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Palabra   |   Descripción

Demónax

Como respuesta de un oráculo de Delfos, fue enviado a Cirene por los mantineos, sus compatriotas, donde estableció el culto de Bato.

Demonice

Hija de Agenor y Epicaste. Con Ares tuvo a Eveno, Molo, Pilo y Testio.

Demonice

Joven nacida en Éfeso, que entregó su patria a Brenno, general galo, pidiéndole como premio todos los brazaletes y collares de las mujeres de la ciudad. Como los soldados pasasen ante ella arrojándole las joyas prometidas, murió bajo está nueva forma de lapidación.

Demonio

Esta palabra no se tomaba en mal sentido entre los antiguos filósofos, pues significaba, lo que tiene alguna cosa de divino, daimonion. Los platónicos, después de Pitágoras, daban este nombre a ciertos seres intermedios entre la divinidad y los hombres, divididos en clases más poderosas y más ilustradas unas que otras. Ellos son según su sistema los que reciben las preces y los sacrificios, y los que responden en los oráculos. A cada hombre dice Menandro, se le da al nacer un demonio o buen genio que le sirve durante su vida de director y de guía. Plutarco añade que estos demonios trababan algunas veces amistad con los hombres, a quienes advertían sus deberes, les dirigían en el camino de la virtud, velaban por su seguridad y los apartaban de todos los peligros en que podían incurrir los hombres por precipitación o por ignorancia. Estos seres intermedios, según algunos filósofos no eran tan sólo simples inteligencias, sino que además estaban revestidos de un cuerpo sutil e imperceptible a nuestros sentidos. El universo dicen ellos, está lleno de demonios y los hay en el aire, en el mar, en los montes, en los bosques, etc.. Los poetas dan también el nombre de demonios a los manes o sombras de los muertos. Ver, Genio, Diadoco.

Demonio de Sócrates

Este filósofo decía tener un demonio o espíritu familiar que, si bien no le conducía jamás a ejecutar cosa alguna, se la impedía o estorbaba hacer, cuando el obrar le hubiera sido perjudicial. Después de la derrota del ejército mandado por el pretor Laches (Laques), dice Cicerón, huyendo Sócrates con este general ateniense, y habiendo llegado en un lugar donde cruzaban muchos caminos diferentes, no quiso seguir el mismo que los demás. Cuando se le pidió la razón, respondió que su demonio se lo había impedido. El suceso justificó bien pronto el aviso del pretendido genio, pues todos los que tomaron el otro camino fueron o muertos o hechos prisioneros por la caballería enemiga. Si cuando fue a presentarse a los jueces que debían condenarlo el demonio no le detuvo como hacía en las ocasiones peligrosas fue, dice Platón, porque pensó que no le era un mal el morir, sobre todo en la edad y en las circunstancias en que se hallaba. No solamente recibía sus advertencias interiores para sí, sino que también sus amigos tenían parte en ellas cuando iban a empeñarse en algún negocio funesto y se lo comunicaban, refiérense muchas ocasiones en las cuales les resultaron perjuicios por no haberle creído.

Demonios

Los doctores del Talmud dan tres orígenes diferentes a los demonios. Algunos sostienen que Dios los formó el mismo día que creó los infiernos para su morada. Los hizo espirituales porque no le acomodó darles cuerpo. En el mismo momento de su creación empezaba la fiesta del sábado, y Dios se vio obligado a interrumpir su obra a fin de no violar la santidad del día. Otros dicen que, habiendo estado Adán mucho tiempo sin conocer su mujer, movido el ángel Samael por su hermosura, se unió con él y concebió y parió los demonios. Afirman también que Adán, que según ellos fue un malvado, fue padre de los espíritus malignos. Se cuentan además cuatro madres de los diablos. En fin, los doctores creen que creados los ángeles en la inocencia, cayeron de aquel estado por sus celos contra el hombre y por haberse revelado contra Dios. Fueron creados los demonios machos y hembras. Las almas de los condenados se transforman también por algún tiempo en demonios: entonces van a atormentar a los hombres, visitan su sepulcro y ven los gusanos que roen sus cadáveres; lo que les aflige de tal modo que se vuelven a los infiernos. Los demonios tienen tres atributos comunes también a los ángeles: tienen alas como éstos, vuelan de uno a otro extremo del mundo y saben también lo venidero. Tienen tres imperfecciones comunes a los hombres; necesidad de comer y beber; engendran y se multiplican y, en fin, mueren como nosotros. Para los ocultistas, el diablo sería el gran agente mágico, empleado para el mal por una voluntad perversa, la antigua serpiente, el instrumento del bien y el mal, la fuerza colocada al servicio del error. El demonio había nacido de la coagulación de la luz astral, pero su relación fraternal con Jesús y su suerte final son un enigma. Satán y los malos espíritus proyectan una acción malévola que hay que destruir por todos los medios. En los pueblos primitivos, los malos espíritus son demonios responsables de enfermedades, desgracias y toda clase de calamidades de los que se debían de defender por medio de sortilegios, exorcismos, etc. Para la teología cristiana, demonio, nombre individual o colectivo, se ha convertido en sinónimo de diablo y de Satán.

