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Página 1152 - 1322 Palabras 57551 al 57600 de 66095

Palabra   |   Descripción

Silve

Espectáculo que consistía en una caza simulada en el circo y donde el pueblo mismo cazaba en un bosque artificial.

Silverio

(san). Papa en el 536. Muerto de hambre el año siguiente. Fiesta el 20 de Junio.

Silvestre I

(san) Nació y se formó en Roma, y sucedió a Melquíades. Ocupó el trono de san Pedro del 314 al 335, gobernó la Iglesia durante el imperio de Constantino el Grande, durante veinte años de paz y libertad, pero con las dificultades y esfuerzo para poner las bases evangélicas y teológicas de la Iglesia, por medio de los concilios provinciales y sobre todo, el primer Concilio ecuménico de Nicea, en el año 325. Al no poder asistir por encontrarse enfermo, envió como legado al obispo de Córdoba, Osio. El cisma donatista y el error arriano ocasionaron grandes tribulaciones a la Iglesia durante estos tiempos difíciles. Su muerte tuvo lugar el 31 de diciembre del año 335. Fue sepultado en el cementerio de Priscila, en la vía Salaria. Su fiesta se celebra el día de su muerte, y da nombre a la última noche del año. Le sucedió san Marcos. Los papas refieren a Silvestre I la donación de Constantino. Fiesta el 31 de Diciembre.

Silvia

Esposa de Septimio Marcelo. Ver, Mamerco.

Silvia

Esposa de Latino que casó con Eneas a la muerte del primero.

Silvio

Silvio, nombre que recuerda el del bosque (en latín, silva), es hijo de Eneas y Lavinia y hermanastro de Ascanio. Sobre las circunstancias de su nacimiento, ver Lavinia. Este Silvio dio su nombre a todos los reyes que reinaron en Alba. Primero Ascanio le había cedido su puesto en Lavinio, y, para acallar toda sospecha, se había marchado a fundar Alba. Al morir, después de treinta y ocho años de reinado, Ascanio legó el trono de Alba a Silvio. Éste reinó a su vez durante otros veintinueve, y al morir dejó el reino a su hijo, llamado Eneas como su abuelo. Los reyes de su dinastía, que se sucedieron de padres a hijos después de este segundo Eneas, son los siguientes: Latino, Alba, Cápeto, Capis, Cálpeto, Tiberino, Agripa, Alades, Aventino, Procas, Amulio y Numitor, bajo cuyo reinado se fundó Roma. Otras tradiciones, en vez de considerar a Silvio como el hijo póstumo de Eneas y Lavinia, lo presentaban como un hijo de Ascanio, que lo era, en este caso, de Eneas y Lavinia. Finalmente, se le consideraba a veces como hijo de Eneas y Silvia, la esposa de Latino, con quien se había casado Eneas a la muerte de Latino. Ver, Latino Silvio, Reyes de Alba Longa.

Silvium

o Silutum. Ciudad del territorio de los peucetios. Hoy, Botromagno di Gravina in Puglia, Città metropolitana de Bari, región de Puglia, Italia.

Silvium

Silbio (ciudad de la costa noroccidental de la península de Istria).

Silvum

Silbio (ciudad de la costa noroccidental de la península de Istria).

Sim

Antiquísimo dios eslavo de los bosques, protector de los bienes agrícolas, de los animales y de los siervos que los custodiaban. Ver, Agricultura.

Sima

Ninfa, madre de Ctonio, aquien tuvo de Neptuno.

Símaco

Quinto Aurelio (Quintus Aurelius Symmachus) (ca.340-ca.410). Político y orador latino. Miembro de una distinguida familia, recibió la educación retórica adecuada a un personaje de su posición y acabó siendo el más famoso orador de su tiempo, lo que le permitió acceder a los más altos oficios públicos (procónsul de África en el 373, prefecto de la Urbe en el 384 y 385, cónsul en el 391). En el 369 condujo una embajada a la Galia, donde, entre otras casas, entró en relaciones con Ausonio. Símaco se convirtió en uno de los últimos grandes defensores del paganismo, una posición reforzada algo antes de su época por el restablecimiento de los viejos dioses decretado por Juliano (361). La crisis vino cuando Graciano decidió en el 382 que se retirase de la Curia el altar a la Victoria que había presidido tradicionalmente los debates del Senado. Símaco lideró el partido pagano que reclamaba la abolición de la medida, pero enfrente tenía a un oponente tan formidable como Ambrosio, y aunque hubo victorias parciales (Eugenio). los paganos acabaron perdiendo definitivamente la partida. Pero la razón mayor de la fama de Símaco procede de su inmensa correspondencia (900 cartas), reunidas en diez libros, de los cuales nueve son privadas y uno agrupa su correspondencia oficial como prefecto, publicadas póstumamente por su hijo según un orden parecido al de Plinio, y también sus esfuerzos por la renovación intelectual de la tradición romana; en la práctica, las ediciones de autores clásicos hechas por Símaco y sus amigos son la base de nuestro conocimiento del legado de la Antigüedad. Aparece como personaje en las Saturnalia de Macrobio.

