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Palabra   |   Descripción

Sipontum

o Sipus o Sepus o Siponto o Sipunte o Sipuntum. Ciudad próxima a la costa adriática, en Apulia, de la que Arpos sería su puerto, importante para las comunicaciones con Grecia. Llamada Ausonia por Apiano, estaba a 26 km de Salapia. Fundada en 194 a.C.. Abandonada, fue refundada en 186 a.C.. Hoy, Santa Maria di Siponto, junto a la actual Manfredonia, provincia de Foggia, región de Puglia, Italia. )o( MITOLOGÍA.- Fundada por Diómedes a su vuelta de la guerra de Troya.

Sippar

o Zimbir. Nombre de dos ciudades cercanas de la Baja Mesopotamia situadas en la orilla oriental del río Éufrates, al noroeste de Babilonia, en el actual Iraq y separadas por apenas siete kilometros. Ambas ciudades tuvieron diversos nombres a lo largo de su historia si bien se ha conservado generalmente la referencia a su divinidad principal para diferenciarlas. De este modo tenemos, pues, "Sippar de Shamash" (Abu Habbah) y "Sippar de Annunitu" (Tell ed-Dêr). Sippar es citada genéricamente en el Antiguo Testamento con el nombre de Sepharvaim. Las inscripciones mencionan otras dos Sippar: una de ellas es "Sippar del Paraíso", que podría hacer referencia a un barrio adicional de la ciudad. Es también posible que una de estas denominaciones pueda ser identificada con Agadé o Akkad, la capital del primer Imperio semítico babilonio. La ciudad de Sippar es mencionada como una de las más antiguas de Mesopotamia en la lista Real Sumeria. Según ésta, habría sido la cuarta ciudad en ejercer la realeza, la penúltima antes del Diluvio. Su dinastía constaría de un único monarca, Enmenduranna, que habría reinado 21.000 años. Los niveles arqueológicos más antiguos de las dos ciudades que llevan el nombre de Sippar, no son sin embargo conocidos, por lo que la arqueología no puede confirmar la antigüedad de las mismas. )o()o( Sippar de Shamash (Tell Abu Habbah) )o( Otras denominaciones: Sippar-Yahraru(m), Sippar-sati(m), Sippar-seri(m). Este yacimiento fue excavado por primera vez por Hormuzd Rassam en 1.881, el cual exploró el templo de Samash y extrajo casi 60.000 fragmentos de tablillas, las cuales son fruto, casi en su totalidad, de excavaciones clandestinas. El "corazón" de la ciudad lo constituía el templo dedicado al dios solar Shamash (el Ebabbar), protegido por una muralla interior y junto al que se construyó un zigurat. Los excavadores clandestinos han recuperado en el barrio sagrado un importante número de tablillas con escritura cuneiforme, las cuales, una vez clasificadas y estudiadas, han revelado la existencia de varios archivos en la ciudad: los de un "convento" de época paleo-babilónica (entre los siglos XIX-XVII a.C.) habitado por sacerdotisas consagradas al culto de Shamash, los archivos de un templo de época neo-babilónica (siglo VI a.C.) y una biblioteca de la misma época, que ha sido sacada a la luz recientemente. En el mismo yacimiento han sido igualmente descubiertos barrios residenciales, datados en la época paleo-babilónica con un importante grupo de archivos. Sippar se encontraba rodeada por una muralla de 1.300 metros de longitud por 800 de anchura. )o()o( Sippar de Annunitu (Tell ed-Dêr) )o( Otras denominaciones: Sippar-Amnānu(m), Sippar-dūri(m), Sippar-rabū(m). Tell ed-Dêr fue excavada más recientemente que Abu Habbah. Al tratarse de un emplazamiento menos explorado, ha deparado hasta el presente menos vestigios que su homónima vecina. Se ha explorado la residencia de Ur-Utu, un miembro del clero de Annunitu en el siglo XVII a.C., en la que ha sido descubierto un grupo de unas 2.000 tablillas de factura notable.

Sipparis

o Sapparis o Sapara. Ciudad de la costa noroccidental de la península de Istria. Hoy, Sipar de Umag / Umago, condado de Istria, Croacia.

Sipretes

Pastor cretense que, en el curso de una cacería, vio a Ártemis que se bañaba desnuda en una fuente. La diosa lo transformó en mujer.

Siptah

Ajenre-Setepenre Siptah ((siglo XX a.C.). Faraón (1.194-1.188) del Imperio Nuevo y de la Dinastía XIX (1.305-1.186). Hijo y sucesor de Userjeperure-Setepenre Setos II. Su parentesco es discutido por ….).

Sipunte

Sipontum (ciudad próxima a la costa adriática, en Apulia, de la que Arpos sería su puerto, importante para las comunicaciones con Grecia. Llamada ….).

Sipuntum

Sipontum (ciudad próxima a la costa adriática, en Apulia, de la que Arpos sería su puerto, importante para las comunicaciones con Grecia. Llamada ….).

Sipus

Sipontum (ciudad próxima a la costa adriática, en Apulia, de la que Arpos sería su puerto, importante para las comunicaciones con Grecia. Llamada ….).

Sipyi Saxum

Níobe, madre de Sípilo, transformada en peñasco.

Sipyleca Genitrix

Níobe, madre de Sípilo.

Sipylum

Sípilo (montaña situada entre Frigia y Lidia, cerca de la ciudad de Magnesia del Sípilo, de 1.513 m de altitud. El cercano monte Yamanlar, situado sobre el golfo ….).

Sipylus

Sípilo (montaña situada entre Frigia y Lidia, cerca de la ciudad de Magnesia del Sípilo, de 1.513 m de altitud. El cercano monte Yamanlar, situado sobre el golfo ….).

Siq

Es la entrada principal a la antigua ciudad de Petra, en el sur de Jordania. El estrecho desfiladero, que llega a un mínimo de 3 m en algunos puntos, serpentea a lo largo de 1,2 km para desembocar en las ruinas más elaboradas de Petra, Al Khazneh (el Tesoro). El valle en el que se emplaza Siq se conoce como Bab as-Siq (Paso al Siq). A diferencia de otros cañones de ranura, como el cañon del Antílope, formados directamente por la erosión del agua, El Siq es una falla natural originada por fuerzas tectónicas. Sería más tarde cuando el cañón se erosionó por el agua. Las paredes de El Siq tienen una altura de entre 91 y 182 m de altura. La entrada a El Siq contiene una enorme presa, reconstruida en 1.963 y nuevamente en 1.991, diseñada para impedir la desembocadura del Siq y desviar las aguas de Wadi Musa. La presa es una fiel reconstrucción de lo que hicieron los nabateos para controlar Wadi Musa entre el siglo I a.C. y el siglo I. La entrada aún tiene los restos de un arco monumental, de los cuales solo los dos pilares y algunas piedras talladas del arco han sobrevivido. El arco se derrumbó en 1.896 después de un terremoto, pero su aspecto es conocido gracias a las litografías de Matthew Boulby y David Roberts. El Siq fue utilizado como la gran entrada de caravanas a Petra. A lo largo de las dos paredes de la fisura se pueden encontrar una serie de nichos conmemorativos que contienen betilos, lo que sugiere que El Siq era sagrado para el pueblo nabateo. En 1.998, un grupo de estatuas fueron descubiertas durante la excavación que se llevó a cabo para bajar el nivel de la carretera en más de 2 m. Aunque la parte superior está muy erosionada, todavía es posible reconocer las figuras de dos comerciantes, cada uno de ellos con dos camellos. Las figuras tienen casi el doble del tamaño natural. A lo largo de El Siq hay algunas cámaras subterráneas, cuya función aún no se ha aclarado. La posibilidad de que eran tumbas se ha descartado, pero a los arqueólogos les resulta difícil creer que eran viviendas. La teoría que cuenta con más consenso es que en ellas se alojaban los guardias que defendían la entrada principal de Petra. Ver, Petra (ciudad de Oriente Próximo, situada en el oeste de la actual Jordania).