Demonios

En iconología, en los primeros tiempos medievales el demonio se esculpe en las portadas de las iglesias y capiteles como un ser más o menos híbrido, con cuerpo humano, garras de fiera y cabeza de bestia o se simboliza en la serpiente tentadora del paraíso, o como tentador de santos. También aparece intentando desnivelar la balanza de las acciones en beneficio de las malas, en el juicio divino después de la muerte (románico). En pintura el demonio inspira temas a El Bosco, L. Cranach, A. Durero, Leonardo, Miguel Angel, P. Bruegel, Goya y Dalí entre otros muchos.

Demoptólemo

Uno de los pretendientes de Penélope, muerto por Ulises.

Demorosesa

Demerosessa (una de las fortificaciones del norte de Britannia, situada al noroeste del Muro de Antonino).

Demos

División administrativa de las antiguas ciudades griegas que gozaban de autonomía. Los demos se regían por una asamblea renovada cada año. Ver, Demote.

Demos

Conjunto de los ciudadanos que componían una polis griega. Hasta el final del período arcaico el término no tenía apenas ninguna significación social o de clase ni tampoco implicaba una división política dentro de la polis. Sin embargo, en el siglo V a.C. se incorporó de lleno al lenguaje aristocrático como un término para designar a la multitud, por oposición a los mejores ciudadanos, que eran los que componían la minoría aristocrática de la población. En seguida se acuñaron numerosos compuestos con un claro valor peyorativo, como demotikós, demokratikós o la propia demokratía. Ver, Demo.

Demosioi geôrgoi

Ver, Ge demosía (en Egipto, bajo la administración romana, es el nombre que recibe la tierra pública, formada por las tierras abandonadas e incultas en el momento de ….).

Demostea

Una de las hijas de Príamo.

Demóstenes

(ca.460-413 a.C.). General ateniense de la Guerra del Peloponeso, hijo de Alcístenes. Estratego en el año 427-426. Después de que fracasara en la invasión de Etolia en el 426, al frente de un ejército acarniense consiguió una rotunda victoria en Anfiloquia, aplastando a una fuerza combinada de peloponesios y ambraciotas en Olpas y aniquilando a los supervivientes ambraciotas en Edómenes. Destruyó de este modo la influencia enemiga en el noroeste de Grecia. En el 425 y actuando junto a Cleón, fue enviado con una flota hacia Corcira, con permiso del pueblo ateniense para hostigar a los espartanos de la forma en que fuera posible. Demóstenes se dio cuenta de que el punto flaco de Esparta era la hostilidad de los mesenios, por lo que desembarcó con una fuerza y fortificó Pylos, capturando después a un contingente de 120 hoplitas espartanos en la cercana isla de Esfacteria. Esta maniobra pudo haber puesto fin a la guerra en términos favorables para Atenas, si no hubiera sido porque Cleón se opuso a la paz. En el 424, y de acuerdo con los demócratas locales, fracasó en un golpe de mano sobre Mégara, defendida por Brásidas, y sólo pudo ocupar el puerto de Nisea. A finales de año emprendió un ataque por tres lados sobre Beocia, pero no logró desembarcar a sus tropas en Sifas, pues su plan fue descubierto. Este fracaso fue un factor decisivo que condujo a la derrota ateniense en Delion. De nuevo estratego en 418, intervino en la Argólida, y otra vez en 413 fue enviado a Sicilia en ayuda de Nicias. No logró reconquistar la meseta de Epípolas en un ataque nocturno. Demóstenes recomendó abandonar cuanto antes, pero las dilaciones de Nicias retrasaron la retirada, hasta que, perdido el control del mar, los atenienses tuvieron que realizarla por tierra. Durante la retirada ateniense que siguió a estos hechos, Demóstenes dirigió la retaguardia: él y sus hombres fueron rodeados en una zona de huertos y, después de rendirse, fueron ejecutados. Demóstenes pudo haber sido colega de Cleón, pero es difícil encontrar en él inclinaciones políticas: más bien produce la impresión de un estratega capaz y de un ciudadano leal.

