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Página 397 - 1322 Palabras 19801 al 19850 de 66095

Palabra   |   Descripción

Cuberni

Cugerni (tribu de Germania Inferior, en la orilla occidental del Rhin. Cuando el general romano Julio César llegó al Rhin en el verano del 58 a.C., aceptó este río como ….).

Cubi

Tesserae (entre los juegos de azar practicados por los romanos, los más populares eran las tabas (tali) y los dados (tesserae). Muy parecido al juego de ….).

Cubicularii

Mujeres y eunucos que constituían el servicio doméstico privado, ayudas de cámara, del emperador romano en el Bajo imperio. Dependían del chambelán de la corte, el primer eunuco destinado a convertirse con el tiempo en un personaje de gran influencia política. El término está relacionado con la palabra latina cubiculum, la cual designaba la cámara privada del emperador. Formaban un numeroso cuerpo dividido en dos grupos (prima statio y secunda statio), subdivididos a su vez en decurias.

Cubiculum

Dormitorio, en la casa romana. Habitación pequeña o reservada.

Cubiculus

Pequeña salita a ensanchamiento que existía en las catacumbas.

Cubillos

Utilizando la técnica de la piedra seca, desde hace siglos se han construido en los campos de la franja norte de la provincia de Albacete, toda una gama de refugios y albergues temporales conocidos con diversas denominaciones según las zonas. Así, mientras en la parte noroccidental es genérica la denominación de cubillos, en la zona oriental, en la llamada tierra de Jorquera y Ves, el nombre común con que se les conoce es el de cucos. Junto a estas construcciones, por lo general de esbelto perfil (tronco-cónico en unos casos, semiovoide en otros), aparecen igualmente diseminadas por los campos, otras más modestas en cuanto a su fábrica, aunque de igual utilidad, que se agrupan, sin más, bajo la denominación de chozos, según el decir de las propias gentes que las hicieron posible. Estamos ante una amplísima gama de modestas editicaciones realizadas con medios y materiales simples: piedra sacada de las labores de limpia de las tierras, algunas maderas para la techumbre y nada más. Incluso el proceso constructivo es elemental: apenas se trabaja la piedra, únicamente se utiliza un mazo de hierro para retocarla y para meter pequeñas piedras entre las losas, haciendo de cuñas. La técnica de la piedra seca consiste básicamente en esto. Estamos ante una antiquísima tradición, que se remonta a momentos de las primeras culturas urbanas y campesinas y que, por su efectividad y su escasa demanda de medios, ha pervivido a lo largo de los siglos. Los desolados campos del cereal de secano hicieron necesaria la construcción de estos habitáculos para permitir un mínimo refugio ante las inclemencias del medio durante su laboreo de temporada (el arado de otoño realizado por yuntas de labor y la siega de verano, llevada a cabo por cuadrillas de jornaleros). El trabajo en los dilatados viñedos, e incluso su vigilancia o la simple necesidad del pastor de refugio en momentos puntuales, actuaron de impulso en otras zonas de manera similar. De este modo, las construcciones rurales realizadas con esta técnica han sido siempre la respuesta a unas necesidades de refugio para hombres y animales, ejecutadas con el material que hay más a mano: la piedra amontonada en los lindes de los campos. La práctica totalidad de los ejemplares que conocemos con la denominación de cubillos (en la zona occidental) y la de cucos (en la oriental) muestran, en cuanto a su tipología, unos rasgos que son comunes. En primer lugar, hay que destacar el hecho de que sus plantas son siempre circulares o con formas muy próximas a esta figura, siendo este hecho directamente relacionado con la segunda y fundamental característica común: el cerramiento de su fábrica por medio de cúpula. Estas características se adaptan perfectamente a la utilización de la piedra, sin precisar de ningún otro elemento aglutinante. Por ello, el muro circular que genera la planta permite el cerramiento del conjunto al ir disminuyendo de diámetro prácticamente desde su inicio a ras de suelo, bien por la aproximación al eje central de las sucesivas hiladas de piedra, bien por la inclinación de las mismas hacia el interior de la construcción por medio de la inclusión de cuñas, igualmente pétreas, en su parte exterior. De este modo se inicia la cúpula casi desde el comienzo del levantamiento del muro, para ser rematada frecuentemente con la colocación de una losa o un pequeño monolito denominado llave o clave. Como tercer y último rasgo común, cabe destacar el hecho de que todas las construcciones tienen una única puerta de acceso, orientada hacia el sur en la mayoría de los casos y rematada frecuentemente por una gran losa horizontal que hace de dintel. Con esto finaliza la relación de sus rasgos comunes, ya que incluso este remate ofrece variaciones en cuanto a su diseño. Si bien no son exclusivos del área mencionada, ya que podemos encontrar ejemplos parecidos en toda la cuenca mediterránea, e incluso en tierras inglesas e irlandesas, este hecho no hace más que destacar lo interesante y masivo de su presencia en esta zona de la provincia de Albacete, comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, España.

Cubisi

Asentamiento prehispano de los oretanos, en la Tarraconense. Hoy, sin localizar.

Cúbito corto

Medida griega de longitud equivalente a 18 dedos.

Cúbito normal

Medida griega de longitud equivalente a 24 dedos.

Cubos Djinn

Ver, Djins ("duendes" en la religión musulmana. Cortejo de dioses personales y espíritus entre los nabateos, similares al concepto cristiano de ángel protector o ….).

Cubulteria

o Compulteria. Localidad romana de la península italiana. Hoy, cerca de Alvignano, provincia de Caserta, región de Campania, Italia.

