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Palabra   |   Descripción

Atilio Serrano

(A. Atilius Serranus) (ss. III-II a.C.). Pretor en el 192, recibió la provincia de Macedonia, causando graves daños a Antíoco IV al impedirle el transporte de vituallas y destruirle algunas naves. Años más tarde, en el 173, de nuevo en calidad de pretor urbano, recibió del Senado el encargo de renovar la alianza con Antíoco. En el 171 fue enviado como embajador a Grecia, donde supo eludir hábilmente a Perseo con promesas de paz, mientras el ejército romano se preparaba para la guerra. En el 171, siendo legado, ocupó la ciudad de Larisa. Alcanzó finalmente el consulado en el 170.

Atilio Serrano

Sexto (Sextus Atilius Serranus) (siglo II a.C.). Político y militar romano. Fue cónsul en el año 136 a.C. junto con Furio Filón, Lucio.

Atilius

Atilio.

Atimbra

Nisa (ciudad griega de la región de Caria).

Atimbrus

Fundador de la ciudad de Nisa en Caria.

Atimia

Atimía (etimológicamente, privación de derechos de un ciudadano, infligida en caso de delito político o religioso).

Atimía

o Atimia. Etimológicamente, privación de derechos de un ciudadano, infligida en caso de delito político o religioso. La persona a la que se aplicaba la atimía (átimos) se convertía en un ser fuera de la ley. Desterrado de la comunidad cívica, podía ser matado sin que su asesino quedara mancillado. Podía ser total, perdiéndose entonces los derechos políticos, en particular el derecho a ser magistrado, a participar en las sesiones de la Asamblea y a intentar una acción judicial, y se estaba excluido de los santuarios y del ágora. Podía ser parcial: así, en Atenas, las prostitutas no podían ni tomar la palabra ante la Asamblea ni hacer una proposición de decreto; el acusador temerario, en caso de "grafé" (graphé, acción pública, en la que el interés común estaba en juego), perdía el derecho a intentar de nuevo una acción del mismo tipo. Esta sanción podía tener un carácter parcial o total y aplicarse de manera temporal o a perpetuidad.

Atimnio

Hermano de Maris, capitán de los licios, muerto por Antíloco, hijo de Néstor, en el sitio de Troya.

Atimnio

Hijo de Júpiter y Casiopea.

Atimno

Hermano de Europa, venerado después de su muerte como un dios en Gortys, en Creta.

Atimno

Nominalmente es hijo de Casiopea y Fénix, pero es hijo de Zeus.

Átimos

Ver, Atimía (etimológicamente, privación de derechos de un ciudadano, infligida en caso de delito político o religioso).

Atina

o Atinates. Ciudad del suroeste de Italia. Es uno de los asentamientos más antiguos del actual Vallo di Diano. Fue un centro comercial griego, un lugar fortificado de los lucanos y con los romanos un municipium. Hoy, Atena Lucana, provincia de Salerno, región de Campania, Italia.

Atina

Localidad latina de los volscos. Hoy, Atina, provincia de Frosinone, región de Lazio, Italia.

Atina

Ciudad de la provincia romana de Venetia, en la costa. Hoy, sin identificar, región del Véneto, Italia.

Atinas

Jefe de los rútulos, opuesto a Eneas.

Atinates

Atina (ciudad del suroeste de Italia. Es uno de los asentamientos más antiguos del actual Vallo di Diano).

Atinee

Fiesta que los libios celebraban en honor de Minerva.

Atinganos

Sectarios que habitaban principalmente hacia Frigia, así llamados, porque no se atrevían a tocar a los demás temiendo contaminarse. Pretendían pasar por una rama de los maniqueos; pero aunque profesaban suma veneración a Melquisedec, no recibían la circuncisión ni observaban el precepto del sábado, y en realidad no eran ni judíos, ni paganos, ni cristianos. Cuando se les ofrecía alguna cosa con la mano, no la recibían. Pero si la dejaban en tierra, la recogían; y recíprocamente tampoco presentaban nada con sus manos, dejándolo todo en el suelo para que lo recogiesen los demás.

