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Página 342 - 1322 Palabras 17051 al 17100 de 66095

Palabra   |   Descripción

Citerón

Cadena de montañas que separaba Beocia del Ática y de Megárida, cuya máxima altura alcanza los 1.411 m. Se rendía un culto especial a Dioniso. )o( MITOLOGÍA.- Su nombre debe al servicio hecho por el rey Citerón a Zeus. Fue consagrado a este dios y a las musas. Cercano a la ciudad de Tebas, en las fiestas en honor a Dioniso, llevaban de noche en procesión los objetos sagrados. A él corrían las Ménades o Bacantes entre gritos enloquecidos al dios, agitando el tirso, vara enramada que coronaba una imagen de Dioniso, y batiendo el tímpano o pandero. Hoy se relaciona con el monte Elatea. Ver, Ourea.

Citerón

Joven estimado de Tisífone, la cual temiendo espantarle si se declaraba bajo su verdadera forma, recurrió a una tercera persona. Furiosa de sus desprecios, arrojó una de las serpientes de su cabeza contra el desgraciado joven. La serpiente se le enroscó por el cuerpo y lo despedazó. Después de muerto fue transformado en una montaña que tiene su nombre.

Citerón

Citerón era un rey de Platea, que dio su nombre a la montaña vecina (el Citerón). Fue el predecesor de Asopo (epónimo del río) en el trono de la ciudad. Se cuenta que, durante su reinado, hubo una riña entre Zeus y Hera; ésta no quiso ceder a las caricias de su marido y huyó a Eubea. Zeus, desconcertado, se refugió en Plateas, junto a Citerón. Éste, que era muy juicioso, imaginó la siguiente estratagema: aconsejó a Zeus que modelase una estatua femenina, la envolviese en un gran manto y la colocase en una carreta tirada por bueyes. Hera, al ver a su marido de aquella guisa, preguntó y le respondieron que Zeus (era, por lo menos, el rumor que había hecho correr Citerón) había raptado a Platea, hija de Asopo, para convertirla en su esposa. Inmediatamente acudió Hera, arrancó el manto, y vio que no ocultaba sino una estatua de madera. Echóse a reír y se reconcilió con el dios. En recuerdo de esta aventura, se celebraba en Plateas todos los años una fiesta de la boda de Zeus y Hera (compárese con la leyenda de Alalcomeneo). Hay otras leyendas relacionadas con el nombre de Citerón: se decía que éste era un joven de gran belleza, al que había solicitado Tisífone, una de las Erinias. Al despreciar él su amor, la Furia había transformado uno de sus cabellos en serpiente que, al morderle, le causó la muerte, dando así su nombre a la montaña que antes se llamaba Asterión. También decíase que Citerón y Helicón eran dos hermanos; éste de natural dulce y afable; el otro, violento y brutal. Cíterón había acabado por matar a su padre y arrojar a su hermano desde lo alto de una peña; él se mató de una caída. Se dieron los nombres de Citerón y Helicón a dos montañas vecinas; a la primera, en recuerdo del héroe brutal, por ser la mansión de las Erinias; a la segunda, en recuerdo del héroe benévolo por ser la de las Musas.

Citeronia

Sobrenombre de Hera, debido a su reconcilicación con Zeus, por la intervención de Citerón. El dios tomó también el nombre de Citeronio.

Citerónidas

Sobrenombre de las Ninfas tomado del monte Citerón, que les estaba consagrado.

Citeronio

Sobrenombre de Zeus, tomado del culto que se le daba en el monte Citerón.

Citeros

Río del Peloponeso en la Élide. Pausanias coloca en su nacimiento un templo consagrado a las ninfas Iónidas, y añade que los enfermos que se lavaban en la fuente del templo quedaban perfectamente sanos.

Citharede

Citaredo (cantor griego que interpretaba composiciones acompañado de la cítara. Solían interpretar sus cantos ataviados ….).

Citharist

Citaredo (cantor griego que interpretaba composiciones acompañado de la cítara. Solían interpretar sus cantos ataviados ….).

Citharode

Citaredo (cantor griego que interpretaba composiciones acompañado de la cítara. Solían interpretar sus cantos ataviados ….).

Citharoedi

Citaredo (cantor griego que interpretaba composiciones acompañado de la cítara. Solían interpretar sus cantos ataviados ….).

Citinio

Ciudad griega de Dóride. Era una de las ciudades de la llamada Tetrápolis de la Dóride, que pasaba por ser la patria primitiva de los dorios, junto con Pindo, Beo y Eríneo, en una zona situada en medio de la Lócride Ozolia. Según Andrón de Halicarnaso, los fundadores de estas ciudades procedían de una zona que se llamaba tambien Dóride, en Tesalia, y que se denominaba tambien Histeótide. Es citada por Tucídides en el marco de la Primera Guerra del Peloponeso: hacia el año 458 ó 457 a.C., los focenses atacaron las ciudades de Beo, Erineo y Citinio de Dóride. Los lacedemonios acudieron en su defensa, con tropas comandadas por Nicomedes y obligaron a los focenses a retirarse.

Citio

Cetius (monte del Noricum, que se extendía por la frontera de Pannonia y en la orilla derecha del Danubio).

Citio

o Citión o Citium o Kition o Kittim. Ciudad de Chipre, localizada en la costa sureste de la isla. Su status en la historia es el de un puerto importante. Fue fundada por los fenicios. El nombre bíblico, Kittim, aunque deriva de Citium, fue de hecho usado en términos bastantes generales para Chipre en su conjunto. Como la mayor parte de las ciudades chipriotas, Citio perteneció al Imperio persa aqueménida. En el año 450 a.C., el general ateniense Cimón murió en el mar defendiendo la ciudad de Citio en una gran batalla contra los persas. En su lecho de muerte instó a sus generales a que ocultaran su muerte tanto a sus aliados como a los persas. La cita "Incluso en la muerte fue victorioso" se refiere a Cimón. Una estatua de Cimón el ateniense se alza orgullosamente en el frente litoral de la ciudad moderna. Patria de Zenón el Estoico. Hoy, Lárnaca, distrito de Lárnaca, Chipre.

Citión

Citio (ciudad de Chipre, localizada en la costa sureste de la isla. Su status en la historia es el de un ….).

Citisoro

Citoro (hijo de Frixo y Calcíope, que dio su nombre a una ciudad y a una montaña de la Galacia. Este país estaba cubierto de boj. En otras versiones se ….).

Citium

Citio (ciudad de Chipre, localizada en la costa sureste de la isla. Su status en la historia es el de un ….).

CITNOS

o Kythnos. Pequeña isla griega de las islas Cícladas occidentales, localizada en aguas del mar Egeo entre las islas de Ceos y Sérifos. Está a 56 millas náuticas del Pireo y a unos 40 km al sureste del cabo Sunión, el extremo más meridional del Ática. Citnos tiene unos 100 km2 y un litoral de unos 100 km. Antiguamente se llamaba Diyopis. Citnos es muy probablemente la más antigua isla poblada de las islas Cícladas. Hay asentamientos mesolíticos del (10.000-8.000 a.C.) en la costa noreste. El sitio cerca del pueblo está situado en la costa, y grandes porciones han sido erosionadas por el mar. Las excavaciones de 1.996 hallaron esqueletos humanos intactos, junto con artefactos de piedra y parte del pavimento del suelo, que indican un largo asentamiento en el tiempo, probablemente de cazadores-recolectores. Hallazgos del III milenio a.C., del primer período cicládico en Skouries, cerca del pico más alto de la isla, el monte Profitis Elias, sugiere que Citnos era proveedora de materiales en bruto de metalurgía a las otras islas durante la Edad del Bronce. Restos de lugares de fundido de cobre y minas de cobre a cielo abierto fueron investigadas en 1984-1985. Los primeros habitantes de la isla conocidos por los historiadores fueron los carios, una tribu prehelénica probablemente aliada con los minoicos o quizá bajo su dominio. Finalmente fueron forzados por la invasion de las tribus a trasladarse y asentarse en Asia Menor. Heródoto dice que los miembros de otra tribu prehelénica, los dríopes, cuyo origen se encontraba en el continente griego cerca del Parnaso, tuvieron que emigrar a lugares como Hermíone, Estira (en la isla de Eubea), Ásine y también a Citnos. Esta tribu probablemente dio nombre a una de las dos principales poblaciones, Driopis o Driopida. Algunas fuentes dicen que la isla tomó el nombre del rey Citnos de los dríopes; otras sugieren que es más una figura mítica que histórica. Los dríopes se trasladaron bajo la presión de los jonios, que emigraron al continente griego cuando las tribus dorias se desplazaron desde el norte. Un sitio heleno en Vryokastro, encima de la bahía de Episkopi, en la parte noroeste de la isla, fue parcialmente excavado a mediados de siglo XX, proporcionando planos de suelos de casas y un santuario, así como unos pocos objetos. En diciembre de 2.002, se anunció un espectacular descubrimiento en el sitio: un sancta sanctorum (adyton) de un templo fue hallado intacto. Unos 1.400 objetos, incluyendo preciosas joyas y artefactos de oro, plata y bronce, figurillas de terracota y vasos pintados fueron encontrados, en lo que los arqueólogos han determinado era un templo de 2.700 años dedicado a Hera o Afrodita. La mayoría de los objetos encontrados datan de los siglos VII al lV a.C.. El sitio de Vryokastro estuvo deshabitado hasta época romana. En esta época las islas Cícladas sufrieron la depredación de los piratas y, quizás por esta razón, los principlaes asentamientos se movieron al interior y a lugares más defendibles. Restos de otro antiguo asentamiento, con extensas murallas de piedra, pudo haber estado en el extremo norte del cabo. Este sitio, llamado Kastro, era la capital de la isla desde la época de Cristo, durante la época imperio bizantino hasta los tiempos de los francos. Este sitio era inexpugnable: tres de sus lados eran escarpados y caían 150 m sobre el mar. Al cuarto lado se llegaba por una estrecha senda que estaba bloqueada por un gran muro, partes del cual aún existen, junto con muros que delinean cientos de casas. Sin embargo hay evidencias de que la ciudad fue destruida y reconstruida varias veces. La población fluctuó dramáticamente durante este período y la isla fue diezmada debido a los merodeadores y a las plagas. Sólo raramente la isla es mencionada por los autores antiguos. En la batalla de Salamina (480 a.C.), Heródoto informa que Citnos contribuyó con una trirreme y un pentecóntero, y su contribución es conmemorada en la base de un trípode de oro en Delfos. No participó en las operaciones de Artemisio. Después de la guerra del Peloponeso se convirtió en aliada de Atenas junto con otras islas. Fue tributaria de Atenas en la confederación de Delos. Muchas fuentes repiten que Aristóteles elogió al gobierno de Citnos en su Constitución de Citnos. Es difícil determinar qué fue exactamente lo que escribió, dado que todos sus escritos sobre las constituciones de las 158 ciudades-estado se han perdido, excepto la de Atenas. En la guerra entre Macedonia y Roma en 200 a.C. fue ocupada por una guarnición macedonia y fue asediada por Átalo I de Pérgamo y por los rodios, pero no la pudieron ocupar. Después de la muerte del emperador Nerón un falso Nerón apareció en esta isla y reunió a muchos adeptos, pero permaneció poco tiempo. La isla continuó en manos de Roma y Bizancio. La isla era conocida principalmente por sus excelentes quesos. La antigua ciudad, llamada ahora Hebraeokastron, está en ruinas y se pueden ver las murallas.