Símaco

Papa y santo (498-514). Nació en Cerdeña. Sucedió a Anastasio II en el año 498, y ocupó el solio hasta el 514. Se celebró un concilio en Roma, donde el emperador Teodorico confirmó su elección en contra del antipapa Lorenzo. Su pontificado fue fecundo en varios aspectos: construyó la iglesia de San Andrés, y la basílica de santa Inés en Vía Aurelia; decoró la iglesia de san Pedro; reconstruyó la basílica de los santos Silvestre y Martín, construyó casas episcopales a ambos lados del patio de san Pedro, auxilió a los habitantes de las provincias de la Alta Italia, que sufrían ataques de los bárbaros. Defendió la ortodoxia contra los promotores del cisma de Acacio y contra los partidarios del Henotikon. Adoptó severas medidas contra los maniqueos de Roma y los expulsó de la ciudad. Combatió con celo el eutiquianismo y el nestorianismo, así como el Henotikon de Zenón. Se le atribuye la inclusión del Gloria in excelsis en la misa. A su muerte le sucedió Hormisdas, Papa y Santo. Su fiesta se celebra el 19 de julio.

Simaquia

Sobrenombre que los habitantes de Mantinea dieron a Venus porque había combatido por los romanos en la batalla de Accio.

Simash

Simashki (región del país de Elam. Su localización es todavía motivo de debate. Pudiera situarse en la región de los Zagros orientales, justo al norte ….).

Simashki

o Shimashki o Simash o Kimash. Región del país de Elam. Su localización es todavía motivo de debate. Pudiera situarse en la región de los Zagros orientales, justo al norte de Kerman, al este, en la frontera del desierto de Lut, en Irán. No se sabe si Simashki era una región o bien una ciudad y la región que dominaba. Por textos de la Dinastía III de Ur, sabemos que parecía estar dividida en seis distritos: Zabshali, Sigirish, Iapulmat, Alumiddatum, Garda y Shatilu. Simashki es mencionada por Puzur-Inshushinak, y también en los textos de Ur III, que narran las campañas de los reyes de Ur, así como en los textos administrativos encontrados en Puzrishdagán. Shulgi fue el primero en someter a la región de Simashki. Shu-Sin hizo otra campaña con este mismo propósito, sometiendo Zabshali, mientras que su sucesor Ibbi- Sin casó a su hija con el rey de esta región. Es posible que Zabshali fuese la región más importante de Simashki, y que sus reyes sometieran a sus vecinos para ser reyes de Simashki. A fines del siglo XXI, el rey Kindattu de Simashki formó una coalición de reyes elamitas y de otros pueblos de los Zagros, que invadieron Mesopotamia y destruyeron Ur deponiendo a su rey Ibbi-Sin, antes de ser rechazados por el rey Ishbi-Erra de Isin. Los reyes de Simashki se convirtieron en dueños de Elam, y su historia se confunde con la de este reino. La Dinastía de Simashki gobernó Anshan, Susa, Simashki y Awan. Sus relaciones con los reyes de Mesopotamia mejoran: Tan-Ruhuhatir desposó la hija de un rey de Eshnunna, mientras que otro rey lo hizo con una princesa de Isin. Tras medio siglo de apogeo, la dinastía de Simashki decae en los últimos años del siglo XXI. Parece que una dinastía elamita emerge en Anshan, fundada por un tal Eparti/Ebarat. En todo caso es ella la que toma el poder después de que el Elam sufra una derrota frente al rey Gungunum de Larsa, que precipitó la caída de los reyes de Simashki, perdiendo su importancia política. )o()o( Dinastía de Simashki )o()o( Gir-Namme (ca.2030) )o()o( Tazitta I )o()o( Ebarat I )o()o( Tazitta II )o()o( Lurrak-luhha )o()o( Kindattu o Khubasiumti )o()o( Indattu-Inshushinnak I o Idaddu I )o()o( Tan-Ruhuhatir o Tan-Ruhurater II (ca.2000) )o()o( Ebarat II )o()o( Indattu-Inshushinnak II o Idaddu II )o()o( Indattu-napir o Idaddu-napir )o()o( Indattu-temtp o Idaddu-Temti

Simat-Ulmash

(ca.2.200 a.C.). Hija de Naram-Sîn, de la que no se dispone de más información.

