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Página 609 - 1322 Palabras 30401 al 30450 de 66095

Palabra   |   Descripción

Guerra de Jonia

Guerra de Decelia (La guerra de Decelia o guerra decélica (413-404 a.C.), también conocida como guerra de Jonia o guerra jónica, representó la tercera y última parte de ….).

Guerra de Laódice

(siglo III a.C.). Se conoce con este nombre a la 3ª Guerra Siria, en la que Ptolomeo III Evérgetes I invadió Asia Menor, conquistó Antioquía y llegó hasta el Éufrates, en defensa de los derechos de su hermana Berenice y de su sobrino al trono seléucida, tras el fallecimiento de Antíoco II.

Guerra de las Galias

(58-50 a.C.). Mantenida por César desde que recibe el mando de estas provincias. Utilizó como pretexto, que los helvecios, en continua guerra con los germanos, pidieran permiso para atravesar la provincia romana para instalarse más al sur, pero César se lo denegó. Su principal jefe fue Vercingétorix, que terminó refugiándose en Alesia, donde fue vencido.

Guerra de los aliados

Guerra social romana (constituye la primera de una serie de "guerras civiles" (94-31) que, de forma intermitente, enfrentaron a los romanos con los itálicos, primero, y posteriormente a las diversas ….).

Guerra de los Diádocos

Guerra de los Sucesores ((323-ca.280 a.C.). Nombre con el que se conoce a los conflictos que mantuvieron los sucesores de Alejandro, llamados ….).

Guerra de los Dos Hermanos

Ver, Ariarates III ((siglo III a.C.). Rey de Capadocia (ca.250-ca.220). Gobernó junto con su padre Ariaramnes II aproximadamente entre los ….).

Guerra de los Nueve Reyes

Ver, Sodoma y Gomorra (ciudades mencionadas en el Libro de Génesis y en toda la Biblia hebrea, el Nuevo Testamento y en los libros deuterocanónicos, así como en el Corán y el Hadiz. Según la ….).

Guerra de los pueblos

Guerra entre el tirano espartano Nabis y la Liga aquea, porque el primero se negó rotundamente a entregar Argos. Se aliaron con él los pueblos del Peloponeso, mientras que aqueos, tesalios, macedonios y atálidas se aliaron con Roma. Flaminino lo acusó en el 195 a.C. de tiranía y derrotó a Nabis, obligándolo a renunciar a su reclamación de Argos y de los puertos de Laconia. Flaminino no aniquiló a los espartanos, sino que se limitó a encerrarlos en Laconia y organizó en el Peloponeso una coalición favorable a Roma.

Guerra de los Sucesores

o Guerra de los Diádocos (323-ca.280 a.C.). Nombre con el que se conoce a los conflictos que mantuvieron los sucesores de Alejandro, llamados tradicionalmente Diádocos, por controlar el poder. Ver, Diádocos.

Guerra de Samos

La guerra de Samos (440-439 a.C.) fue un conflicto militar de la antigua Grecia entre la polis de Atenas y la isla de Samos. La guerra se originó por la intervención ateniense en una disputa territorial entre Samos y Mileto por la posesión de Priene. Cuando los samios rehusaron interrumpir sus ataques sobre Mileto, los atenienses expulsaron al gobierno oligárquico de Samos e instalaron una guamición en la ciudad. Los oligarcas no tardaron en regresar con la ayuda de los persas. Fue enviada entonces una gran flota para sofocar la agitación, que derrotó a los samios y bloqueo el acceso a la ciudad, pero Pericles, que estaba al mando, se vio obligado a conducir una sustancial porción de la flota hacia el sur, ante la aproximación de la flota persa. Aunque los persas regresaron antes de que las dos flotas se encontraran, la ausencia de la mayor parte de la flota ateniense permitió a los samios repeler al resto de sitiadores y controlar durante dos semanas las aguas que rodeaban la isla. Cuando Pericles regresó, los atenienses habían vuelto a bloquear y sitiar Samos. La ciudad se rindió nueve meses después. Bajo los términos de la capitulación, los samios demolieron sus murallas, entregaron los rehenes y su flota, y fueron obligados a pagar una indemnización de guerra a Atenas durante los siguientes 26 años. Durante el curso de la guerra, los samios habían pedido, aparentemente, ayuda a Esparta, la cual inicialmente estaba dispuesta a concederla, pero se lo impidió, principalmente, la falta de voluntad de Corinto de participar en una guerra contra Atenas en ese momento. En 433 a.C., cuando Corcira requirió ayuda a Atenas contra Corinto, los corintios recordarían a los atenienses la buena voluntad que habían mostrado entonces. En 440 a.C. Samos, como ya se ha indicado, estaba en guerra con Mileto por la posesión de Priene, una antigua ciudad de Jonia en las laderas del monte Mícala. Derrotados en la guerra, los milesios fueron a Atenas para quejase los samios. Mileto era militarmente débil, puesto que había sido obligado al desarme y a pagar tributo como consecuencia de haberse rebelado en dos ocasiones contra Atenas; la primera en la década del 450 y la segunda en 446 a.C.. Samos, mientras tanto, era uno de los tres únicos estados completamente independientes de la Liga de Delos. Los atenienses, por razones sobre las que los eruditos continúan debatiendo (algunos creen que los atenienses estaban influenciados por el deseo de proteger la democracia milesia contra los oligarcas samios, mientras que otros creen que estaban preocupados por la credibilidad de su gobierno si dejaban de proteger a un estado que ellos mismos habían desarmado), intervenieron poniéndose de parte de Mileto. Una escuadra de cuarenta trirremes, comandada por Pericles, fue enviada a Samos. Pericles estableció un gobierno democrático, y después de tomar 100 rehenes de la isla de Lemnos y dejar una guarnición en Samos, regresó a Atenas. Dada la extraordinaria facilidad con que se consiguió, sobre todo en comparación con la férrea resistencia que los samios ofrecieron después, es evidente que no habían esperado una respuesta tan dura de los atenienses. El asentamiento que a continuación se realizó no duró mucho tiempo. Un grupo de oligarcas huyeron al continente protegidos por Pisutnes, el sátrapa persa de Lidia, que les proporcionó mercenarios y rescató a los rehenes instalados en Lemnos. Con las manos libres, los oligarcas, en colaboración con sus aliados de la ciudad, la invadieron con 700 mercenarios, vencieron a los demócratas y entregaron a todos los atenienses de la ciudad a Pisutnes. Atenas hubo de enfrentarse a una seria crisis por la abierta revuelta de un poderoso estado sometido, y la situación se agravó con revueltas simultáneas en otras partes del Imperio, siendo la más crítica la ocurrida en Bizancio. Mientras tanto, la poderosa polis de Mitilene estaba lista para rebelarse con la promesa de la ayuda espartana. Los atenienses, inmediatamente, enviaron 60 barcos para hacerse con el control en el Egeo. Dieciséis barcos fueron encargados de varias misiones independientes, y quedaron 44 para hacer frente a la flota samia de 50 trirremes y 20 transportes. En la batalla de la isla de Tragia, los atenienses resultaron victoriosos, y pronto los samios se encontraron sitiados por tierra y mar. Los atenienses construyeron murallas alrededor de la ciudad de Samos, y mientras tanto llegaron 60 barcos de refuerzo de Atenas, Quíos, y Lesbos. En este punto, con la rebelión aparentemente bajo control, Pericles fue informado de que la flota persa estaba de camino para atacarle y, tomando 60 naves, navegó hacia Caria para buscarla. En su ausencia los samios hicieron una salida y ahuyentaran a los atenienses. Durante 14 días gobernaron el mar y trajeron suministros, trascurridos los cuales Pericles regresó y restableció el bloqueo. El asedio duró 9 meses, y al final los samios se rindieron, derribaron sus murallas, su gobierno fue convertido en una democracia, entregaron su flota y convinieron el pago de una indemnización de guerra de 1.300 talentos durante un período de 26 años. El final de las revueltas en otros sitios del Imperio llegó rápidamente tras esta victoria. Aunque Atenas consiguió restaurar el orden en su Imperio, la situación en 440 a.C. se tornó difícil ante la amenaza de la intervención espartana. Tucídides refiere que en 433 a.C., cuando los embajadores corintios y corcireos estaban exponiendo en Atenas sus argumentos sobre la petición de ayuda solicitada por Corcira contra Corinto, los corintios señalaron que en 440 a.C., "cuando el resto de los peloponesios estaban divididos sobre si debían ayudarles [a los samios], no votamos en contra vuestra, sino que nos opusimos abiertamente proclamando que cada ciudad era libre de castigar a sus propios aliados". Los historiadores modernos, en general, lo consideran como un informe exacto, y lo han empleado para decir que Esparta estaba dispuesta a ir a la guerra contra Atenas, pero que los corintios, cuya poderosa marina de guerra habría sido necesaria a los peloponesios para participar eficazmente en esa guerra, desbarataron el plan con su oposición.