Cito

"el Hueco". Hijo de Himalia, ninfa de Rodas, y Zeus. Ver, Himalia.

Citoro

Monte de Paflagonia, cercano a la costa del Ponto Euxino, al este de Bitinia. Célebre por sus extensos bosques de boj, de cuya madera se hacían peines.

Citoro

o Citisoro o Clindo. Hijo de Frixo y Calcíope, que dio su nombre a una ciudad y a una montaña de la Galacia. Este país estaba cubierto de boj. En otras versiones se habla de Citisoro como hijo de Frixo, que tuvo de una hija del rey Eetes, a la que se le da el nombre de Calcíope o Yofasa. Nieto de Atamante por su padre. Sus hermanos son Argo, Melas y Frontis. Cuando regresó a su casa para recoger la herencia, llegó a su morada, en Alo, Tesalia, liberó a su abuelo, al que se disponían a sacrificar a Zeus y lo repuso en el trono, lo que le valió la cólera del "padre de los dioses". En cada generación, el primogénito de sus descendientes no podía entrar en el Pritaneo (edificio del fuego sagrado). Si lo hacía era sacrificado.

Citoro

o Cytorus. Ciudad griega de Paflagonia en la costa meridional del Mar Negro, mencionada por Homero en el Catálogo de los troyanos de la Ilíada, donde formaba parte de los territorios del país de los énetos gobernados por Pilémenes. Estrabón, que la ubica al este del río Partenio, menciona que era el puerto comercial de Sinope, que pertenecía a la región de Amastriane y que en torno suyo se producía boj de buena calidad. Añade que la ciudad de Citoro, junto a las de Sésamo, Cromne y Tieo se habían unido en sinecismo para formar la ciudad de Amastris, fundada en el año 300 a.C., aunque Tieo se separó del sinecismo poco después. Hoy, Gideros, a 12 km al oeste de la ciudad de Cide, provincia de Kastamonu, Turquía. )o( MITOLOGÍA.- En la mitología griega su nombre procedía de Citoro, un hijo de Frixo. Es citada por Apolonio de Rodas entre las ciudades que costearon el viaje de los argonautas a la Cólquide.

Citra

Del lado de acá: ej. citramontano. Ver, Cis, Citerior.

Citrio

Quito (colonia griega de Jonia. Estaba en la parte continental de Jonia, en las proximidades de Clazomene. Aristóteles menciona las disensiones que ….).

Citro

Enano que, según la mitología escandinava, construyó el martillo del dios Tor y el anillo mágico de Odín.

Ciudad de Marte

Roma, porque Rómulo y Remo eran tenidos por hijos de Marte.

Ciudad griega

Generalmente, la ciudad griega estaba formada por agrupación de aldeas próximas (sinecismo), y constituía el mayor conjunto urbano del área, pero no era su potencial demográfico el que definía su status, ni tampoco sus funciones de defensa, sanidad, belleza o "bondad" de convivencia, tal como sostenía Aristóteles, ni siquiera sus edificios públicos o privados, sino, como la define Pausanias, es aquélla en la que hay instituciones políticas: asambleas, consejos, magistraturas. Naturalmente, esta definición de "ciudad" se aproxima a la de "polis", pero no debe confundirse con ella, puesto que ésta es más bien el sistema que organiza la vida de la comunidad y mediante el cual se regulan los derechos y deberes de los ciudadanos. Otra diferencia básica es que la "polis" está constituida por el conjunto de ciudadanos, privilegiados y no privilegiados, con independencia de su residencia rural o urbana, mientras que en la ciudad residen también no ciudadanos (junto con mujeres, niños, extranjeros y esclavos), que no participan de la vida política. Finalmente, la "polis" incluye tanto la ciudad (o "asty") como su territorio circundante (o "chora"), en el que se ubican las aldeas. Por tanto, sin reducir el concepto a su noción abstracta, probablemente posterior, la "polis" representa el ámbito más amplio de organización, que llegaría a identificarse con "Estado". La ciudad es tan sólo el núcleo urbano principal dentro de un territorio de aldeas, en las que también viven ciudadanos de la "polis". En la "polis" ateniense, la participación de los ciudadanos "rurales" del Ática fue decisiva en algunas ocasiones; en la "polis" espartana, ciudadanos y no ciudadanos viven dispersos en aldeas sin un núcleo urbano importante comparable al de Atenas. En todos los casos, sin embargo, la ciudad era el centro político y religioso de la "polis". En ella residían las familias "nobles" y, en su caso, las de la realeza. El área urbana se configura cuando el núcleo habitado se distribuye en "espacios" con funciones claramente diferenciadas: económico, en torno al "ágora", que en origen sería un lugar de reunión de los campesinos y después el mercado urbano; religioso, en torno al templo de la divinidad poliada, situado generalmente en la "acrópolis" dominando el conjunto urbano; público, reservado al principio a la residencia del rey y después a edificios institucionales como el pritaneo o el bouleuterion, donde se reúnen asambleas o consejos; en fin, privado, en el que se ubican las viviendas de los particulares, ciudadanos y no ciudadanos o extranjeros residentes en la ciudad. La "chora" o territorio controlado desde ésta formaba una unidad territorial sin la cual no podría existir la "polis". Pero la extensión de este territorio fue muy distinta en cada caso según el número de comunidades por área o región. Así la "polis" de Esparta, que llegó a anexionarse gran parte del Peloponeso (Laconia, Mesenia, Arcadia) constituyó un auténtico "imperio" a sus expensas. Del mismo modo la "chora" de Atenas incluía toda la región de Ática. Pero las ciudades del Istmo (Corinto, Mégara, Sición), por ejemplo, tuvieron que disputarse un territorio mucho más pequeño, máxime teniendo en cuenta que entre ellas no existían barreras naturales; e incluso, en la pequeña isla de Ceos, al sudeste del Ática, hubo cuatro comunidades. Esta diversidad regional indica que la extensión del territorio no fue un condicionamiento para la configuración de un estado o "polis" en Grecia, aunque naturalmente las "poleis" que controlaban una "chora" mayor experimentaron un fuerte desarrollo, pero no a la inversa, como lo prueban los casos de Corinto o la pequeña isla de Egina, enfrente de las costas del Ática, la primera ciudad que acuñó moneda "propia" en el mundo griego. Puesto que el territorio, grande o pequeño, constituía la base económica primordial de la "polis", debía ser defendido, especialmente en sus confines. A menudo en estas zonas limítrofes se erigían santuarios a la divinidad poliada como símbolo de la pertenencia indiscutible de esta parte de la "chora" a la "polis" en cuestión.

Ciudad hispana

El régimen jurídico de las ciudades hispanas en la época de la romanización, es descrito por Plinio en su "Historia Natural". )o()o( La anexión )o( Suponía la aniquilación política total. Las ciudades estipendiarias, la mayoría tomadas por la fuerza, fueron las más numerosas. Aunque gozaban de autonomía interior, estaban sometidas al pretor, tenían la obligación de facilitar tropas y pagar un tributo anual (estipendio). )o()o( Ciudades inmunes )o( Algunas ciudades indígenas, sometidas sin dificultad por Roma, disfrutaron de autonomía, sin quedar bajo la autoridad del gobernador, aunque la mayoría pagaba impuestos. Si por un privilegio especial estaban exentas de pagos, eran ciudades inmunes. )o()o( La Federación )o( Roma firmaba un tratado federal (foedus), con los pueblos sometidos, generalmente extranjeros (peregrini). Conservaban todos sus derechos, pero debían prestar auxilio a Roma y facilitarle víveres. Estaban exentas de impuestos y podían acuñar moneda. )o()o( Las Colonias )o( Eran establecimientos de ciudadanos romanos en lugares de importancia estratégica. Había dos modalidades: a) Las colonias "romanas" que estaban formadas por ciudadanos con todos los derechos (optimo iure); b) Las colonias "latinas" que estaban sometidas al derecho latino por el que sus ciudadanos gozaban del derecho privado (ius comercii, ius connubii). En el curso de la romanización, muchas ciudades indígenas se convirtieron en ciudades latinas o romanas, de modo que fue desapareciendo el régimen político-administrativo de la Hispanis prerromana. En la época de Augusto, existían en la Bética diez ciudades indígenas convertidas en ciudades romanas y veintisiete se regían por el derecho latino. )o()o( Las ciudades "libres" )o( Tenían gobierno propio y estaban exentas de impuestos, si bien debían proporcionar soldados y víveres a la metrópoli.

Ciudad romana

La ciudad romana es heredera directa de la griega, pero tuvo un desarrollo gradual e ininterrumpido durante todo el imperio. Inicialmente tenían un desarrollo orgánico, resultado de ir añadiendo casas al núcleo original. La ciudad romana por antonomasia es Roma, la Urbs (o Urbe). La ciudad, que alcanzó casi el millón de habitantes durante el Imperio, tiene un plano de este tipo. Sin embargo, los romanos fundaron multitud de colonias en las tierras que dominaron y ahí apareció otro tipo de urbanismo. Tiene un plano ortogonal, lugares públicos donde se reúne el pueblo para tomar las decisiones políticas y en donde divertirse, templos y palacios. Si el plano es cuadrangular no todas las calles son iguales: hay dos calles principales mucho más anchas y que cruzan la ciudad de parte a parte: el cardo con dirección norte-sur, y el decurnano, con dirección este-oeste. El resto de las calles son más estrechas y se inscriben dentro de una de las manzanas en que se divide el rectángulo. Claro que ésta es la disposición de las ciudades nuevas, frecuentemente de origen militar. La expansión de Roma se tradujo en la fundación de colonias en los territorios conquistados, en los que se fundaba una nueva ciudad o civitas. Más adelante, cuando ya dominaba extensos territorios, los romanos fundaron más ciudades por razones comerciales, defensivas o, simplemente, para asentar poblaciones. Son de planta romana Florencia y Turín en la Italia actual, Córdoba, Mérida, León, Zaragoza, en la península Ibérica, Constantinopla, Verona, Lutecia (hoy, París), Narbona, Timgad, Tingis (hoy, Tánger), en otros lugares. El caso de Florencia es muy interesante porque el casco antiguo, de planta netamente rectangular, con su cardo y decumano bien definidos, se encuentra muy bien conservado y contrasta nítidamente con los desarrollos urbanos de la Edad Media, con sus calles radiales y plano más desordenado alrededor de dicho casco central. Además de la herencia griega, la ciudad romana desarrolla su propia morfología. Los romanos tratarán de hacer del entorno urbano un lugar digno para vivir, por lo que son necesarios el alcantarillado, la traída de aguas (acueductos), las fuentes, los puentes, las termas, los baños, el pavimento, el servicio de incendios y de policía, los mercados y todo aquello que es necesario para que viva la gente lejos del campo y con todos los refinamientos posibles para mejorar la salud pública. Había edificios públicos para el gobierno, el culto y la diversión: los palacios, templos, foros, basílicas, teatros, anfiteatros, circos, mercados, baños, etc.; todos ellos construidos de nueva planta. Además, había motivos de adorno y conmemoración como las columnas y los arcos de triunfo. De lo que en principio carecieron estas ciudades fue de muralla, ya que el poderío del Imperio servía para disuadir los intentos de atacar los núcleos urbanos. No fue hasta que comenzaron las invasiones germánicas, en el siglo III, que las ciudades se amurallaron, se colmataron y la calidad de la vida urbana descendió. Esto fue un golpe mortal para una civilización urbana como la romana. Las ciudades se convirtieron en lugares congestionados y poco saludables, y que en épocas de peligro no podían proporcionar a sus habitantes los productos básicos; así que los señores hacendados comenzaron a construir casas en el campo, las villas romanas, que se procuraban todo lo que necesitaban y se defendían a sí mismas. Es el comienzo de la Edad Media: la sociedad se ruraliza y la economía se feudaliza. )o()o( RITOS FUNDACIONALES )o( La tradición romana antigua establecía una serie de ritos para la fundación de colonias o nuevas ciudades, ritos que tenían unas raíces muy antiguas. Elegido un lugar, los augures indagaban si el territorio era adecuado mediante el estudio del vuelo de los pájaros y examinado las entrañas de animales cazados en las proximidades. Vitrubio explica la razón científica de estos actos; para la fundación de ciudades debe examinarse el hígado y los pulmones de varios animales y,... si los tiene sanos, buenas serán las aguas y los aires del lugar. Una vez terminados satisfactoriamente estos preliminares, en el centro de lo sería la ciudad, se colocaba una arqueta con tierra traída de la ciudad de origen, lo que simbolizaba la traída también de sus dioses, y sobre ella se edificaba un altar. Los dioses antiguos eran territoriales, es decir, tenían autoridad sobre un territorio y no fuera de él. Muy probablemente se debiera a que, en su origen, eran dioses los espíritus de hombres notables de esa tierra. Los naturales de otras tierras que creaban colonias querían mantener a sus dioses y mediante la ficción de traer la tierra traían también el poder de sus dioses ancestrales. El perímetro de la ciudad se marcaba roturando un surco por donde se habría de construir la cerca o muralla, con un arado arrastrado por una yunta de reses blancas que nunca antes hubieran conocido el yugo. Por la parte exterior de la cerca un macho y por la parte interior, una hembra, simbolizando respectivamente la guerra y el hogar. El surco resultante era inviolable, como símbolo de lo que deberían ser las murallas: inviolables, ésa es la razón por la que Rómulo mató a Remo cuando éste saltó sobre el surco. También hacía falta dejar unas entradas y ello se hacía levantando el arado en las puertas, y de ahí viene la palabra puerta, de portare, llevar levantado, el arado. El recinto así fijado se llamaba pomerio.