Siquem

Sichem (ciudad hebrea que fue la capital de Samaria (Palestina), en Cisjordania, situada en la orilla oeste del río Jordán, al norte de Jerusalén y a mitad de camino entre ….).

Siquem

Hijo de Jamor, principesco vecino de Jacob. Siquem fue el violador de Dina, la hija de Jacob. Siquem y Jamor solicitaron la mano de Dina para que se casara con el primero, pero Simeón y Leví, los hermanos de la joven, optaron por liquidar a Siquem y al resto de sus compatriotas. Ver, Dina.

Siquemitas

Habitantes de Siquem, una ciudad que primero apoyó a Abimélek en su intento de convertirse en rey y luego le abandonó. Su madre era de origen siquemita. Ver, Sichem.

Siqueo

En la tradición más antigua, el marido de la reina Dido lleva el nombre de Sicarbas, pero desde la Eneida, el nombre de Sicarbas se sustituye por el de Siqueo. Siqueo es un príncipe fenicio que fue muerto por Pigmalión, hermano de Dido y rey de Tiro, deseoso de apoderarse de sus tesoros. El crimen se cometió, según las tradiciones, en el curso de una cacería o durante un sacrificio. Pigmalión dejó el cadáver insepulto, y durante algún tiempo, Dido no supo lo ocurrido. Pero Siqueo se apareció en sueños a su esposa y le reveló la conjura. Le aconsejó que huyese y le dio a conocer el lugar donde había enterrado parte de su oro. Sobre la fuga de Dido, ver este nombre. En Cartago, Dido había erigido un santuario a Siqueo en el corazón de su palacio y guardaba fielmente su recuerdo. Sólo Eneas, por voluntad de Venus, pudo lograr sus favores. Presa de remordimiento por la infidelidad cometida a su memoria, Dido se suicidió a la partida de Eneas. En los Infiernos volvió a encontrar a su marido. Otra tradición, independiente de la Eneida, presenta a Siqueo no como el marido de Dido, sino como el de Anna, hermana de ésta.

Sira

Apodo de Cleopatra, hija de Antíoco el Grande.

Siracos

Pueblo de las riberas del río Kuban, que fluye del Cáucaso al Mar de Azov.