Guerra decélica

Guerra de Decelia (la guerra de Decelia o guerra decélica (413-404 a.C.), también conocida como guerra de Jonia o guerra jónica, representó la tercera y ….).

Guerra del Peloponeso

Nombre dado tradicionalmente al enfrentamiento entre las dos grandes potencias Esparta y Atenas con sus respectivos aliados (431-404 a.C.), dividida en tres períodos; tal conflicto implicó prácticamente a todo el mundo griego, asolándolo de tal forma que Grecia no se recuperó jamás del mismo, siendo este acontecimiento uno de los más cruciales y jalón definitivo de su historia, tras la cual empieza una nueva etapa de la misma, al ser derrotada Atenas y tomando Esparta el papel hegemónico en el mundo griego. Su causa fue la lucha por la hegemonía griega y terminó con las derrotas atenienses de Sicilia y Egospótamos (450). Los espartanos impusieron a Atenas el gobierno de los Treinta Tiranos.Guerra que afectó a todo el mundo helénico durante siglo V a.C.. Se originó como consecuencia de las contradicciones existentes entre los intereses políticos y económicos de espartanos y atenienses. La primera fase de la guerra, Guerra Arquidámica, así llamada por Arquidamo, rey de Esparta, uno de sus principales personajes, duró diez años: desde el año 431 a.C. al 421. En ella se enfrentan Atenas, que se caracteriza por ser una potencia naval, y Esparta, considerada una potencia continental. Los espartanos invaden el Ática y asolan el país sin que los atenienses puedan evitarlo. En cambio, la flota ateniense impone su poder en las costas. En estas condiciones, ni espartanos ni atenienses estaban en situación de derrotar al contrario. Muerto Pericles y sin líderes equivalentes en el gobierno de Atenas, frente a una Esparta gobernada por Brásidas, se ven obligados a firmar una paz en el año 421 a.C. (paz de Nicias), concebida por gobiernos pacifistas. Dos años después la guerra del Peloponeso se desencadena nuevamente. Atenas, aconsejada por el joven Alcibíades, se lanza a la empresa de conquistar Sicilia mandando una expedición en el año 415 a.C. al frente del propio Alcibíades. Su actitud sacrílega, despiadada y arrogante le hizo abandonar tal empresa, pasándose al bando espartano. El sitio de Siracusa por los atenienses resulto infructuoso y a pesar de los refuerzos recibidos, la flota ateniense fue aniquilada en el puerto de Siracusa en el año 413 a.C. y el ejército de tierra en el río Asiniro. El desastre de Atenas parecía inevitable, pero su fuerza democrática le hizo resistir durante casi otros diez años. Los espartanos entran en tratos con los persas e infligen graves derrotas a los atenienses tanto en tierra como en el mar. Todavía en el año 406 los atenienses vencen a los espartanos junto a las islas Arginusas. Pero al año siguiente, el general espartano Lisandro consigue la victoria de Egospótamos, junto al Helesponto. Atenas fue bloqueada por mar y tierra. Se rindió en año 404 a.C. después de pedir la paz, aceptando las condiciones que Esparta impuso: desmantelamiento de la muralla que defendía la ciudad, disolución de la Liga de Delos y obligación de aportar tropas al ejército espartano. El principal historiador de la guerra es Tucídides en su obra Historia de la Guerra del Peloponeso, considerándose su continuador a Jenofonte en sus Helénicas. Ver, Plaga de Atenas.