Ciudad rosa

Petra (la "ciudad rosa", la "rosa del desierto" o "imperio de las rocas". Ciudad de Oriente Próximo, situada en el oeste de la actual Jordania, a 80 km al sur del mar Muerto y en ….).

Ciudadanía griega

La ciudadanía significaba la pertenencia a una polis, la participación en sus actividades religiosas y políticas y la aceptación de sus leyes; también se relacionaba con el derecho a poseer tierra. Normalmente se heredaba del padre, aunque en Atenas desde el año 451/450 a.C. ambos progenitores tenían que ser ciudadanos. En las oligarquías el derecho a una ciudadanía política plena podía verse restringido además por otras calificaciones de renta o familia dando origen a la existencia de ciudadanos de rango inferior. Durante los siglos VI y V a.C. se velaba cuidadosamente por la ciudadanía. Se aceptaba siguiendo un procedimiento formal, se supervisaban regularmente las listas de ciudadanos y la ciudadanía se concedía pocas veces a extranjeros, aunque los atenienses hicieron concesiones en bloque en circunstancias especiales a los plateos (428/427), los samios (405) y los "libertadores" (401/400). Pero en el siglo IV la tendencia a otorgar la ciudadanía honoraria por razones políticas se incrementó y en el período helenístico era un medio normal para recompensar o atraer la acción de benefactores de la ciudad. Ver, Estructura social griega, Ilotas.

Ciudadanía romana

Los habitantes de Roma podían tener diferentes derechos (iura), tanto públicos "iura pública", como privados, "iura privata". Podía ser un derecho completo, "optimo iure" o disminuido, derecho latino "ius Latii". La ciudadanía romana conllevaba toda una serie de derechos y privilegios, incluido el derecho al voto (suffragium), el derecho a establecer contratos vinculantes legalmente (commercium) y la capacidad para contraer un matrimonio legal (connubium). También implicaba el correspondiente conjunto de obligaciones, principalmente el pago de impuestos y el servicio militar. Sin embargo, la ciudadanía era flexible y no significaba lo mismo de forma automática para todos los ciudadanos. Era posible tener una ciudadanía parcial, por ejemplo la "ciudadanía sin voto" (Ver, Municipium), y los no ciudadanos podían ostentar alguno de sus privilegios. Por ejemplo, los latinos tenían derechos de commercium, connubium y un derecho al voto limitado. La extensión de los privilegios ciudadanos también dependía de la riqueza y del rango (Ver, Censo, Proletarios). La ciudadanía se podía obtener de diferentes maneras, la más obvia era por herencia de un padre ciudadano que había contraído un matrimonio legal. Pero la ciudadanía romana nunca estuvo confinada de un modo exclusivo a los ciudadanos de nacimiento y desde los primeros tiempos Roma había abierto sus puertas a los extranjeros. Los latinos podían hacerse romanos por el mero hecho de pasar a residir en Roma y los esclavos se convertían en ciudadanos de modo automático cuando se les manumitía. La ciudadanía también se podía otorgar a extranjeros (individuos o grupos) como recompensa por los servicios prestados y bajo el Imperio la obtención de la ciudadanía llegó a ser automática para los hombres que completaran su servicio en las tropas de auxilia. En algunas ocasiones se otorgó una ciudadanía completa o parcial a los pueblos de Italia conquistados, y tras la Guerra Social, la totalidad de Italia la recibió. Durante el principado los emperadores otorgaban la ciudadanía para favorecer a particulares, ciudades y en algunas ocasiones a provincias enteras, proceso que culminó el año 212 cuando Caracalla otorgó la ciudadanía a todos los habitantes libres del Imperio. Ver, Clases sociales.

Ciudadano griego

El elemento clave de la configuración social griega son los "politai" o ciudadanos, lo que hace de la "polis" la organización política por excelencia. En cierto modo, en el mundo griego no hay ciudad sino ciudadanos: atenienses, megarenses, corintios, espartanos, tebanos, etc. Pero éste es un concepto de status, dado que en las respectivas ciudades había también una población no ciudadana y, en algunos casos, sometida, por no hablar de los esclavos. Niños, mujeres y extranjeros residentes fueron sistemáticamente excluidos de la ciudadanía. Al principio, en la fase de "formación" de la "polis", el requisito de acceso a la ciudadanía fue la posesión de tierras en la "chora" correspondiente, pero después ésta se abrió a grupos no propietarios de tierras. No hay una norma general, pero dos tendencias opuestas son notorias. En general hubo una mayor apertura de acceso a la ciudadanía en las "poleis" con regímenes políticos más abiertos, como los democráticos, y, por el contrarío, ésta fue cada vez menor en los más cerrados, como los oligárquicos, aunque también es cierto que los regímenes tiránicos, entre ambos, favorecieron la ampliación del cuerpo "político", propiamente dicho. De todos modos, dentro incluso del marco de la ciudadanía había una clara diferencia entre los ciudadanos "pasivos", que como tales controlaban la vida económica, social y política de la comunidad, y los "activos", aquellos que intervenían directamente en la gestión del estado ocupando cargos o magistraturas, lo que en la actualidad sin demasiado rigor se denomina "clase política", ya que en Grecia ésta era más amplia en términos relativos y, en principio, abierta a todos los ciudadanos, si bien algunos grupos privilegiados (los mejores: "aristoi") tuvieron durante algún tiempo mayores posibilidades de controlar estos puestos. Pero todos los ciudadanos se regían por las mismas leyes, que ellos mismos elaboraban. Sin embargo, no todos los ciudadanos tuvieron siempre los mismos derechos políticos excepto el de pertenencia a la Asamblea; había exclusiones por razones censitarias o de experiencia para el desempeño de determinados puestos de responsabilidad política. Ver, Ilotas.

Ciudadano romano

Era considerado como tal, el que había nacido de legítimo matrimonio, hijo de ciudadano romano, con residencia en el ager romanus. El acceso a la ciudadanía se conseguía principalmente a través de los municipios y colonias y fue la aspiración máxima de todos los habitantes del Imperio. Los derechos de los ciudadanos se clasificaban en dos grandes grupos: a) Los derechos privados o restringidos: ius comercium (derecho a comprar y vender); ius connubium (derecho a casarse con ciudadanos romanos); ius provocationis (derecho a apelar ante el pueblo contra los fallos de los magistrados), b) Los derechos públicos: ius sufragii (derecho a votar); ius honorum (derecho a ser elegido magistrado)

Ciudadela

Fortaleza que domina una plaza o ciudad.

CIUPERCENI

Asentamiento romano de la Dacia Malvensis, el primero del limes Transalutanus. Hoy, Ciuperceni, provincia de Muntenia, distrito de Teleorman, Rumanía.

Cius

Cíos (población de Escitia Menor).

Cius

Cíos (ciudad de Bitinia, en la costa meridional de la Propóntide, al noreste de Mirlea, en el golfo de Cíos (Cianus Sinus), situada en la desembocadura del río que ….).

Cives

o Municeps. En las estructuras socioeconómicas romanas de los siglos I y II, el carácter de cives o municeps, ciudadano de pleno derecho en las colonias o municipios, proporcionaba una serie de privilegios, de los que no gozaban los incolae, habitantes libres sin derechos políticos. Sólo los primeros formaban parte de las asambleas ciudadanas y eran beneficiarios de los juegos, espectáculos y donaciones en dinero o en especie. Esta población podía residir en la ciudad (la plebs urbana) o en el territorium o medio rústico que dependía de ella, la plebs rustica. Se conocen mal las particularidades de este sector social. Ver, Civis.

Cividade de Terroso

Villa Euracini (asentamiento romano del norte de Portugal).

Civil

Civilis, Gayo Julio ((siglo I). Jefe bátavo que fue instigado por Primo, Antonio a rebelarse contra Vitelio. Aprovechando la debilidad de los efectivos romanos, se ….).

Civilis

o Civil, Gayo Julio (Caius Iulius Civilis) (siglo I). Jefe bátavo que fue instigado por Primo, Antonio a rebelarse contra Vitelio. Aprovechando la debilidad de los efectivos romanos, se rebeló contra Roma con el apoyo de otras tribus galas. Durante el invierno del 69-70 extendió la rebelión y atrajo a los pueblos galos de los tréveros y lingones a una alianza con él y capturó las bases romanas de Novaesium y Castra Vetera (hoy, Xanten). Tras atraerse las simpatías de los germanos libres de la orilla derecha del Rhin, unidos al rebelde, proclamaron un "Imperio de las Galias". Pero la heterogénea coalición de bátavos, galos y germanos significaría un elemento de desunión. En Reims, la asamblea de ciudades galas decidió permanecer fiel al Imperio romano. Muciano envió a la zona, con ocho legiones, a Petilio Cerialis, que, con una hábil mezcla de energía y espíritu conciliador, deshizo finalmente la coalición, obligando a Civilis a huir al otro lado del Rhin. Tras algunas luchas posteriores, fue capturado y probablemente ejecutado. Ver, Clásico, Julio.

