró de Asia Menor a Italia. Había dado su nombre a la ciudad lidia de Sardes, y lo dio también a la isla de Cerdeña.

Sardo

Hija de Esténelo. Es la epónima de la ciudad de Sardes.

Sardo

Hijo de Maceris. Así llamaban a Heracles los libios y egipcios. A la cabeza de una expedición de libios, desembarcó en la isla llamada entonces Yenusa, y que tomó luego el nombre de Cerdeña.

Sardo

Golfo. Golfo de León. Ver, Sinus Gallicus (nombre latino del golfo de León, amplio entrante del mar Mediterráneo situado frente al litoral arenoso de las regiones meridionales de ….).

Sardon

Nombre de la isla de Cerdeña, Italia.

Sardone

Nombre céltico de Saturno.

Sardones

Pueblo de la Galia Narbonense que habitaba en la región al oeste de la actual Perpignan, Francia.

Sardónico

Término que significa "procedente de Cerdeña".

Sardonio

Mar. El mar de Cerdeña, es decir, el Tirreno.

Sardonios

Pueblo que habitaba en la isla de Cerdeña, Italia..

Sardopatoris Fanum

Nombre, recogido por Ptolomeo, de un templo de la isla de Cerdeña. Los romanos lo dedicaron a Sardus Pater. Hoy, Antas di Fluminimaggiore, Città metropolitana de Cagliari, región de Sardegna, Italia.

Sardur

Sarduri (nombre de varios reyes de Urartu).

Sarduri I

o Sardur (siglo IX a.C.). Rey (832-825) de Urartu, hijo de Lutripi y sucesor de Arame. Su hecho más conocido es el traslado de la capital, desde Arzashkun hasta Tushpa hecho que convirtió a esta ciudad en poderoso centro político. La política de Sarduri I se enmarcó dentro de claros deseos de universalidad, si se ha de hacer caso de la triple inscripción que hizo grabar en la muralla de la fortaleza de Tushpa, a orillas del lago Van, en la que se autointitulaba "Rey de la totalidad" y "Rey del País de Nairi", siguiendo el modelo de su gran vecino Asiria, entre otros pomposos títulos. Esta inscripción, escrita en cuneiforme acadio, resulta ser el primer testimonio escrito de Urartu. A pesar de sus deseos, Asiria, gobernada entonces por el poderoso Salmanasar III, le impidió llevarlos a cabo. Los últimos años de Sarduri I se vieron oscurecidos por las diferentes derrotas que le infligieron, a partir del 834, las tropas asirias mandadas por el turtanu Dajjan-Assur en los distintos países bajo control urarteo (Guzana, Tumme, Musasir, Hubushkia, Gilzan). A su muerte el trono pasó a su hijo Ishpuini. Ver, Reyes de Urartu.