Siracusa

o Syracusae. Ciudad situada en la costa sudeste de la isla de Sicilia, , en la desembocadura del Anapo, en el Mediterráneo central. Fue la segunda colonia griega establecida en la isla después de Naxos. Colonia corintia fundada por Arquías, hijo de Evágetes, de la familia de los baquíadas, originario de Corinto, que se tuvo que expatriar. La fundación fue el año 734 a.C. y se inició probablemente en la isla de Ortigia. Existe otra teoría que afirma que el nombre no es de procedencia griega sino fenicia, cuya traducción aproximada sería "roca de las gaviotas". Desde este enclave se facilitaba la defensa. La ciudad contaba con dos puertos: uno al norte, el Lakios, y otro al sur. Los colonos vieron que la tierra era fértil y que las tribus nativas sículas toleraban su presencia. La ciudad creció y prosperó, llegando a ser la más importante ciudad-estado griega entre las existentes en Sicilia. La ciudad fue consagrada a Ártemis, uno de cuyos sobrenombres era Ortigia, y tomó el nombre de una laguna o marisma que se llamaba Syraco (nombre indígena), en los alrededores. Fue la ciudad donde nació y murió Arquímedes, ingeniero y matematico. Arquímedes era hijo del astrónomo Fidias. Pronto adquirió prosperidad y fundó colonias: Acres en el 664, Casmenes el 644, y Camarina en el 599. Tucídides dice que el 648 fue expulsado de la ciudad un grupo conocido como los milétidas (myletidae) que se exiliaron y fundaron Hímera. También Aristóteles habla de disputas internas, pero no se puede establecer a qué época pertenecen. En su periodo de máximo esplendor, Siracusa fue dominada por una serie de tiranos, interrumpida por períodos mínimos de gobierno democrático y oligárquico, hasta que en 212 fue conquistada por los romanos tras un célebre asedio, con lo cual se conviritió en la sede del poder romano en Sicilia. En el siglo VI a.C. gobernaba la oligarquía dirigida por los gamori o geomori, supuestos descendientes de los colonos originales. Conservaron el poder hasta el 486 cuando estalló una revuelta democrática y los gamori se retiraron a Casmenes. La revuelta llevó después a una nueva revuelta; Hipócrates, tirano de Gela, derrotó a los siracusanos en una gran batalla en el río Heloros, y ocupó la ciudad, pero por la intervención de Corinto y de Corcira se estableció una paz equitativa. Gelón de Gela abrazó el partido de los exiliados y conjuntamente con ellos ocupó Siracusa y restableció el gobierno de los gamori, pero Gelón era el amo auténtico y pronto fue reconocido como tirano de Siracusa (485). No fue Siracusa la que sometió a Gela, si no que Gelón estableció su capital en Siracusa y dedicó sus energías, descuidando Gela. La mitad de los ciudadanos de Gela y todos los de Camarina fueron trasladados a Siracusa y recibieron la ciudadanía. Después ocupó la ciudad de Mégara Hyblaea y la ciudad de Eubea y trasladó a todos los ciudadanos importantes de estas ciudades a Siracusa. Así, ésta se convirtió en la primera ciudad de Sicilia, que antes era Gela. La ciudad se amplió hacia Acradina, llamada ciudad exterior, mientras Ortigia era llamada ciudad interior o la isla. Bajo Gelón y su sucesor Hierón I, la ciudad prosperó. Después de Hierón, su hermano Trasíbulo fue derrocado por una revuelta popular (465) que estableció un gobierno republicano democrático. Muy pronto Siracusa se extendió sobre tierra firme y fundó a su vez otras colonias; bajo el mando de Hierón I, venció a los etruscos en Cumas (474). Las luchas entre los antiguos ciudadanos y los nuevos llevados por Gelón fueron el orden del día hasta que los nuevos ciudadanos se retiraron a Messana. En esta época Siracusa logró su máxima riqueza. En tiempos de la Guerra del Peloponeso, se componía de la isla de Ortigia, frente al puerto, y de la ciudad propiamente dicha, la Acradina al oeste de la isla, con los arrabales de Tiche y Neápolis. Dionisio el Viejo le había agregado la Epípola, o la colina de la Ciudad Alta, coronada la cima de su triángulo por el fuerte Eurialus. En el 415 se produjo la expedición ateniense a la isla. Los atenienses atacaron a Siracusa y obtuvieron una victoria en el puerto grande, pero después Nicias no reemprendió el avance y se retiró a pasar el invierno en a Catania. La primavera siguiente (414) los atenienses desembarcaron en Leon, al norte de la ciudad, donde establecieron su base. Las fuerzas de tierra avanzaron y ocuparon Epípola y siguieron hacia Labdalum donde se estableció una guarnición. Continuaron hacia Sice y comenzaron el asedio. Las murallas defensivas establecidas por los siracusanos fueron destruidas por los atenienses; la flota ateniense se estableció en el puerto grande, pero el espartano Gilipo, con las fuerzas lacedemonias que venían en ayuda de la ciudad pudo entrar en Siracusa antes de que los atenienses pudieran completar el sitio. Gilipo sorprendió a la flota ateniense en Labdalum y cortó las comunicaciones entre los asediadores y la flota. Nicias vio que no podría tomar la ciudad y pidió refuerzos; los espartanos recuperaron algunas de los muros erigidos por los atenienses y consiguieron que la flota ateniense del puerto grande no pudiese ser abastecida. Dicha flota fue atacada y los atenienses habrían sido rechazados si no hubieran llegado Demóstenes y Eurimedonte con una flota de refuerzo. Demóstenes intentó recuperar posiciones clave en Epipolae, pero ya habían sido reforzadas por Gilipo. El ataque de Demóstenes consiguió conquistar el fuerte de Euríalo, pero fue rechazado en los otros frentes con fuertes pérdidas. Demóstenes consideró el fracaso como definitivo y decidió abandonar el asedio, pero Nicias impuso la continuación; finalmente cuando se decidió la retirada se había perdido mucho tiempo y los siracusano ya habían pasado a la ofensiva y ahora estaban haciendo movimientos para envolver a los atenienses; la flota ateniense del puerto grande fue atacada y parcialmente destruida; un intento de contraataque ateniense fracasó y la flota ateniense fue prácticamente destruida. Ya sólo quedaba una rápida retirada abandonando todas las posiciones. El ejército ateniense se retiró al valle del Anapos, pero cuando llegó al paso de la roca Acrea, se encontraron con un contingente siracusano que les impidió seguir. Entonces los atenienses se dirigieron hacia el Heloros y después de forzar el paso por los ríos Cacyparis y Erineos, tuvieron muchas bajas y llegaron al Asinaro donde hubieron de deponer las armas delante de los siracusanos. Siete mil atenienses fueron hechos prisioneros. Los siracusanos erigieron en el río un trofeo conmemorando la victoria, y se estableció un festival llamado Asinaria. Pocos años después aparecieron los cartagineses que venían en ayuda de Segesta atacada por Selinunte. Selinunte e Hímera fueron destruidas (410) y en una segunda expedición lo fue Agrigento (406). Los cartagineses esperaban ahora hacerse los amos de toda la isla. Un joven de Siracusa, Dionisio, después llamado el Viejo, aprovechó la alarma y se hizo con la tiranía (405). Dionisio I gobernó 38 años (405-367). Bajo Dionisio, la isla Ortigia se convirtió en una gran fortaleza, dentro de la cual había una acrópolis en el interior de la zona conocida por Pentápila, donde fijó su residencia. En la guerra del 397 contra los cartagineses el tirano siracusano llegó hasta la parte oeste de la isla, pero después se hubo de retirar detrás de las murallas de su ciudad. El general Himilcón se apoderó del puerto y de los suburbios y asoló los alrededores de la ciudad. Los cartagineses se tuvieron que retirar de Siracusa a causa de una epidemia de peste y tuvieron muchas bajas; enseguida Dionisio atacó a los asediadores, destruyó buena parte de su flota y obligó a Himilcón a la retirada con un tratado secreto que le permitía la retirada con seguridad, pero había de dejar abandonados a los mercenarios y a los aliados. A Dionisio el Viejo le sucedió su hijo Dionisio el Joven (367-357). Cuando los siracusanos se rebelaron y abrieron las puertas a Dión, Ortigia permaneció en manos de Dionisio. Dión hubo de bloquear la fortaleza (357-356). Apolócrates, hijo de Dionisio, hubo de rendirse por hambre, al cabo de un año. Contra lo que se esperaba Dión no restableció la democracia. Dión fue apartado del poder por su oficial Calipo (354-352) y le siguieron Hiparino y Areteo (352-350) y Niseo (350-346), todos establecidos en Ortigia. En el 347 la ciudad acogió a Dionisio el Joven, pero entonces se hizo con el poder Hicetes I con la ayuda de la flota cartaginesa, que asedió Ortigia. En el 344 la ciudad acogió al exiliado Timoleón que con un poco más de un millar de exiliados había comenzado una revolución democrática. Dionisio le entregó Ortigia, pero dejó la ciudadela a Neón como gobernador y éste en una salida inesperada se hizo con el control de parte de la ciudad. Timoleón pasó al contraataque y recuperó la ciudad y después la fortaleza, que demolió y en su lugar construyó el palacio de justicia. Timoleón llevó nuevos colonos de Corinto y otros lugares, restauró la democracia y la forma republicana, restableció las leyes de Diodes, establecidas después del 413, y se creó una magistratura anual honorífica bajo el nombre de "Anfipolos del Jove olímpico", que daba nombre al año como los arcontes de Atenas. Después del restablecimiento de la libertad, la prosperidad volvió a la ciudad. En el 317 se hizo con el poder el déspota Agatocles que gobernó hasta el 289. Agatocles hizo numerosas obras y construyó edificios en Siracusa. Durante su ausencia cuando fue a luchar a África (310-307), el cartaginés Amílcar atacó la ciudad, pero no consiguió nada y finalmente fue hecho prisionero en un ataque nocturno y ejecutado. A la muerte del tirano se restableció la república, pero pronto cayó en manos de Hicetes II y después de jefes militares: Toinón (280), Sosístratos (280-277) y Pirro de Epiro (277-275). A la salida del último de la isla, el poder fue confiado a Hierón II, hijo de Hierocles, primero como general y autocrator y más tarde como rey (270). Gobernó hasta el 215, en buena parte con su hijo Gelón II como asociado al gobierno. Fue un gobierno moderado y poco represivo, y en general pacífico. Era primero aliado de Cartago, pero después de las primeras derrotas, en 263 se alió con Roma y permaneció fiel a esta alianza. Roma le reconoció como rey de Siracusa con las dependencias de Acrae, Helorus, Netum, Mégara Hyblaea, Leontino y Tauromenium. La paz de su reinado hizo volver la prosperidad. Su legislación (Lex Hieronica) se extendió más tarde a toda Sicilia y fue reconocida por los romanos. A su muerte en el 215, como su hijo Gelón II había muerto un poco antes, le sucedió su nieto Hierónimo que se declaró favorable a Cartago. Hierónimo fue asesinado en el 214 pero sus sucesores, los generales Adranodoros (214-212), Hipócrates (213-212) y Epícides (213-212) continuaron siendo partidarios de Cartago. En el 214 M. Claudio Marcelo se presentó ante la ciudad con el ejército romano, y se le cerraron las puertas. Marcelo inició el asedio. La flota romana garantizaba a Marcelo el dominio del mar, pero los ataques por tierra no tenían demasiado éxito. Arquímedes, un inventor de la ciudad, probó numerosos aparatos de defensa, como el fuego griego, que destruyeron parte de la flota romana, y rechazaron los ataques por tierra. Marcelo hubo de abandonar el asedio y establecer el bloqueo. En el 213 los cartagineses pudieron romper el bloqueo de la ciudad por mar y llevar suministros. En la primavera del 212 un accidente fortuito permitió a los romanos escalar las murallas de noche en el lugar llamado Portus Trogiliorum y poder dominar una zona de los alrededores incluyendo los barrios de Tycha y Neápolis, pero el fuerte de Euríalo aún defendía la ciudad hasta que finalmente el comandante de la guarnición, Filodemo, se rindió. Así el bloqueo se hizo más duro. Los cartagineses hicieron un esfuerzo para levantar el asedio y un ejército dirigido por Himilcón e Hipócrates atacó a los romanos, mientras una flota dirigida por Bomilcar ocupaba el puerto grande, mientras Epícides hacía una salida contra las líneas de Marcelo. Pero los ataques fueron finalmente rechazados por todas partes. Hipócrates e Himilcón murieron a causa de una epidemia de peste y también buena parte de las tropas cartaginesas y siracusanas. Bomílcar dejó el puerto oficialmente para ir a buscar refuerzos a Cartago, y no volvió. Epícides se retiró a Agrigento y dejó la ciudad bajo el mando del jefe de los mercenarios, Mericus, un hispano que rápidamente se rindió a Marcelo. Ya sólo resistía Ortigia. Los romanos ocuparon la ciudad y Marcelo la dio al saqueo de sus hombres excepto las riquezas que interesaban a los romanos. Arquímedes murió accidentalmente. Ortigia se rindió. De esa forma, Siracusa pasó a formar parte de la provincia romana de Sicilia, acabando así su época como estado independiente y uniendo su destino al de Roma. Fue la residencia habitual de los pretores de Sicilia y de uno de los dos cuestores. Cicerón la menciona como "la más grande de las ciudades griegas y la más bella de todas las ciudades". Las exacciones de Verres (73-70) y las de Sexto Pompeyo (39-36) la llevaron otra vez a la prosperidad y Augusto envió allí una colonia (21). A la caída del Imperio Romano pronto pasó a los ostrogodos con el resto de la isla hasta que Belisario la recuperó en el 535, y permaneció en manos bizantinas hasta el siglo IX cuando pasó a manos de los árabes. ExceptoTauromenium, Siracusa fue la última ciudad en ser ocupada por los árabes, que entraron allí en el 878 después de un asedio de 9 meses. Los habitantes fueron asesinados, las fortificaciones destruidas y la ciudad incendiada. Patria de Arquímedes y de Teócrito. Habitantes, siracusanos. Ver, Ortigia, Sicilia, Neosoikos. )o()o( RESTOS ARQUEOLÓGICOS )o( Neápolis es históricamente definido como un "barrio nuevo" de la antigua polis griega, que se desarrolló urbanísticamente de manera desordenada. En este barrio se encuentran la zona arqueológica de Neápolis, que comprende los siguientes monumentos: )o( El teatro griego, cuya cávea es una de las más grandes construidas por los antiguos griegos: tiene 67 filas, divididas en 9 secciones con 8 pasillos. Sólo quedan rastros de la escena y de la orchestra. El edificio, que aún se utiliza, fue modificado por los romanos, que lo adaptaron a su estilo de espectáculos incluyendo también juegos circenses. )o( Cerca del teatro están la latomías, canteras de piedra usadas como prisión en la antigüedad. La más famosa latomía es llamada Orecchio di Dionisio "Oreja de Dionisio". Otra es la Latomia del Paradiso. )o( El anfiteatro romano, de época imperial. Está parcialmente excavado en la roca. En el centro del área hay un espacio rectangular que fue usado para la maquinaria escénica. )o( Ara di Ierone (altar de Hierón) )o( Arco augusteo (Arco de Augusto) )o( Otros restos de la Antigüedad clásica en Siracusa se encuentran en la isla de Ortigia, como: )o( Fuente de Aretusa. Según una leyenda, la ninfa Arethusa, cazada por Alfeo, se refugió aquí. )o( Templo de Apolo, adaptado en iglesia en época bizantina y en mezquita bajo gobierno árabe. )o( El Templo de Zeus Olímpico, a unos 3 km de la ciudad, construido hacia el siglo VI a.C. )o( Finalmente, en la necrópolis Groticelli se encuentra la llamada Tumba de Arquímedes, decorada con dos columnas dóricas, aunque se trata en realidad de una tumba romana.