Guerra griega

Muchas de las guerras griegas se desarrollaban a pequeña escala, eran asuntos locales destinados a resolver disputas políticas o territoriales. La amenaza de los invasores de devastar las cosechas de los defensores llevaba a éstos a salir y presentar batalla: un encuentro entre hoplitas determinaba el resultado, tras él los vencedores devolvían los muertos a sus oponentes para que los enterrasen, levantaban un trofeo, se sellaban los acuerdos oportunos. Normalmente las bajas eran moderadas, quizá un 5 por 100 para los vencedores y un 15 por 100 para los perdedores. Este tipo de guerra era necesariamente estacional, puesto que el año agrícola dictaba la efectividad de la amenaza y la disponibilidad de hombres. Los estados no buscaban normalmente destruir a sus enemigos y sus rudimentarias técnicas de asedio harían de esta empresa algo difícil de lograr. La Guerra del Peloponeso alteró esta situación. El poder económico y naval de Atenas impidió la ejecución de las tácticas normales, mientras que las ligas enfrentadas se probaron resistentes y capaces de absorber las derrotas. Su prolongación hizo que la guerra fuese más compleja y la necesidad de mantenerla provocó una escalada de dureza y brutalidad. Es verosímil que las guerras de Filipo II y de Alejandro Magno pusiesen más empeño en la persecución, en infligir bajas y sembrar la confusión, y los asedios victoriosos extendieron el control territorial. Ver, Asedio griego, Ejército griego.

Guerra italiana

Guerra social romana (constituye la primera de una serie de "guerras civiles" (94-31) que, de forma intermitente, enfrentaron a los romanos con los itálicos, primero, y posteriormente a las diversas ….).

Guerra jónica

Guerra de Decelia (la guerra de Decelia o guerra decélica (413-404 a.C.), también conocida como guerra de Jonia o guerra jónica, representó la tercera y ….).

Guerra Lamíaca

Ver, Lamia (ciudad situada en la Málida (Tesalia), en la llanura del río Esperquero, a 226 km al norte de Atenas y 111 km de Larisa. Su puerto fue Phalara o Fálara (hoy, Stylidha). Aunque ….).

Guerra latina

(341-338 a.C.). Durante el siglo IV a.C. las ambiciones territoriales de Roma, que quedaron claras, por ejemplo, con la anexión de Túsculo el año 381, comenzaron a verse como una amenaza para los latinos y sus vecinos meridionales, los Volscos, auruncios, sidicinos y campanos, que en el año 341 terminaron por tomar las armas. La principal batalla en la consecuente Guerra Latina tuvo lugar en Veseris el año 340, con el episodio de la devotio de P. Decio Mus), en la que los romanos dirigidos por T. Manlio Torcuato resultaron vencedores. La guerra terminó con la firma de un tratado en el año 338 mediante el cual algunas ciudades latinas y volscas quedaron plenamente incorporadas con la ciudadanía romana plena, por ejemplo Aricia y Antium, mientras que los restantes latinos permanecieron como aliados y siguieron compartiendo privilegios recíprocos con Roma (conubium y commercium, ver, Ciudadanía romana), pero se les prohibió tener tratos entre sí. Desde entonces el status latino significaba que la ciudad en cuestión tenía una relación con Roma específica y que no era un simple miembro de una comunidad más amplia. Mediante el mismo trato los campanos se incorporaron con la forma de ciudadanía limitada conocida como "ciudadanía sin voto". Ver, Municipium.

Guerra Lelántica

Guerra Lelantina (largo conflicto bélico entre las ciudades-estado de Eretria y Calcis en la Antigua Grecia, entre el 710 y el 650 a.C. La razón de la guerra fue ….).

Guerra Lelantina

o Lelántica. Largo conflicto bélico entre las ciudades-estado de Eretria y Calcis en la Antigua Grecia, entre el 710 y el 650 a.C. La razón de la guerra fue la pugna por la fértil llanura Lelantina en la isla de Eubea. Debido a la importancia económica de las dos polis participantes el conflicto se extendió considerablemente, con muchas ciudades-estado aliándose a cada lado, resultando que la mayoría de Grecia entró en guerra. Eretria y Calcis, distantes entre sí unos 20 km, habían tenido originalmente una unión política con Atenas al ser todas ellas parte de la Liga Jónica. Desde el comienzo del siglo VII a. C. la cooperación se volvió competición, pacífica al comienzo pero tornándose en conflicto armado después. Dado su estatus de potencias comerciales esta guerra implicó a gran parte del mundo griego y por lo tanto mereció la mención de Tucídides, junto con la Guerra de Troya, como guerra comparable a la Guerra del Peloponeso. El término "Guerra Lelantina" no es contemporáneo sino moderno. Los autores antiguos se refieren a ella normalmente como "la guerra entre los calcidios y los eretrieos". Calcis y Eretria eran puertos al oeste de la costa de Eubea. Ambas ciudades reclamaban la llanura Lelantina, quizá porque originariamente utilizaban el río Lelas, que atraviesa la explanada de norte a sur, como frontera natural. Sin embargo, aunque Eretria está situada fuera de la llanura, la reclamaba desde antiguo. La razón probable es que Eretria fuera en principio el puerto de una ciudad situada más allá del Este. Esta ciudad estaría localizada en la desembocadura del río Lelas, cerca de la moderna Letkandi. Se desconoce quién ganó la guerra; se dice que Calcis, aunque salió agotada de la lucha y el resultado real fue que ambas ciudades entraron en una espiral de decadencia. Se poseen muy pocos datos sobre esta guerra. Tras el largo conflicto, Eubea, otrora líder de la región de Grecia, se convirtió en un lugar atrasado. No sólo se destruyó Eretria, sino la probable vencedora, Calcis, perdió su relevancia política y económica. En los comercios mediterráneos, la cerámica corintia con su decoración recogió el testigo de la importancia de la cerámica de Eubea. El papel de líder en la colonización lo tomaron las polis de Asia Menor como Mileto (colonización por el Este) y Focea (colonización por el Oeste). Eretria cayó oprimida por la ayuda que Mileto le había dado durante la guerra, al tener que devolver sus deudas por la revuelta jónica. Esto llevó a Eretria a su destrucción antes de la batalla de Maratón en el 490 a.C.. Calcis mantuvo su control sobre la llanura Lelantina hasta el 506 a.C., cuando Atenas estableció allí una cleruquía.