Simbaqui

Nombre que se daba a dos sacerdotes encargados de purificar a Atenas en la fiesta de las Targelias.

Simbar-shikhu

o Simbar-shipak (siglo XI a.C.). Primer rey (1.025-1.008) de la Dinastía V de Babilonia (Dinastía II del País del Mar), de origen cassita, que sucedió inmediatamente a Nabu-shumu-libur, con quien no tenía ninguna relación de parentesco. Simbar-shikhu era hijo del cassita Eriba-Sin y muy pronto había hecho de la milicia su oficio. Él mismo se calificaba como un "soldado de la dinastía de Damiqilishu, remontándose así a un pasado conectado con el País del Mar, que era una provincia del sur babilónico. Simbar-shikhu está documentado en la Lista real babílónica A, en la Crónica dinástica, en la Lista sincrónica y en otras fuentes. Las mismas le otrogaron 17 ó 18 años de gobierno, durante el cual se dedicó a restaurar los templos y estatuas que los arameos y suteos habían destrozado sobre todo en las áreas de Sippar y de Nippur. A su reinado se adscriben algunos acontecimientos extraordinarios, como inundaciones, incursiones de animales salvajes en las poblaciones, hambrunas y un eclipse de sol, todo ello recogido en la llamada Crónica religiosa. En una inscripción de Asurnasirpal II se alude a que Simbar-shikhu (llamado allí Sibir) había dominado amplias zonas norteñas del área asiria (región de Kifri). Según la Crónica real babilónico, Simbar-shikhu murió violentamente durante una insurreción, siendo asesinado. Le sucedió Ea-mukinzeri calificado en tal fuente como "usurpador".

Simbar-shipak

Simbar-shikhu ((siglo XI a.C.). Primer rey (1.025-1.008) de la Dinastía V de Babilonia (Dinastía II del País del Mar), de origen cassita, que sucedió inmediatamente a ….).

Símbola

Fichas entregadas a la entrada de la asamblea ateniense a los ciudadanos asistentes que luego debían ser devueltas para recibir el pago por dicha asistencia. Ver, Syllogeis tou démou.

Símbola

Término que designaba a cualquier signo de reconocimiento que portaban los embajadores o enviados de una ciudad, y cuya verificación por los magistrados competentes les identificaba como tales, o las convenciones de carácter jurídico establecidas entre dos o más ciudades griegas que reglamentaban las maneras de dirimir las diferencias surgidas entre los ciudadanos respectivos.

Simbolismo

La mentalidad egipcia, lo mismo que la mentalidad medieval, fue trabajada en la fragua del simbolismo. Pero, en este terreno, resbaladizo en grado sumo, hay que andar con extremada precaución; de otro modo se expone uno a atribuir a los pensamientos antiguos más de un sueño puramente moderno. Un método se impone: solamente atribuir sentido simbólico a tal o cual elemento arqueológico si algún texto autoriza a hacerlo. Por ejemplo, la diosa Nut en el reverso del sarcófago no constituye un elemento decorativo. Aparece ahí para mantener en gestación durante la noche al difunto, asimilado al Sol, de forma que pueda renacer por la mañana como este astro. El individuo duerme en un lecho con cabezas de león para acostarse en el horizonte aker, simbolizado por unos prótomos de león adosados, y levantarse revivificado, como el Sol. Le es vedado a todo mortal común tocar el oro, toda vez que es éste la propia carne del dios Ra, la luz incorruptible de la vida divina. La luz que irradia del dios mismo no es más que un aspecto del oro. El templo simboliza el mundo creado por el dios: en la base, los vegetales, y en el techo, las estrellas. El santuario oscuro es el horizonte. La caza es una extensión de la creación divina: consiste en hacer retroceder los límites del caos, el cual, en forma de animales salvajes, subsiste en los confines del mundo organizado. Sería fácil multiplicar los ejemplos de simbolismo de que se vale constantemente el pensamiento egipcio. Todos los que aquí se han dado se apoyan en textos bastante explícitos. Cualquier otro procedimiento se inspira en la pura fantasía. El querer encontrar cueste lo que cueste en unos hechos arqueológicos oscuros la expresión simbólica de adquisiciones científicas modernas es, casi con toda seguridad, hundirse en el arenal del error. Ver, Simbología egipcia.