Cuccium

Fuerte romano de Pannonia Inferior, que formó parte del limes del Danubio. Según la Notitia Dignitatum, fue residencia de caballeros Sagittarii. Después de que Trajano dividiese la provincia de Pannonia en Superior e Inferior, Cuccium formó parte de Pannonia Inferior, hasta la división de Diocleciano de esta última, en Pannonia Valeria y Pannonia Secunda. El centro de Pannonia Secunda fue Srijem y Cuccium perteneció a esta provincia. Cuccium no fue tan grande y desarrollado como Cornacum o Cibalae, pero debido a su posición tuvo una importancia extraordinaria y representó uno de los puntos de vital importancia en el limes del Danubio. El emplazamiento de la fortaleza todavía no se ha descubierto, pero se menciona como Cucci, Catio, Cucco, Cuccium y Cuccis castellum. En el otro lado del Danubio había tribus bárbaras tales como los sármatas y los iazyges. Los romanos colocaron su caballería y infantería a lo largo de esta parte del limes. Así, en Cuccium fueron estacionados equites sagittarii, entre otras unidades. Sin una investigación específica no es posible determinar cuándo y dónde exactamente se construyó la fortaleza, así como el desarrollo de la vida a su alrededor y cómo dejó de funcionar. En diversas excavaciones y construcciones de obras en Ilok, se han encontrado fragmentos de cerámica, inscripciones, monedas, fíbulas, relieves, sarcófagos, etc., pudiéndose fechar la mayoría como pertenecientes a los siglos III y IV. Hoy, probablemente Ilok, condado de Vukovarsko-Srijemska, Croacia.

Cuchillo

Corresponde al signo jeroglífico "des". Desde tiempos prehistóricos se elaboraron en Egipto excelentes cuchillos de sílex, e incluso cuando ya se dispuso de cuchillos metálicos, los antiguos cuchillos de sílex siguieron usándose en los rituales religiosos. El nombre egipcio para "cuchillo" fue en todas las épocas, des, que de hecho significaba "sílex". Este jeroglífico aparece como determinativo para diferentes clases de cuchillos y, por extensión, para palabras tales como "cortar", "tallar" y "sacrificar". Como símbolo natural de protección y justo castigo, esta forma jeroglífica aparece en diferentes contextos figurativos. Algunas divinidades apotropaicas, tales como el hombre león Bes y la divinidad hipopótamo Taueret, podían representarse armadas con cuchillos. También los llevaban muchos seres del mundo subterráneo para destruir a los enemigos del dios sol. Estas divinidades aparecen en casi todas las "horas" o divisiones del mundo subterráneo representadas en los muros de tumbas reales del Imperio Nuevo, y en otros contextos relacionados, como las puertas de la tercera capilla funeraria de Tutanjamón, que custodian figuras de este tipo. Sus nombres eran, por ejemplo, "sacrificador" o "el que rechaza al malvado", e iban armados con cuchillos para el cumplimiento de su trabajo protector. También algunas imágenes emblemáticas portaban cuchillos, como los cetros reales coronados y los guardianes de las puertas de las doce horas del mundo subterráneo, cuya función era impedir que nadie pasase de forma ilícita por ellas. En ocasiones, estos guardianes se parecen a los jueces que integran el tribunal divino encargado de juzgar al fallecido en la otra vida, aunque cabe destacar que a los jueces se les representa portando plumas de la verdad como símbolos de su oficio. El cuchillo también tuvo una importante función en la imaginería solar y lunar. Formaba parte del antiguo "signo del seguidor" que acompañaba a Ra en su viaje diario en las barcas solares del atardecer y el amanecer, y era como una luna creciente en las manos de divinidades lunares como Thoth. Los cuchillos mágicos también tenían un papel destacado en la destrucción de los enemigos del sol, cuando éste ascendía cada día. Esta imaginería era especialmente habitual en presencia de Apofis, la serpiente del mundo subterráneo enemiga del sol, como vemos en muchas ilustraciones del capitulo 17 del Libro de los Muertos, donde el gato heliopolitano corta la cabeza del gran ofidio cuando éste amenaza al árbol sagrado Persea, que simbolizaba al propio sol. A los dos sicómoros entre los cuales se creía que el sol ascendía cada día a veces se les designa como los "dos cuchillos", quizás en referencia a su forma de cuchillo y porque simbolizaban el éxito en la lucha que el sol mantenía cada amanecer contra los poderes del mundo subterráneo. Tanto en textos escritos como en representaciones plásticas aparecen a menudo criaturas dañinas como serpientes y escorpiones cortados por cuchillos en aras a inutilizarlas, una muestra más del poder mágico inherente en las representaciones de cuchillos.