Demóstenes

Jurista bizantino del siglo V, profesor en la escuela de Beritos.

Demóstenes

(384-322 a.C.). Estadista ateniense y orador, muy admirado por su poder retórico. Su padre murió cuando él tenía siete años y le dejó una fortuna proveniente de sus negocios de cuchillería y fabricación de espadas. Pero los administradores de la herencia, Áfobo y Demofonte, que eran los hermanos de su padre y el amigo de éste, Terípides gestionaron mal el dinero, y cuando llegó a la mayoría de edad, solo le quedaba una pequeña porción de la herencia. Entablaron negociaciones con él durante tres años, mientras estudiaba retórica, probablemente con Iseo y Eubúlides, y se preparaba para el litigio. Superó con esfuerzo sus dificultades para la oratoria (dislexia, incapacidad de improvisación), por medio de ejercicios de declamación. Cuando cumplió los veintiún años, acusó a sus administradores con dos discursos, que se conservan (Contra Áfobo y Contra Onétor), pero tuvo que esperar dos años más para recibir lo que se le había dejado en herencia. Se preparó para ser escritor de discursos de tribunal y ayudante de la acusación en juicios públicos. Desde el 355, una vez terminada la Guerra Social, en la que Atenas había fracasado en su intención de imponer disciplina a sus aliados, Demóstenes optó por una mayor participación en política; esta actitud está reflejada tanto en sus discursos de tribunal como en los pronunciados ante la Asamblea ateniense. Argumentaba que Atenas debía esforzarse por mantener su independencia y su poder, y, por consiguiente, debía preparar reservas de cara a una guerra. Desde el 352, fecha en la que Filipo II de Macedonia atacó Tracia, el principal tema de Demóstenes fue la oposición a Filipo y al imperialismo macedonio. Sus primeros discursos de corte político fueron escritos para Diodoro: Contra Androción (355) y Contra Timócrates (353). El discurso Contra Leptines (354) fue pronunciado por él mismo. Los tres parecen haber sido escritos en oposición a la política de Aristofonte. En el 354 habló también ante la Asamblea, fue el discurso Sobre las simmorías, asociaciones de contribuyentes que debían equipar a las unidades de la flota. Su primera aproximación directa a la política exterior está representada por dos discursos del 352: En favor de los megalopolitas, que urgía a los atenienses para que apoyaran a Arcadia, cuya capital, Megalópolis, estaba en lucha con Esparta, y Contra Aristócrates, en el que Demóstenes argumentaba en contra de conceder honores a Caridemo por su labor en la reconquista del Quersoneso tracio mediante la negociación con Quersobleptes, príncipe de Tracia. Demóstenes se muestra poco realista en su apreciación del poder de Atenas en la región tracia; pero su motivo principal era atacar a Eubulo. Desde entonces, Demóstenes vio en Quersobleptes un peligro mayor que el de Filipo, temor que se reveló infundado en el 352, cuando Filipo atacó a los tracios y amenazó al Quersoneso. A partir de ese momento, Demóstenes organizó su propia cruzada contra la amenaza macedonia, que se convirtió en su principal preocupación. Compuso una serie de tres discursos, las Filípicas, en los que pretendía concienciar a los atenienses de lo que suponía la amenaza proveniente del norte. La Primera Filípica, pronunciada ante la Asamblea a principios del 351, reclamaba una acción más contundente para ayudar a Anfípolis, pero falló en su propósito; en su discurso En favor de la libertad de los rodios, que pronunció ante la Asamblea a finales de ese año, pedía apoyo para el partido democrático de Rodas frente al gobierno oligárquico sostenido por la monarquía caria. Con este último discurso tampoco tuvo éxito, porque sus argumentos eran demasiado débiles y el momento para una intervención de ese tipo no era el adecuado. Por aquella época Filipo estaba ocupado en el oeste, pero en el 349 volvió su atención hacia el sur e intervino en Tesalia; también estableció relaciones amistosas con Persia. Filipo asedió la ciudad de Olinto, y Demóstenes pronunció tres discursos motivado por este suceso: las Olintíacas; en ellas se exponía la necesidad de una ayuda urgente a Olinto y se proponía como medida de emergencia suprimir la práctica de ceder el dinero sobrante de las partidas presupuestarias al Fondo de Espectáculos, gracias al cual se entretenía al pueblo ateniense en el teatro. Se autorizó el envío de tres fuerzas expedicionarias, pero no llegaron a tiempo y, en el verano del 348, Olinto fue tomada por