Guerra mársica

Guerra social romana (constituye la primera de una serie de "guerras civiles" (94-31) que, de forma intermitente, enfrentaron a los romanos con los itálicos, primero, y posteriormente a las diversas ….).

Guerra romana

Roma fue fundamentalmente un poder terrestre. Desde los tiempos más antiguos el ejército romano se basaba en la infantería pesada. La antigua falange se sustituyó en el siglo IV a.C. por la más flexible legión. Aunque siguió evolucionando, la legión existió hasta el final del Imperio. Las legiones eran competentes para el asedio y sus habilidades se ponían a punto diariamente levantando un campamento atrincherado. El campamento las hacía más lentas estratégicamente, pero incrementaba su seguridad táctica. Las legiones operaban con la mayor eficacia en la guerra de alta intensidad de batallas campales y asedios. Unidades más ligeras formadas por tropas auxiliares estaban disponibles para operaciones de baja intensidad y misiones de apoyo en operaciones de mayor envergadura. Durante el Principado, para preservar las vidas de los ciudadanos romanos, se hicieron intentos para reemplazar a las legiones con auxiliares en las batallas campales. Desde el siglo III, la caballería pesada comenzó a reemplazar a la infantería pesada como la principal fuerza de choque en las guerras de los romanos. Ver, Armas, Armaduras romanas, Marina romana.

Guerra social

Guerra social romana (Constituye la primera de una serie de "guerras civiles" (94-31) que, de forma intermitente, enfrentaron a los romanos con los itálicos, primero, y posteriormente a las diversas ….).

Guerra social griega

(357-355 a.C.). Guerra que enfrentó a Atenas contra miembros disidentes de la Segunda Confederación Ateniense, Rodas, Quíos, Cos y Bizancio. Los esfuerzos atenienses para recuperar Anfípolis y el Quersoneso Tracio, la conducta amenazadora de Cares, y la promesa de protección dada por Mausolo estimularon la revuelta. Militarmente Atenas no estaba preparada. Cuando Cares envió ayuda a Artabazo, Artajerjes III amenazó con represalias si Atenas no terminaba la guerra. De este modo los aliados ganaron su libertad.

Guerra social romana

o Guerra mársica (bellum marsicum) o Guerra italiana (bellum italicum) en los textos antiguos, "Guerra de los aliados" (socii), propiamente dicha, o "Guerra Social" en la historiografía moderna. Constituye la primera de una serie de "guerras civiles" (94-31) que, de forma intermitente, enfrentaron a los romanos con los itálicos, primero, y posteriormente a las diversas facciones políticas de la sociedad romana dirigidas por sus respectivos líderes en una lucha incesante por el control del poder durante el último siglo de la República: Sertorio (82-72) contra Sila y Pompeyo; César contra Pompeyo (49-48) primero y cesarianos contra pompeyanos después (48-45); en fin, Marco Antonio contra Octavio (36-31 a.C.). Pero también estos enfrentamientos eran la consecuencia de la propuesta de alternativas políticas diferentes emanadas de la nobilitas senatorial y encaminadas a salvar la respublica iniciándose así un proceso que no concluirá hasta la instauración del "principado" por Augusto en el año 27 a.C. y, por tanto, cada una de estas guerras marca una fase en la progresiva quiebra del régimen republicano. Si Mario había basado su autoridad en el control del ejército, éste tardó poco en tomar conciencia de su potencial político. Hasta ahora el exercitus estaba integrado por cives romani organizados en legiones e "itálicos" en calidad de aliados (socii) de los romanos; pero unos y otros habían participado de forma similar en el proceso de conquistas que permitieron a Roma el dominio del Mediterráneo. Sin embargo, los "italicos" estaban discriminados políticamente, dado que no gozaban generalmente de los privilegios de los ciudadanos romanos. La causa "itálica" había sido defendida ya por algunos líderes populares, como Cayo Graco y Mario, pero la nobilitas se oponía a una ampliacion del cuerpo cívico que incluyera a todos los itálicos. En la década siguiente el predominio de los equites propició cambios sustanciales. En efecto, en 91 el tribuno de la plebe M. Livio Druso, iunior, hijo del homónimo tribuno y adversario de Cayo Graco en 122-121, puso en práctica una política diletante destinada a recuperar la línea social gracana (mediante una nueva lex agraria basada en fundaciones coloniales en Sicilia e Italia y la rehabilitación de la lex frumentaria con distribuciones de grano a un precio módico), pero devolviendo el control del poder al Senado (mediante la separación de los equites de los jurados en los procesos de repetundis). En la misma línea de conciliacion se inserta la medida más progresista y ambiciosa de Druso: extender el derecho pleno de ciudadanía romana a los aliados itálicos, lo que provocó inmediatamente la reacción del grupo más conservador del Senado. No obstante, Druso, con el fin de asegurarse la votación, pretendió pasar sus "tres leyes" en bloque convocando también a latinos e itálicos a la Asamblea. El Senado rechazó las propuestas arguyendo defecto de forma. En la confusión suscitada murió Druso y los "aliados" declararon formalmente la guerra al Senado. La situación se agudizó con la represalia itálica en Asculum contra la ciudadanía romana existente en la ciudad, en la que murió el propretor Servilio. Una "Lex de maiestate" propuesta por el tribuno Vario consideraba alta traición al Estado romano instigar la revuelta de los itálicos. Pero poco después, en el 90, los "aliados" se habían organizado ya en un "estado paralelo" al romano. En un primer momento se constituyó una Liga llamada "Italia", con capital en Corfinium, que incluía dos frentes: uno al norte, compuesto por los marsos (o mársicos), sabélicos, picenos y pelignos, entre otros; otro al sur, formado por samnitas, oscos, lucanos y frentanos. Posteriormente se organizó un senado federal de 500 miembros, se eligieron dos "cónsules" y doce "pretores" como estrategia política para enfrentarse al Senado. En cuanto "cónsules" de "Italia", el marso Pompedio Silo dirigiría las operaciones militares del frente norte y el samnita Papio Mutilo, las del frente sur. Contra Silo fueron enviadas dos legiones al mando del cónsul Rutilio Lupo, mientras que el otro cónsul, L. Julio César, se encargaría de sofocar la rebelión de los pueblos del sur. No obstante, ya en el 90 se vislumbró la solución de un conflicto que era perjudicial para ambas partes. Dos leyes de civitate casi simultáneas, debida una al cónsul L. Julio César (Lex Iulia) y la otra a Cn. Pompeyo Estrabón (Lex Pompeia) otorgaban la ciudadanía romana a los "socii" itálicos bajo determinadas condiciones: fidelidad a Roma, deserción del ejército de la Liga o hacer la paz con los romanos. Los nuevos ciudadanos serían inscritos en diez nuevas tribus, por lo que su voto quedaría así minimizado. A esta última disposición se opondría más tarde el tribuno del 88, P. Sulpicio Rufo, logrando que los itálicos fueran repartidos entre todas las tribus. Pero desde el punto de vista militar las fuerzas del Senado se impusieron claramente a las de los coaligados: Pompeyo Estrabón recuperó Piceno y Asculum; Porcio Catón, Nola y Pompeya; en fin, el consulado de Sila en el 88 dio un giro al conflicto con la ayuda de Metelo Pío. A partir de esta fecha la guerra quedó virtualmente terminada, aunque persistieron reductos rebeldes todavía hasta el 83 en algunas regiones, como Campania. El resultado fue una mayor cohesión del ejército romano, pero también mayor presión de los grupos sociales intermedios en la Asamblea, lo que exigirá el ensayo de nuevas alternativas políticas. Esta guerra se cobró 300 000 muertos. En el 49, la Traspadana obtuvo la ciudadanía completa. Desde entonces se unificó todo el territorio italiano. En el 42, la Cisalpina se volvió a anexar a Italia. Ver, Lex Pompeia de Transpadanis.