Simbología egipcia

El arte egipcio ha estimulado durante ss. la curiosidad y la imaginacion occidentales. Antes de que los profesionales europeos descifraran la olvidada escritura jeroglífica, las pinturas e inscripciones ya habían sido copiadas y publicadas, mientras museos y coleccionistas privados obtenían ávidamente obras de arte. Ello no resulta difícil de comprender, puesto que el arte egipcio es, como todo lo que ha pervivido del mundo antiguo, rico y cautivador. Los egipcios llenaron sus hogares, templos y tumbas con obras artísticas, que iban desde estatuas colosales a minúsculos, y frecuentemente delicados, utensilios cotidianos, artículos de joyería y amuletos. Sin embargo, estos trabajos no deben ser vistos como simples ornamentos o composiciones estéticas, puesto que la función del arte estuvo estrechamente relacionada con las creencias religiosas de los egipcios, y generalmente no se comprende una de estas características sin hacer referencia a la otra. Aun cuando muchas obras artísticas fueron elaboradas, indudablemente, para ser apreciadas y disfrutar de ellas, sabemos que este no era siempre su primer objetivo. El tema único y común que se encuentra invariablemente en el arte egipcio es su mensaje simbólico. Los egipcios buscaban representar muchas de sus creencias religiosas e ideas sobre la naturaleza del cosmos a través de los símbolos. En este sentido se utilizaron objetos simbólicos y pinturas para destacar lo trascendental y lo intangible. En ocasiones este simbolismo se podía referir a la creación y al origen de la vida sobre la tierra, mientras que otras veces destacaba el misterio de su propagación y continuación. Los símbolos también fueron utilizados, como protección, para salvaguardar al egipcio del mal en esta vida y en el más allá; así, muchas piezas de arte egipcio tuvieron que ver con el tema de la vida despué‚s de la muerte. La comprensión de las ideas básicas de esta antigua cultura puede ayudar a apreciar el arte que se ha conservado, aunque en muchos casos estos trabajos artísticos no pueden ser totalmente entendidos o apreciados sin algunos conocimientos de los símbolos específicos que fueron utilizados en su composición. Por ejemplo, el rey egipcio podía estar representado en forma de halcón, león o toro, así como sus atributos podían ser realzados por la forma de su trono, corona y cetro. Según la corona que portara, el rey podía simbolizar su dominio sobre diferentes áreas del territorio, o su gran poder y relación con los dioses. Las dos regiones mayores del territorio, el Alto (sur) y el Bajo (norte) Egipto, fueron simbolizadas por varios emblemas, tales como el loto y el papiro, mientras que sus enemigos eran representados como los denominados "Nueve Arcos", referidos a nueve cautivos con otras tantas diferencias étnicas o, en ocasiones, como nueve arcos de guerra. Una simple escena de ofrenda que muestra a una familia compuesta por el padre, la madre y el hijo puede representar una compleja lectura a través de símbolos, gestos y colores. Semejante escena podría asociar a los miembros de la familia con importantes divinidades de la religión egipcia -quizás Osiris, Isis y su hijo Horus- y, mediante esta asociación, destacar una afirmación especial sobre la gente y su lugar en la vida futura. Únicamente a través del conocimiento, puede transformarse semejante escena de algo sin sentido, en un rico y detallado tapiz de sí¡mbolos producidos por el artista. El artista egipcio utilizó, pues, los signos de la escritura para añadir esta dimensión simbólica al arte. Los antiguos egipcios se referían a los signos jeroglíficos utilizados en la lengua escrita como medu netcher, "palabras de dios", un significado preservado en la palabra jeroglífico, que acuñaron los griegos para los relieves y las inscripciones esculpidos en los templos. La relación entre estos signos escritos y las representaciones a gran escala fue siempre estrecha. Los egipcios desarrollaron desde los primeros tiempos un sistema de escritura cursiva para tareas cotidianas como escribir cartas o informes. Sin embargo, el uso de los jeroglíficos persistió a través de la historia y fue evidente en lugares rituales y representacionales mucho tiempo después de que la utilización de estos signos hubiera cesado en la comunicación cotidiana. Aunque la escritura jeroglífica es. en muchos de sus aspectos, compleja, el principio básico es fácil de comprender. Estos signos fueron usados básicamente en dos sentidos: fonéticamente e ideográficamente. Como fonogramas o "signos sonoros" podían explicar palabras, por ejemplo. el símbolo que representaba la boca (en egipcio "r") podía ser utilizado para la letra "r", y el signo que representaba el brazo (en egipcio "a") para la letra "a". También se podían usar ideográficamente como "signos de idea" para transmitir su significado original, para "boca" y para "brazo", o para palabras asociadas con estas ideas. tales como "hablar" o "dar". Las palabras eran escritas, usualmente, mediante una combinación de estos dos usos de signos, así que, por ejemplo, la palabra ra o "sol" fue escrita con los signos fonéticos "r" + "a" seguidos por el jeroglí¡fico para "sol" que clarificaba el significado de dicha palabra. Al final de la palabra se encuentra siempre un ideograma denominado "determinativo", que define la clase de cosa a la que se refiere, permitiendo así distinguir diferentes palabras. Por ejemplo, con el determinativo para dios, la palabra ra deviene "el dios sol Ra". De esta manera, toda la escritura jeroglífica está hecha a partir de dibujos y gran parte del arte recibe su influencia y se elabora a partir de signos escritos. La prueba de esta certeza se puede observar en el vaso esculpido en piedra, de la tumba de Tutanjamón. Examinándolo con detenimiento se puede constatar que esta pieza está casi totalmente compuesta por signos jeroglíficos colocados con el objetivo de crear una obra repleta de significado simbólico. Los jeroglíficos que aparecen en el vaso son los siguientes: el anj, símbolo para "vida", cuyos travesaños son mostrados como brazos asiendo los signos que se encuentran al lado, el signp uas para "dominio", el signo renpet para "años", el lirio del Alto Egipto, los papiros del Bajo Egipto y la