Atinio

Hombre de quien Tito Livio, cuenta cierta anécdota. En la mañana de un día en que debían celebrarse juegos solemnes, se presentó un amo conduciendo a uno de sus esclavos hasta el centro del circo, donde le hizo apalear rigurosamente con varas. Al poco rato empezaron los juegos. Pasados algunos días, Júpiter Capitolino se apareció en la noche a Atinio, y le mandó que fuese a anunciar de su parte a los cónsules: "Que Júpiter había quedado muy descontento del que había dirigido la danza en los últimos juegos y que por consiguiente exigía que se hiciese nueva fiesta, nombrándose diferente danzante y que de no hacerlo los castigaría". El romano, al despertarse, consideró su visión como un vano sueño y temiendo ponerse en ridículo no se cuidó de ir a presentarse a los magistrados. Pero su hijo, sin estar malo, murió repentinamente. En la noche siguiente hubo nueva aparición. Preguntandole Júpiter si aún estaba dispuesto a despreciar la orden de los dioses, le repitió su misión y le añadió, que si no obedecía, sufriría otra desgracia. Atinio continuó tratando este asunto con frialdad, y tardó poco en ser acometido de una parálisis que le privó enteramente del uso de sus miembros. Entonces se hizo llevar con una camilla ante el Senado, donde refirió cuanto le había sucedido. Apenas hubo concluido su relación cuando quedaron libres sus miembros. Reflexionando entonces sobre todas las circunstancias, la plebe creyó hallar al mal danzante en el esclavo apaleado. Buscaron al dueño, y después de haberle castigado, se ordenaron nuevos juegos cuyos gastos ascendieron al duplo de los precedentes. Estos segundos juegos fueron celebrados bajo el consulado de C. Julio y de P. Pinario, en el año de Roma 265, y 487 a.C.

Atintanes

Atintanos (pueblo del sur de la Iliria, concretamente, griegos emigrados de la región del Epiro).

Atintani

Atintanos (pueblo del sur de la Iliria, concretamente, griegos emigrados de la región del Epiro).

Atintania

Región montañosa al norte del Epiro, en el valle alto del Aoo. Hoy, en Grecia.

Atintanos

o Atintanes o Atintani. Pueblo del sur de la Iliria, concretamente, griegos emigrados de la región del Epiro. Habitaban el territorio situado al norte de la Vía Egnatia, en Pannonia. En el siglo V a.C. habitaban en Epiro septentrional, al noroeste de los molosos y al nordeste de los caones. Ver, Atintania.

Atir

"la Noche" "las Tinieblas". Divinidad de los egipcios designada también bajo el nombre de Hécate tenebrosa. En Cusas, pueblo del Nomo de Hermopolis, dividían su culto con una vaca, quizá porque la reunión de los cuernos de este animal se parecen a la luna en su primera faz. Se puede ver a Atir, en medallas de Trajano acuñadas en Alejandría, bajo la figura de una mujer con una lanza en una mano y un pájaro en la otra.

Atis

Hijo de Manes. Lido, epónimo de los lidios de Asia Menor, pasaba por ser su hijo.