Civilización

)o()o( Acción y efecto de civilizar. )o()o( Conjunto de manifestaciones culturales, artísticas e ideológicas que caracterizan el estado social de un pueblo, de una raza, de una época. El concepto histórico de civilización desafía abiertamente las afirmaciones bíblicas según las cuales Yaveh habría creado al hombre con su mente desarrollada por completo y poseyendo un lenguaje formado. Ya se sabe que, en los albores de la especie humana, el hombre carecía de lenguaje y sus nociones de la realidad eran muy elementales. Cada avance en el conocimiento aportó también un enriquecimiento en la mente humana y repercutió también en la evolución de la especie. La civilización no es solamente el conjunto de progresos morales científicos y artísticos, sino también la mejora de las condiciones materiales en la vida social de los pueblos y en particular de los individuos.

Civilización

y Cultura (diferencias). Ver, Prehistoria-Protohistoria-Historia.

Civilización cretense

Civilización Minoica ((2.800-1.450 a.C.). Sobre la cultura neolítica y sin aparente solución de continuidad se implantó en Creta la llamada ….).

Civilización micénica

(1.700-ca.1.200 a.C.). )o()o( LA ANTÍTESIS CRETA/MICENAS )o( Hay una acusada tendencia a reducir la historia del mundo griego antiguo al análisis de antítesis sucesivas: cretenses frente a micénicos, aqueos y dorios, dorios y jonios, griegos y persas, en fin, Esparta contra Atenas. La primera de éstas opone dos modelos de civilización: minoica y micénica. No obstante, existe entre ellas tantas analogías como diferencias. Ambas se definen como organizaciones palaciales en las que la actividad comercial ocupa un lugar destacado en sus respectivas economías; la realeza es la institución política que gobierna estas primitivas comunidades; ambas adoptaron finalmente el mismo sistema de escritura y, además, la talasocracia micénica acabaría desplazando a la cretense. Sin embargo, se aprecian diferencias notables a la hora de definir estos elementos institucionales, sociales e ideológicos. El rey micenico parece haber conseguido imponer su autoridad por la fuerza, es o ha sido un jefe militar y la guerra es un motivo frecuente en la iconografía del período, además de las armas de diversos tipos halladas. Por otra parte, la estructura palacial ya no agota la vida urbana, sino que el palacio se ha convertido en una auténtica ciudad-fortaleza que se opone a la ""aldea"", donde reside una fracción de la nobleza. Desde luego no hay duda de que se trata de una sociedad en la que la estructura patriarcal es dominante y el poder se ejerce de forma autoritaria; no se trata tampoco de una sociedad ""pacífica"", sino que se da culto a la fuerza como se puede deducir de las representaciones en vasos, frescos, objetos decorativos o estructuras arquitectónicas a menudo sobre lienzos ciclópeos. Finalmente, el culto religioso se centra en deidades masculinas y, si los cretenses controlaron parte del comercio marítimo, los micénicos habrían llegado a constituir un ""auténtico"" imperio. )o()o( PERIODIZACIÓN )o( La última fase del Bronce egeo en la Península, el Heládico Reciente (I, II, III), aproximadamente desde el 1.700 al 1.200, esto es del HM III al HR III b, se corresponde con el desarrollo de la civilización micénica, por lo que a menudo se habla de ""Micénico"" en vez de ""Heládico"" con idénticas divisiones en subperíodos o fases correspondientes. En este sentido, se suele distinguir también entre un período creto-micénico que abarcaría del 1.650 a ca. 1.400 y otro exclusivamente micénico que concluiría a finales del siglo XIII a.C. En consecuencia, la fase ""c"" del HR III no sería ya micénica, sino postmicénica. Pero como la delimitación clara entre estas fases no siempre es clara en términos tipológicos, se puede simplificar la periodización micénica de forma que, aun siendo aproximada desde el punto de vista cronológico, permita situar fácilmente los hechos o acontecimientos del final del período: )o( Micénico III a (4.400-ca. finales del siglo XIV) )o( Micénico III b (1.300-ca. finales del siglo XIII) )o( (Postmicénico III c (4.200-ca. mediados del siglo XI) )o( Por tanto, la destrucción del palacio micénico de Pilos en 1.235 ocurrió entre el HR III b y III c, mientras que el de Micenas, en 1.200, al comienzo del III c. Además hay que tener en cuenta que esta periodización y las cronologías correspondientes se basan principalmente en los acontecimientos egipcios contemporáneos. )o( La escritura: el ""Lineal B"". Ver, Escritura silábica. )o()o( ELEMENTOS DE ARQUEOLOGÍA MICÉNICA )o( Aunque las tablillas son de hecho un testimonio de naturaleza arqueológica, se suele distinguir entre restos escritos y cultura material propiamente dicha. En este sentido, se puede entender la separación usual, difícilmente admisible en términos históricos, entre la ""sociedad"" y el ""mundo"" micénicos. Aquélla se conoce básicamente a traves de los documentos, éste, en cambio, a partir de los restos monumentales (palacios, tumbas, santuarios), cerámicas (vasos, platos, jarros) y objetos de metal (discos, armas, utensilios domésticos) así como artículos suntuarios (collares, brazaletes, joyas) o de uso común. )o()o( PALACIOS )o( Las características formales del palacio micénico difieren ostensiblemente de las de su predecesor minoico. Aparte de su preferente emplazamiento en colinas, que refuerza de forma natural sus posibilidades de defensa, los palacios micénicos se rodean de una muralla que en Micenas y Tirinto es de enorme grosor, de hasta 6 ms de profundidad. Pero la principal diferencia se observa en la planta, dominada por un gran patio central o ""mégaron"" ya existente en los minoicos, pero sin constituir el centro de la estructura arquitéctonica. En este patio columnado se ha creído ver el precedente del templo griego clásico. Sin embargo, el palacio micénico es más ""oscuro"" que el minoico y con ventanas estrechas en las estancias auxiliares, donde residían no sólo los miembros de la familia real, sino también el personal civil y militar del palacio, artesanos incluidos. Es posible incluso que el palacio, así concebido, sirviera de refugio a la población extra-muros (campesinos, pastores, comerciantes) en momentos de emergencia. Por otra parte, el que aparezcan fortificados no debe entenderse como un elemento propio, originario, de la arquitectura micénica, ya que, si bien esta estructura palacial existe en Grecia peninsular desde al menos mediados del siglo XV a.C., la muralla no parece haberse construido hasta mediados del XIII, es decir, pocas décadas antes de su destrucción. Este dato cuestiona asimismo la pretendida rivalidad, en todo caso tardía, entre ""reinos"" o ""reyes"" independientes. Pero finalmente todos los grandes palacios micénicos conocidos, cinco en total, ubicados en cuatro regiones diferentes (el de Cnossos, en la isla de Creta; el de Pilos, en Mesenia; los de Micenas y Tirinto, en la Argólida, y el de Tebas, en Beocia) fueron destruidos también en fechas diferentes: 1.375 (Cnossos), 1.320 (Tebas), 1.235 (Pilos), ca.1.200 (Micenas y Tirinto). )o()o( TUMBAS )o( Las tumbas de cúpula o ""tholoi"" pasan por ser también características de la arquitectura micénica, cuando en realidad lo que las distingue de las minoicas es su monumentalidad. El ""tholos"" consta de dos elementos: un pasillo o ""dromos"", por el que se accede a una cámara. Esta tiene forma semicircular sostenida por una falsa bóveda, formada por aproximación de sucesivas hiladas de piedras. Al exterior el conjunto aparece como una estructura tumular recubierta de tierra. El ejemplar más conocido e impresionante de este tipo es la llamada Tumba de Agamenón en Micenas, con junto conocido también como Tesoro de Atreo siguiendo la denominación de Pausanias. La factura adintelada de la puerta, coronada con una estructura triangular característica, se repite en la célebre Puerta de los Leones, situada en la parte occidental de la muralla que rodea al palacio de Micenas, y en Orcómenos, en Beocia, donde hay una estructura muy similar. Pero además de estas tumbas monumentales los arqueólogos han cifrado su estudio en las llamadas ""tumbas de fosa"" micénicas, que presentan variaciones notables, según las épocas y regiones. Se acostumbra a dividir este tipo de tumbas en dos grupos: las llamadas del ""Círculo A"", descubiertas por Schliemann a finales del siglo pasado, y las del ""Círculo B"", excavadas en campañas posteriores. En efecto, ya H. Schliemann en la campaña de excavaciones de 1.874 en Micenas descubrió ""por error"", siguiendo el texto de Pausanias, sólo 5 de las 6 tumbas existentes en la acrópolis. No obstante, se trata de tumbas ""reales"" excavadas hasta unos 3 metros de profundidad, rodeadas de un muro circular que sirve de aislamiento, pero que han sido reutilizadas para otros miembros de la familia real. De ellas tres son probablemente de reyes y pertenecientes a un período que oscila entre 1.600 y 1.500 a.C. Las otras tres pueden incluso no ser ""reales"", sino de personas emparentadas con el rey o próximas a él. Pero el verdadero interés de estas tumbas radica en el contenido de sus ajuares. Los estudios realizados sobre éstos demuestran que el oro es el material predominante en este tipo de tumbas, mientras que las armas son mas numerosas en las de la aristocracia y, en cambio, los objetos cerámicos, en las de la poblacion comun. Las dos primeras incluyen además otros objetos de materiales preciados como el ámbar báltico, el lapislázuli caucásico o el marfil sirio. El otro círculo de tumbas, el denominado ""B"", incluye fosas interiores, cuya construcción se realizó entre 1650 y 1550, es decir, coexistiendo con las anteriores. Se han descubierto 14 tumbas de este tipo, aparte de otras ""tumbas de cista"" más pequeñas, pero ninguna de ellas parece haber sido ocupada por ""reyes"", sino más bien por nobles o personas relacionadas con la aristocracia de la época. Sus ajuares, en fin, aunque ricos, no son tan espectaculares. )o()o( CERÁMICA Y ARMAS )o( Estos dos grupos de restos tienen también especial interés no sólo arqueológico, sino también histórico. En realidad la periodización del Bronce griego se basa fundamentalmente en la sucesión de estilos cerámicos, que se corresponden a su vez con los diversos niveles estratigráficos. Pero estos restos tienen también valor histórico, porque a partir de ellos es posible realizar inferencias acerca de los niveles de producción (cerámica) local o regional y, a través de su rica iconografía, acerca de la cultura, ideología o política de un pueblo o civilización determinados. La cerámica micénica, por tanto, define el conjunto de estilos producidos en el ""espacio egeo"", aunque principalmente en las regiones central y meridional  durante el período del Bronce tardío o Heládico Reciente (I, II, III a y III b). De las muy diversas producciones cerámicas conviene distinguir dos tipos básicos: la cerámica pintada, de uso interno, pero generalmente destinada al comercio con el exterior, y la cerámica común, de uso doméstico. La primera, destinada a la ""exportación"", implica un alto grado de especialización tanto en la realización técnica como en el sistema de producción correspondiente que, si no centralizado, supone la utilización de una fuerza de trabajo muy superior a la que se puede emplear en talleres de artesanos particulares. La cantidad, de un lado, y la homogeneidad estilística, de otro lado, han permitido la clasificación de los restos por series tipológicas que marcan grosso modo los subperíodos y fases de esta larga evolución. Los ejemplares cerámicos micénicos hallados no sólo en el Egeo y el Mediterráneo, sino también en Europa, Siria y Egipto, han servido asimismo de argumento a la teoría de un ""imperio"" comercial micénico que no todos los historiadores comparten. Por otra parte, las representaciones de guerreros pintadas en los vasos del período se complementan con restos de equipamiento militar, defensivo y ofensivo, pertenecientes a este período. Entre los primeros sobresalen la gran variedad de cascos, generalmente en bronce pero también en otros materiales como cuero y reforzado con molduras metálicas, los escudos de diversas formas y la doble coraza, pectoral y dorsal, de los guerreros micénicos o ""aqueos"" descritos, por otra parte, con lujo de detalle en los poemas homéricos. De los segundos destacan las flechas y espadas, halladas en gran cantidad en las tumbas, hasta 50 ejemplares sólo en las del ""círculo A""  reales y de la aristocracia. Todas ellas parecen apoyar la hipótesis de que la organización del mundo micénico se corresponde bien con una sociedad esencialmente ""guerrera"", que contrasta claramente con la reflejada en las tablillas. )o()o( ESTADO