Guerras civiles romanas

Tras las reformas del ejército llevadas a cabo por Mario se estableció un círculo vicioso según el cual los soldados buscaban de forma continuada recompensas que le otorgaba su comandante y su comandante buscaba el apoyo de sus soldados en su carrera política. Cuando Sulpicio Rufo y Mario privaron a Sila de su comando contra Mitrídates VI el año 88 a.C., Sila fue el primer general en marchar contra Roma. En el 87, con Sila en el este, Cinna y Mario capturaron Roma. De regreso en el año 83, Sila derrotó a Norbano y a Carbo para retomar Roma. Las guerras civiles que terminaron con la República, comenzaron el año 49 a.C. cuando César expulsó a Ppompeyo de Italia. Las batallas de Farsalia, Tapso y Munda aseguraron el dominio de César. Tras el asesinato de César la guerra civil se reanudó. Octavio primero se enfrentó con Antonio para seguidamente unirse con él para derrotar a los enemigos de César en Filipos. Posteriormente Augusto eliminó a sus rivales por la fuerza: Sexto Pompeyo, Lépido y Antonio (en Accio), tras lo cual estableció el Principado. Durante el gobierno de los Julio-Claudios el "secreto" de que la monarquía se apoyaba en la fuerza militar se guardó hasta el "año de los cuatro emperadores" (69), cuando Galba, Otón y Vitelio lucharon por el trono antes de que finalmente Vespasiano consiguiese establecer la Dinastía Flavia. Aunque hubo diversas rebeliones (Avidio Casio), las guerras civiles importantes no reaparecen hasta después de la muerte de Pertinax el año 193. Entonces Didio Juliano tomó el poder y Septimio Severo se rebeló. Los ejércitos provinciales estaban en este momento dispuestos a seguir a sus comandantes contra cualquiera de sus enemigos o contra la misma Roma. Didio Juliano murió pronto y Severo derrotó a otros dos rivales, Clodio Albino y Pescenio Níger, consiguiendo establecer de este modo la Dinastía de los Severos. El desencadenamiento de la guerra civil se evitó durante el mandato de esta dinastía con una excepción, la derrota del poco duradero interregno de Macrino, hasta el asesinato de Severo Alejandro el año 235. Seguidamente a lo largo del siglo III hubo una guerra civil endémica hasta que Diocleciano restauró el orden temporalmente. El Bajo Imperio siguió sufriendo estallidos periódicos que guerra civil. Ver, Armas, Armaduras romanas, Guerra romana.