Atis

o Ates o Córibas. Joven y hermoso frigio que Cibeles amó apasionadamente. Su leyenda ha evolucionado con la difusión del culto en el mundo helénico y posteriormente en Roma. En su origen, Atis es considerado como hijo de Agdistis y de la ninfa (o la hija) del río Sangario, Nana. Sobre las circunstancias de este nacimiento, Ver, Agdistis. Atis fue entonces amado de Agdistis, ser hermafrodito, y enloquecido por él. Bajo su influencia, se castró en el curso de una escena orgiástica, provocando con su ejemplo la mutilación de los espectadores. Este mito es sólo la transposición de escenas que se desarrollaban de modo real en el culto asiático de Cibeles. En la leyenda, Atis muere a consecuencia de su mutilación, pero, aun muerto, conserva una especie de vida latente, y de su tumba brotan flores (Ver, Agdistis). Ovidio da una versión muy distinta de la leyenda de Atis: En los bosques de Frigia, dice, vivía un joven tan hermoso, que había merecido que Cibeles lo amase con un amor casto. La diosa decidió ligarlo a ella para siempre y hacerlo el guardián de su templo, si bien puso por condición que se mantuviese virgen; pero Atis fue incapaz de resistir a la pasión que por él sintió la ninfa Sagaritis o Sangaritis, cuyo nombre recuerda el del río Sangario. Cibeles, enojada, derribó un árbol con cuya vida estaba ligada la de la ninfa, y volvió loco a Atis. Este, en una crisis violenta, se castró; pero después de su mutilación, parece que Cibeles lo volvió a aceptar a su servicio. Era representado en el carro de Cibeles, recorriendo con ella las montañas de Frigia. Servio, sacerdote de Cibeles, dice que siendo Atis amado del rey y temiendo la violencia de su pasión huyó a los bosques. Mas fue preso y presentado ante el rey, a quien mutiló. Pero el príncipe ejerció sobre él la misma venganza, dejándole agonizante detrás de un pino, donde fue hallado por los sacerdotes de Cibeles. Transportado al templo, se esforzaron aunque en vano en volverle a la vida. En memoria de este suceso, instituyó la diosa un luto anual y obligó a sus sacerdotes a que se sometieran a la misma mutilación. Los frigios dicen que Cibeles, enamorada de Atis, quedó embarazada de él; que Mean, su padre y rey de Frigia, le hizo dar muerte y arrojarle a las fieras; que Cibeles perdió el juicio, que la peste y el hambre devastaron el país, y que el oráculo mandó tributar al infeliz joven los honores de la sepultura y venerar a Cibeles como una diosa. Hermesianax, poeta elegíaco, dice que Atis, hijo de Calas, frigio, nació impotente. Adelantado en edad, pasó a Lidia, donde extendió las orgías de Dindimena o Cibeles, cuya diosa fue tan venerada por los lidios, que excitó los celos de Júpiter, en términos, que envió un oso furioso que mató un sin número de ellos, entre los cuales se contó a Atis, de donde proviene que los Pesinunti-Galatas, se abstienen aun hoy día de comer carne de este animal. Juliano le llama el gran dios Atis; y Luciano habla de una estatua de oro de Atis, colocada entre las de Bendis, Anubis y Mitra, adoradas todas como emblemas del Sol. Frecuentemente se le ve en los antiguos monumentos acompañado de Cibeles, y algunas veces también sólo, con una flauta pastoril en la mano derecha, y cayado en la izquierda. Según Lauri, en los Misterios de la Teología pagana, Atis es lo mismo que Baco. )o( NOTA.- Otro de los dioses cuya supuesta muerte y resurrección tenía profundas raíces en el credo y ritual del Asia Occidental era Atis, que en Frigia figuraba lo que Adonis en Siria. Lo mismo que éste, parece ser que Atis fue un dios de la vegetación y en los festivales anuales que se celebraban en primavera se lloraba su muerte y se regocijaban con su resurrección. Las leyendas y ritos de los dos dioses eran tan similares que los mismos antiguos los identificaron a veces. Se contaba que Atis había sido un pastor o vaquero joven y hermoso, amado por Cibeles, madre de los dioses, gran diosa asiática de la fertilidad que tenía su morada principal en Frigia. Algunos sostenían que Atis era su hijo. A semejanza de otros muchos héroes, se consideraba milagroso su nacimiento; su madre Nana, una virgen, le concibió al poner una almendra o una granada en su regazo. Tenemos por cierto que en la cosmografía frigia se representaba como un almendro al padre de todas las cosas, quizá a causa de ser sus delicadas flores sonrosadas uno de los primeros heraldos de la primavera, haciendo su aparición en las ramas todavía desnudas de hojas. Estas historias de madres vírgenes son reliquias de una época de ignorancia infantil en la que los humanos no habían reconocido aún como causa verdadera de la preñez la cópula intersexual. Corrían dos relatos distintos acerca de la muerte de Atis; según uno de ellos, le mató un jabalí, igual que a Adonis, y en el otro se contaba cómo él mismo se emasculó bajo un pino, muriendo desangrado allí mismo. Ésta parece haber sido la versión local entre las gentes de Pessinos, asiento principal del culto de Cibeles, y la leyenda entera de la que forma parte esta versión lleva impresas características de rudeza y salvajismo tales que proclaman su antigüedad. Ambos relatos pueden reclamar el apoyo de la tradición y los dos fueron inventados probablemente para explicar algunas costumbres practicadas por sus adoradores; la historia de la automutilación de Atis no es más que un intento de explicación de la automutilación de los sacerdotes, que se castraban ellos mismos antes de entrar al servicio de la diosa; y la muerte por un jabalí quizá se contó para explicar el que sus adoradores y especialmente los de Pessinos se abstuviesen de comer puerco. De igual modo, los adoradores de Adonis se abstenían del cerdo, pues fue un jabalí el que mató a su dios. Se decía de Atis que a su muerte fue transformado en pino. Ver, Cibeles, Archigallo, Agdistis.