Filipo. Demóstenes entró en conflicto con el partido de Eubulo, que apoyaba una intervención en Eubea; esta intervención fue desastrosa, fracasó, costó a Atenas la pérdida de la isla y permitió a Filipo desplazarse hasta las Termópilas y amenazar Beocia. Después de este fracaso, Demóstenes proclamó, probablemente de forma injustificada, que solo él se había opuesto a la intervención en Eubea. Atenas estaba ahora aislada y debilitada, y resultaba evidente, tanto para Demóstenes como para sus oponentes, que la única esperanza consistía en firmar la paz con Filipo y en poner fin a la Guerra Sagrada, que había ido progresando en Grecia Central desde el 355. Demóstenes estableció una alianza temporal con sus oponentes y en el otoño del 348 defendió a Filócrates, un partidario de Eubulo, cuando fue acusado de proponer de forma ilegal la negociación con Filipo. En el 347-346, Demóstenes fue miembro del Consejo y formó parte de la embajada que se envió a Filipo y que condujo Filócrates hasta Pela a principios del 346; el resultado fue la Paz de Filócrates, en términos favorables para Atenas. Demóstenes fue presidente de la Asamblea que debatió la propuesta de paz; no habló y su silencio supuso la decisión de aceptar. Formó parte también de una segunda embajada a Pela en mayo, encargada de tomar juramento a Filipo en relación con el tratado. Filipo pronunció su juramento en julio, mientras convocaba a sus fuerzas con la intención de poner fin a la Guerra Sagrada contra Fócide. Por dos veces solicitó Filipo la ayuda de sus nuevos aliados atenienses para que enviaran tropas para atacar Fócide, pero por consejo de Demóstenes no fueron enviadas; afirmó que Filipo tomaría a los atenienses como rehenes. Filipo conquistó Fócide sin la ayuda ateniense y no invadió el Ática, como temía Demóstenes. Este habló a finales del verano en favor de la conciliación con Filipo, después de que los atenienses rechazaran que Filipo presidiera los Juegos Píticos de Delfos. Pronunció su discurso Por la paz a finales del 346 y en él proponía respetar el tratado; pero también atacaba al principal promotor de dicho tratado, Esquines, e intentó que Timarco lo acusara de traición. Esquines, sin embargo, se anticipó al ataque y a su vez acusó con éxito a Timarco de inmoralidad a principios del 345. En el 344, Demóstenes fue enviado en una embajada, que resultó contraproducente, a Argos, Arcadia y Mesene, para ofrecer oposición a la influencia de Filipo en el Peloponeso; esto desembocó en las protestas de Filipo y en el fortalecimiento de su poder en dichos Estados. Envió una propuesta a Atenas en la que se exponía que el tratado debía convertirse en una paz común. En respuesta, Demóstenes pronunció su Segunda Filípica, en la que denunciaba a Filipo como hostil e indigno de negociación; afirmaba que este había podido tomar Fócide porque había sobornado a los enviados atenienses. En el 343, Hipérides acusó con éxito a Filócrates, defensor de Filipo, y Demóstenes consiguió que se multara a Próxeno. Después renovó sus ataques a Esquines con su discurso Sobre la embajada infiel, en el que acusa a su oponente de corrupción en las negociaciones con las embajadas enviadas a Filipo. Esquines, aun contando con el apoyo de Eubulo y Foción, estuvo a punto de no librarse de la pena de muerte. En el 342, Filipo adoptó una política más agresiva en relación con Grecia al fracasar su propuesta de una paz común a causa de la intransigencia ateniense, intransigencia a la que había contribuido Hegesipo. Demóstenes fue enviado, junto con Hegesipo, en una embajada a los Estados del Peloponeso y a otros sitios en los que se podía encontrar aliados y apoyo frente a Filipo. Se establecieron muchas alianzas, aunque Esparta permaneció aislada y Tesalia no ofrecía esperanza. Filipo avanzó a través de Tracia para amenazar el suministro de grano de Atenas, que era enviado por barco desde Crimea pasando por los estrechos. Se produjo un enfrentamiento entre Diopites, el comandante ateniense en la región del Quersoneso, y los macedonios en la ciudad de Cardia. Demóstenes pronunció dos discursos de gran fuerza: Sobre la situación en el Quersoneso y la Tercera Filípica, en los que acusaba a Filipo de agresión. En estos dos discursos se declaraba abiertamente preparado para la guerra con Filipo, aunque el pretexto para declararla era débil, pues la agresión de Cardia había partido de Diopites. También pronunció la Cuarta Filípica, cuya autenticidad se acepta actualmente; en ella exigió