Sarduri II

o Sardur (siglo VIII a.C.). Rey (765-733) de Urartu, hijo y sucesor de Argishti I y continuador de la política expansionista de éste. Durante su reinado, los ejércitos urarteos ocuparon toda el área del lago Sevan. Incluso pasaron más al norte, a Leninakan y a Kulkhai (posiblemente la Cólquida), para descender luego al lago Urmia, zona que Sarduri II asoló al destruir y quemar sus ciudades. Asimismo, llegó con sus tropas hasta el curso superior del Éufrates, sometiendo Izoglu, Kumurhan, Malatya y Sasini. El gobernante de esta última ciudad, de nombre Khilaurada, hijo del rey Shahu, le rindió pleitesía y hubo de pagarle un fuerte tributo. Luego pasó al país de Kummukhu (Commagene), que estaba bajo la dependencia de Asiria, conquistando diversas ciudades a pesar del frente que le hicieron las tropas de Asur-nirari V. Entre las ciudades capturadas sobresale Khalpa, la capital, cuyo rey Kustashpili le hizo entrega de un cuantioso botín (40 minas de oro (20 kg) y 800 de plata, tejidos y gran abundancia de bronce). Todavía Sarduri II alcanzó territorios más sureños, entre ellos la plaza de Karkemish, cuyo rey Kamanash hubo de someterse. Ya en Siria, conquistó Arpad y otros enclaves. Sin embargo, las campañas del rey asirio Tiglat-Pileser III por esta zona obligaron a Sarduri II a retirarse a sus territorios tras sufrir algunas pérdidas. A pesar de que Sarduri II en el 745-744 pudo obtener la alianza de cuatro reyes sirios Mati'ilu de Bit Agusi, Sulamal de Malatya, Tarkhulara de Gurgum (Marash) y Kushtashpili de Kummukhu, no pudo derrotar al año siguiente al asirio Tiglat-Pileser III, quien capturó a muchos prisioneros que fueron deportados a Asiria, castigando tanto a Urartu como su zona de expansión. Sarduri II pudo huir a favor de la noche a lomos de una borrica, si se hace caso de una inscripción asiria de Nimrud. Se ignoran los últimos hechos de Sarduri II, quien ante la presión de Asiria se quedó refugiado en Urartu. Los hechos militares y también algunos datos de tipo económico del rey urarteo son conocidos por una serie de estelas y textos grabados en las rocas, escritos en cuneiforme, algunos de ellos conservados en el museo de Georgia, en Tbilisi. Entre las ciudades que fundó destaca Çavustepe, al sureste del lago Van, cuyo urbanismo fue adaptado a la escarpada orografía del lugar. A su muerte el trono pasó a poder de su hijo Rusa I. Ver, Reyes de Urartu.

Sarduri III

o Sardur (siglo VII a.C.). Rey (645-635) de Urartu, hijo y sucesor de Rusa II. Sarduri III fue coetáneo de Asurbanipal y de los últimos reyes de Asiria. Aunque aparece citado en los Anales del mencionado Asurbanipal en el contexto de una embajada, en la cual el rey urarteo manifiesta su sumisión y hace entrega del correspondiente tributo, de Sarduri III no se conocen los hechos de su reinado. El rey urarteo, Argishti II dejó un registro de sus años de reinado en las paredes de las cámaras excavadas en la roca de Van, mientras que las victorias de Sarduri III están inscritas sobre un monumento erigido en un lugar llamado "La puerta del tesoro", en la fortaleza de Van. Los urarteos, entonces en estrecho contacto con los hititas, en el oeste, tenían como vecinos en el este a Manni, en la parte sur de la cuenca del Urmia. Se han hallado registros de victorias más al norte, inscritos en las orillas del lago Sevan, en Gyumri y Erzurum. A su muerte el trono fue ocupado por Erimena, personaje conocido solamente por las inscripciones de su hijo Rusa, el futuro Rusa III. Ver, Reyes de Urartu.

Sarduri IV

(siglo VII a.C.). Rey de Urartu (635-625). Fue hijo y sucesor de Rusa III. Se sabe poco acerca de su reinado, excepto que el reino fue invadido por las fuerzas de Asiria, por el sur, este y oeste, por los medos desde el este y por los escitas desde el norte. Murió sin herederos, siendo sucedido por su hermano, Rusa IV. Ver, Reyes de Urartu.

Sardus Pater

Sid (dios fenicio).

Sare

Espacio de tiempo en la cronología caldea y que marcaba tres mil seiscientos años.

Sarenput I

(siglo XX a.C.). Nomarca (ca.1.955) egipcio que vivió en tiempos del rey Sesostris I, de la Dinastía XII. De tal nomarca ha llegado su tumba en Qubbet el-Haua, en la cual se consigna su biografía en dos versiones. Gracias a las mismas se sabe que Sarenput I, hijo de Sat-Tjeni, fue Canciller real, Amigo único, Jefe de los sacerdotes de Khnum, Jefe de los sacerdotes de Satis, Señor de Elefantina, y que había participado en una campaña militar contra Kush, a cuyo regreso fue recompensado por el faraón.

Sarepta

Sarapta (ciudad fenicia en la costa mediterránea entre Sidón y Tiro, a unos 20 km al norte de Tiro, también conocida ….).

Sargedauon

Arcidava (localidad cercana al Danubio, habitada y gobernada por los albocenses).

Sargedava

Arcidava (localidad cercana al Danubio, habitada y gobernada por los albocenses).