Guerras de los esclavos

o Guerras serviles. Nombre dado a tres guerras que tuvieron que sostener los romanos contra los esclavos sublevados. Durante el siglo II a.C. son conocidas revueltas de esclavos en Asia Menor, Delos, Pérgamo, Ática y también en Sicilia e Italia. Pero si se exceptúa el caso siciliano, bien descrito por Diodoro, el resto no parece que puedan ser considerados esclavos agrícolas sino residentes en las ciudades. La Primera Guerra de los Esclavos, estalló en Sicilia y tuvo lugar del 136 al 132 a.C., capitaneada por el sirio Euno. Tras formar un ejército de 20.000 hombres, Euno se proclamó rey a la usanza helenística. Perdidas las ciudades de Enna y Tauromenio, su jefe cayó prisionero y fue crucificado. La segunda duró del 105 al 102 y se desarrolló tambien en Sicilia. La Tercera Guerra de los Esclavos (o Servil), la más importante, tuvo lugar en Italia del 73 al 71 a.C., dirigida por Espartaco, que puso en grave peligro la estabilidad politica romana. El origen de esta situación no debe ser ajeno a la sorprendente "liberación" de 40.000 esclavos realizada por Sila, pero tampoco al empeoramiento progresivo de la condición servil en una sociedad que proclamaba el "ius vitae necisque" sobre ellos. Particularmente duro era el destino que esperaba precisamente a los esclavos más fornidos, que por sus peculiares facultades físicas fueron utilizados como gladiadores en las escuelas de lanistas que había en muchas ciudades de Italia o explotados como productores agrícolas en las grandes propiedades (villae). La rivalidad política propició una mayor frecuencia de combates de gladiadores en los juegos, que a menudo, para mayor divertimento de la plebe romana, conllevaba la lucha hasta la muerte de uno de los dos combatientes. La rebelión se inició en la escuela de gladiadores de Capua, en Campania, e inmediatamente fue secundada por grupos de esclavos vecinos. El hecho de que el ejército romano estuviera en este momento ocupado en reprimir varios frentes (en Hispania, Pompeyo contra Sertorio; en Asia, un ejército contra Mitrídates) permitió la expansión del movimiento, que ganó fuerza con las armas sustraídas a contingentes locales. Poco después la rebelión había alcanzado también a la población servil de las ciudades griegas del sur de Jtalia, a las que se unirían también esclavos o asalariados agrícolas de Lucania y Campania, de tal modo que Espartaco pudo llegar a dirigir un contingente de más de 30.000 hombres, capaz de hacer frente a las temibles legiones romanas. Nuevas dotaciones de esclavos se sumaron a las revueltas a las órdenes de Crixos y Oinomao, esclavos de origen céltico afincados entre los marsos y samnitas, que se unieron a la revuelta iniciada por los 70 gladiadores de Capua. Espartaco, por el contrario, era de origen tracio, diferencia étnica en la que se ha creído encontrar la justificación de una escisión temprana del movimiento. En efecto, mientras Espartaco hacía lo posible para sacar de Italia, hacia Galia o Tracia, a algunos esclavos liberados, Crixos permaneció en Apulia resistiendo a las fuerzas institucionales, muriendo en un ataque del cónsul L. Gelio Poplícola. Sin embargo, Espartaco dirigiéndose hacia el norte pudo resistir e incluso vencer en varias ocasiones a los ejércitos consulares. Traspasó los límites de Italia y se introdujo en la Galia Cisalpina, donde derrotó al procónsul C. Cassio Longino. Pero después por razones desconocidas, quizá por la dificultad de atravesar los Alpes o quizá con la idea de alcanzar Bríndisi para huir con su contingente a Iliria, se dirigió hacia el sur, estableciendo su base de operaciones en Thurii. En el año 71 Craso sería enviado con un ejército al Bruttium para intentar estrangular los frentes rebeldes mediante la construcción de una muralla a través de la región, de unos 55 Km, que aislara a los insurgentes. Entretanto llegaban a Italia dos nuevos contingentes del ejército: M. Licinio Lúculo desembarcó en Bríndisi procedente de Tracia e impidió la salida por mar prevista; Cneo Pompeyo entraba en Italia y combatía el frente norte en apoyo del pretor M. Licinio Craso. Aunque Espartaco logró todavía llegar a Apulia con un grupo de esclavos, la masacre de Craso dejó sobre el campo de batalla a más de 12.000 combatientes y el mismo Espartaco murió en uno de estos enfrentamientos. La victoria dio a Craso la garantía de la elección para el consulado del 70 junto con Pompeyo, el otro gran vencedor de estos últimos años, que acababa de sofocar la rebelión de Sertorio en Hispania.

Guerras galas

En el norte de Italia, las tribus galas de los boyos, ínsubres, lingones y taurinos, que poblaban la llanura del Po, después de un largo período de trnnquilidad, comenzaron a manifestar una imprevista agresividad y, en el 226 a.C., reforzadas por nuevos grupos procedentes del otro lado de los Alpes, descendieron, a través de los Apeninos, hasta Umbría y Etruria. Un ejército romano alcanzó al ejército bárbaro en Talamón y deshizo sus fuerzas (225). Pero el gobierno romano no se dio por satisfecho con la victoria y buscó una solución más duradera y enérgica al problema galo, que pasaba por el sometimiento de las tribus al sur del Po y la anexión del territorio de la Galia cisalpina. Entre el 224 y el 222, las victorias romanas en el río Oglio y, sobre todo, en Clastidium, cerca de Pavía, aseguraron el sometimiento del territorio entre los Apeninos y el Po. La conquista de la Galia cisalpina fue completada con la fundación de las colonias de Cremona y Placentia, junto al Po, y con la construcción de una gran calzada, de Roma a Rímini, a través de los Apeninos, la Vía Flaminia.

Guerras macedónicas

Son las tres guerras que enfrentaron a Roma y Macedonia. Ver, Primera, Segunda y Tercera guerra macedónica.