forma básica del signo sema para "unión". Esta obra, lejos de un complicado y ornado diseño, contiene un claro mensaje simbólico que explica el apoyo subyacente y continuo de los poderes de la vida y el dominio al Alto y el Bajo Egipto. De esta manera se puede observar cómo los signos jeroglíficos específicos fueron modelos para partes o. en ocasiones para la totalidad, de obras de arte y composiciones complejas, lo que demuestra la interacción entre escritura y representaci¢n artística. Si bien esto no significa que todo el arte egipcio fuera de naturaleza jeroglífica o que todos los jeroglíficos fueran utilizados en arte, no es exagerado afirmar que los signos jeroglíficos sustentaron buena parte de la base de la iconografía egipcia, la cual -del mismo modo que las inscripciones escritas- responde a la función práctica de hacer una clara aseveración simbólica. Así, no fue accidental que los egipcios utilizaran la misma palabra para referirse a su escritura jeroglífica y a la pintura de sus obras de arte y era frecuente que el escriba llevara a término -o, al menos, diseñara- ambas. Corno ha escrito un destacado historiador del arte egipcio, "... una vez el escriba había aprendido a dibujar la totalidad de la lista de signos ideográficos con la habilidad requerida. se convertía de inmediato en un artista, puesto que la composición de sus dibujos era el ensamblaje de un determinado número de ideogramas con alguna interacción entre sí". La interacción entre los signos incorporados a las pinturas y esculturas egipcias es muy importante y el ojo experto puede ver cómo conforma el esqueleto, por así decir, de muchas composiciones. Los distintos elementos "ideográficos" de las representaciones egipcias deben "leerse" de igual manera que los signos de una inscripcción. Tanto si aparecen coni claridad o, como sucede en otros casos, con sutileza, ya que en el arte egipcio el uso de los signos jeroglíficos se da en dos niveles distintos. En el primero, los signos se usan clara y esencialmente en sus formas escritas normales; en este primer tipo de asociación las obras artísticas podían contener o estar enteramente compuestas por jeroglíficos. Un ejemplo clásico de esta práctica puede verse en la estatua de Ramsés II, en la que el rey está representado como un niño -que en egipcio se denominaba "mes"- sentado con el dedo en la boca, la misma postura que aparece siempre en el jeroglífico mes o "niño". El rey porta sobre la cabeza el disco solar "ra", mientras que con la mano izquierda sostiene una estilizada planta "su". Así, la estatua no representa únicamente la figura física del monarca, sino que también expresa su nombre desglosado: Ra-mes-su o Ramsés. El arte egipcio también utiliza los jeroglíficos en un sentido que nosotros denominamos nivel secundario de asociación. En el mismo, los objetos. personas o incluso gestos pueden ser representados de tal manera que sugieran la forma de los signos jeroglíficos y así exprese, desglosado, un mensaje simbólico. Muchas de las estatuas en las que la diosa Isis sostiene ante sí a su hijo Horus o abraza a su esposo Osiris, de manera que forma con sus brazos el jeroglífico que significa "abrazar", son claros ejemplos de este nivel secundario de asociación. Frecuentemente, la misma composición puede utilizar formas jeroglíficas de ambos niveles. En el vaso de Tutanjamón descrito más arriba. las plantas que flanquean y los signos anj y uas pertenecen con claridad al primer nivel, mientras que el cuerpo central del vaso no tiene todos los detalles inherentes de los signos djed "unión", que sólo pueden verse a un nivel secundario de asociación. La presencia de uno -o ambos- de estos usos de las formas jeroglíficas debe buscarse con atención si se quiere entender el aspecto simbólico de cualquier obra de arte egipcia. Otro aspecto de la utilización de las formas jeroglícas es el de la personificación. En el mismo vaso, los signos anj, con sus brazos humanos, son un claro ejemplo de ello, y un fenómeno muy común en el arte egipcio. Este recurso fue usado con frecuencia para identificar hipóstasis -personificaciones de ideas o cosas no humanas- o para enriquecer de alguna manera la validez simbólica de un objeto. La personificación formal se refiere a figuras humanas cuya función es personificar un objeto. lugar o idea, tales como "fuego", el río Nilo, o "el oeste". Estas personificaciones están representadas frecuentemente, con un jeroglífico de identificación sobre sus cabezas, corno si de una corona o de un tocado se tratara o retratadas como figuras cuyas cabezas aparecen en la forma de sus signos jeroglíficos. Sin embargo, en todos los casos, la personificación formal implica una figura humana cuya función es representar algo. Contrariamente a la anterior, la personificación emblemática se refiere a objetos no humanos o emblemas. tales como signos jeroglíficos que aparecen dotados de atributos humanos, como en el caso de los brazos añadidos al signo anj en el vaso aludido. Ambos tipos de personificación permitían que el artista egipcio incorporara el uso de jeroglíficos en contextos representacionales, y realzar el aspecto simbólico de una composición dada. También debe tenerse en cuenta que el estudio del simbolismo que presenta el arte de una determinada cultura puede proceder de muy diversos niveles. Los historiadores del arte conocen bien algunos de los peligros de la interpretación simbólica, como, por ejemplo, que es fácil caer en el error de sobreponer nuestras propias ideas a las de los antiguos, o establecer conclusiones sobre símbolos representacionales a partir de información extraída de fuentes textuales supuestamente relacionadas. En ocasiones estos son los únicos caminos que tenemos para acercarnos a un símbolo determinado. Incluso si se actúa con prudencia, debe recordarse que los símbolos pueden ser entidades variables dotadas casi de vida propia. Como productos de la mente humana, varían en el tiempo y encuentran diferentes expresiones en contextos distintos de un mismo período. Mediante el aprendizaje de la "lectura" del arte egipcio podemos llegar a comprender algunas cosas sobre su rico contenido simbólico y verlo de una forma más cercana a como lo veían los propios egipcios. Ver, Simbolismo.