Y SOCIEDAD )o( Las tablillas micénicas han proporcionado cuantiosos datos no sólo sobre los nombres de los funcionarios vinculados al palacio, sino también acerca del régimen de propiedad de la tierra y la organización fiscal y militar del estado micénico. Sin embargo, la interpretación de esta compleja estructura social presenta numerosos problemas, que van desde la propia identificación de los funcionarios o situaciones mencionadas a la ubicación de unos y otras en su propio contexto. No obstante, los problemas se simplifican si convencionalmente aceptamos la división del conjunto en tres planos analíticos, aunque en la realidad éstos no debieron estar separados: la administración civil; la organización militar y el régimen de propiedad/ explotación de la tierra. )o()o( LA ADMINISTRACIÓN PALACIAL PROVINCIAL Y LOCAL )o( En la cúspide de la pirámide social y al frente de toda la administración palacial figura un rey o ""wanaka"", también llamado ""wanax"" o ""anax"" en los textos homéricos. El ""wanaka"" acumula atribuciones económicas, como receptor de las ofrendas hechas al palacio, religiosas, como responsable del mantenimiento del culto y los sacrificios públicos, y administrativas, en cuanto de él depende el nombramiento de funcionarios y la supervisión de su ejercicio. Pero paradójicamente este ""wanaka"" no parece tener funciones militares específicas. Al rey le secundan una pléyade de funcionarios, quienes junto con el jefe militar o ""rawaqetas"" constituyen la denominada ""Baja Nobleza"" por oposición a la ""Alta Nobleza"", vinculada a la ""aldea"". De esta burocracia palacial sobresale la figura del ""qasireu"", a no confundir con el ""basileus"" de los textos homéricos, que se encargaba de controlar a los artesanos dependientes del palacio y supervisar la distribución de materias primas; no obstante el ""qasireu"" puede haber tenido también alguna función de tipo militar. Tras él estarían los ""eqeta"", posiblemente sacerdotes, y los ""tereta"", con seguridad jefes de los clanes que, además, pueden haber desempeñado funciones religiosas. Por su parte, el ""akosota"" sería el encargado de supervisar el cultivo de las tierras pertenecientes al palacio y el ""wedaneu"" de los cultos y escribas. Estos, los escribas, constituían el grado más bajo de la administración palacial, por lo que parece probable que al menos una parte de ellos se hubieran integrado en la sociedad micénica tardíamente. Por otra parte, en algunos reinos micénicos, como el de Pilos, sabemos que existía una subdivisión administrativa en dos provincias denominadas con relación a su proximidad al palacio (provincia ""cercana"" y ""lejana"") y que el conjunto del reino estaba dividido en 16 distritos, con sus correspondientes subdistritos, en los que se ubicaban las correspondientes aldeas. Al frente de cada provincia estaba un ""duma"" o representante del rey, asistido por un ""damokoro"" en las funciones económicas y por un ""porodumate"" en las religiosas. En los distritos, en cambio, la representación real era ostentada por el ""korete"" en las aldeas y el ""porokorete"", su ayudante. En los subdistritos, en fin, el ""watewa"" era la autoridad local de la aldea o ""ciudad"", mientras que el ""akoro"" era el jefe del campo. )o()o( LA ORGANIZACIÓN MILITAR )o( La oscura organización militar micénica se conoce parcialmente por dos vías diferentes: por asociación o derivación etimológica de algunos funcionarios y por las llamadas ""tablillas oka"". Según estos documentos, la defensa del reino descansaría en la eficacia del ""siatema oka"", constituido por una serie de puestos o guarniciones militares integradas por todo tipo de guerreros, desde la simple tropa hasta los jefes y oficiales generalmente miembros de las noblezas locales. Al frente de todas las ""oka"" estaría el ""rawaqeta"" o jefe del ""rawo"" (pueblo en armas, también denominado ""lawagetas"", de ""laos"", pueblo), que sería el supremo jefe militar si, como algunos investigadores sostienen, el rey no acumulaba esta función. Además, como representante de la nobleza guerrera, de un lado, y de la aristocracia militar su poder político debe haber sido comparable con el del rey, especialmente en los momentos de conflicto entre la monarquía y la nobleza rural. Cada ""oka"" no obstante era comandada al parecer por un ""moroqa"", que etimológicamente sin embargo recibe su nombre de poseer una ""mora"" o ""moira"", esto es, una parcela de tierra privada. Tras él se alinearían también otros miembros de la nobleza que como los ""eqeta"" reciben este nombre, bien por ""poseer"" un caballo (""iqo""), bien por ""servir"" a un caballo (en este caso Posidón, con funciones religiosas paralelas a las ""erita"" o sacerdotisas). )o()o( PROPIEDAD Y EXPLOTACIÓN DE LA TIERRA )o( La estructura administrativa y la burocracia se sostenían en gran medida gracias a un meticuloso sistema de distribución, explotación y control sobre la tierra. El ""damos"" o pueblo productor no es una categoría social, sino más bien una entidad jurídica de campesinos libres que explotan parte de las tierras; la otra parte es explotada por esclavos (""doero"") dependientes de particulares o de los templos (""hierodoero""), que constituyen el estrato más bajo de la escala social, con un status inferior a los ""damoi"" o simples campesinos, algunos en situación de dependencia o meros productores agrícolas. Las parcelas de tierra (""onata"") corresponden a tres o cuatro categorías: las ""mora"" o ""moira"" que, aun no siendo registradas en las tablillas, dan nombre a uno de los estratos más altos de la nobleza, los ""moroqa""; las ""kama"" o propiedades particulares o lotes cedidos a particulares para su explotación, y los ""kotona"", subdivididos a su vez en ""kitimepa"", referido a la propiedad del rey, también conocida como ""témenos"", y ""kekemena"" o propiedad comunal del ""damos"", pero cedida a particulares para su explotación aparte de la asignación que de la misma corresponde también al ""rawaqeta"". Las tablillas de Pilos asignan a este alto funcionario propiedades en la proporción de un tercio respecto a las que se designan como ""propiedad real"". Este complejo sistema de distribuciones, cesiones y asignaciones era controlado desde palacio a través de la imposición de un tributo, cuya satisfacción o exención aumentó la diferenciación social ya existente entre los diversos grupos o situaciones de la escala sociopolítica. Pero las tablillas enumeran también otros grupos profesionales que, vinculados al palacio o al templo o fuera de ambos, completan el cuadro socioeconómico de la época. )o()o( ARTESANOS Y COMERCIO )o( Hay indicios razonables para pensar que una parte considerable de los recursos económicos de los estados micénicos provenía del comercio, con independencia de que éste haya generado un auténtico ""Imperio"", como sostienen algunos investigadores. En cualquier caso, el abastecimiento del personal de palacios y templos así como de las aldeas y ciudades del reino exigió una producción continuada de los bienes de uso cotidiano, sin olvidar la de artículos de lujo o bienes de prestigio reclamados por las noblezas locales. Por tanto, el volumen de producción artesanal destinada al comercio interior, local o regional, debió ser alto. Pero ocurre que en este tipo de sociedades la función redistribuidora de la riqueza corresponde al ""estado"", y no al ""mercado"", que pretende centralizar los procesos de producción y distribución para poder controlar de algún modo los niveles de consumo. Ello significa que la producción, si no se realiza ""en palacio"", desde luego va en gran parte destinada a él, siendo el rey y sus funcionarios los responsables de su redistribución en el interior y de su utilización en el exterior como medio de intercambio en mercados extranjeros. En consecuencia, artesanos y comerciantes o mercaderes al servicio del Estado fueron los soportes fundamentales de esta economía comercial. En este sentido, las tablillas mencionan también grupos de artesanos diversos entre los que destacan los trabajadores del metal, con realizaciones en oro, plata, estaño, plomo y sobre todo bronce, este último con seguridad de monopolio real. Con él se fabrican espadas, lanzas, flechas, dagas, escudos, cascos, corazas etc., es decir, en general todo el equipamiento militar de la época tan bien descrito en los poemas homéricos por más que en éstos se mezclen a veces tradiciones diversas. Nada de extraño tiene, por tanto, que las tablillas no mencionen forjadores de hierro, metal que de conocerse ya al final de este período, desde luego su uso no estaba todavia difundido. Por otra parte, siguiendo la tradición minoica, los orfebres y fabricantes de joyas y máscaras de oro destinan sus productos a la familia real y a los miembros de la ""Alta nobleza"". Otros grupos artesanales son asimismo mencionados: panaderos, carpinteros, ebanistas y una amplia gama de trabajadores relacionados con la industria textil. Pero lo importante es que, de forma similar a lo que ocurría en el sector agrícola, unos y otros tienen estatutos sociales diferentes (libres, dependientes del palacio, no libres) que proyectan, en principio, la ""imagen"" de una sociedad con un alto grado de estratificación social. )o()o( ELEMENTOS DE DIFERENCIACIÓN SOCIAL )o( Sin embargo, la imagen no siempre se corresponde con la realidad. En efecto, más que de una auténtica estratificación social, que implica la configuración de una ""pirámide"" con estratos bien definidos en términos estatutarios y socioeconómicos, la organización sociopolítica micénica está configurada por un escaso número de grupos sociales que incluso presentan notorias afinidades entre sí. Dicho de otro modo, la diferenciación social es aquí más ""horizontal"" que ""vertical"". Incluso la figura del rey, si no ostenta la suprema autoridad militar como algunos investigadores sostienen, debería compartir el ápice de una hipotética pirámide con el ""rawaqeta"". Algo similar ocurriría con el estrato inmediatamente inferior, que podríamos denominar ""grupo dirigente"", pero que no se circunscribe a los funcionarios de la administración palacial, sino que incluiría también a los miembros de la nobleza rural. En consecuencia parece más operativo establecer criterios de diferenciación social que ""configurar"" estratos sociológicos más o menos indiferenciados. El primer criterio no es otro que la clara diferenciación entre la estructura palacial y el régimen de aldea. Aunque ambos son elementos complementarios en la concepción tradicional de un ""estado"" micénico autoritario, sería un error considerar que ""toda"" actividad realizada en el reino era conocida y controlada por el palacio. Testimonios ajenos a las tablillas, pero estrechamente vinculados con la mitología y tradición griegas, demuestran que ""fuera"" del ámbito del palacio y de los templos existían actividades económicas y religiosas no controladas por éstos y que a la larga fueron un elemento desintegrador del sistema palacial micénico. Del mismo modo el grupo dirigente, como decíamos, no estaba constituido solamente por los miembros de la administración palacial en sus distintos niveles (estatal, provincial, de distrito), sino también por las noblezas locales, de aldeas y ciudades, que constituían también una aristocracia, a la que se suele denominar ""Alta nobleza"" en contraste con la ""Baja"", esto es, los miembros de la burocracia palacial. Por tanto, tampoco la nobleza era un grupo social homogéneo. Incluso en la rivalidad entre ambas se ha visto un elemento decisivo de la desintegración de la sociedad micénica. El segundo criterio de diferenciación social es la consideración fiscal que, como en otras sociedades, divide a la población micénica en dos grupos: los privilegiados o exentos de tributo y los no privilegiados o contribuyentes. En la imposición de este tributo se ha visto el nexo esencial entre el palacio y el régimen de aldea. Pero que el tributo exista no significa que pueda generalizarse a todos los sectores y situaciones. Tal generalización encajaría bien en un modelo de poder centralizado y autoritario, cuya vigencia es muy discutible en el caso micénico. En efecto, del mismo modo que ""en palacio"" había grupos privilegiados, los funcionarios reales, generalmente denominados ""telestai"", y los seguidores del rey, los ""equetai"", beneficiarios de cesiones de tierra real exenta de tributación y grupos no privilegiados, simples funcionarios como los ""escribas"" o los artesanos, libres y no libres, pero dependientes en ambos casos del palacio, en ""el régimen de aldea"" las familias nobles gozaban también de inmunidad respecto a sus grandes propiedades (""moira"") así como los pequeños campesinos que trabajan sus