Cuchulain

Héroe protagonista de uno de los principales ciclos de leyendas medievales irlandesas. De verdadero nombre Setanta, donde se reconoce el nombre británico del camino, obtiene su sobrenombre de Cu-Chulainn (perro de Culann) después de matar al perro de los ulates, Culann, y prometer que lo reemplazaría como protector. Algunas versiones de su leyenda pretenden que es hijo del propio dios solar Lug y de Dechtira, dotado desde pequeño de una fuerza y de un coraje excepcionales. A los siete años estranguló a un perro feroz y a tres gigantes. Una vez adulto tomó parte en un incalculable número de guerras entre las cuales la más conocida, la razzia del toro de Cooley, tuvo lugar entre los cuatro reinos de Irlanda y el Ulster, del que Cuchulain era el principal campeón. Su furia guerrera es tal que es capaz de contorsiones inverosímiles, con las cuales deforma completamente su cuerpo, lo que acentúa su aspecto sobrehumano y hace de él un ser ciclópeo. De su cabeza emana la "Luz de Héroe", signo de los semidioses y de personajes inspirados por la divinidad. Cuchulain es un "héroe de luz", un héroe civilizador, personificación de la sociedad a la que pertenece, pero a la que él confiere un carácter divino. Representa, también, una especie de culto solar masculino, ya que no existe un dios solar entre los celtas. Otra empresa singular fue un duelo entre Cuchulain y su compañero de infancia Ferdiad, al que mató mediante un engaño, aunque después lamentó su muerte amargamente. Más tarde, Cuchulain pasó un largo período en el infierno céltico (Mag Mel), en donde se enamoró de la diosa Fand, a la que tuvo que abandonar cuando lo reclamó su mujer, Emer. Uno de los episodios trágicos de su vida fue la muerte de su único hijo, al que quitó la vida inadvertidamente el propio Cuchulain tras el engaño de la maga Mebd, rechazada por él. A continuación los enemigos mataron al héroe céltico tras haber conseguido robarle sus armas mágicas, que le había dado la maga Scatch cuando estuvo en Escocia. Para la tradición Cuchulain fue un guerrero que existió realmente o bien, si era hijo del sol, se le consideró una personificación del Bien que combate para derrotar al Mal. Ver, Emer.

Cucos

Ver, Cubillos (utilizando la técnica de la piedra seca, desde hace siglos se han construido en los campos de la franja norte de la provincia de Albacete, toda una gama de refugios y ….).

Cucullae

o Cucullis. Mansio de la provincia del Noricum, mencionada en la Tabula Peutingeriana. Hoy, Kuchl, distrito de Hallein, Salzburgo, Austria.

Cucullis

Cucullae (mansio de la provincia del Noricum, mencionada en la Tabula Peutingeriana).

Cucullus

Cualquier capucha o capuchón del vestido clásico romano. Ver, Vestido, calzado y complementos.

Cúculo

Sobrenombre de Júpiter.

Cuculum

Ciudad de los pelignos, situada a la derecha de la Vía Valeria. Hoy, Cocullo, provincia dell'Aquila, región de Abruzzo, Italia.

Cuda

Río de Lusitania de 130 km de longitud, que desemboca en la margen izquierda del río Duero. En sus márgenes hay importantes grabados del arte rupestre. Hoy, Côa, Portugal.

Cuélebre

o Culebre. En la mitología asturiana, el "Cuélebre" es una mezcla de dragón, serpiente y grifo, que vive en cuevas, fuentes y bosques. Su origen podría ser céltico, pero no puede descartarse que haya sido asimilado de la tradición grecorromana, o incluso de la indo-asiática. En Asturias se cuenta que una de sus principales funciones es la de vigilar tesoros. En la mitología astur son frecuentes las referencias a estos tesoros ocultos (ayalgues en asturiano), que por lo común consisten en piezas de oro de gran valor. Para su búsqueda (la gueta l'ayalga) hay unas guías llamadas Iliendas que describen los lugares en los que se encuentran. El Cuélebre suele ser molesto para los hombres que viven cerca de su escondite, que puede ser un bosque, una cueva o una fuente, ya que emite silbidos terribles y tiene por costumbre alimentarse de seres humanos, tanto vivos como muertos. Para evitar que esto suceda se le suele entregar alimentos como boroña. El punto débil del cuélebre es la garganta, ya que el resto del cuerpo está, cubierto por unas duras escamas que lo vuelven prácticamente invulnerable. Al hacerse viejos, se van al fondo del mar a cuidar sus tesoros y descansar. Hay muchas historias en las que se narra como los campesinos logran vencerlo mediante engaños y así se ven libres de tener que alimentarlo, como por ejemplo la que cuenta que unos monjes, cansados de tener que darle de comer para evitar que se llevara los cadáveres del convento decidieron darle un pan con alfileres que le causó la muerte. Hay una leyenda de Valle Baju donde los nuberos entran en las torcas para extraerles sangre a los cuélebres. Otra historia similar de Cabrales habla de unos misteriosos personajes llamados gurmantes que entraron en una torca a capturar un cuélebre, avisando a la gente que recogiera el ganado, pues iban a provocar una tormenta de granizo. Finalmente consiguen atrapar al cuélebre atándolo con los cordones de los zapatos. Estos mismos personajes, llamados también grumantes, aparecen en un relato recogido en Piloña. Se los describe como unos paisanos vestidos de negro que llevaban unos libros de conjuros con los que podían conjurar tormentas. La semejanza entre los relatos, y las carácterísticas que se le dan a estos personajes, los relacionan con los nuberus de la versión de Valle Baju. Otro mito relacionado con el cuélebre es la "piedra del cuélebre", con la que se cree que se curan ciertas enfermedades. Se dice que seis culebras se juntan al cuélebre y las babas de todos ellos crean dicha piedra al endurecerse. Ver, Mouro, Mitología cántabra.

Cuellus

Medida romana de capacidad (526 lt), equivalente a 20 ánforas. Ver, Pesos y Medidas.