Símbolos

Los griegos algunas veces llamaban símbolos a lo que nosotros llamamos presagios. Pero aquí no se va a tratar sino de los tipos o emblemas, o representaciones, de cosas morales por medio de imágenes o propiedades de cosas naturales. El león es el símbolo del valor. La bola, de la inconstancia; el pelícano, del amor paternal. Entre los egipcios los símbolos eran muy estimados, hasta el punto que con ellos explicaban la mayor parte de los misterios de la moral. Los jeroglíficos de Pierius pasan como símbolos. Las letras de los chinos son en su mayor parte símbolos significativos. Los expertos llaman símbolos a ciertos atributos peculiares de determinadas personas o divinidades. Por ejemplo, el rayo que acompaña a veces el busto de un emperador indica la soberana autoridad y un poder igual al de los dioses. El tridente era el símbolo de Neptuno. El pavo era el de Juno. Una estatua apoyándose sobre una urna, representa un río. Las provincias, las ciudades y los pueblos tienen también sus símbolos, diferentes sobre las medallas. Ver, Monedas, Moneta, Apolo, Juno, Júpiter, etc., y demás artículos iconológicos.

Simbomoi

"dioses que tienen un mismo altar", sea porque efectivamente no tuviesen más que un sólo altar, sea porque sus altares estuvieran colocados juntos. En Olimpia tenían seis altares, cada uno de ellos dedicado a dos divinidades superiores. Estos dioses correspondían a los Dii Consentes de los romanos. Ver, Consentes.

Simbra

Aldea de Mesopotamia. Ha sido identificada con la actual Ukbara, a orillas del Tigris y 50 km al norte de Bagdag. Hoy, en Iraq.

Simbruinas

Se localizan estas colinas en el alto curso del río Aniene, afluente del Tíber por su izquierda. Por medio del Aqua Claudia, llevaba agua a Roma.

Simdatum

Término que designaba en Babilonia a las disposiciones particulares que componían un ordenamiento jurídico.

Sime

Hija de Yáliso y de Dotis, fue raptada por Glauco, hijo de Antedón y Alcíone. Al apoderarse Glauco de la isla de Sime (hoy, Symi), entre Rodas y la península de Cnido, le dio el nombre de su esposa. Antes la isla se había llamado, sucesivamente, Metapóntide y Egle. Sime tuvo un hijo de Posidón, llamado Ctonio.