Siracusa

Fiesta de la cual habla Platón. Duraba dos días y hombres y mujeres ofrecían sacrificios. Cicerón hace mención de otra, celebrada por un numeroso concurso del pueblo en las orillas de un lago inmediato a Siracusa, por donde se creía que Plutón había vuelto a bajar a los infiernos con Prosérpina.

Siracusia

El Siracusia fue un navío de la antigua Grecia, perteneciente a la ciudad de Siracusa. Tenía una longitud de 600 metros de largo y una capacidad de carga de entre 1.700 y 2.000 toneladas, y está considerado como el mayor barco de la historia. Fue diseñado por Arquímedes alrededor del año 240 a.C. y construido bajo las órdenes del tirano Hierón II. Más tarde fue entregado a Ptolomeo III de Egipto y renombrado Alejandría. La gigantesca embarcación estaba diseñada con todo tipo de lujos para acomodar a 600 personas. Contaba con jardines, gimnasio e incluso con un templo dedicado a la diosa Afrodita. Dado que una nave de esta envergadura dejaría pasar grandes cantidades de agua a través del casco, el tornillo de Arquímedes fue utilizado a fin de extraer el agua de la sentina. Ateneo, escritor griego de finales del siglo II, da una detallada descripción de la nave tomada de una obra más antigua de Mosquión, que se ha perdido. En lo relativo a los problemas que se afrontaron en el diseño y construcción de la nave resalta la descripción de los esfuerzos realizados para proteger a la nave de los parásitos marinos, incluyendo la cobertura de la quilla con brea y crin de caballo. Podría tratarse del primer ejemplo de una tecnología diseñada para evitar la acumulación de organismos, en lugar de en su eliminación posterior. Ver, Birreme, Triera, Trirreme, Pentecóntora, Quinquerreme, Heptera, Hexere, Marina griega, Marina romana, Cuatrirreme, Octere, Triacóntero, Embarcaciones.

Sirako

Ortigia (isla y fortaleza de Siracusa, sede original de la ciudad. Su fundación fue el año 734 a.C. y se inició en la isla de Ortigia. La llamaron Sirako "pantano", nombre de ….).

Sirat

En la mitología musulmana, nombre de un puente situado encima del Infierno, que era tan delgado como el filo de una espada. Los justos lo pasaban con la rapidez del rayo, para entrar en el Paraíso, y los réprobos caían en los abismos del fuego.

Sirbe

Janto (río de Licia. Estrabón informa de que el nombre original del río era Sibros o Sirbis. Durante la invasión persa el río es llamado Sirbe que significa "amarillo" al igual que la palabra griega ….).

Sirbis

Janto (río de Licia. Estrabón informa de que el nombre original del río era Sibros o Sirbis. Durante la invasión persa el río es llamado Sirbe que significa "amarillo" al igual que la palabra griega ….).