Guerras Médicas

La confrontación final entre griegos y persas a comienzos del siglo V en el área egea, lo que se conoce tradicionalmente con el nombre de "Guerras Médicas", fue tan sólo el final de un largo proceso de aproximaciones y tensiones entre dos pueblos que participaban del mismo origen etnolingüístico, como elementos milenarios del grupo indoeuropeo. Pero mientras que los precursores griegos (aqueos) se dirigieron hacia el oeste estableciéndose en los Balcanes, sus contemporáneos persas, en dirección opuesta, alcanzaron el valle del Indo y bajando hacia el sur se establecieron entre el Cáucaso y los Zagros, al norte de la llanura irania. Su proximidad a la región mesopotámica permitió a los persas una rápida asimilación de las culturas próximo-orientales de elamitas, asirios y babilonios de tal modo que hacia el siglo IX a.C. aparecen en los registros asirios en colaboración con los medos, un pueblo guerrero ubicado al noroeste de la llanura irania, que poco después constituyó un reino con capital en Ecbatana. A finales del siglo VII los medos habían adquirido tal poder que establecieron alianza con el Imperio Neobabilónico de Nabopolasar contra los asirios. Destruyeron Assur y Nínive, y medos y persas dirigieron su atención hacia el oeste, con el fin de controlar los reinos y ciudades de Asia Menor. Hacia el 585 el rey medo Ciaxares se enfrentó a Aliates, el rey de Lidia, aunque finalmente se concertó la fusión de medos y lidios sellada mediante el matrimonio de Astiages, hijo de Ciaxares, con la hija del rey lidio. Pero Astiages fue el último rey medo, propiamente dicho, porque el persa Ciro se enfrentó contra él y en 549 acabó con este reino, cuyos territorios unió para crear el Imperio medo-lidio-persa, que fue el origen de uno de los "imperios" más poderosos y duraderos de toda la antigüedad. Anexionada Lidia en 547 a.C. tras el enfrentamiento entre Ciro y Creso, el nuevo rey lidio, el persa ordenó a su general Harpago el ataque de las ciudades jónicas de Asia Menor, desoyendo las propuestas de Creso como la decisión del Panjonión de enviar una embajada a Ciro para que éste no atacara ninguna ciudad griega. No obstante, todas las ciudades excepto Mileto, la única respetada por Ciro, quedaron bajo el control del sátrapa de Sardes. Concluida la campaña lidio-griega, Ciro dirigió sus pasos hacia el Imperio Neobabilónico. Ya en 555, cuatro años después de la constitución formal del reino persa, Ciro había establecido una alianza con Nabónides, que le dejaba las manos libres para enfrentarse contra Astiages. Pero ahora el Imperio Neobabilónico dominaba también Asiria, Siria y Palestina, por lo que su control era imprescindible para dirigirse a Egipto, el otro gran estado que pervivía de la época milenaria. En 538 Ciro conquistó Babilonia y se anexionó su gran Imperio. La conquista de Egipto fue sin embargo obra de su hijo y sucesor, Cambises, en 525, que se impuso sobre Amasis. Pero Darío, hijo de un alto oficial del Imperio Persa, le sucedió en 522, y emprendió la reconquista del Quersoneso, Tracia y las ciudades griegas de Asia Menor. En estas campañas Darío ordenó a su general Megabazo el control de las colonias atenienses de Sigeo y Quersoneso, fundamentales para el abastecimiento de la metrópoli, y la ocupación de las islas septentrionales de Lemnos e Imbros, que fueron integradas en la "provincia persa" gobernada por el sátrapa de Sardes, Artafernes. La presión persa sobre las ciudades griegas de Asia, donde se habían instaurado regímenes tiránicos proclives a las satrapías. Según Heródoto, el responsable de la revuelta jonia del 499 fue Aristágoras, el "tirano" de Mileto, tras el intento fallido de apoderarse de Naxos con el apoyo de Artafernes. El fracaso de Aristágoras implicaba un seguro castigo por parte del sátrapa, por lo que aquél se habría visto obligado a la rebelión renunciando a la tiranía e incitando a los griegos de Jonia a luchar por su libertad frente a la subyugación persa. Aristágoras pidió primero ayuda militar a Esparta sin éxito, por lo que solicitó después el apoyo de la flota ateniense. Atenas envió 20 barcos en ayuda de Mileto que se reforzaron con 5 naves más enviadas por la ciudad eubea de Eretria. Con esta ayuda los griegos realizaron un ataque a Sardes, pero no lograron tomar la ciudadela. Entretanto la revuelta se había extendido a todas las ciudades de Asia Menor, Chipre y Tracia. El ateniense Milcíades, tirano del Quersoneso, que hasta entonces había colaborado en los planes de Darío, se levantó también y arrebató a los persas el control de las islas de Lemnos e Imbros, de indudable importancia estratégica. Pero con el refuerzo de la tropa y el apoyo fenicio a la flota los persas se impusieron a los griegos en dos batallas decisivas: una, por tierra, en Éfeso; la otra, por mar, en Lade, cerca de Mileto, en la que las naves fenicias, muy superiores en número, acabarían imponiéndose tras la deserción de los samios; la ciudad de Mileto fue saqueada y su población trasvasada al interior. Hasta aquí el relato de Heródoto, pero es obvio que existían razones políticas y económicas que incitaban a la rebelión. Entre las primeras destaca el decisivo avance democrático en Atenas tras la implantación de las reformas de Clístenes; entre las segundas, la incidencia del tributo persa sobre las economías comerciales de las ciudades jonias, que vieron cerrados sus mercados tradicionales por el control de una potencia extranjera. De todos modos la rebelión fue sofocada en 493. Persia se vio obligada a aceptar gobiernos "democráticos" en algunas ciudades, pero la participación de Atenas y Eretria en el conflicto le proporcionaba el necesario casus belli para preparar una expedición punitiva contra la Grecia continental. La "primera" guerra médica comenzó con el desastre del general persa Mardonio, en Athos (492), con la destrucción de parte de su flota por una tempestad. En Maratón (490), el ateniense Milcíades derrotó a Darío I, a pesar de la superioridad numérica de los persas. En la segunda guerra, Jerjes pasó el Helesponto sobre un puente de barcas e invadió Grecia (480) con más de un millón de hombres. Los griegos intentaron detenerle en el desfiladero de las Termópilas, donde Leónidas y sus 300 espartanos se sacrificaron heróicamente. Atenas fue tomada por asalto e incendiada, pero, gracias a Temístocles, la escuadra persa fue destruida ante la isla de Salamina el mismo año. Por su parte, el espartano Pausanias, deshizo en Platea el ejército persa en retirada (479), mientras que por mar la flota griega obtuvo la victoria de Micale. Formada la Liga de Delos, el ateniense Cimón llevó la guerra a las mismas costas de Asia y derrotó por tierra y mar a los persas a orillas del Eurimedonte (468). Después de una tregua y de un período de nuevas hostilidades, se firmó la Paz negociada por Cimón (449), por la cual los persas se comprometían a no acercarse a las costas de Asia Menor ni a las del mar Egeo. Grecia gozó de casi cincuenta años de paz (Pentecontecia).

Guerras Mitridáticas

Ver, Mitrídates VI (Eupator Dionisio, también conocido como el Grande (Mithridátes Eupator Dyonisus) (ss. II-I a.C.). Rey del Ponto. Su primera tarea fue la de obtener el trono a ….).

Guerras púnicas

Reciben este nombre las luchas entabladas entre Roma y Cartago a propósito de la posesión de Sicilia. La primera guerra púnica (264-241) se desarrolló en Sicilia y fue favorable a los romanos, quienes se apoderaron de la isla. La segunda guerra púnica o Guerra de Aníbal (218-201) fue dirigida por Aníbal, quien sitió Sagunto (España) y marchó hacia Italia atravesando las Galias y los Alpes. Derrotó a los romanos en Tesino (218), Trebia (218), Trasimeno (217) y Cannas (216), pero sus mismas victorias y la falta de refuerzos le debilitaron. Los romanos mandaron a Escipión a África, y Aníbal, que había vuelto de Italia, fue derrotado en Zama (202). Cartago aceptó una paz humillante. La tercera guerra púnica (149-146), fue corta y decisiva. Conflicto con Masinisa, rey de Numidia. Con el pretexto de que la República africana había violado sus tratados, las legiones romanas (Escipión Emiliano) sitiaron la ciudad de Cartago, nuevamente fortificada, y la destruyeron (146). Ver, Primera, Segunda y Tercera guerra púnica.