propiedades (""kama"") y no dependen del palacio o del templo. Es decir, solamente las tierras ""kotona"" de propiedad real, particular o colectiva (de la comunidad [""damos""] o de los templos) cuando eran cedidas para su explotación en forma de arriendo satisfacían un impuesto, que no siempre iba destinado al palacio sino también frecuentemente al ""damos"", a los templos o algunos santuarios. Sin embargo, la repercusión económica del tributo no dependía sólo de si afectaba a mayor o menor número de contribuyentes sino también de su cuantía y, sobre todo, de la proporción del terreno imponible, aspectos que por el momento desconocemos. Las tablillas sí reflejan, en cambio, frecuentes litigios entre ""templos"" y ""damoi"" a propósito de la obligación o no de satisfacer impuestos por las tierras explotadas, como el mantenido por una sacerdotisa (""erita"") del santuario de ""Pakijana"" y un ""damo"". Otros investigadores, en cambio, sostienen que el estado micénico se mantuvo gracias a un rígido sistema fiscal, interpretando el sistema ""oka"" no en el sentido militar, sino como una organización compulsoria y supervisora de la actividad agrícola y artesanal. El tercer criterio de diferenciación social es el que distinguiría entre propietarios y productores, y dentro de éstos, a los libres o dependendientes, de los no libres o esclavos (""doero""). Sin embargo, tal distinción apenas es clara al margen de la nobleza. En efecto, la condición de propietario no se contradice con la de ""dependiente"" del palacio, del templo, de la comunidad, cuando aquél recibía una parcela ""en arriendo"" para su cultivo; y algo similar ocurría con los artesanos vinculados al palacio o al templo. Pero había también artesanos y campesinos libres que desarrollaban su actividad al margen de estas instituciones. Del mismo modo, entre los productores había también libres y no libres. Pero no todos los no libres eran esclavos, dado que las relaciones de dependencia o servidumbre estaban aquí muy extendidas, razón por la que algunos han creído encontrar en la sociedad micénica relaciones de tipo feudal argumentando también las (aparentes) situaciones de vasallaje contenidas en algunos pasajes de la Ilíada. No obstante, los ""esclavos"" de época micénica tienen poco o nada que ver con los de época clásica, sino con los de las sociedades contemporáneas próximo-orientales, conservando todavía algunos derechos como el de posesión de bienes o el de contraer matrimonio. Además, éstos suelen gozar de una posición social considerada si se vinculan al servicio de un templo (""hierodoero"") que los distingue como ""esclavos de la divinidad"", como los del santuario de la diosa Potnia en el reino de Pilos. Pero la mayor parte trabaja como artesanos del palacio y todavía son muy pocos los que dependen de particulares. )o()o( ¿ESTADO, REINO O IMPERIO? )o( Esta podría ser la formulación de una de las grandes cuestiones que todavía presenta la historia del mundo micénico. Su solución despejaría muchas de las dudas y contradicciones que impiden la comprensión del ""auge"", pero sobre todo del ""final"" de la civilización micénica. Una mínima apreciación conceptual exigiría, en primer lugar, definir el carácter de este ""estado"" como autoritario o no, el de ""reino"" como independiente o no y, en fin, el de ""imperio"" como existente o no. Sin embargo, en la interpretación tradicional no se plantean cuestiones de este tipo. Mientras que unos investigadores no dudan en afirmar la existencia de un auténtico ""imperio micénico"", para otros está clara la situación de dependencia de unos reinos con otros o sostienen que el ""estado"" micénico no fue en absoluto un régimen político autoritario: el rey se habría limitado a ser la ""cabeza de una estirpe"" y habría tenido, incluso dentro del reino, ""poderes limitados"". Estas interpretaciones, aunque razonables, adolecen de maximalismo en un sentido u otro, porque pretenden definir estos elementos de la civilización micénica como un ""todo"" homogéneo cuando en realidad debe haber existido una evolución y, en consecuencia, cambios importantes a lo largo de este período. Por ejemplo, es indudable que la ""estructura palacial"" micénica, propiamente dicha, no existió antes de mediados del siglo XV coincidiendo aproximadamente con la implantación de esta cultura en Creta y la ocupación posterior de casi todos los asentamientos minoicos en el área egea. Pero hasta ese momento la cultura minoica había sido predominante en el área e incluso Evans hablaba de una auténtica ""conquista"" de los cretenses en territorio peninsular. Aunque este hecho hoy se considera exagerado revela, no obstante, que ambas culturas se superpusieron prácticamente no sólo en el ámbito egeo (Creta, Cícladas, costas de Asia Menor (Mileto), Rodas), sino también en el mediterráneo (Chipre, costas de Siria, Egipto). Pero las razones de esta expansión son económicas, no políticas, aunque en algunos casos, como Rodas, no se comprende qué motivos económicos impulsarían a los micénicos a mantener un estrecho contacto con los rodios. Chipre, en cambio, era quizá la mayor reserva de cobre de la región egeo-mediterránea; de Siria llegaba el marfil, y de Egipto, el lapislázuli y el oro. Hacia el siglo XIV a.C., esto es durante el HR III a, el comercio micénico había penetrado en Palestina, de donde llegan especias y perfumes que en las tablillas se mencionan con nombres de procedencia semítica, en el interior de la llanura de Cilicia y en Caria, donde los micénicos controlaban el puerto de Mileto, que servía de escala a las embarcaciones que bordeando las costas del Mediterráneo oriental alcanzaban el Egeo. Estos navíos transportaban generalmente lingotes de oro o cobre que a veces no llegaban a su destino, como la embarcación hallada en las proximidades de Cabo Gelidonía, al sur de Licia, con una carga de cobre chipriota. No cabe duda que la búsqueda de metales constituyó la preocupación primordial de la ""expansión"" micénica. Cerámicas del Micénico III a y III b así como utensilios de la misma factura han sido hallados en diversos lugares de la costa mediterránea central y occidental; hoy se piensa incluso que la búsqueda de los metales propició las relaciones de los micénicos con algunas culturas ""europeas"" de la época. Con seguridad, los micénicos alcanzaron el sur de Italia, las islas de Elba y Cerdeña, donde existían importantes yacimientos metalíferos; al parecer alcanzaron las Islas Baleares y retomarían la ruta; bordeando la costa pudieron conocer las reservas del Levante y del sur ibéricos e incluso por la ""ruta del estaño"" buscar las Casitérides. Pero lo cierto es que su presencia es menos clara cuanto más alejada del Egeo, por lo que no habría allí asentamientos ni la permanencia necesaria para controlar periódicamente la extracción de los metales. De ahí que la ""talasocracia"", en sentido estricto, quizá no existiera, a pesar de las apreciaciones de Heródoto; pero podría entenderse también como el ""imperio"" en un sentido amplio, en tanto en cuanto los micénicos no encontraron rivales en las áreas que ellos frecuentaban. Por esta razón no penetrarían en Anatolia, donde el Imperio hitita había llegado a dominar casi toda Asia Menor Pero los documentos hititas de la época mencionan en varias ocasiones a los ""Ahhijawa"", un pueblo poderoso que durante algún tiempo se ha pretendido identificar con micénicos por asociación con ""Achaioi"", así denominados en los poemas homéricos. Los ""Ahhijawa"" tuvieron relaciones diplomáticas con el rey hitita, quien los trata de igual a igual, en unas ocasiones, pero otras como sus ""vasallos"". Si los ""Ahhijawa"" de los textos hititas fueran los ""aqueos"" de los textos homéricos, la cuestión del ""imperio"" micénico quedaría positivamente resuelta. Pero recientes estudios han demostrado que se trata de una falsa identificación, puesto que en realidad el pueblo ""Ahhijawa"" tendría su reino en alguna región de la costa de Asia Menor entre la Tróade y Cilicia, seguramente en torno a la región de Caria y la isla de Rodas, es decir, ""fuera"" o en la periferia del Imperio hitita. Ello se deduce del hecho de que el soberano hitita recurre a su amistad con los ""Ahhijawa"" para la deportación de sus oponentes políticos e invoca en ocasiones la protección de sus dioses. Si la hipótesis es correcta, esta nueva identificación y su imprecisa localización en torno a la costa minorasiática pueden tener importantes repercusiones históricas. Su mayor proximidad a Troya permite suponer que fuera este pueblo, y no los micénicos, el responsable de la gesta heroica contra la casa real de Príamo, recogida ss. más tarde en la Ilíada homérica. Homero, que era con seguridad minorasiático, habría recogido de su sustrato cultural una tradición que él, deliberadamente o no, atribuyó a los ""griegos"" de la península. Finalmente, si se sigue aceptando la identificación tradicional entre los micénicos históricos y los aqueos homéricos, entonces tiene sentido plantear la cuestión del ""imperio"" desde otra perspectiva, desde dentro. Un ""imperio"" fuera exige previamente una unidad política en el interior, que no parece confirmarse. Sin embargo, los poemas homéricos presentan una imagen confusa al respecto, en la que predominan, no obstante, las situaciones de ""dependencia"" entre los reyes de los aqueos, aunque todos parecen reconocer la ""suprema"" autoridad de Agamenón incluso aquellos, como Diomedes de Tirinto, que no dependen de él. Por otra parte, de los ""Catálogos"" homéricos se deduce asimismo que la situación política de la Grecia del siglo XIV y XIII se aproximaría a un régimen de ""hegemonía"" en favor de Micenas. Sin embargo, estas conclusiones son muy discutibles. En primer lugar, porque los poemas homéricos reflejan gestas individuales, y no organizaciones políticas; en segundo lugar, porque la imagen de reinos independientes es más razonable, si se tiene en cuenta que la fortificación de palacios como Micenas o Tirinto pudo obedecer a rivalidades entre ambos. En otras ocasiones, las relaciones serían de amistad e incluso de coalición, como el momento reflejado en los poemas homéricos. Pero no se entiende bien cómo Micenas pudo controlar ""políticamente"" palacios alejados como el de Cnossos en Creta, Pilos en Mesenia o Tebas en Beocia que, no obstante, conservan dinastías propias. Por último, la cuestión de la forma de gobierno, autoritana o no, del estado micénico es clave para comprender al menos una de las teorías que pretenden explicar su brusca desaparición. )o()o( ¿DESCOMPOSICIÓN O FIN DEL MUNDO MICÉNICO? )o( El gran problema histórico o, mejor dicho, historiográfico del mundo micénico sigue siendo la búsqueda de una interpretación coherente de los resultados arqueológicos, los estudios lingüísticos y el contexto histórico espacio-temporal. En este sentido se comprende mal que una sociedad tan organizada ""en apariencia"" como la micénica haya sido desplazada por otra, aparentemente desorganizada, en el corto plazo de unas décadas, máxime si se asume un alto nivel de organización política no sólo como ""estados"" o ""reinos"" independientes, sino como un auténtico ""imperio"". Se presume además que esta civilización ""cayó"" en un período de plena prosperidad, sea el Micénico III b o comienzos del III c, esto es hacia finales del siglo XIII o, más exactamente, en torno al 1.200 a.C., cuando también otros ""estados"" e ""imperios"" próximo-orientales soportaron un proceso de descomposición similar. La ""caída"" de éstos (hititas y asirios) se ha imputado a una extraña y amplia coalición denominada ""Los Pueblos del Mar"" que por estas fechas asoló Anatolia y Siria y a través del corredor palestino bajó hasta Egipto y aliándose con los libios del Delta se enfrentaría con el ejército faraónico en dos ocasiones: una en 1215, contra Merenptah; la segunda y definitiva contra Rameses III, en 1.191, siendo expulsados del país. Que esta ""invasión"" haya sido también la causa de la destrucción del mundo micénico parece poco probable, especialmente si se tiene en cuenta que uno de los pueblos de la coalición, derrotados en el Delta y mencionados en la inscripción de Medinet Habu como ""Denyen"", podría identificarse con los ""Danoi"" homéricos y, en consecuencia, con los propios aqueos. Más verosímil resulta pensar que la diáspora que siguió a la derrota afectó sobre todo al área sirio-palestina y a Anatolia, en donde los ""Peleset"" o palestinos y los frigios, respectivamente, constituyeron dos grandes reinos. Conviene tener en cuenta además que estos importantes cambios geopolíticos fueron prácticamente simultáneos, por lo que resulta difícil creer que la causa haya sido obra de un solo agente o inductor. Una visión muy