Atis

Hijo de Hércules y Ónfale.

Atis

Hijo de Limniace, hija de Gange, muerto por Perseo en las bodas de Andrómeda.

Atis

Hijo de Creso, rey de Lidia, era mudo. Viendo en una batalla a un soldado que iba a matar a su padre, hizo un esfuerzo tan grande, que soltándosele la lengua, exclamó con palabras claras: "Soldado, no mates a Creso".

Atis

Hijo de Halia y Cotis, rey de Lidia. Casó con Calítea, de la que tuvo a Lido y Tirreno. Encargó a su hijo Tirreno conducir a Italia una colonia de lidios.

Atis

Cápeto (uno de los reyes de Alba Longa. En Tito Livio recibe el nombre de Atis. Hijo de Alba).

Atis

Hija de Cránao y Pedias. Hermana de Cranecme y Cránae.

Atis

Hijo de Calírroe y del primer rey de Frigia, Manes.

Atites

Sacrificios sin víctimas. Eran lo que hacían los pobres que no tenían medios para ofrecerlas.

Atizies

(siglo IV a.C.). Sátrapa de la Gran Frigia. En la batalla del Gránico había tenido a sus órdenes un escuadrón de caballería.

Atlanersa

(siglo VII a.C.). Primer soberano de la Dinastía I de Napata. Hijo del "etíope" Taharqa. Le sucedió, hacia el 643 a.C., su hijo Senkamanisken.

Atlante

Telamón (elemento arquitectónico con forma de estatua masculina con función de sostén).

Atlante

o Atlas. Gigante, hijo de Jápeto y de la oceánide Clímene, o, a veces, de la oceánide Asia. Es hermano de Menecio, Prometeo y Epimeteo, los "hombres violentos". Según ciertas tradiciones, sería hijo de Urano y, por tanto, hermano de Crono. Pertenece a la generación divina anterior a la de los Olímpicos, la de los seres monstruosos y sin medida. Participó en la lucha de los Gigantes y los Dioses, y fue condenado por Zeus a sostener sobre sus hombros la bóveda del cielo. Su morada se fija generalmente en el Occidente extremo, el país de las Hespérides, aunque a veces se sitúa también "en los Hiperbóreos". Heródoto es el primero en referirse a Atlante como a una montaña emplazada en África septentrional. Perseo, a su regreso de dar muerte a la Gorgona, transformó a Atlante en roca presentándole la cabeza de Medusa (Ver, Perseo). Se le atribuyen varios hijos: con Pléyone, las Pléyades y las Híades; con Hespéride, las Hespérides. También Dione es considerada hija suya. Tuvo por hijos a Hiante y Héspero. Las especulaciones tardías hacen de Atlante un astrónomo que enseñó a los hombres las leyes del cielo, por lo cual fue divinizado. A veces se distinguen tres: el de África, un Atlante italiano y otro arcadio, padre de Maya y, por tanto, abuelo de Hermes. Sobre Atlante, epónimo de la Atlántida, véase este nombre.

Atlantea

Una de las mujeres de Dánao.

Atlantes

Ver, Atlántida (en dos diálogos, Platón cuenta que Solón, al efectuar su viaje a Egipto, había consultado a los sacerdotes, y que uno ….).

Atlantia

Una de las esposas de Dánao. Era una hamadríade. Se le conocía como la corredora. Nadie sabe quienes fueron sus padres, aunque una posibilidad es que era de hija del rey lasus y Clímene o Arcadia. Era de conocimiento general que quien quiera que fuese su padre, no la quería porque deseaba un hijo varón. Por esto sus padres la abandonaron en un bosque para que muriera. Algunos dicen que los osos la criaron y otros dicen que unos cazadores la encontraron y la criaron. Esta última explicación nos dice la razón por la cual ella era tan talentosa en la caza.

Atlantíada

o Atlantíades. Patronímico de Mercurio, nieto de Atlas.

Atlantíades

Atlantíada (patronímico de Mercurio, nieto de Atlas).

