Se conoce con este nombre a un grupo, en principio, poco homogéneo de pueblos que en torno al 1.200 a.C. combatieron contra los egipcios en el Delta, siendo rechazados en dos ocasiones, ca.1.220, bajo Merentaph, y en 1.191, por Rameses III, e instalándose posteriormente en diversas áreas del Mediterráneo oriental. En la primera campaña, los "Pueblos del mar" formaron una coalición con los libios, concretamente con las tribus Kehek y Meshwesh al mando de Maraye. En la inscripción de Karnak se cita a los "Sherden" (o Shardana), "Lukka", "Ekwest (o Akawasha), "Teresh" (o Tursha) y "Shekelest". Por su parte, la iriscripción de Medinet Habu conmemorando la victoria de Rameses III no menciona a los "Sherden", "Lukka", "Teresh" ni "Eqwest", pero da a conocer otros grupos: "Peleset" (o filisteos), "Tjeker" (o teucros), "Denyen" (o dánaos) y "Weshesh". No obstante, en el Papiro Harris de ca.1.170, redactado a la muerte del faraón, se mencionan los "Sherden" y "Teresh" entre los pueblos vencidos por Rameses III. Las precisas identificaciones de unos y otros han centrado en gran medida la investigación del problema, aunque hoy se acepta generalmente el criterio de proximidad o transcripción onomástica: "Eqwest" = aqueos; "Lukka" licios; "Shekelest" = sículos; "Sherden" = sardinios; "Peleset" = palestinos; "Tjeker" = teucros; "Denyen" = dánaos; aunque otras asociaciones son menos probables e igualmente dudosas: "Teresh" = etruscos; "Weshesh" = de Wilusa, en las proximidades de Troya; "Ahhijawa" en textos de Ugarit y Bogazskoy serían los "Achaioi" de los griegos o "aqueos", etc. Pero a pesar de los avances de la investigación reciente y las nuevas aproximaciones al tema, la problemática histórica sigue centrándose en intentar explicar el fenómeno conforme al paradigma de la "invasión", esto es, atendiendo principalmente a causas (próximas o "internas" y remotas o "contextuales") y resultados ("negativos" o destrucciones y "positivos" o cambios geopolíticos). No obstante, sin negar la importancia de este tipo de tratamientos, cabe preguntarse qué elementos comunes, si existían, unían a estos pueblos llamados "del Mar" y si sus acciones obedecían o no a objetivos políticos. La respuesta a la primera cuestión planteada es negativa en términos étnicos y lingüísticos. No sólo pueblos de origen indoeuropeo sino también semíticos parecen haberse coaligado para enfrentarse al poder faraónico; incluso esta extraña coalición incluía al elemento libio ("Libu") asentado en el Delta. Otras dificultades subsisten: según el texto de Merentaph, en estos pueblos se practicaba la circuncisión, lo que no se corresponde bien con la tradición cultural indoeuropea. Aunque la iconografía de los "Sherden" es indudable, casco de cuernos, no son mencionados en Medinet Habu sino en el Papiro Harris junto con los enigmáticos "Weshesh". En fin, si "Sherden del gran mar" (esto es, el Mediterráneo) se sustituye por "Sherden" del gran "ym" (esto es, el "mar del Delta") e incluso del "gran verde" (esto es, llanura o meseta de Anatolia), entonces la identificación del grupo es aún más dudosa, aunque evite esfuerzos de imaginación tales como la correspondencia entre el nombre "Be-shardana" en una inscripción fenicia de Nora, en Cerdeña y los "Sherden" combatientes en el Delta egipcio. La respuesta a la segunda cuestión depende ante todo del momento en que estos hechos ocurrieran, antes o después de haber neutralizado a otros estados del área oriental próxima al Mediterráneo. En este este sentido, el faraón Rameses III, en la conocida inscripción jeroglífica de Medinet Habu fechada en el 8º año de su reinado (1.190) se jacta de haber vencido a un grupo de "pueblos del mar" que, previamente, habían destruido el imperio hitita (Hatti), Cilicia (Kode), Anatolia occidental (Arzawa), Chipre (Alasiya) y el norte de Siria (Karkemish). No se mencionan sin embargo las destrucciones de Ugarit ni Alalak, bien atestiguadas y en las que participaron elementos "Ahhijawa" (que se pretenden identificar con los "Ekwest" [o Akawasha] del Delta), que debieron ser el foco del que irradiaron las expansiones posteriores hacia norte y sur. De todos modos el fenómeno de la "invasión" sigue planteando problemas, puesto que ésta se limitó a áreas próximas al litoral mediterráneo y, particularmente, al corredor sirio-palestino, intensificándose las acciones hacia el sur y disminuyendo visiblemente hacia el norte y el este. Incluso los territorios al este del Éufrates (controlados por tres grandes estados: Asiria, Babilonia, Elam) quedaron al margen de estos ataques. Por primera vez en dos milenios de historia Mesopotamia quedaba fuera del "centro de interés" del Próximo Oriente. Pero tampoco fueron muy afectados los territorios situados al oeste del curso alto del Éufrates, donde se constituyeron pequeños estados independientes, los reinos neohititas, producto de la desintegración del viejo imperio anatólico. Pero esta delimitación espacial del fenómeno no se corresponde con una cronología precisa de los acontecimientos, porque de poco sirve encuadrar los hechos "en torno al 1.200" si la interpretación histórica de los mismos se establece en base a la cronología relativa. Es preciso analizar también la situación interna de estos estados e imperios en un difícil momento histórico, el de transición de una economía de Bronce a la economía del Hierro, proceso que afectó no sólo al Próximo Oriente, sino también a amplias zonas del Mediterráneo y, particularmente, del Egeo. Puesto que los resultados fueron similares en uno y otro ámbito, parece gratuito imputar a los micénicos no sólo estas destrucciones en el Egeo y Anatolia, en Chipre y el Levante mediterráneo, sino también su autodestrucción. Desde luego en esta área la cerámica micénica prueba la existencia de relaciones comerciales de los "primeros griegos" con los pueblos del Mediterráneo oriental, donde a menudo la piratería era la forma habitual de intercambio. Pero es asimismo cierto que la presencia micénica es más tenue cuanto más alejada del Egeo (en Anatolia y Egipto), por lo que los intereses micénicos no deben haber sido los mismos en Siria, Palestina o el Delta. Quizá el elemento común a todos estos "pueblos extranjeros", que "habían conspirado previamente en sus islas", fuera su condición de "mercenarios", bien al servicio de jefes libios, bien al servicio del faraón para contener a los libios, aunque posteriormente se sublevaran contra él convirtiéndose en enemigos. De otro modo se entiende mal que una coalición tan heterogénea haya sido posible, en la que se mezclarían intereses comerciales, militares, regionales y de dominio marítimo. Es probable incluso que la inscripción de Rameses III no se refiera solamente a una "batalla" contra los "pueblos del mar" sino a varias y en diferentes escenarios del litoral mediterráneo, agrupando en un solo frente lo que en realidad fueron tres (sirio, palestino, egipcio) y en años distintos de su reinado. En cualquier caso, la pretendida victoria del faraón sobre estos pueblos no fue tal o, al menos, los egipcios perdieron definitivamente el control tradicional sobre el corredor sirio-palestino, que ahora sería ocupado por uno de los pueblos, los "Peleset", que el faraón dice haber aniquilado. No hay que confundirlos con el País del Mar.