diferente del final del mundo micénico se obtiene atendiendo a su propia organización económica, política y social, con independencia de que la causa o ""causas"" que motivaron su destrucción o descomposición fueran naturales o humanas y, dentro de éstas, exógenas o endógenas. En este sentido, caben tres aproximaciones al problema (arqueológica; histórica y lingüística) difícilmente conciliables entre sí y con hiatos cronológicos insalvables. Se pretende aquí empero mostrar la posible interrelación entre estos tres tipos de datos en orden a una comprensión más adecuada del problema. Para ello se propone distinguir con claridad tres niveles de hechos históricos: síntomas del declive; horizonte de destrucción y ocupación; y causas del fin o descomposición del mundo micénico. )o()o( SÍNTOMAS DE DECLIVE )o( Es sólo relativamente cierto que el mundo micénico, no su civilización, que sin duda sobrevivió, desapareciera en un momento de pleno auge. Ya a mediados de! siglo XIII una campaña en Asia Menor había mermado considerablemente el poder militar micénico. Poco después la misma Micenas fue atacada; se reforzó la ciudadela y se dispuso la construcción de una muralla defensiva en el istmo de Corinto. Por la misma época, la vecina Tirinto construyó su gruesa muralla, por lo que la rivalidad y hostilidad entre ambos reinos parece más que probable. Pero los síntomas más claros del progresivo debilitamiento del estado micénico son ante todo económicos o, si se quiere, arqueológicos. Se asume con frecuencia, aunque erróneamente, que la destrucción de los palacios y el final de la civilización micénica son dos hechos coetáneos, cuando es evidente que esta ""cultura"" pervivió como ""submicénico"" hasta mediados del siglo XI a.C. asimilándose entonces a las nuevas tendencias estilísticas del Protogeométrico. No obstante, la contradicción tradicional que implicaba la supuesta coetaneidad del ""auge"" de una cultura (el HR III b) y el ""final"" de una civilización histórica (entre 1.250 y 1.200 a.C.) puede ahora resolverse con argumentos arqueológicos e históricos que cuestionan el supuesto esplendor artístico y político de dicho período. Es decir, el período III b, al final del cual se produjeron las mayores destrucciones palaciales de época micénica, no sería un ""momento"" de auge sino con síntomas evidentes de ""declive"". Para ello es preciso también considerar que, en principio, dicho período entre el 1.300 y el 1.200 ni siquiera es unitario. En este sentido los arqueólogos suelen distinguir entre los ejemplares del III b.1 y del III b.2.. Que este nivel estratigráfico es más rico que el III c no parece dudoso, pero hay algunos indicios que permiten pensar en un menor desarrollo que el III a. En primer lugar, la arqueología demuestra que el número de asentamientos en Mesenia disminuye drásticamente entre III a y III c, en la proporción de 10 a 1, invirtiéndose así la tendencia precedente que, en virtud del crecimiento demográfico, supuso durante el III a un aumento de casi el 90% respecto a los yacimientos existentes en el período anterior. La deserción o abandono de muchos de estos asentamientos ocurrió, por tanto, durante el período III b.1 o III b.2. Lo mismo puede decirse de la introducción de variantes regionales que rompen la uniformidad característica de la cultura micénica y que desembocarán en estilos intermedios como el ""Close"" o ""barroco"" (III c.1) o el llamado ""Granary Style"" (III c.2) para dar lugar más tarde a estilos propiamente locales como el protogeométrico ático o el chipriota, en el siglo siguiente. Pero el ""declive"" del HR III b es aún más notorio si se acepta que, en principio, durante este período ocurrieron las mayores destrucciones de la época no sólo de palacios, sino también de ciudades. )o()o( HORIZONTE DE DESTRUCCIÓN Y OCUPACIÓN )o( El ""final"" del mundo micénico se asocia casi siempre con la destrucción de los palacios cuando ésta debería ser considerada sólo el exponente de un lento proceso de descomposición con momentos intermedios de relativa recuperación. Por otra parte, el horizonte de destrucción no afectó sólo a los palacios-fortaleza, sino que también muchas otras ciudades y regiones fueron alcanzadas también por la violencia de la época, aunque algunas otras fueron respetadas. Además, no todos los palacios fueron destruidos entre el periodo III b y III c, esto es, entre el 1.300 y el 1.200, sino que los de Cnossos y Tebas lo fueron ya en el III a, mientras que el de Yolcos, en Tesalia, no fue destruido hasta bien entrado el III c, y el de Atenas, desde luego, no fue destruido en ningún momento de este período. Por tanto, la datación tradicional de la destrucción palacial durante la transición del III b al III c o, si se quiere, durante el III b.2, sólo corresponde en realidad a Pilos (ca.1.235) y a la hipotética datación de la última destrucción de los de Micenas y Tirinto (ca.1.200). Tampoco todas las destrucciones fueron iguales, por incendio, como en Cnossos, Pilos, Micenas y Tirinto, o al menos no hay constancia de que así fueran, ni la deserción siguió siempre a la destrucción en éstos y otros lugares. Sólo en el ámbito griego, el mundo micénico abarcaba desde Ítaca, por el suroeste a Tesalia por el norte, Mileto y Rodas por el este y Creta y Chipre por el sur y sureste, aparte de que su influencia había desbordado sobradamente el ""estrecho"" ámbito egeo. Por esta razón hay que tener en cuenta que aunque los testimonios de ""destrucción"" por vía arqueológica sean abundantes, son escasos en términos relativos, como se puede observar a partir de esta clasificación de los datos: )o()o( PALACIOS )o( )o()o( Destrucciones )o( a) Micenas, Tirinto )o( b) por incendio: Cnossos, Pilos, Tirinto, Micenas )o( c) antes del III b: Cnossos, Tebas )o( d) del III b al III c: Pilos, Tirinto, Micenas )o( e) después del III b: Orcómenos, Gla )o( f) en III c: Yolcos )o()o( No destrucción )o( a) en III b o III c: Atenas )o()o( Reocupación )o( a) continuada: Atenas, Cnossos )o( b) en III c: Micenas, Tirinto, Tebas, Yolcos. )o()o( No reocupación )o( a) Pilos )o()o( CIUDADES, ENCLAVES Y REGIONES )o( )o()o( Destrucciones )o( a) Argólida: Micenas, Tirinto, Ziguria )o( b) Mesenia: Pilos )o( c) Fócide: Crisa )o( d) Beocia: Gla )o( e) Chipre: Enkomi, Sinda )o()o()o( Reocupaciones )o( a) Acaya )o( b) Cefalenia )o( c) Creta )o( d) Eubea: Lefkandi )o( e) Mileto )o( f) Ática: Perati )o( g) Chipre: Enkomi )o( h) Islas del Egeo )o( i) Tesalia )o( Estos datos, así ordenados y aun sin ser exhaustivos, son suficientes para establecer algunas conclusiones: )o( a) el horizonte de destrucción no afectó a todas las ciudades-palacios ni durante el mismo período, aunque éste alcanzó también a ciudades y enclaves no palaciales; )o( b) el horizonte de ocupación y reocupación incluye a casi todas las ciudades-palacios afectadas, pero se abre a otros ciudades y enclaves que previamente han conocido destrucción. )o()o( CAUSAS )o( El final del mundo micénico ha sido objeto de múltiples estudios no sólo por los especialistas de este período, sino también por los interesados en los siglos siguientes, más ""oscuros"", si cabe, que el propio ""enigma"" micénico. No hay consenso a la hora de valorar la incidencia de las causas que llevaron al ""final"" de la organización micénica. Se distinguen no obstante varios tipos de causas. Una primera clasificación separaría a las ""naturales"" o catastróficas de las ""humanas"". Entre las naturales, la más aceptada quizá sea la teoría de cambios climáticos drásticos durante este período, que obligaron a la población a buscar refugio en nuevas áreas apreciándose un corrimiento general de asentamientos del ""centro"" a la ""periferia"", situación que aparece corroborada por la arqueología. Paralela a ésta es la hipótesis acerca de una pérdida de las bases de la economía palacial motivada por una amplia deforestación, que habría afectado al reino de Cnossos y Pilos fundamentalmente. Pero las causas ""humanas"" gozan de mayor acogida entre los historiadores, aunque conviene distinguir previamente las ""exógenas"", o debidas a agentes externos al sistema, y las ""endógenas"", generadas por o integradas en dicho sistema. Entre las primeras, la de mayor aceptación hasta hace tan sólo unos años ha sido la teoría de la ""invasión"" de un pueblo ajeno a los griegos-micénicos, que se presume serían los ""dorios"", o bien del regreso de un grupo de griegos a la patria de sus ancestros, lo que en la tradición griega se denomina ""retorno de los Heráclidas"". En el primer caso, los supuestos ""invasores"" habrían alcanzado el Peloponeso por tierra descendiendo desde las montañas del noroeste y atacando previamente algunos enclaves de la Grecia central, especialmente las regiones de Fócide y Beocia. Las destrucciones llevadas a cabo por este pueblo ""guerrero"", fueran o no los dorios, provocaron una reacción de diáspora entre los aqueos, que buscarían refugio en la periferia del mundo micénico: en Acaya y las islas de Cefalenia e Ítaca, por el oeste, y en las islas del Egeo, por el este, donde la cultura micénica sobrevivió algun tiempo como ""submicénica"". Pero estos ""invasores"" simplemente destruyeron, no ocuparon las regiones, palacios, ciudades o enclaves destruidos o, al menos, no dejaron restos de cultura material propios. En el segundo caso, si se vincula este movimiento migratorio con el ""retorno de los Heraclidas"", que también se suele asociar a la llegada de los dorios, el problema de la continuidad quedaría resuelto. Según la tradición griega, recogida por Eforo, Platón, Isócrates y Apolodoro, entre otros, este mito del ""retorno"" justificaba el dominio de la estirpe doria en el Peloponeso, y si sus antepasados habían ocupado estas tierras tres generaciones antes, unos 90 o 100 años, del final de la Guerra de Troya, éstos no pueden ser otros que un grupo de los que hemos llamado en general ""griegos micénicos"", aunque de estirpe distinta que los aqueos, la estirpe dirigente. Pero esta tesis, que contiene sin duda algunos elementos positivos, como evitar la tradicional idea de ""invasión"" de un pueblo extranjero y conciliar la lingüística con la tradición griega del mito, plantea fundamentalmente dos problemas: uno, la ausencia de testimonios arqueológicos dorios, propiamente dichos; otro, el hiato cronológico que supone vincular la ""caída"" del mundo micénico hacia finales del siglo XIII con su presencia en el Pelopeneso no antes de 1.100 a.C.. Por estas razones, en las últimas décadas los historiadores prefieren buscar causas endógenas. Se han buscado causas políticas arguyendo al sistema semifeudal de los micénicos que habrían provocado un desmembramiento del poder político centralizado por la rivalidad latente entre la monarquía y la nobleza, entre el ejército del palacio y el séquito de las familias nobles. En este sentido, las tendencias centrífugas de las noblezas locales no integradas en el ""palacio"" sino más bien vinculadas al régimen de ""aldea"" se habrían impuesto sobre las pretensiones centralistas de los reyes. Pero este conflicto existiría desde la propia configuración de la estructura palacial micénica y, al parecer, no provocó la reacción de los nobles hasta siglos después. Sin duda que el rey micénico de esta época había perdido parte de su poder en provecho de algunos altos funcionarios y sobre todo de la ""Alta nobleza"" de la ""aldea"", no siempre integrada en el grupo dirigente del estado. De haber sido ésta la causa de la destrucción, los ""nobles"" o uno de sus representantes hubieran suplantado al ""rey"", pero con seguridad habrían mantenido el sistema. Además, si los reinos eran de hecho independientes, ¿por qué la supuesta rebelión ocurrió, salvo excepción, en las últimas décadas del siglo XIII o las primeras del XII? La nobleza o al menos una parte de ella en el sistema micénico era un grupo privilegiado y, en consecuencia, no es lógico que atentara contra su propia posición social y política. Recientemente se han buscado incluso hipótesis sociológicas o estrictamente políticas como la que incluye el ""final de la civilización micénica"" en un patrón de ""colapso"" inevitable de lo que se denominan ""sociedades complejas"", en las que el declive es el resultado de un notorio desajuste entre los gastos necesarios para su mantenimiento y la escasez de recursos disponibles. Pero sin duda la teoría más innovadora al respecto, aunque quizá también más contestada, es la de la ""revolución doria"", rompiendo no sólo con la idea de ""invasión"", sino también con la de ""migración"". Pero la cuestión doria es tan compleja y rica como fenómeno histórico que constituye, de hecho, como ya lo vio Éforo en su época, el primer capítulo importante de la historia griega.