Cuenco de alabastro

Corresponde al signo jeroglífico "ches" o "heb". Este jeroglífico egipcio se distingue del cesto neb, de forma parecida, por las marcas triangulares que muestra en un lado, que como se puede apreciar en ejemplos más detallados representan las abigarradas aguas de la piedra en la que estaba tallado. La utilización de este jeroglífico como un determinativo para recipientes de alabastro (ches) indica que representaba a un tipo de cuenco hecho de esta piedra, y que se utilizaba para ritos de purificación. Y cabe destacar que, probablemente debido a las abluciones características de las ceremonias religiosas, este signo acabó como determinativo para la palabra heb, "fiesta" o "festival". Aunque este jeroglífico también se usaba como determinativo para otras palabras relacionadas, su utilización iconográfica se centró casi exclusivamente en contextos de fiesta y, por lo tanto, como una variante del signo neb. Frecuentemente se combinaba con el sed, el signo de "jubileo", para representar la fiesta del jubileo del rey. En el relieve de un templo se puede observar al monarca Ramsés III arrodillado sobre un pequeño estrado con forma de cuenco o signo de fiesta, mientras recibe los símbolos del jubileo de manos de un Amón-Ra entronizado. Este jeroglífico puede observarse también en el signo de jubileo (heb + sed) que el buitre protector sostiene sobre el rey, y en la cadena de "jubileos" que el monarca recibe del dios. Todos estos pequeños ejemplos muestran la marca diagonal característica de la representación completa de este signo. En otras ocasiones, el cuenco de alabastro se utilizaba como sustituto del cesto neb, adoptando sus significados de "señor" y "todo". Si bien es cierto que son pocos los casos claros en los que aparece con el primer significado, es posible que en representaciones del jubileo real como la descrita más arriba llevara implícito el concepto de "señor", al menos a nivel secundario, una sutileza ciertamente nada extraña en el arte egipcio. El cuenco heb aparece claramente con el significado de "señor" debajo del trono de Osiris en muchas representaciones de este dios y de forma ocasional, en escenas similares de reyes. Por ejemplo, en un relieve de Seti I ubicado en la capilla del rey en Abydos, el rey divinizado muestra los atributos de Osiris, sentado en un trono que descansa sobre un signo heb en la forma descrita. Sin embargo, de igual manera que el cesto nebet, el cuenco de alabastro se utilizó con más frecuencia en el sentido de "todo", haciendo de soporte a los signos anj, djed y uas, tal y como se observa en un friso cincelado del templo ptolemaico de Hathor en Dendera. En este ejemplo, como en muchos otros de los períodos tardíos, el conjunto significa "toda vida y dominio". En este tipo de representaciones el cesto neb y el cuenco heb se alternan a veces en el mismo friso, al parecer sin otro objetivo que la variación gráfica, un factor importante en muchas composiciones egipcias simétricas.

Cuento

Breve narración de sucesos ficticios y de caracter sencillo, hecha con fines morales o recreativos. Los más remotos se remontan a una gran antigüedad. En el Próximo Oriente, los antiguos tratados religiosos abundan en narraciones y relatos que podían incluirse en este género literario. Incluso en el Antiguo Testamento hay historias que podrían calificarse como tales. Son también notables los relatos hurritas como el de Appu, la historia del cazador Kessi y el de Garparanzahu. En Egipto fue un género muy cultivado, existiendo obras maestras ya en torno al 1600 a.C.. Valgan como ejemplo: Cuento de Horus y Seth, Cuento de la verdad y la mentira, Cuento del príncipe predestinado, Cuento de Setna y el libro mágico (Papiro Bulaq).

Cuerno de la Abundancia

Cornucopia (símbolo de prosperidad y abundancia que data del siglo V a.C.. En la mitología griega, Amaltea crió a Zeus con la leche de una cabra).

Cuerno de Oro

A menudo descrito como el puerto natural más grande del mundo es un valle fluvial que desemboca en el Bósforo. Su estuario ha actuado como foco de atracción de pobladores desde el siglo VII a.C., y convirtió Constantinopla en un puerto rico y poderoso. Ha tenido mucha influencia sobre el desarrollo de la ciudad de Estambul a lo largo de toda su historia. Esta ría estrecha divide el lado europeo de la ciudad en dos partes: la ciudad vieja y la parte de Gálata. El Cuerno de Oro se extiende por cerca de 8 Km, desde la apertura extensa sobre el Bósforo hasta la entrada del valle, donde desembocan dos arroyos. Es un puerto natural sumamente seguro, donde no existe ni marea, ni corrientes. El puerto del Cuerno de Oro se utiliza desde el principio de la fundación de la ciudad. Fue llamado así, debido a las tierras fértiles que antiguamente lo rodeaban, a la gran variedad de peces y a la belleza de su forma parecida a un cuerno. Según la leyenda, íos bizantinos sumergieron en él tantos objetos de valor durante la conquista otomana que sus aguas tenían el brillo del oro. A lo largo de su historia, 10 puentes fueron construidos para unir las dos riberas, desde el primero que fue uno muy sencillo durante la época de Justiniano, hasta los puentes de uso militar construidos en el siglo XV por Mehmet el Conquistador durante el asedio. De los tres puentes sobre el Cuerno de Oro, el más antiguo era el Puente de Gálata, construido en 1912, reemplazado últimamente con un puente moderno mucho más ancho, construido a su lado. Durante la época bizantina, se podía impedir la entrada de las flotas enemigas en el Cuerno de Oro mediante cadenas muy gruesas tendidas entre las dos riberas. En la entrada del Cuerno de Oro y en los alrededores del puente de Gálata, actualmente se ve un tráfico marítimo muy animado. Hoy, en Turquía.