Atlántico

Hijo de Hermes y Afrodita, llamado por sobrenombre Hermafrodita, en razón de su hermosura.

Atlántida

En dos diálogos, Platón cuenta que Solón, al efectuar su viaje a Egipto, había consultado a los sacerdotes, y que uno de ellos, residente en Sais, en el delta del Nilo, le había dado a conocer antiquísimas tradiciones relativas a una guerra sostenida en otro tiempo por Atenas contra el pueblo de los Atlantes. Este relato, iniciado en el Timeo, se reanuda y desarrolla en el fragmento que poseemos del Critias. Los Atlantes (había dicho el sacerdote egipcio) habitaban una isla que se extendía frente a las Columnas de Hércules cuando se salía del Mediterráneo para entrar en el Océano. Al repartirse los dioses la Tierra, Atenas había correspondido a Atenea y Hefesto, mientras que la Atlántida había tocado a Posidón. En ella vivía Clito, una doncella que había perdido a sus padres, Evenor y Leucipe. Posidón se enamoró de ella. Clito residía en la montaña central de la isla, y el dios construyó, en torno a su mansión, un cercado hecho de muros y fosos llenos de agua. Allí vivió con ella mucho tiempo y le dio cinco veces dos gemelos, el mayor de los cuales se llamaba Atlante. Posidón le concedió la supremacía. Dividió el territorio de la isla en diez porciones. Atlante reinó en la montaña central y desde ella ejercía su poder. La isla de la Atlántida era rica en extremo, tanto por la flora como por sus existencias minerales. Encontrábase allí en abundancia no sólo oro, cobre, hierro, etc., sino también "oricalco", un metal que brillaba como el fuego. Los reyes de la Atlántida edificaron magníficas ciudades, llenas de subterráneos, puentes, canales y pasos complicados, que facilitaban la defensa y el comercio. En cada una de las diez circunscripciones gobernaban los descendientes de los dos reyes primitivos, hijos de Posidón y Clito. El descendiente de Atlante ejercía su soberanía sobre todos los demás. Todos los años se reunían en la capital, para celebrar una ceremonia especial en la que se entregaban a una caza ritual del toro y comulgaban bebiéndose la sangre del animal degollado. Después se juzgaban mutuamente, revestidos de un gran ropaje azul oscuro, en plena noche, sentados sobre las cenizas aún calientes del sacrificio, y tras de haber sido apagadas todas las lámparas. Aquí termina el fragmento que se conserva del diálogo. Estos Atlantes habían tratado de subyugar al mundo, pero habían sido vencidos por los atenienses nueve mil años antes de la época de Platón. Según una tradición, bastante distinta, referida por Diodoro de Sicilia, los Atlantes eran vecinos de los Libios y fueron atacados por las Amazonas (Ver, Mirina). Según Platón, los Atlantes y su isla habían desaparecido para siempre, tragados por un cataclismo.

Atlántidas

o Atlántides. Las siete hijas de Atlas o Atlante y de Pléione, llamadas Maya, Electra, Taigete, Astérope, Mérope, Alcíone y Celeno. Otros cuentan hasta quince. Busiris, rey de Egipto, las arrebató a la fuerza, pero Hércules las puso en libertad y las devolvio a su padre, quien, en reconocimiento, le enseñó la astronomía. Las Atlántidas y su madre experimentaron otra nueva persecución por parte de Orión, quien las persiguió por espacio de cinco años. Algunos autores les hacen hijas de Licurgo y nacidas en Naxos, y las colocan luego en el cielo en recompensa del esmero con que cuidaron de la educación de Baco. Se cuenta que eran muy inteligentes, y que por esta razón las trasladaron al cielo después de su muerte, bajo el nombre de Pléyades (Ver). Ver, Híades.

Atlántidas

Pueblos que habitaban en la regiones occidentales de África y se hicieron célebres por su hospitalidad y su pericia en el comercio. Urano, su príncipe, calculando el curso del sol y de los astros, hizo predicciones, cuyo cumplimiento, admirando sobremanera a los Atlántidas le valieron los honores divinos.

Atlántide

Patronímico de Maya, hija de Atlante.

Atlántides

Atlántidas (las siete hijas de Atlas o Atlante y de Pléione, llamadas Maya, Electra, Taigete, Astérope, Mérope, Alcíone y Celeno).

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