Sime

Isla griega del archipiélago del Dodecaneso, a 41 km al noroeste de Rodas, a 425 km de El Pireo, y muy cerca de la costa turca, al sur de la ciudad de Cnido. En las fuentes antiguas se la conoce como Sime. Su superficie es 58,10 km2. La isla es montañosa, el interior está salpicado de pequeños valles y su litoral alterna acantilados y calas. Las actuales penínsulas turcas de Daraçya y de Resadiye, en la provincia de Mugla, están muy próximas. Después del reinado de Nireo y de la Guerra de Troya fue ocupada por los carios, quienes la abandonaron debido a una serie de sequías y se retiraron a Urania. La isla estuvo deshabitada hasta que Argos, Esparta, Cnido y Rodas la repoblaron. Sus habitantes vivían en una ciudad del mismo nombre que la isla, que formó parte de la Liga de Delos puesto que aparece en los registros de tributos a Atenas entre los años 434/3 y 429/8 a.C.. Tucídides relata un episodio de la Guerra del Peloponeso, la batalla de Sime, que se desarrolló cerca de la isla en enero de 411 a.C. y en la que un número impreciso de barcos espartanos derrotó a un escuadrón de naves atenienses. La isla tenía ocho puertos. De la antigua ciudad quedan algunas ruinas. Hoy, Symi. )o( MITOLOGÍA.- Sime es el lugar de nacimiento de las Cárites y adoptó su nombre de una de las esposas de Poseidón: la ninfa Sime. Esteban de Bizancio dice que antiguamente se llamaba Metapóntide y Egle, y el nombre de Sime le fue dado por una hija de Ialiso, el primer habitante de la isla, junto con Ctonio, hijo de Poseidón. En la Guerra de Troya participó el héroe Nireo, natural de Sime, con tres barcos. Según una tradición relatada por Diodoro Sículo, la isla fue poblada por hombres llegados con Tríope conducidos por un hijo de Poseidón y de la ninfa Sime llamado Ctonio. Ver, Sime (hija de Yáliso y de Dotis).

Simeón

Hijo segundo de Jacob y de Lía. Junto a su hermano Leví se vengó cruel y arteramente de Siquem y los siquemitas, en represalia por la violación de su hermana Dina. Dio su nombre a una de las doce tribus de Israel, que se instaló ca. 1200 a.C. en la zona meridional del Mar Muerto, entre este y el Mar Mediterráneo. En su lecho de muerte Jacob maldijo a Simeón y a Leví, y condenó a sus tribus a vivir desperdigadas por Israel.

Simeón

(siglo I). Varón anciano de Judea, a quien el Espíritu Santo había revelado que no moriría sin ver a Cristo. Esta promesa se cumplió ya que, cuando María fue a presentar a su hijo en el Templo de Jerusalén, Simeón lo recibió en sus brazos y entonó el cántico Nunc dimittis (Biblia).

Simeón

(san) (siglo I). Uno de los setenta y dos discípulos de Jesucristo. Fue el segundo obispo de Jerusalén y murió martirizado en el año 116. Su fiesta se celebra el 8 de octubre.

Simeón

Recto y piadoso ciudadano de Jerusalén a quien se le reveló que el niño Jesús era el Mesías. Al instante, cogió al niño en brazos y alabó y dio gracias a Dios con unas palabras que desde entonces se conocen como el Nunc Dimittis: "Ahora Señor, puedes, según tu palabra, dejar que tu siervo se vaya en paz".

Simeon bar Giora

Simón bar Giora ((siglo I). Líder de una de las principales facciones rebeldes de Judea durante la primera guerra judeo-romana en la Judea romana del siglo I, quien participó por el ….).