Sargetia

Nombre latino del río Strei, afluente del Mures, Rumanía.

Sargón I

(siglo XIX a.C.). Rey (ca.1.845) paleoasirio, perteneciente a la dinastía fundada por Puzur-Assur I. Fue hijo y sucesor de Ikunum, según indica la Crónica real asiria y el propio cilindro-sello de Sargón I. Entre sus obras constructivas hay que señalar los trabajos efectuados en las murallas de Assur y en el templo de Ishtar de dicha ciudad. Mantuvo contactos comerciales con Capadocia, especialmente con el karum de Kanish, según demuestran diferentes tablillas en las que se intituló waklu. Hubo de reinar unos cinco años, al cabo de los cuales fue sucedido por su hijo Puzur-Assur II.

Sargón I de Akkad

Conocido como Sargón el Viejo, el Grande o Sarrukin "rey legítimo" (ss. XXIV-XXIII a.C.). Primer rey (2.334-2.279) semita de Mesopotamia conocido y fundador de la dinastía de Akkad (sargónida). A su alrededor se ha creado un halo legendario que no hace desmerecer las bases históricas de este monarca, fundador del imperio más importante del momento. Según una famosa y divulgada leyenda, Sargón fue hijo de una sacerdotisa (entum) y de padre desconocido, que nació en Azupiranu, ciudad a orillas del Éufrates. Depositado en una cestilla de juncos, fue abandonado a su suerte en las aguas del río, de las que lo rescató un aguador llamado Aqqi, quien lo adoptó y crió, al tiempo que le enseñaba el oficio de jardinero. Desempeñando este oficio, la diosa Ishtar se enamoró de él y le otorgó la realeza, que ejerció durante 56 años. De hecho, Sargón I fue de humilde cuna, hijo de un tal La'ibum, de profesión cultivador de dátiles (fuentes sumerias). Según la Lista real sumeria su padre fue un anónimo jardinero y de acuerdo con la leyenda acadia de una persona totalmente anónima. Es muy probable que Sargón I hubiese sido jardinero en su juventud y que aprendiera el oficio de copero, cargo con el que aparece en la corte del rey de Kish llamado Ur-Zababa. Sin que se sepan las causas, Sargón I se rebeló contra su rey, apoderándose de Kish. Desde esta ciudad pasó a zonas más norteñas consolidándose como rey independiente y fundando una nueva ciudad como capital, que se llamó Akkadé, al noroeste de Kish, todavía no localizada, y que hubo de estar en las proximidades de la moderna Ishan Mizyad. Sus primeras conquistas militares las realizó fuera de Mesopotamia, por el oeste y el noroeste. Sus textos dicen que el dios Dagán le concedió el poder sobre una amplia zona territorial. Mari, Iarmuti, Ebla, la región del Amanus y del Tauro cayeron bajo sus armas. No está suficientemente aclarado si Mari y Ebla fueron destruidas o no por Sargón I; lo más probable, sin embargo, es que hubiese exigido fuertes tributos a tales ciudades. Carácter más novelesco tienen otras leyendas, en especial la del Rey del Combate, que sitúan a Sargón I en Anatolia, adonde habría ido a proteger a los mercaderes acadios de los abusos fiscales del rey Nur-dagal de Burushkanda. Asimismo, llevó sus ejércitos por zonas del nordeste (área elamita), derrotando a los reyes de Arawa, de Awan (Khaishibrasini) y de Markhasi, que habían hecho frente común contra el acadio. Después pasó a Susa y desde allí, tras conquistarla, alcanzó el golfo Pérsico, arribando en barco hasta el país de Dilmun, que también conquistó. Con todas estas posesiones estableció un gran anillo territorial alrededor de Sumer, pero sin desafiar a ninguna de sus ciudades-estado, a la sazón en manos de Lugalzagesi de Uruk. Finalmente, Sargón I atacó Uruk, desmantelando sus murallas y capturando a Lugalzagesi y a sus 50 gobernadores. Sargón I pudo reinar en sus últimos años como verdadero "Rey de la totalidad" (shar kishshati), echando las bases estructurales de un verdadero Imperio universal, asentado en un nuevo concepto de sucesión dinástica y de legitimidad divina centrados en una familia real particular. Promovió una política de entendimiento entre las etnias semita y sumeria, autorizó la lengua sumeria como oficial, junto a la acadia y mantuvo a no pocos jefes sumerios en sus anteriores cargos. La propiedad privada, el comercio y las artes conocieron un gran momento de esplendor. Gracias a diferentes documentos se sabe que su esposa fue Tashlultum, de la que tuvo a Rimush, Manishtushu, Ibarum, Abaish-takal y a Enkheduanna, que llegó a ser Gran sacerdotisa del dios Sin de Ur. Asimismo, una fuente indica que tomó a la mujer de Lugalzagesi como concubina, tras derrotarle. Sargón I fue divinizado después de su muerte; sin embargo, un texto alude a la expresión Sharrukin-ilu "Sargón es mi dios" todavía en vida del rey acadio. Fue sucedido en el trono por su hijo Rimush. Ver, Imperio de Akkad, Dinastía de Akkad.