Cuervo

El cuervo es un "ave oscena" (oscen), es decir, profética, y está ligado a Apolo por haberle anunciado la infidelidad de su amada Coronis "la Corneja", preñada ya de Asclepio, el hijo de ambos; la joven prefirió al mortal Isquis, temiendo que el dios se cansara de ella en su vejez. Apolo cambió el color blanco del cuervo por el negro y también castigó la infidelidad de Coronis, matándola a ella y a su marido. Según Plinio, el cuervo y el cisne fueron consagrados a Febo, para indicar con la contrariedad de sus colores, que este dios sabía todo lo que el día y la noche pueden producir. Se atribuía al cuervo un instinto natural para predecir el futuro, y su graznido suministraba asunto para varios pronósticos. Se contaban hasta sesenta y cuatro inflexiones de la voz del cuervo, y todas distintas, de las cuales cada una tenía una significación particular. Era presagio siniestro cuando ahogaba su voz, como si se le degollase.

Cuesta Publicia

Calle de Roma que bajaba desde el Aventino hacia el noroeste del Circo Máximo.

Cuestor

o Quaestor. Magistratura romana encargada de las finanzas y de la vigilancia del tesoro depositado en el templo de Saturno, creada al mismo tiempo que el consulado. El término está relacionado con el verbo latino quaerere "inquirir" e indica, por tanto, una función originaria relacionada con el ámbito jurídico. Eran veinte los cuestores en el siglo I a.C.. Era una magistratura menor, elegida por los comicios tributos. Se trataba de un cargo anual que se desempeñaba después de un tribunado militar o cualquier otro puesto administrativo menor. A partir de Sila es un grado para acceder al Senado. En Roma, los cuestores guardan el tesoro público y en Italia se encargan de las finanzas locales. En las provincias ayudan a generales y gobernadores en cuestiones financieras (quaestor aerarii), bajo la República. Durante el Imperio, su función cambia. El cuidado del tesoro se encarga a los pretores o a los prefectos. Dos cuestores están al servicio del emperador como secretarios. Dos están al cuidado de los archivos, cuatro son secretarios de los cónsules y otros doce acompañan a los gobernadores de provincias. Ver, Pretor.

Cuestorio

Lugar en el que el cuestor tenía establecida su tienda en el campo o su oficina en la ciudad.

Cuestura

Dignidad o empleo de cuestor romano. Era el grado más bajo de la magistratura. Su función fundamental consistía en la administración del tesoro público y en la protección del archivo del Estado, guardados en el templo de Saturno. Su número originario de dos fue aumentando paulatinamente hasta alcanzar, a comienzos del siglo I a.C., la cifra de veinte.

CUEVAS DE SORIA

De cómo las costumbres romanas arraigaron en Hispania, incluso en el campo y aun luchando contra las más adversas circunstancias geográficas naturales, tenemos un magnífico ejemplo en esta villa bajoimperial, situada en plena Celtiberia, a 23 km al este de Numancia (Soria), en una llanada batida por el frío cierzo de la alta meseta castellana, ya que sus ruinas se encuentran en paraje desabrigado, a más de mil metros de altura. Allí un romano, o más probablemente un acaudalado celtíbero romanizado, orgulloso además de creerse romano, hizo construir una gran villa, un verdadero palacio, por sus dimensiones, tomando por modelo las villas italianas. En el centro un extenso peristilo, circundado por un pórtico con columnas, que, dados los recursos técnicos de la época, había de ser abierto; rodeándolo una serie de salones, que a juzgar por lo único que de ellos se ha conservado además de la parte baja de las paredes, que es su pavimento de mosaico con bellos motivos geométricos, eran de un lujo considerable. Esta parte residencial de la villa, empezando por el peristilo, es bastante mayor que la parte correspondiente de la villa de La Cocosa, mientras que las dependencias agrícolas anejas eran mucho menores. El deseo de imitar los modelos italianos debió hacer esta casa residencial de una incomodidad extrema, por lo menos en invierno. Sus grandes salas no podían calentarse más que por medio de braseros; para pasar de una habitación a otra no había más camino que salir al pórtico, que debía ser inabitable. Las termas están situadas en un ángulo apartado, lejos de las habitaciones principales. Hoy, a 23 km al este de Numancia, provincia de Soria, comunidad autónoma de Castilla y León, España.