Simeón Estilita

(san) (390-460). Célebre anacoreta católico. Perteneció al grupo de fanáticos que imaginaban que podían alcanzar la salvación y la gloria haciendo penitencias llamativas como instalarse a vivir en el tope de una antigua columna (en griego stylos). San Simeón Estilita nació a finales del siglo IV en la comarca de Nicópolis, entre Siria y Cilicia. De joven se sintió impactado por el relato evangélico de las bienaventuranzas, y emprendió una intensa vida de ascesis. Tras pasar algún tiempo en el fondo de una cisterna, hacia el 412 se marchó a la montaña de Telanissos, desde donde irradió su fama debido a su penitencia admirable, el poder de sus oraciones y sus fantásticos milagros. Así, muchos peregrinos que iban a Tierra Santa no querían volver a sus países de origen sin ver al célebre taumaturgo. Para escapar de tanto honor y bullicio, en el año 437 el santo se subió a una columna de dos metros de diámetro y 1'80 de altura (cuatro codos), que fue aumentando sucesivamente a 5'40 metros (doce codos) y 10'80 metros (veinticuatro codos), hasta llegar a la columna definitiva de 16'20 metros de altura (36 codos) en que lo conoció Teodoreto de Ciro. Murió el 24 de julio de 459. Su cuerpo fue llevado a Antioquía, pero parte de sus reliquias se transfirieron a Constantinopla posteriormente. La fama de que gozó san Simeón Estilita en vida atrajo mucha gente al sitio donde vivía (más tarde Qala'at Sim'an). Acudían a él, en busca de consejo, peregrinos de diferentes tierras cristianas, incluso desde la lejana Britannia. Sus huéspedes más ilustres fueron el obispo Teodoreto de Ciro, que escribió su biografía en el 440, y el emperador Marciano (450-457), que le visitó en el 451 para pedirle oraciones por el Concilio de Calcedonia. Su fiesta se celebra el 27 de julio en el calendario ortodoxo, y el 5 de enero según el rito romano. Muy representada en la iconografía oriental, su figura está casi ausente en la occidental. san Simeón Estilita inició una nueva corriente monástica. Otros monjes después de él siguieron su género de vida, y se les dio también el mismo apelativo, desde Daniel de Constantinopla (409-493) y Simeón el Joven (517-592), hasta san Lucas de Calcedonia (879-979) y san Lázaro del Galesio (968-1054), pasando por san Alipio de Paflagonia (siglo VII), etc. El estilismo nunca se extendió entre las iglesias de Occidente, y entró en decadencia en Oriente después del siglo XII. Con todo, algunos de los más célebres monjes ortodoxos de época moderna imitaron el ejemplo de tan preclaros varones, y vivieron algún tiempo en una columna, roca o tronco de árbol. Tal fue el caso del ruso san Serafín de Sarov, muerto en 1833, que pasó mil noches (tres años) en una roca expuesta a las inclemencias del tiempo. Ver, Qala'at Sim'an.

Simeón II

(siglo II). Hacia el 140, tuvo lugar una reunión de los supervivientes del Sanedrín de antes de la revuelta judía del 132-135, y de rabinos ordenados clandestinamente, a pesar de la prohibición romana, por el rabino Judá ben Baba. El puesto de nasi, vacante desde la muerte de Gamaliel II durante la guerra, se confió a su hijo Simeón II. El puesto se hará hereditario en lo sucesivo, lo que proporciona más peso y asegura la continuidad de la función.

Simetis

Ninfa. Con el dios itálico Fauno, fue madre de Acis.

Simetius Heros

Acis, hijo de la ninfa Simetis.

Simeto

o Symaethus o Simetus. Río de la zona oriental de Sicilia. En su curso medio y en su orilla izquierda, se encuentran las ciudades de Inesa e Hibla, y en su orilla derecha, Centoripa. Desemboca al sur de Catana. Hoy, Simeto, provincia de Catania.

Simetus

Simeto (río de la zona oriental de Sicilia. En su curso medio y en su orilla izquierda, se encuentran las ciudades de Inesa e Hibla, y en su orilla ….).

Simetus

o Symetrus. Ciudad de la Sicilia, en cuyas cercanías nacieron los hermanos Palicos. Hoy, en Italia.

Simias

(siglo V a.C.). Seguidor tebano de Sócrates y socio de Cebes. Es un personaje importante en el Fedón de Platón, en donde se dice que fue discípulo del filósofo pitagórico Filolao. Sin embargo, la teoría que él propone en el Fedón acerca del alma no es pitagórica, pues niega la inmortalidad de esta. En el Fedro aparece Simias iniciando una discusión filosófica y es alabado por su habilidad. Según Diógenes Laercio, Simias escribió veintitrés diálogos filosóficos, de los que no se sabe nada más.

Simias

(siglo III a.C.). Poeta y lexicógrafo de Rodas, que escribió tres libros con glosarios y cuatro de poesía. Algunas de las glosas sobre significados de palabras se conservan en Ateneo. Han llegado hasta nosotros algunos fragmentos de poemas en hexámetros: Apolo, Gorgó y los Meses; también poesía lírica, epigramas y poemas-modelo (Alas, El hacha y El huevo). Escribió en varios dialectos, aunque se llamó a sí mismo "el Ruiseñor Dorio".

Simiga

Dios hurrita sanador y de la luz, adorado en Mitanni.

Similiae

Bosquecillo cerca de Roma donde se celebraban las bacanales. Hoy, en Italia. Ver, Stímula.

Similo

(siglo III-I a.C.). Poeta de fecha desconocida que compuso poesía didáctica en yambos. Nos han llegado algunos fragmentos de su obra.

Similo

(¿siglo I a.C.?). Escritor de una elegía griega que se conserva sobre el personaje mitológico romano de Tarpeya, que se dice que entregó a traición el Capitolio no por amor a un sabino, sino a un galo.

Simirra

Simyra (ciudad y centro comercial de Fenicia. Estaba en la llanura entre el monte Bargylus y la costa cercana a la isla de Arvad, de la que en ciertos momentos fue ….).

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