Civilización minoica

(2.800-1.450 a.C.). Sobre la cultura neolítica y sin aparente solución de continuidad se implantó en Creta la llamada "civilización minoica" hacia el 2.800 ó 2.700 a.C., que se asocia tradicionalmente con los grandes palacios, que en realidad no existieron hasta el 2.000. Por tanto, este primer período cretense (denominado "MA") constituye de hecho el fundamento de la civilización cretense, propiamente dicha. Sin embargo, la naturaleza minoica de este período ha sido muy discutida. La decoración pintada del MA I es en realidad subneolítica; las tumbas semicirculares tipo "tholoi" características de la cultura cretense no son sino el desarrollo de las ya existentes en Las Cícladas; las copas y vasos presentan indudables analogías formales con los anatólicos; solamente las típicas "dagas triangulares" no tienen paralelos en el Egeo, sino en el Egipto predinástico. De todo ello se concluye que, de haber existido una migración en la isla hacia el 2.800 a.C. ésta provendría de Egipto o del área palestina. De todos modos parece claro que el MA supone un avance importante respecto a las culturas neolíticas precedentes: contactos con el Egeo, de donde procede la metalurgia; con Anatolia, Siria, Chipre y Egipto e incluso Italia, donde existen paralelos en producción metálica y cerámica. Además, en el MA II ca.2.300 a.C. aparece la vivienda, con un notorio desarrollo en el MA III, aunque no existe estructura palacial hasta el MM, ca.2.000 a.C. Pero las diferencias entre estos dos últimos subperíodos son escasas, dado que ningún cambio social o político se opera entre ambos, por lo que pueden ser considerados tanto fases terminales del período precedente como fases iniciales del que les sigue. No se trata de ninguna "revolución", sino de una "evolución". A principios del II milenio Creta era la región más civilizada del "espacio Egeo". Es también la isla más grande del Mediterráneo oriental y su ubicación marginal en el conjunto favoreció sin embargo estrechos contactos con otras áreas como Egipto, Siria o Anatolia, en donde se han hallado ejemplares cretenses correspondientes a este período. Por tanto la civilización minoica se nutre de influencias culturales externas pero es a la vez difusora de su propia cultura. Aunque hasta el MM I no existen estructuras arquitectónicas de tipo palacial, se suele distinguir entre la época protopalacial o de los "primeros" palacios (del 2.000 al 1.700 aprox.) y la palacial, propiamente dicha, o de los "grandes" palacios (de 1.700 a ca.1.400). En estos siglos se desarrolló en Creta una civilización peculiar, cuyas manifestaciones han sido interpretadas por la historiografía en sentidos muy diferentes. Mientras que Evans veía en el patio del célebre palacio de Cnossos un escenario idóneo para la realización de los juegos de tauromaquia que a menudo se representan en el arte minoico, recientemente se han vinculado éstos con la representación del mito del minotauro, que no ocurriría "en palacio" sino en una cueva cercana. En cualquier caso, esta mezcla de elementos legendarios e históricos pone de manifiesto lo poco que conocemos con seguridad de esta gran civilización. Con evidente exageración Homero hablaba de que en Creta había "cien ciudades", lo que sin duda debe entenderse en el sentido de un avanzado proceso de urbanización, que no se corresponde con los resultados de la arqueología. De hecho, no podría hablarse todavía estrictamente de "ciudades" (ni siquiera de "ciudadelas"), sino más bien de "estructuras palaciales" más o menos evolucionadas, pero sin aparentes restos de fortificación. Los palacios de Cnossos, Festos, Hagia Tríada, y los más recientes de Mirtos y Mallia apuntan hacia una organización de principados independientes regidos por su rey respectivo. Pero éste no es un rey-dios, sino que está obligado a renovar periódicamente su autoridad enfrentándose al dios-toro, al minotauro. Sin embargo Cnossos, en la Creta central, parece haber ejercido una cierta hegemonía sobre el resto de la isla, en cuyo caso la suprema autoridad del "rey" de Cnossos podría haber sido controlada por sus vasallos, los miembros de las realezas locales. Si esta rivalidad existió, resulta sorprendente la ausencia de indicios de defensa exterior o interior en los restos arquitectónicos y el escaso interés por los temas guerreros en la iconografía del período. Además la arqueología no se corresponde con la tradición griega posterior, que asignó a los cretenses minoicos un lugar destacado en las talasocracias antiguas. No se comprende bien cómo una sociedad "no guerrera" habría sido capaz de mantener el control marítimo, ni siquiera en el Egeo. Pero la imagen de esta extraña sociedad "palacial" va siendo completada. La tradición exagera al hablar de "talasocracia", pero sin duda el comercio ultramarino desempeñó un importante papel en la sociedad cretense. La búsqueda de metales, el desarrollo del artesanado y, en concreto, de la orfebrería, se incluyen en este mismo contexto. Incluso el descubrimiento de grandes vasijas (de hasta 2 m de altura), auténticos almacenes de grano o líquidos, parece indicar un bajo nivel de productividad del suelo. No obstante, se observa ya una cierta estratificación social manifiesta ante todo en los tres tipos de tumbas empleados: las grandes tipo "tholoi" corresponden a la realeza; las de cámara, a la incipiente "aristocracia"; las individuales, en fin, a la población común. En este sentido, Finley advertía de que el área egea durante el Bronce y después es un auténtico crisol de costumbres funerarias, con prácticas coexistentes y variantes acusadas dentro de una misma región. Finalmente dos aspectos complementarios deben ser siquiera mencionados. En el terreno religioso se ha observado que los cretenses reservaron un lugar especial al culto de deidades femeninas (diosa-madre, diosa-serpiente). Pero la interpretación de este hecho singular ha sido muy distinta en cada caso. En general, los arqueólogos encuentran coherencia entre una ideología religiosa de estas características y la sociedad refinada y pacífica que se infiere de las representaciones y objetos hallados; de otro lado, algunos historiadores y antropólogos ven en ello una prueba del régimen de "matriarcado" característico de algunas sociedades primarias. Sin embargo, ambas interpretaciones son igualmente rechazables: la prueba histórica del matriarcado aún no se ha encontrado; una sociedad "pacífica" en el sentido de no conocer las armas o usarlas, en este estadio de evolución histórica, apenas es concebible. )o()o( Cretenses y micénicos )o( Hacia 1.450 a.C. los micénicos han conseguido ya imponerse sobre los cretenses, aunque el proceso parece haber sido lento puesto que su presencia en la isla está constatada ya dos ss. antes. Por estas fechas una catástrofe natural, posiblemente una erupción volcánica como la atestiguada en la isla de Tera, hoy Santorin, a tan sólo unos 100 Kms al norte de Creta, ha afectado duramente a la economía cretense. Pero hacia 1.375 el palacio de Cnossos es destruido. Sus archivos, no obstante, aportan los textos más antiguos en lengua griega o, mejor dicho, en "Lineal B" minoico, puesto que el lenguaje aquí usado no es idéntico al que proporcionan los archivos de los palacios micénicos siglo y medio después. A diferencia del "Lineal A" esta escritura pasó a la Grecia peninsular y se adaptó a las necesidades expresivas de sus hablantes.

Civilizaciones hidráulicas

Término con el que se denomina a las culturas mesopotámicas y egipcias, por su íntima relación con el agua.

Civis

Ciudadano romano. Se trata de un término de carácter asociativo que significa propiamente "conciudadano", y se encuentra en relación con los términos de origen indoeuropeo que connotan la idea de familia o de huésped acogido dentro de dicho ámbito. Ver, Cives.

Civitá Alba

Ciudad en el curso medio del río Esino, en la región de Las Marcas, Italia.

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