Sirenas

Las sirenas son genios marinos, mitad mujer, mitad ave. Ora pasan por ser hijas de la musa Melpómene y del dios-río Aqueloo, ora por hijas de AqueIoo y Estérope, hija ésta de Portaón y Éurite. También se les daba por padres a Aqueloo y la musa Terpsícore, o bien al dios marino Forcis. Libanio cuenta que habían nacido de la sangre de Aqueloo cuando éste fue herido por Heracles. Las sirenas se mencionan por primera vez en la Odisea. En este poema figuran dos. Otras tradiciones posteriores citan cuatro: Teles, Redne, Molpe y Telxíope; o tres: Pisínoe, Agláope, Telsipia, llamadas también Parténope, Leucosia y Ligia o Ligea. Los mitógrafos saben tradicionalmente que son músicas notables e incluso conocen la parte que les corresponde en el terceto o el cuarteto. Según Apolodoro, una tocaba la lira, otra cantaba, y la tercera tocaba la flauta. Es bien sabido que el arte clásico ha sido uno de los componentes estilísticos e iconográficos, el más importante, en el que se ha basado el arte occidental de todos los tiempos. Con estas líneas se pone de manifiesto nuevamente dicha afirmación, y se corrobora que, incluso a lo largo de la Edad Media, las pervivencias del arte grecorromano fueron muy numerosas. No obstante, y como es lógico, dichas pervivencias sufrieron profundas transformaciones, tanto de carácter simbólico como formal, para adaptarse, no solamente a las concepciones ideológicas, sino también a los patrones estéticos vigentes en el Medioevo. El tema de las sirenas ha sido objeto de numerosos y notables estudios, referidos especialmente a su simbología en la Edad Media. Sin embargo, el aspecto de la génesis y transformación iconográfica de tan atractivas criaturas se presenta todavía confuso en nuestros días, razón por la cual resulta necesario llevar a cabo una labor de clarificación general que precise no pocos aspectos de su evolución formal y de su desarrollo en las artes plásticas. Las fuentes literarias del mundo griego presentan a las sirenas como genios marinos de apariencia fabulosa: seres híbridos conformados con cabeza femenina y cuerpo de ave (sirenas-pájaro). Estos seres fueron el símbolo parlante de las sugestivas y falaces tentaciones que acechan al hombre en el mar, y también la representación mítica de los graves peligros que entraña el abismo marino. La etimología del término deriva, según opiniones, de la palabra púnica "sir", que signitica canto, o bien del vocablo semítico "seiren", hembra que fascina con sus cantos. Desde la antigüedad, los mitógrafos han especulado sobre el origen y la doble forma de las sirenas. Ovidio dice que no siempre habían poseido alas de ave. Antes eran muchachas de aspecto normal, compañeras de Perséfone. Pero cuando ésta fue raptada por Plutón, pidieron a los dioses que les diesen alas para poder ir en busca de su compañera tanto por mar como por tierra. En cambio, otros autores aseguraban que esta transformación era un castigo que les había infligido Deméter porque no se habían opuesto al robo de su hija. O que Afrodita les había arrebatado su belleza porque despreciaban los placeres del amor. Finalmente, se contaba también que después de su metamorfosis pretendieron rivalizar con las Musas. Éstas, irritadas, las habían desplumado y se habían coronado con sus despojos. Cuando los barcos pasaban cerca de la isla de las sirenas (frente a Sorrento, en la Italia meridional), eran atraídos por los vientos hacia aquel funesto paraje y allí zozobraban ante la costa rocosa donde sus tripulantes eran devorados, más tarde, por las crueles criaturas. La literatura presenta a la isla de las sirenas como una pradera repleta de huesos en la que reinaban el horror, la desolación, la putrefacción y la muerte. Se cuenta que los Argonautas pasaron cerca de las sirenas, pero Orfeo cantó tan melodiosamente mientras el Argo estuvo al alcance de su música, que los héroes no sintieron la tentación de abordar, excepto Butes, que se arrojó al mar para ir a su encuentro, pero, fue salvado por Afrodita (Ver, Butes, Érix). El más conocido de los pasajes corresponde al canto duodécimo de la Odisea, en el que se narra la más conocida aventura de la leyenda del estorzado Ulises. El astuto marino, prudente y curioso a la vez, e instruido por la maga Circe, tapó con cera los oídos de sus compañeros y se hizo atar de pies y manos al mástil de su embarcación para poder escuchar "sin riesgo" la incomparable armonía de tan misterioso canto, melodía que susurraba, quizás, aquello que cada oyente, según circunstancias personales, deseara oir. Sus voces intentaron atraer a Ulises con estas palabras: "Ven, ¡Oh ilustre Ulises!, alta gloria de los aqueos. Detén tu nave a fin de que escuches mi voz. Ningún hombre ha pasado de nuestra isla a bordo de su negra nave sin escuchar nuestra dulce voz, sino que se han alejado llenos de alegría y sabiendo muchas cosas. Sabemos, en efecto, todo cuanto han sufrido aqueos y troyanos ante la vasta Troya por la voluntad de los Dioses, y sabemos asimismo todo aquello que ocurre en la tierra nutridora..." (Odisea, Canto XII). Cuando comenzó a oír la voz de las sirenas, Ulises sintió un invencible deseo de ir hacia ellas, pero sus compañeros se lo impidieron. Se dice que las sirenas, despechadas por su fracaso, se precipitaron al mar y perecieron ahogadas. La iconogratía de las sirenas que más se difundió en la Edad Media, fue la de mujeres con extremidades inferiores pisciformes, esto es, mujeres-pez. El origen de este prototipo formal hay que buscarlo en el Próximo Oriente mediterráneo, donde ya en el primer milenio antes de nuestra era, hallamos seres fabulosos (una especie de daimones marinos barbados que habitan las profundidades) que son mitad humanos, mitad pisciformes; así lo demuestran, por ejemplo, algunos de los relieves asirios del Palacio de Khorsabad (siglo VIII a.C.), conservados en el Museo del Louvre. Desde Oriente, y a través de las rutas comerciales del Mediterráneo, estos seres pasarían a formar parte del repertorio ilustrativo de la mitología clásica, para llenar con su presencia numerosas representaciones artísticas. De este modo, muchas criaturas asociadas al reino mítico del mar adoptaron esta torma híbrida en el arte griego: Nereo, Tritón, los tritones, etc. Sin embargo, sólo en contadas ocasiones fueron representadas las tritonisas (paredras de los tritones), más difundidas en la época tardía, cuando su sentido era únicamente ornamental. Después de la representación de la doliente tritonisa de Scopas (Museo de Marsella), la presencia de tales criaturas se hizo más frecuente en composiciones de carácter decorativo, ya en plena eclosión del arte del periodo helenístico, del que fueron copiadas en las pinturas murales de las lujosas residencias romanas de Pompeya y Herculano. La literatura clásica forjó, asimismo, una criatura de carácter y aspecto monstruoso llamado Escila, cuya fisonomía se caracterizaba por tener aspecto femenino hasta la cintura, de la que surgían seis feroces perros y una potentísima cola de pez. Escila era, en definitiva, la horrible personificación del gran peligro que acechaba a cuantos navegantes surcaban las aguas del Estrecho de Mesina: un tremendo remolino capaz de devorar, como los fieros caninos de su cintura, a barcos y a hombres. Parece muy probable que los diferentes elementos constitutivos de la compleja iconografía de Escila y, sobre todo, su condición femenina, influyeran a posteriori en la evolución iconográfica de las sirenas. Conocidos episodios de la Odisea fueron el de la victoria personal de Ulises ante la tentación de las sirenas, y frente al feroz ataque de Escila que se narra en el mismo canto duodécimo, lo cual pudo dar lugar a cierta confusión, o asimilación, de fuentes entre las sirenas, las tritonisas y Escila. Por otro lado, algunos autores sostienen que la sirena fue representada como mujer-pez ya en el ámbito romano de los siglos II y I a.C., hecho que, aunque parece probable, hay que considerar como excepción dentro del panorama general del arte antiguo. Uno de los ejemplares que se presenta como testimonio de ello, es una lámpara romana, actualmente en el museo de Canterbury, fechable en el siglo II, en la cual se ha representado el famoso pasaje de la tentación de Ulises. Siguiendo este criterio, es muy posible que el proceso de la evolución de las sirenas homéricas, fijas en las rocas y muy próximas en su concepción a las sirenas funerarias (recuérdese que el "Ba" egipcio se representaba como una mujer-pájaro), corriera paralelo a la evolución que, por transmisión oral, sufrieron los diferentes episodios de la Odisea, desde el siglo VII a.C.. Así, poco a poco, las sirenas se despegaron de sus puestos fijos (islas o rocas), para posarse en las olas, y se convirtieron, como era lógico, en seres pisciformes adaptados a su nuevo hábitat acuático. En el célebre Stamnos de Vulci (Londres, Museo Británico), se representa la escena de Ulises y las sirenas; dos de éstas se yerguen inmóviles sobre las rocas por entre las cuales pasa la nave, mientras que la tercera, despechada por el fracaso, se arroja al mar. Este punto es muy significativo porque, sin duda, dio origen a la leyenda posterior de la ciudad de Parténope. Según la tradición, no fue sólo una sirena la que se arrojó al mar, sino las tres. Sus cadáveres flotaron a la deriva sobre las olas y más tarde fueron recogidas y enterradas en distintos puntos. En el Golfo de Cumas fue enterrada Parténope, en memoria de la cual se fundó la ciudad que llevó este mismo nombre (Ver la leyenda de Parténope, epónima de Nápoles). Pero, además, la leyenda se complicó más con los años. A Cumas había llegado Parténope, no muerta, sino viva y a nado. Como recuerdo de este episodio, en las monedas de la ciudad aparecía una figura femenina sedente, como símbolo de la ciudad, y a sus pies otro personaje femenino que se acercaba a la orilla a nado, mostrando únicamente su busto desnudo entre las olas. Todo hace suponer que se trataba de una criatura de extremidad pisciforme. Andando el tiempo, los iluminadores de los manuscritos góticos representarían el pasaje de la tentación de Ulises con sirenas pisciformes, tal y como aparecen en una de las ilustraciones del manuscrito Rodey, obra del siglo XIV (Londres, Museo Británico). Es preciso señalar que, con anterioridad a dicho período, la metamorfosis de formas y símbolos que se obró, fue lenta. Durante la época de las invasiones bárbaras que asolaron el Imperio romano de Occidente, en el siglo V, asistimos a un momento de paralización en dicha evolución. Sin embargo, tal paréntesis fue subsanado en buena medida como consecuencia de las obras realizadas por artistas del mundo bizantino y copto. Los artesanos egipcios cristianos prodigaron en las decoraciones de sus tejidos y en sus relieves la presencia de nereidas, así como figuras de tritonisas (¿tal vez sirenas?) como muestra, por ejemplo, el encantador relieve del Museo de Iconos de Recklinhausen; los artistas bizantinos hicieron otro tanto en no pocos relieves ebúrneos correspondientes a los siglos V y VI de nuestra Era. El tema de las sirenas se retomó en Occidente, como tantos otros, en el marco artístico merovingio y carolingio después, donde precisamente se fraguaron los cambios que darían fruto, ya maduro, en los siglos Xl y XII. A lo largo de esta secular andadura, formas e ideas experimentaron transformaciones lógicas de todo punto. Para adentramos en ellas tomemos como punto de partida una sirena-ave clásica: sólo tenemos que alargar su cola y enroscarla, para convertirla en la sirena que podríamos denominar mujer-ave-pez del Sacramentario de Gellone, obra realizada en la diócesis de Meaux en los años finales del siglo VIII. El paso siguiente en esta evolución convierte a algunas sirenas en seres que son un híbrido de mujer-pez, idea que prevalece en la mente asociada al término de sirena. Esta fue la apariencia que tuvo más aceptación en la Edad Media, alimentada por un buen número de fuentes literarias. Asimismo, en el plano simbólico era muy apropiada la asociación entre tentaciones, encanto, peligros y muerte, con el pecado; la Iglesia sacaría partido de tales ideas para sus enseñanzas moralizadoras, como se expresa en la literatura de la época. Así, los seres humanos ignorantes e incautos se ven engañados por las hermosas voces, cuando los encantan las faltas de delicadeza, los rasgos de ostentación, o los placeres, o cuando se vuelven licenciosos... pierden todo su vigor mental, como si estuviesen sumidos en un profundo sueño, y, de pronto, el ataque arrebatador del enemigo cae sobre ellos (Bestiario de Cambridge, 134-135). Desde el Liber Monstrorum, obra de probable origen anglosajón, escrita en el siglo VI, "las sirenas son doncellas marinas, que seducen a los navegantes con su espléndida figura y con la dulzura de su canto. Desde la cabeza hasta el ombligo tienen cuerpo femenino y son idénticas al género humano, pero tienen las colas escamosas de los peces, con las que siempre se mueven en las profundidades".

