Con el nombre de Hércules, forma latinizada del griego Heracles tal vez por intermediario etrusco, se relaciona un conjunto de leyendas romanas, sobre todo etiológicas y topográficas, que han sido integradas en el esquema general del "regreso de los dominios de Geriones" (Ver, Heracles). Estas leyendas distan mucho de ser coherentes. El episodio más conocido, que responde a una vulgata de la época de Augusto, es la lucha entre Hércules y Caco. No obstante, es verosímil que la introducción de este episodio, ideado sobre modelos helénicos, no se haya efectuado hasta una época relativamente tardía. La forma primitiva de la leyenda debía de presentar sólo al héroe recibido como huésped por el rey bárbaro Fauno. Este tenía la costumbre de sacrificar a los dioses a todos los extranjeros que se le presentaban; pero al intentar poner la mano sobre Hércules, éste lo mató. Luego prosiguió su camino hacia la Magna Grecia. En la tradición ordinaria, Evandro trata a Hércules con benevolencia y, siguiendo el consejo de su madre Carmenta, que le ha revelado la verdadera naturaleza del héroe, le consagra un altar en la salida del Valle del Circo Máximo, entre el Palatino y el Aventino. Este Evandro (Ver) no sería sino una "helenización" de Fauno. Con la leyenda de Hércules se relaciona también el mito de Bona Dea. Propercio cuenta que, fatigado por su lucha contra Caco, el héroe pidió de beber a Bona Dea (o Fauna), ocupada en la celebración de misterios sagrados en aquellos lugares. Esta prohibió a Hércules el acceso a la fuente sagrada, ya que el rito estaba reservado a las mujeres. Hércules, irritado, las excluyó, a su vez, de su propio santuario (Ver, Recárano). Se atribulan a Hércules grandes trabajos, principalmente la construcción de un dique y una vía de unos ocho estadios de longitud, que separaban el mar del lago Lucrino, en Campania.