Cugerni

o Ciberni o Cuberni. Tribu de Germania Inferior, en la orilla occidental del Rhin. Cuando el general romano Julio César llegó al Rhin en el verano del 58 a.C., aceptó este río como la frontera entre sus conquistas en la Galia y la región que dejó a las tribus germánicas. El río era una verdadera frontera entre la cultura celta de la Galia y la cultura germánica a través del Rhin. En realidad, las tribus de la orilla oriental hablaban un lenguaje que se asemejaba al céltico y, arqueológicamente hablando, pertenecían a una cultura que estaba cerca de la cultura céltica de La Téne, por lo que si se llama a estas tribus "germánicas", es sólo porque César había utilizado esta palabra para describir a todos los habitantes de la orilla este del Rhin. Una de estas tribus fueron los sugambri, que vivían en la zona de los ríos Ruhr y Lippe en la región que actualmente es parte del estado alemán de Renania del Norte-Westfalia. Son la tribu "padre" de los cugerni. Durante los años posteriores al 17 a.C., fueron de los enemigos más agresivos y eficaces contra Roma, incluso capaces de derrotar al ejército de dos legiones de Marco Lolio, el gobernador de Galia Belgique, y capturar el águila de la Legio V Alaudae. El emperador Augusto comprendió que la frontera del Rhin era todavía inestable y envió a sus hijastros Druso y Tiberio hacia el norte, para pacificar el país entre los Alpes, el Rhin y el Elba. En el año 12 estaban listos para atacar. Los sugambri comprendieron que estaban condenados y se decidieron por un ataque preventivo, pero los derrotó Druso dos veces: en las orillas del Rhin y en su patria. Al año siguiente, Druso invadió su país por segunda vez. Siguió a lo largo del Lippe, llegó hasta la zona de los queruscos, y habría cruzado el Weser si los augurios hubiesen sido favorables. A su regreso fundó una gran base militar entre los sugambri en otoño del 11 a.C., que ha sido descubierta por los arqueólogos cerca de la ciudad alemana de Oberaden. Tres legiones la utilizaron como sus cuarteles de invierno. Dos años más tarde Druso murió, y fue sucedido por su hermano Tiberio. Entre los años 9 y 8, Tiberio atacó a los sugambri y deportó a 40.000 de ellos a la orilla oeste del Rin. Se conocieron como los cugerni y vivieron en granjas cerca de Castra Vetera, donde Tiberio destinó a las Legio XVII y XVIII. La capital de los cugerni fue Cibernodorum "el mercado de los cugerni", y pronto se convirtió en el principal asentamiento civil de Castra Vetera, asentamiento que más tarde fue conocido como Colonia Ulpia Traiana. Hubo otros asentamientos. Algunos de ellos estaban ocupados antes por los sugambri, que se vieron obligados a asentarse en la orilla izquierda del Rhin, lo que sugiere que la unidad étnica de los cugerni es una mezcla de una población indígena y una tribu germánica. Religiosamente, se convirtieron a los cultos romanos, sacrificando a los dioses que fueron venerados también por los legionarios, aunque el culto a Hludana pueda haber sido adoptado por los soldados. Todos los asentamientos de nueva creación eran leales a Roma. Hombres jóvenes y ambiciosos, sirvieron en las unidades auxiliares del ejército romano, y se tiene noticia de la existencia de una Cohors I Cugernian, que pudo haber tomado parte en la invasión de Britannia en el 43, ya que su presencia en esta provincia está sancionada por un texto militar. Aunque este texto pertenece al año 103, es posible su presencia en Britannia porque se sabe que varias cohortes de Batavia y la Legio XX Valeria Victrix de Germania Inferior, también participaron. De hecho, el ejército romano fue generoso con los cugerni. Cuando las legiones XVII y XVIII fueron exterminadas en el batalla del bosque de Teotoburgo, fueron reemplazadas por la V Alaudae y la XXI Rapax (más tarde, XV Primigenia). Durante casi ochenta años, 10.000 legionarios y auxiliares vivieron en el país de los cugerni. Muchos debieron ser hombres de negocios, artesanos y otros agricultores y campesinos, produciendo alimentos para los soldados. Por ello sorprende que en el 69, los cugerni se pusieran del lado de los bátavos rebelándose contra Roma. Es probable que los habitantes de Cibernodorum sufriesen reclutamientos forzosos, la misma razón que causó la revuelta de los bátavos. Las dos tribus atacaron, capturaron y saquearon Castra Vetera, el símbolo más importante del poder romano en Germania Inferior. El general romano Petiilio Cerial restauró el orden en el verano del 70. Castra Vetera y Cibernodorum, que había sufrido daños en la lucha, fueron reconstruidos. A partir de este momento, los cugerni perdieron su naturaleza tribal y Cibernodorum se convirtió en un municipio romano normal. A principios del reinado de Trajano, la capital de los cugerni recibió el estatuto de colonia (entre 98 y 107) y fue llamada en honor al emperador Colonia Ulpia Traiana. La ciudad fue reconstruida ahora de nuevo a gran escala; cerca de 10.000 personas vivían dentro de sus muros. Después de Colonia, era la ciudad más grande de Germania Inferior. Ver, Castra Vetera.

Cuicul

Ciudad romana del norte de África, fundada en un terreno accidentado al norte de Argelia a finales del siglo I (ca.96), probablemente por los veteranos de Nerva. Situada en una encrucijada estratégica, en un país montañoso, en la intersección de la ruta de Cirta a Sitifis y la ruta del sur que conducía a Lambesa. El lugar no era enteramente nuevo como habitat, ya que estaba ocupado por una aldea númida encaramada sobre un esperón triangular. Es antes de Timgad una de las últimas colonias en África. Bajo los Antoninos, la ciudad fue embellecida con un foro, un capitolio, varios templos, una curia, un mercado y un teatro. Con la construcción de las grandes termas en el reinado de Cómodo, la ciudad se extendió hacia el sur. Bajo los Severos, se desarrollaron nuevos barrios al sur en torno a un gran foro, se crearon nuevas calles, y la ciudad poco a poco se convirtió en un lugar en el que se podía vivir bien, y en el que hubo casas lujosas. Caracalla hizo construir un arco de triunfo el año 216. El yacimiento arqueológico es un interesante ejemplo de ciudad romana adaptada a terrenos montañosos. La antigüedad tardía vio a Cuicul seguir una vida urbana dinámica: un barrio cristiano con basílica y baptisterio se construyó en la parte sur de la ciudad y también una basílica civil. Las lujosas casas de los nobles no cesaron de engrandecerse, equipándose con baños privados y con un espacio considerable para recepciones (basílicas privadas). Algunas villas particulares traducen una adaptación de la casa romana a las necesidades del clima local (casas con patio, imitadas de las de Delos, que anuncian las casas árabes). La casa de Europa o de Castorius revelan este estilo de vida de los ricos y de los dirigentes y han conservado una gran decoración en mosaicos. Cuicul fue ocupada en 431 por los vándalos quienes persiguieron a los católicos hasta su salida provisional después de los acuerdos con Genserico en 442. Hoy, Djémila, en la región montañosa de la costa, en la provincia de Setif, Argelia. Junto a Timgad y Tipasa es una de las tres colonias romanas más importantes de Argelia.