Sirenas

Resulta curioso cómo se pueden encontrar leyendas sobre sirenas incluso en tierras de interior, donde son criaturas de agua dulce, como en Extremadura. Normalmente adquieren su forma mixta mitad mujer mitad pez debido a alguna maldición, a menudo por parte de un familiar, como en otras leyendas de encantamientos que conllevan la transformación en animales u otras criaturas. Serían una forma de seres feéricos, y como tales a menudo su forma de actuar es igual que la de las moras o encantadas. Surgen del agua peinando sus cabellos de forma coqueta como éstas, cantando de forma seductora. No siempre son criaturas benévolas, como la que nada por aguas del Tajo en Garrovillas seduciendo a los pescadores con sus cantos y haciendo que perezcan ahogados. Hay historias sobre sirenas por toda la geografia extremeña y peninsular, como son la que emerge cada noche de San Blas de la fuente de la Luná en Usagre o la que vive en el Charco Joyón, que se dice que comunica con el mar, en el término de Caminomorisco, en las Hurdes, que hechiza con sus cantos a los pastores que se acercan por la zona y los ahoga haciendo que se ensanche el arroyo donde vive inundándolo todo. También destaca el dantesco hombre pez que según algunos supuestos testigos vivía en la laguna de la Madroñosa, cerca de Aceitunilla.

Sirenusae

Sirenusas (islas situadas al sureste de la península de Sorrento).

Sirenusas

o Sirenusae. Islas situadas al sureste de la península de Sorrento. Hoy, Li Galli, provincia de Salerno, región de Campania, Italia. )o( MITOLOGÍA.- Morada de las Sirenas. Allí fue donde, desesperadas por no haber podido encantar a Ulises, se precipitaron al mar y fueron transformadas en rocas.

Sirenusas

Promontorio así llamado por Timeo y Artemidoro, situado en el cabo formado por los montes del actual Sorrento frente a la isla de Capri y que separa los golfos de Cumas (hoy, Nápoles) y de Posidonia (hoy, Salerno).

Sirgis

Ver, Hirgis (nombre de un río que Heródoto, en otro pasaje llama Sirgis).

Sirh

Circesium (ciudad de Mesopotamia en Osroene).

