o Ates o Córibas. Joven y hermoso frigio que Cibeles amó apasionadamente. Su leyenda ha evolucionado con la difusión del culto en el mundo helénico y posteriormente en Roma. En su origen, Atis es considerado como hijo de Agdistis y de la ninfa (o la hija) del río Sangario, Nana. Sobre las circunstancias de este nacimiento, Ver, Agdistis. Atis fue entonces amado de Agdistis, ser hermafrodito, y enloquecido por él. Bajo su influencia, se castró en el curso de una escena orgiástica, provocando con su ejemplo la mutilación de los espectadores. Este mito es sólo la transposición de escenas que se desarrollaban de modo real en el culto asiático de Cibeles. En la leyenda, Atis muere a consecuencia de su mutilación, pero, aun muerto, conserva una especie de vida latente, y de su tumba brotan flores (Ver, Agdistis). Ovidio da una versión muy distinta de la leyenda de Atis: En los bosques de Frigia, dice, vivía un joven tan hermoso, que había merecido que Cibeles lo amase con un amor casto. La diosa decidió ligarlo a ella para siempre y hacerlo el guardián de su templo, si bien puso por condición que se mantuviese virgen; pero Atis fue incapaz de resistir a la pasión que por él sintió la ninfa Sagaritis o Sangaritis, cuyo nombre recuerda el del río Sangario. Cibeles, enojada, derribó un árbol con cuya vida estaba ligada la de la ninfa, y volvió loco a Atis. Este, en una crisis violenta, se castró; pero después de su mutilación, parece que Cibeles lo volvió a aceptar a su servicio. Era representado en el carro de Cibeles, recorriendo con ella las montañas de Frigia. Servio, sacerdote de Cibeles, dice que siendo Atis amado del rey y temiendo la violencia de su pasión huyó a los bosques. Mas fue preso y presentado ante el rey, a quien mutiló. Pero el príncipe ejerció sobre él la misma venganza, dejándole agonizante detrás de un pino, donde fue hallado por los sacerdotes de Cibeles. Transportado al templo, se esforzaron aunque en vano en volverle a la vida. En memoria de este suceso, instituyó la diosa un luto anual y obligó a sus sacerdotes a que se sometieran a la misma mutilación. Los frigios dicen que Cibeles, enamorada de Atis, quedó embarazada de él; que Mean, su padre y rey de Frigia, le hizo dar muerte y arrojarle a las fieras; que Cibeles perdió el juicio, que la peste y el hambre devastaron el país, y que el oráculo mandó tributar al infeliz joven los honores de la sepultura y venerar a Cibeles como una diosa. Hermesianax, poeta elegíaco, dice que Atis, hijo de Calas, frigio, nació impotente. Adelantado en edad, pasó a Lidia, donde extendió las orgías de Dindimena o Cibeles, cuya diosa fue tan venerada por los lidios, que excitó los celos de Júpiter, en términos, que envió un oso furioso que mató un sin número de ellos, entre los cuales se contó a Atis, de donde proviene que los Pesinunti-Galatas, se abstienen aun hoy día de comer carne de este animal. Juliano le llama el gran dios Atis; y Luciano habla de una estatua de oro de Atis, colocada entre las de Bendis, Anubis y Mitra, adoradas todas como emblemas del Sol. Frecuentemente se le ve en los antiguos monumentos acompañado de Cibeles, y algunas veces también sólo, con una flauta pastoril en la mano derecha, y cayado en la izquierda. Según Lauri, en los Misterios de la Teología pagana, Atis es lo mismo que Baco.
)o( NOTA.- Otro de los dioses cuya supuesta muerte y resurrección tenía profundas raíces en el credo y ritual del Asia Occidental era Atis, que en Frigia figuraba lo que Adonis en Siria. Lo mismo que éste, parece ser que Atis fue un dios de la vegetación y en los festivales anuales que se celebraban en primavera se lloraba su muerte y se regocijaban con su resurrección. Las leyendas y ritos de los dos dioses eran tan similares que los mismos antiguos los identificaron a veces. Se contaba que Atis había sido un pastor o vaquero joven y hermoso, amado por Cibeles, madre de los dioses, gran diosa asiática de la fertilidad que tenía su morada principal en Frigia. Algunos sostenían que Atis era su hijo. A semejanza de otros muchos héroes, se consideraba milagroso su nacimiento; su madre Nana, una virgen, le concibió al poner una almendra o una granada en su regazo. Tenemos por cierto que en la cosmografía frigia se representaba como un almendro al padre de todas las cosas, quizá a causa de ser sus delicadas flores sonrosadas uno de los primeros heraldos de la primavera, haciendo su aparición en las ramas todavía desnudas de hojas. Estas historias de madres vírgenes son reliquias de una época de ignorancia infantil en la que los humanos no habían reconocido aún como causa verdadera de la preñez la cópula intersexual. Corrían dos relatos distintos acerca de la muerte de Atis; según uno de ellos, le mató un jabalí, igual que a Adonis, y en el otro se contaba cómo él mismo se emasculó bajo un pino, muriendo desangrado allí mismo. Ésta parece haber sido la versión local entre las gentes de Pessinos, asiento principal del culto de Cibeles, y la leyenda entera de la que forma parte esta versión lleva impresas características de rudeza y salvajismo tales que proclaman su antigüedad. Ambos relatos pueden reclamar el apoyo de la tradición y los dos fueron inventados probablemente para explicar algunas costumbres practicadas por sus adoradores; la historia de la automutilación de Atis no es más que un intento de explicación de la automutilación de los sacerdotes, que se castraban ellos mismos antes de entrar al servicio de la diosa; y la muerte por un jabalí quizá se contó para explicar el que sus adoradores y especialmente los de Pessinos se abstuviesen de comer puerco. De igual modo, los adoradores de Adonis se abstenían del cerdo, pues fue un jabalí el que mató a su dios. Se decía de Atis que a su muerte fue transformado en pino. Ver, Cibeles, Archigallo, Agdistis.