Culabo

Cularo (localidad de la Galia Narbonense habitada por la tribu de los alobroges).

Culantrillo

Hierba de la clase de las filicíneas, que se cría en los lugares húmedos y profundos, y con la cual los poetas adornan la cabeza de Plutón.

Cularo

o Culabo o Calarona o Curaro. Localidad de la Galia Narbonense habitada por la tribu de los alobroges. Hoy, Grenoble, departamento de Isère, región de Auvergne-Rhône-Alpes, Francia. Ver, Gratianopolis (nombre galorromano, a partir del 381, de la villa que antes se llamó Cularo, en la Galia Narbonense).

Culebre

Cuélebre (en la mitología asturiana, el "Cuélebre" es una mezcla de dragón, serpiente y grifo, que vive en cuevas, fuentes y bosques. Su ….).

Culeón

Quinto Terencio (Quintus Terentius Culleo) (siglo II a.C.). Senador que fue capturado en la Segunda Guerra Púnica y rescatado por Escipión el Africano en el 201. Culeón se mostró en el desfile triunfal de Escipión llevando el gorro de los libertos. Estaba muy interesado en los asuntos de la ciudadanía: como tribuno en el 189, aprobó una ley para inscribir a los hijos de los libertos en las tribus urbanas, y como pretor en el 187, juzgó los casos de los latinos que habían sido ilegalmente registrados como ciudadanos y expulsó a un gran número de Roma. Sirvió también en embajadas en África en el 195 y en el 171.

Cúleos

o Culleus. Sacos de cuero que servían como recipientes para transportar vino y otros víveres. Según la legislación romana, se cosía a los parricidas antes de ser arrojados al mar y en los que se metían al mismo tiempo que el condenado un perro, un mono, un gato, un gallo y una víbora. Ver, Recipientes.

Culicarius

"que aparta los mosquitos". Sobrenombre latino de Apolo.

Culina

La tumba romana poseía su culina, especie de cocina para el exclusivo uso de los muertos. Ver, Tipos de tumbas.

Culleus

Cúleos (sacos de cuero que servían como recipientes para transportar vino y otros víveres. Según la legislación romana, se cosía a ….).

Culmen

Nombre de un oppidum y castrum posterior. Hoy, Chelmno, capital histórica de Kulmerland, Polonia.

Culsans

Dios etrusco de puertas y portales, correspondiente al dios romano de dos caras, Jano.

Culsu

o Cut. Un demonio femenino etrusco del inframundo que estaba asociado con las puertas. Sus atributos incluían una antorcha y tijeras. Era regularmente representada cerca de Culsans.

Culto a los muertos

Aunque todas las culturas han honrado a sus muertos de formas determinadas e incluso han sentido de forma diferente la creencia de otra vida tras la muerte según sus caracteres, religiosidad o vivencias, es, sin duda, la cultura egipcia la que más destaca en la antigüedad por la profunda perceptibilidad de sus creencias y sentimientos a través de los ritos y las manifestaciones artísticas a ellos dedicados. O al menos, de la que se tienen más testimonios conservados. Los muertos, según las creencias egipcias, necesitaban, además de su momificación y los rituales de enterramiento exigidos, una ayuda mágica constante para impedir que las fuerzas hostiles los aniquilasen. Para ello era necesario que se orara, realizaran libaciones y se ofreciera alimento diariamente puesto en mesas de ofrendas funerarias y en las capillas dedicadas a su culto. Había verdaderas fundaciones dedicadas a ocuparse de los servicios exigidos por los difuntos y como ello no bastaba, se escribía en las paredes de las tumbas, cercanas a las puertas de entrada, una fórmula funeraria que debía hacer aparecer mágicamente, a la llamada de quien lo leyera, el pan, la cerveza, la carne y los alimentos exigidos por el difunto. Estas creencias y rituales de culto a los muertos tuvieron una duración milenaria. Con el paso del tiempo, las necrópolis se quedaron desiertas, las tumbas saqueadas y vacías y otras creencias predicaban la importancia de la moral, una ética y unas normas de conducta que aseguraran la salvación en el Más Allá más que la seguridad de una tumba duradera. Pero para ello habría que llegar a los períodos helenístico y romano.