Siria

El Aram de la Biblia. Región del Asia occidental que comprendía las actuales repúblicas de Siria y el Líbano, el reino de Jordania y el Estado de Israel. Fue punto de convergencia de las civilizaciones de Babilonia, Egipto y Grecia. Lugar de encuentro de los movimientos comerciales y culturales de Oriente a Occidente. La información histórica de Siria dentro del ámbito cultural del Próximo Oriente, desde la formación de la cultura urbana (hacia el 3500 a.C.) hasta la conquista persa (hacia el 535 a.C.), ha sido bastante deficiente. En primer lugar, por la carencia de investigaciones sistemáticas hasta épocas recientes. En segundo lugar, dada su situación geográfica, ha estado siempre expuesta a las influencias y conquistas de sus vecinos: Mesopotamia al este, Anatolia al norte, los egeos al oeste y Egipto al suroeste. Zonas donde los estudios arqueológicos tienen una dilatada tradición que ha hecho ver el espacio sirio como un mero apéndice de estas grandes civilizaciones, por lo que su secuencia arqueológica se nos presenta, en parte, inconexa y fragmentaria. A la revolución que se desató con la caída de los llamados "Pueblos del Mar", que los historiadores han colocado en la fecha mítica" del 1200 a.C., siguió la inmigración de los arameos en la Siria superior y en Mesopotamia, de los hebreos y los amonitas en Palestina, de los moabitas y los edomitas en Transjordania. Las fuentes egipcias describen de modo impresionante las catastróficas destrucciones llevadas a cabo por estos "pueblos navegantes" en el espacio mediterráneo oriental. La batalla defensiva de Ramsés III en el delta del Nilo, como aparece en los relieves del templo de Medinet Habu (1180-1150 a.C.), donde las paredes recogen las campañas militares de este faraón contra los libios, los palestinos, los sirios y los pueblos del mar, reflejan claramente esta situación. Homero y la Biblia también se hacen eco de estos importantes movimientos poblacionales. En este momento, ciudades como Biblos y Tiro fueron abandonadas, para renacer de sus ruinas las ciudades costeras fenicias. Tras la crisis desencadenada en Siria por este desastre, que acabó con la Edad del Bronce, llegó poco a poco el renacimiento de la vida ciudadana con las tradiciones sirias e hititas fundidas entre sí. Esta época constituyó un nuevo período de florecimiento cultural en Siria y la Mesopotamia septentrional; arameos e hititas se aprovecharon del comercio fenicio (que ahora comienza) en todas las zonas del Mediterráneo, y del control sobre el trueque de mercancías en la península arábiga. A partir del siglo Xl a.C. se percibe de forma nítida la separación cultural clara entre fenicios y hebreos, que ocupaban la ladera oriental del Mediterráneo, y los arameos del valle del Orontes, de la meseta de la Beqa y de las tierras fértiles de Alepo, Hama y Homs, cuya frontera oriental sería la estepa siria que va declinando suavemente hacia el Tigris y el Eúfrates, es decir, hacia Mesopotamia. El reino arameo de Siria, cuya capital era Damasco, se forjó poco más o menos por las mismas fechas (1200 a.C.) en que tuvo lugar el Éxodo israelita desde Egipto. Ambos pueblos florecieron y guerrearon entre sí durante un período de retraimiento de las grandes potencias de los valles del Tigris/Éufrates y del Nilo. Para lsrael una Siria fuerte representaba una amenaza y otro tanto le sucedía a Siria. Si en el siglo X a.C. David llegó a tomar Damasco, en el siglo IX a.C. los reyes de Israel, Omrí y Ajab conseguirían infligir a Siria derrotas aplastantes. Un renacer del expansionismo asirio desde el este forzó a hacer las paces a estos dos inveterados enemigos, los cuales en la batalla de Karkar (853 a.C.) consiguieron poner freno al avance asirio. Sin embargo, pronto volverían a sus enfrentamientos, y en el siglo VIII a.C., Israel, en alianza con Judá, ocupó brevemente Damasco. El nuevo impulso dado a la expansión asiria por el usurpador Tiglatpileser III (al que la Biblia llama Pul) trajo como consecuencia la extinción de Siria en el 732 a.C. y, sólo diez años más tarde, la del propio Israel. El definitivo declive del poderío asirio a lo largo de los cien años siguientes no salvaría a Siria, que pasó sucesivamente a manos de babilonios, persas, macedonios y romanos. A partir del 301 a.C. es gobernada por los reyes Seléucidas que tuvieron grandes enfrentamientos con Roma. El rey Antíoco III de Siria fue derrotado en las Termópilas (191 a.C.) y en Magnesia (190 a.C.) y tuvo que renunciar a los territorios que había conquistado en Asia Menor. Tras la derrota del rey armenio Tigranes I en la Tercera Guerra Mitridática, Pompeyo creó la provincia de Siria (64-63 a.C.). La provincia consistía en las ciudades de la región (Antioquía, Beirut, Damasco, Laodicea, Sidón) y contenía los reinos clientes de Comagene, Arabia, Nabatea y Judea, y la tetrarquÍa ltureana y otros principados menores. Comagene se anexionó a la procincia en el año 72 d.C.. Iturea fue anexionada parcialmente el año 24 a.C. y la otra parte en el 93 d.C.. Judea (Ver, Judíos) se convirtió en provincia separada el año 70, después del levantamiento de los judíos con la toma y destrucción de Jerusalén; Vespasiano confió la Judea a un legado legionario. Después de una nueva sublevación bajo Adriano, tomó el nombre de Siria Palestina. Nabatea (Ver, Nabateos) oasó a ser provincia separada en el año 105. Durante el reinado de Septimio Severo la provincia se dividió entre el norte Syria Coele (capital, Laodicea) y una Syria Phoenica en sur (Siria Fenicia) con capital en Tiro. Bajo Marco Aurelio, los partos invadieron Siria. Sucedieron después las amenazas de los persas y de los árabes. En 272-273, se produjo la sublevación de Zenobia, reina de Palmira. Siria formó una importante frontera militar que protegía a Roma contra Partia y los Sasánidas. Durante el Principado su gobernador consular mandaba sobre cuatro legiones y durante el Bajo Imperio el ejército de campaña de Oriente estaba basado en Antioquía. Siria era una provincia rural, aunque Antioquía siempre fue una de las grandes ciudades del Imperio. El idioma arameo se siguió utilizando y el impacto de la helenización fue mínimo. Siria fue famosa y prçospera por su vino, lana y lino, tejidos tintados de púrpura, vidriería, comercio de los armadores y de las caravanas. También fue un importante punto de reclutamiento para el ejército romano y la provincia se benefició del comercio entre el Mediterráneo y Mesopotamia (Ver, Palmira). Ejerció sobre Roma una fuerte acción artística y religiosa y le dio emperadores (Heliogábalo y Alejandro Severo. A la altura de los primeros años de la era cristiana, su principal ciudad ya no era Damasco sino Antioquía, la urbe donde Lucas ejerció de médico y donde Pablo tuvo su principal base de operaciones durante un buen número de años. Ver, Ben Hadad, Jazael.