Sargón II

(siglo VIII a.C.). Rey (722-705) del Imperio Nuevo asirio, uno de los más importantes. Fundador de la Dinastía de los Sargónidas. El acceso al trono lo alcanzó mediante un golpe de Estado, en el que desplazó a Salmanasar V. De los hechos de Sargón II, cuyo origen y nombre personal se desconocen, estamos muy bien informados gracias a sus Anales y a las inscripciones que han llegado. Sus primeros años de reinado estuvieron llenos de dificultades, motivadas por la propia sociedad asiria, reacia a perder sus privilegios, y por la sombra de Babilonia, en donde el caldeo Marduk-apla-iddina II había logrado apoderarse del trono. Resueltos, en parte, los problemas sociales y efectuadas algunas pequeñas escaramuzas por zonas de Siria, la actuación de Sargón II se centró en Babilonia, de donde no logró expulsar al usurpador. Luego, tras dominar la región de Tabal (Capadocia) y anexionarse Karkemish, se lanzó en el 714 contra Urartu, gobernado entonces por Rusa I y Argishti II, país al que saquea. Los sargónidas mostraron un total desconocimiento de los movimientos de los pueblos nómadas aparecidos en el Próximo Oriente, tales como los cimerios, escitas o medos. Una prueba de su desconocimiento geoestratégico general, es que Sargón II, mal aconsejado por sus servicios secretos, atacara por la espalda a Urartu, aprovechando el momento en que este reino se aprestaba a defenderse de los cimerios, aparecidos en la zona del Cáucaso. Así, los asirios, destruyeron la principal barrera militar que habría podido proteger al conjunto del Próximo Oriente, de los nuevos pueblos bárbaros que iban apareciendo por el Cáucaso y por Irán. Arreglado así el problema de la periferia del Imperio, Sargón II se volvió nuevamente contra Babilonia y contra el Elam. Personalmente, Sargón II logró cercar y derrotar a Marduk-apla-iddina II, a quien no pudo capturar, pero sí le supuso la conquista de grandes territorios, que fueron organizados en provincias. Al final, en el 710, logró tomar Babilonia, cuya corona ciñó, volviendo a reunir en su persona la doble monarquía asiriobabilónica, si bien conservó su propio nombre asirio para el trono babilónico. Para lograr una política de pacificación y reconciliación casó a su hijo heredero Senaquerib con una babilonia de origen arameo, llamada Naqi'a. El rey de Frigia, Midas (el Mita de Mushki, según las fuentes), el rey de Dilmun, Uperi, y siete príncipes de Iatnana (Chipre) llegaron a rendir pleitesía y fidelidad a Sargón II. Nunca el Imperio asirio había tenido tanto poder. Con buena parte de las riquezas acumuladas, Sargón II se dedicó a la tarea de construir su nueva capital, Dur-Sharrukin (hoy, Khorsabad), a la que dotó de grandes y hermosos monumentos, inagurándola solemnemente en el año 706. Al año siguiente, se produjo la muerte del rey, que aconteció en el transcurso de una lucha contra el reino de Tabal, en Capadocia. Le sucedió en el trono su hijo Senaquerib.

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