Guerras sagradas

Guerras planteadas por iniciativa de la Anfictionía Délfica. La Primera Guerra Sagrada (ca. 595-586 a.C.) enfrentó a una coalición de fuerzas de Tesalia y Sición con Atenas por el control del santuario délfico de Crisa. Tras la guerra el sacerdocio se reformó y la Anfictionía reorganizada transfirió su centro de Antela a Delfos. En la Segunda Guerra Sagrada (ca. 449 a.C.) Esparta liberó a Delfos de su dominio por parte de Focis y, poco después, en una expedición diferente, Atenas restauró el control focidio, aunque Delfos recuperó su independencia poco después. La Tercera Guerra Sagrada (356-346 a.C.) fue un conflicto entre Tebas y Focis en el que lo que pretendían ambos era el control de Delfos. Tebas, que dominaba la Anfictionía Délfica, impuso una pesada multa a Focis por una ofensa leve. Filomelo ocupó Delfos usando los tesoros de los templos para pagar a su ejército formado por mercenarios, pero fue derrotado en Neón. Onomarco tuvo éxitos en contra de Beocia, pero Filipo II de Macedonia derrotó a los focios y fereos en la Batalla del Campo de las Amapolas (352). Onomarco se suicidó. Failo mantuvo a Filipo fuera de las Termópilas. Faleco tomó la iniciativa, pero la alianza fatal de Filipo y Tebas estaba formada. Hacia el año 347 los tesoros del templo se habían agotado, ambos lados estaban exhaustos y Filipo hizo saber que terminaría la guerra el año 346. Pese a los esfuerzos atenienses de mantenerlo alejado mediante la Paz de Filócrates, no tuvo oponentes: Faleco tuvo que hacer un tratado secreto. Filipo acabó con la Guerra Sagrada y, en realidad, selló el futuro de Grecia. La cuarta de estas guerras terminó en la batalla de Queronea, significando la definitiva intromisión de Filipo II de Macedonia en los estados griegos. Ver, Primera, Segunda, Tercera y Cuarta Guerra Sagrada.

Guerras samnitas

Ver, Primera, Segunda y Tercera guerra Samnítica.

Guerras serviles

Guerras de los esclavos (nombre dado a tres guerras que tuvieron que sostener los romanos contra los esclavos sublevados. Durante el siglo II a.C. son conocidas revueltas de ….).

Guerras sirias

Reciben este nombre las guerras celebradas en el siglo XIV a.C., entre Shuppiluliuma, rey de Hatti, y el reino de Mitanni. En la tercera guerra, los mitannios fueron derrotados en Karkemish. Las consecuencias de estas guerras fueron, la decadencia total de Mitanni, que ya no volvió a reponerse, y el resurgimiento de Asiria como gran potencia al otro lado del Éufrates, que logró una independencia total de Mitanni en el reinado de Asur-Uballit I.

Guerras sirias

Guerras celebradas entre Egipto y Siria (Ptolomeos contra Seléucidas). Comienzan cuando Ptolomeo ocupa la Celesiria en el 301 a.C.. )o( I Guerra Siria (274-271): Ptolomeo II contra Antíoco l. La paz mantiene el "statu quo". )o( II Guerra Siria (259-253): Ptolomeo II contra Antíoco II. I Triunfo seléucida. Conquistas seléucidas en Asia Menor. Matrimonio de Antíoco con la hija de Ptolomeo, Berenice. )o( III Guerra Siria: Ptolomeo III Evérgetes contra Seleuco II (o Guerra Laodicea) (246-241). Brillante expedición de Ptolomeo hasta Babilonia, después triunfos seléucidas. Paz de compromiso (algunas pérdidas seléucidas en Asia Menor). )o( IV Guerra Siria (219-217): Antíoco III el Grande contra Ptolomeo IV. Victoria lágida en Rafia, la paz mantiene el "statu quo". )o( V Guerra Siria (202-200): Antíoco III contra Ptolomeo V. Victoria seléucida en Panion y anexión de la Celesiria: paz concluida en 195. )o( VI Guerra Siria: Antíoco IV contra Ptolomeo VI. Termina con la intervención romana.

Guerreos

Ver, Catenia (país de los guerreos, pueblo que vivía en la costa occidental del golfo Pérsico).

Guertl

Entre los judíos, larga cinta de seda negra trenzada que separa la parte alta y la baja del cuerpo.

Güestia

La güestia es un personaje de la mitología asturiana, espíritus que avisan de muerte. Siempre van exclamando "Andai de día que la nueche ye mía". El testimonio de una mujer relata que ella salía de su casa a por castañas pensando que ya era de día y un miembro de la procesión le dijo que era su padrino entonces ya muerto y le tendió la mano dándole la vela en llamas, ella la cogió y al cabo de unos días enfermo y murió.

Gugalanna

Consorte de Ereshkigal, en la mitología mesopotámica.

Gugerni

Guberni (pueblo de la Galia Belgique).

Guggu

Giges ((siglo VII a.C.). Rey de Lidia (ca.687-652), hijo de Dascilo, que antes fue pastor, fundador de la Dinastía de los Mermnadas. Heródoto cuenta que subió al trono de ….).

Guijarro Michaux

Pesada piedra grabada y con bajorrelieve, encontrada al sur de Bagdad a finales del XVIII. Se trataba del primer texto cuneiforme, largo y completo, llegado a Europa.

Guijón

Aras (río que nace al sur de la ciudad de Erzurum, en la vertiente noroeste del actual monte Palandoken Dagi (Turquía)).

GUILDFORD

Hay una alta probabilidad de que haya habido un asentamiento romano de alguna naturaleza, cerca de Guildford, donde la antigua vía "The Pilgrim's Way" cruza el río Wey, un afluente del Támesis. El sitio más probable para el asentamiento está entre el cruce del río y el cruce con la vía romana de Alfoldean hacia el este. Hay dos casas en el lado occidental del río Wey en Compton y en Broadstreet. Hoy, Area of Guildford, Surrey, Inglaterra, Reino Unido. Ver, Atrébates.

Guimirri

Término con el que las fuentes asirias denominan a cimerios y escitas.

Guindes

Río que desembocaba a unos 250 km curso abajo del Pequeño Zab, algo al sur de la región de Bagdag.

Guintonium

Venta Belgarum (asentamiento de Britannia, perteneciente a la tribu belga de los atrébates, de los que fue su capital).

Guiuntum

Municipio latino de Hispania en la provincia romana de la Tarraconense, en época flavia. Hoy, (¿), comunidad autónoma de Baleares, España.

Guiza

Gizeh (parte de la necrópolis de Menfis, a 15 km al oeste de El Cairo).

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