Siria

Diosa. Había en Siria, dice Luciano, una ciudad que se llama Sagrada, o Hierápolis, en la cual existía el templo más grande y augusto de Siria, en razón a que además de las obras de sumo valor que encerraba residía en él una divinidad. Había estatuas que sudaban, se movían, daban oráculos. Frecuentemente se oía ruido estando las puertas cerradas... etc. Las riquezas de este templo eran inmensas. Baste decir que hasta sus puertas y cubiertas eran de oro. Unos creían que Semíramis había erigido este templo en honor de Derceto, su madre. Otros decían que había sido consagrado a Cibeles por Atis, el primero que anunció a los hombres los misterios de esta diosa. Pero seguramente hablarían de otro templo más antiguo, puesto que el que subsistía en tiempo de Luciano, era obra de la famosa Stratonice, reina de Siria. Entre las muchísimas estatuas de los dioses, sobresalía la de la diosa que presidía el templo, observándose en ella muchas cosas que caracterizaban a otras diosas. En una mano tenía el cetro y en la otra una rueca. En su cabeza, coronada de rayos y de torres, se veía el velo de la Venus celeste; preciosísima pedrería de varios colores que adornaba y enriquecía la efigie, siendo de destacar una piedra colocada sobre la cabeza que despedía una luz tan viva que iluminaba el templo de noche. Por esta razón se le daba el nombre de lámpara. Otra maravilla se advertía en esta estatua, y era que de cualquier parte que se contemplase parecía fijar la mirada sobre el observador. Apolo daba también oráculos por sí mismo en este templo, sin intermediar los sacerdotes. Cuando quería vaticinar, se movían inmediatamente los sacerdotes, tomaban la estatua y se la ponían sobre sus espaldas, o en su defecto, ella se removía por sí misma y sudaba. Dirigía a los que la llevaban, así como un cochero dirige sus caballos, e iba y venía de una parte a otra hasta que el sumo sacerdote la interrogaba acerca de lo que deseaba saber. Si la pregunta le disgustaba, dice Luciano, que reculaba, o sino se adelantaba y aun algunas veces solía elevarse y de esta manera manifestaba su voluntad. Vaticinaba la variación del tiempo, las estaciones y la muerte. Apuleyo hace mención de otra clase de oráculos inventados por los sacerdotes de la diosa Siria. Compusieron dos versos cuyo sentido era: "Los bueyes uncidos rompen la tierra a fin de que los campos produzcan fruto" y con sólo estos dos versos no había cosa a la que no respondiesen. Si se les consultaba, por ejemplo, acerca de un matrimonio, los bueyes uncidos fecundaban los campos. Si relativo a la compra de tierras, los bueyes uncidos labraban campos fértiles; si sobre un viaje, los bueyes uncidos estaban prontos a partir; o si, finalmente, se preguntaba por el resultado de una guerra, los bueyes bajo el yugo, ¿no os anuncian que someteréis a vuestros enemigos?. Esta diosa, que tenía los atributos de muchas otras divinidades, era, según Vossio, la virtud generatriz o productiva que se designa por el nombre de la madre de los dioses. Ver, Astarté, Cibeles, Derceto, Semíramis.

Siria Interior

En época de Alejandro Magno, satrapía que correspondía a la parte norte de Siria, alejada de la franja costera de Fenicia y Palestina, que también pertenecían a Siria.

Siria Palestina

Provincia romana entre el 135 y el 390, establecida por la fusión de Siria y Judea romanas. A partir de Adriano, recibía este nombre la zona costera situada al sur de Fenicia. Ver, Sirios palestinos.

Siria-Fenicia

Ver, Syria Coele (el gobernador de Siria, señor de cuatro legiones y de una de las más ricas provincias del Imperio, disponía con los Severos de un gran poder. Lucio Septimio Severo decidió dividir ….).

Siriano

(380-450). Filósofo neoplatónico y gramático, que nació en Alejandría alrededor de 380. Fue discípulo del platónico Plutarco, y le reemplazó en la escuela de Atenas, que dirigió hasta su muerte, ocurrida en 450. Fue maestro de Proclo, y dejó Comentarios sobre tres libros de la Metafísica de Aristóteles, y sobre la Retórica de Hermógenes.

Siricio

Papa y santo (384-399). Nacido hacia el año 334, entró muy joven al servicio de la Iglesia. Fue lector y diácono durante el pontificado de Liberio. Consagrado obispo pocos días antes de ser elegido Papa, sucedió en el trono a san Dámaso y ocupó el solio pontificio desde el 384 hasta el 399. Su pontificado se distinguió por su observancia de la disciplina eclesiástica y de los cánones del clero y los seglares. Su nombre está unido a la historia de la basílica edificada sobre el sepulcro de san Pablo, en la Vía Ostiense, que fue reconstruida por el emperador en forma de basílica de cinco naves. Se conserva una carta decretal suya, la más antigua conservada íntegramente. Siricio convocó un Sínodo en Roma en 390 y hasta 392, en el que Joviniano y ocho seguidores suyos fueron condenados y excomulgados. Condenó a Donoso, que negaba el dogma de la Trinidad y la virginidad de María. Su sucesor fue san Anastasio I. Su fiesta se celebra el 26 de noviembre. Fue enterrado en el cementerium de Priscila en la Vía Salaria.

Siringa

o Siringe. Ninfa de Arcadia, hija del río Ladón y compañera fiel de Ártemis. Habiéndola encontrado el dios Pan un día que ella bajaba del monte Liceo, trató el dios de hacerla sensible a su amor, pero inútilmente. Siringa huyó y Pan la persiguió. Había ya llegado a las orillas del Ladón donde se hallaba detenida y suplicó a las ninfas hermanas suyas que la socorrieran. Pan fue a abrazarla, mas en lugar de la ninfa abrazó a unas cañas. Así burlado se quedó suspirando junto a las cañas, que agitadas por el viento repetían sus quejas. Esta observación le surgirió la idea de arrancar algunas, con las cuales construyó la primera flauta de siete tubos a la cual dio el nombre de la ninfa. Se contaba también que cerca de Éfeso había una gruta donde Pan había depositado la primera siringa. Esta gruta servía para probar a las jóvenes que afirmaban ser vírgenes. Se las encerraba en ellá, y si eran realmente puras, oíanse en el interior de la gruta los sones melodiosos de una siringa. Pronto la puerta se abría por sí sola, y la doncella reaparecía, coronada de pino. En caso contrario, se oían gritos fúnebres, y cuando, al cabo de unos días, abrían la puerta, la joven había desaparecido.

Siringa

o Flauta de Pan. Esta especie de zampoña podía estar formada en su origen por un número variable de canutos soldados entre sí y, en principio, de igual longitud, por lo que la cera era usada para taponarlos y crear así el requerido escalonamiento de sus longitudes. Hay una más moderna de cañas desiguales, que describe prolijamente Aquiles Tacio.

Siringe

Siringa (ninfa de Arcadia, hija del río Ladón y compañera fiel de Ártemis. Habiéndola encontrado el dios Pan un día que ella bajaba del monte Liceo, trató el dios de ….).

Siringes

Ammiano Marcelino entiende por este nombre grutas subterráneas, construidas en diferentes lugares por hombres instruidos en la religión, temerosos de que con el tiempo se perdiesen las ceremonias religiosas. A tal efecto las paredes estaban atestadas de figuras de animales que ellos llamaban letras hierográficas o jeroglíficas.

Sirinx

Ciudad de Hircania, no muy lejos de Támbraca. Venía a ser la capital de Hircania, tanto por sus defensas como por su posición privilegiada. Hoy, Siroq, Irán.

Sirio

o Sirione o Sirtone. Asentamiento de la Galia Aquitania. Es mencionado en el Itinerario de Antonio y en el Itinerarium Burdigalense, bajo la forma mutatio Sirione. Este topónimo aparece entre la mutatio Stomatas (hoy, Saint-Médard-d'Eyrans) y Civitas Vasatas (hoy, Bazas) en el Itinerarium Burdigalense, entre Burdigala (hoy, Bordeaux) y Ussubium (hoy, Le Mas-d'Agenais) en el Itinerario de Antonino. Hoy, Cérons, departamento de Gironde, región de Nouvelle-Aquitaine, Francia.

Sirio

Sirio es el nombre que recibe, en la mitología griega, el perro de presa del cazador Orión, personaje relacionado con la diosa Artemisa. La referencia a Sirio la podemos encontrar en la obra de Hesíodo, Los trabajos y los días.

Sirio

Una de las estrellas que forman la constelación de la Canícula. Los antiguos temían mucho sus influencias, y le ofrecían sacrificios para impedir sus efectos. Era también el nombre del Sol. Tiene su orto en julio.

Sirio

Mar. Porción de mar entre el este de la isla de Chipre y Siria.

Sirione

Sirio (asentamiento de la Galia Aquitania. Es mencionado en el Itinerario de Antonio y en el Itinerarium Burdigalense).

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