Culto heroico griego

El culto heroico era una de las características más peculiares de la antigua religión griega. En griego homérico herōs (cognado con el latín vir y el español "viril") significa simplemente "hombre aristocrático". Sin embargo, en el período histórico la palabra había pasado a significar específicamente un hombre muerto, adorado en su tumba porque su fama en vida o su forma inusual de morir le otorgó poder sobre los vivos. El culto griego a los héroes era diferente a la veneración ancestral: suelen ser un asunto más cívico que familiar, y en muchos casos ninguno de los seguidores eran descendientes del héroe. Por otra parte también era distinto al culto romano a los emperadores muertos, ya que no se creía que el héroe había ascendido al Olimpo o se había convertido en dios: estaba bajo tierra, y su poder era puramente local. Por esta razón el culto a los héroes era ctónico por naturaleza y sus rituales se parecían más a los de Hécate y Perséfone que a los de Zeus y Apolo. Las dos excepciones a lo anterior fueron Heracles y Asclepio, quien podían ser adorados como dioses tanto como héroes. En el culto los héroes se comportaban de forma muy diferente a como lo hacían en la mitología. Podían aparecer indistintamente como hombres o como serpientes, y rara vez lo hacían salvo que se enfadasen. Un dicho pitagórico advierte que no debe comerse la comida que ha caído al suelo porque "pertenece a los héroes". El culto heroico se ofrecía predominantemente a hombres, pero también a mujeres e incluso niños. Se rendía culto a muchas clases de personas, siendo algunos de ellos los siguientes: )o( Hombres famosos del pasado mítico (héroes en el sentido moderno de la palabra), como Edipo en Atenas o Pélope en Olimpia. )o( Fundadores de ciudades, como Bato de Cirene. )o( La mayoría de las veces estaban involucradas muertes violentas o inusuales, como en los siguientes casos: )o( Los muertos en batalla. Esto solía ser más colectivo que individual, de forma que no desbaratar el delicado equilibrio de las polis griegas, como en el caso de los muertos en la batalla de Maratón. )o( Los muertos por rayos, como en varios casos comprobados en la Magna Grecia. )o( Los que desaparecían en el interior de la tierra, como en los casos de Edipo y Anfiarao. )o( El culto heroico podía ser la mayor importancia política. Cuando Clístenes dividió a los atenienses en los nuevos demos para votar, consultó al oráculo de Delfos en honor a qué héroes debía bautizar cada división. Según Heródoto, los espartanos atribuían su conquista de Arcadia a su robo de los huesos de Orestes de la ciudad arcadia de Tegea. En la mitología los héroes solían tener relaciones estrechas aunque conflictivas con los dioses. Por esto el nombre de Heracles significa "gloria de Hera" a pesar de que fue atormentado toda su vida por la reina de los dioses. Esto era más cierto incluso en sus apariciones en el culto. Quizá el ejemplo más sorprendente sea el del rey ateniense Erecteo, a quien mató Poseidón por preferir a Atenea como diosa patrona de la ciudad. Cuando los atenienses adoraban a Erecteo en la Acrópolis, le invocaban como Poseidón Erecteo.

Culto Imperial

Uno de los fenómenos políticos más sorprendentes del Imperio romano es la divinización del emperador, divinización cada vez más acentuada en el curso de los siglos y que aparece como uno de los fundamentos más sólidos del régimen imperial. Se ha pretendido con frecuencia que esta divinización del emperador es de origen oriental y que desde este punto de vista Augusto no es más que el heredero de los soberanos helenísticos. En realidad tiene raíces muy profundas en la más auténtica mentalidad romana. Escipión el Africano y Sila pasaron por estar investidos de una misión divina, y Cicerón dice que un verdadero imperator debe ser querido de los dioses. César no hace más que volver a utilizar ideas que habían sido ya empleadas por sus predecesores y por su rival, Pompeyo: hay hombres "divinos" que reciben de los dioses un destino particular, por encima del de los simples mortales. Concepto que se afirmará de manera oficial cuando sea otorgado a Octavio el sobrenombre de Augusto. Augusto, convertido en Gran Pontífice, modificará a su gusto la religión oficial. Reglamentará las tendencias espontáneas de su propia divinización, que se afirmará en todas partes, especialmente entre los poetas, pero también en el pueblo. Se aprovechará para ello la existencia del culto de los lares de las encrucijadas (Lares Compitales), celebrado tradicionalmente por la gente del pueblo. Estos lares, análogos a los del hogar familiar, vieron sumarse a ellos el Genius Augusti; como en cada casa, el Genius, es decir, el "genio" tutelar del amo, recibía un culto al mismo tiempo que los lares domésticos. Augusto aparece de esta manera como el Dominus, el Amo, y ya un ser semidivino a los ojos de las gentes del pueblo que son sus fieles, sin incurrir en el reproche de querer usurpar prerrogativas reales. Pero al mismo tiempo en las provincias nacía una forma más acentuada del culto imperial. Su símbolo es el altar elevado en Lyon y dedicado a la divinidad de Roma y de Augusto; allí los delegados de todas las ciudades galas venían a celebrar cada año un sacrificio solemne que consagraba el lazo religioso que las unía a la vez a la ciudad y al emperador. Por otra parte, este culto espontáneo era tributado al emperador por muchas ciudades provinciales, especialmente en Oriente, donde era tradición considerar a los reyes como dioses vivientes. A la muerte de Augusto, su divinidad fue consagrada por la apoteosis. Se le elevó un templo. Se fundó un colegio de sacerdotes encargados de su culto. Y, después, los emperadores (cuando su memoria no fue "condenada" por el Senado) recibieron honores análogos. La actitud de los primeros emperadores con vistas a su propia divinidad ha variado notablemente. Algunos, como Tiberio y Vespasiano, se reían ostensiblemente de ella. Otros, Calígula, Nerón, Domiciano, profundamente místicos, se rodearon de una leyenda y, cediendo a diversas corrientes religiosas venidas de Oriente (entre las cuales figuraba el mesianismo), intentaron hacerse reconocer como dioses. Con los Antoninos el movimiento se acentúa y cada vez más el emperador es un dios viviente. Finalmente, el emperador es considerado, en el siglo III, como una emanación del Sol o de Júpiter, y existe una teología imperial que se consolida, por ejemplo, en tiempos de Diocleciano. Constantino, incluso después de su conversión al cristianismo, conserva caracteres divinos. Se encuentra un cierto número de restos en las provincias, asociados al culto imperial, por ejemplo, en Cuicul (templo de Venus Madre), Nîmes ("Maison Carrée"), Vienne (templo de Augusto y de Livia), etc.. Ver, Koinón.

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