la alianza de Atenas con Persia para poder continuar la guerra contra Filipo. Demóstenes era el líder indiscutible de Atenas. Logró alianzas seguras con Bizancio y Abidos, e Hipérides consiguió otras con Rodas y Quíos. A Diopites se le dieron fuerzas de apoyo y Atenas consiguió después éxitos en Mégara y Eubea. En marzo del 340, en una asamblea de Atenas y sus aliados, se tomó la decisión de reunir hombres y dinero para la guerra y se votó conceder a Demóstenes una corona de oro por sus esfuerzos. En el verano del 340, Filipo respondió a la beligerancia ateniense atacando Perinto y Bizancio, y luego denunció las transgresiones de la paz por parte de Atenas. La Asamblea ateniense respondió rompiendo el tratado de paz. El asedio a Bizancio por parte de Filipo fracasó por la eficaz intervención de Atenas. Demóstenes empleó su propio dinero en favor de la causa y fue nombrado jefe de la flota. En el 339 tuvo éxito en convencer al pueblo para que el dinero que se destinaba al Fondo de Espectáculos se empleara en usos militares. El mismo año, Filipo fue elegido jefe de las fuerzas de la Liga Anfictiónica. Como Tebas había expulsado de Nicea, cerca de las Termópilas, a una guarnición macedonia, Filipo tenía ya la excusa para intervenir en Beocia, y a finales de año avanzó hasta Elatea. Atenas respondió formando una alianza con Tebas, que estaba muy alarmada por la presencia de Filipo en Beocia. En la primera mitad del 338 se produjeron distintas maniobras militares y diplomáticas, pero Demóstenes mantuvo a los atenienses plenamente convencidos de la guerra y fue coronado en el festival de las Dionisias en marzo. Durante el verano, Filipo tomó Anfisa y obligó a los aliados a retirarse hasta Queronea, en donde se produjo una batalla decisiva, probablemente en agosto. Filipo obtuvo una rotunda victoria y Demóstenes abandonó el escenario de la batalla antes de que esta terminara para organizar la resistencia en Atenas. Esquines lo acusó de haber abandonado la batalla, pero Demóstenes ya se había asegurado de la defensa de Atenas y realizó un viaje para asegurar también el suministro de grano. Permaneció siendo lo suficientemente popular como para ser elegido para pronunciar el discurso funerario en honor de los caídos en Queronea. Los términos de la paz, que fueron negociados por otros con Filipo, permitían la existencia de un Estado ateniense debilitado, aliado de Macedonia y miembro de una nueva Liga Griega. En el 337, Demóstenes era elegido comisario jefe del Fondo de Espectáculos y había logrado reforzar El Pireo. En el 336, Ctesifonte propuso que Demóstenes recibiera una corona de oro en el festival de las Dionisias, pero fue acusado por Esquines de ilegalidad. A petición de Filipo y por consejo de Foción, Atenas envió un contingente para combatir contra Persia. Después del asesinato de Filipo, Demóstenes vio la oportunidad de reafirmar la independencia de Atenas, pero el hijo de Filipo, Alejandro III Magno, marchó rápidamente hacia el sur y aplastó a la oposición. Demóstenes fue designado miembro de un grupo enviado a Alejandro para pedir disculpas por la falta de interés de Atenas en los momentos posteriores al asesinato de Filipo. Sin embargo, el orador no pudo continuar con el grupo y regresó de su misión. Alejandro perdonó a Atenas y partió para el norte con intención de asegurar los Balcanes. Un rumor sobre la muerte de Alejandro impulsó a Demóstenes a negociar con Darío III de Persia la concesión de 300 talentos para armar a Atenas contra los macedonios; también promovió el retorno de los exiliados tebanos y la expulsión de la guarnición macedonia que estaba en Tebas. Tras el regreso de Alejandro y la destrucción de Tebas, Alejandro pidió la entrega de Demóstenes por haber soliviantado a Tebas, y solo la intervención de Foción salvó al orador de la muerte. Demóstenes continuó, en vano, poniendo sus esperanzas en la victoria de Persia para que Grecia se liberara de Macedonia. En el 330, Esquines reavivó su ataque a Demóstenes mediante el encausamiento de Ctesifonte, acusándole de haber propuesto la coronación del primero. Demóstenes replicó en defensa de Ctesifonte con su discurso más famoso, Sobre la corona; Esquines perdió el caso de forma tan rotunda que partió para un exilio permanente. Demóstenes desempeñó un papel destacado pero ineficaz en los asuntos de Atenas durante el gobierno macedonio, hasta el incidente de Hárpalo en el 324, que supuso su caída definitiva. En el verano del 324, durante los Juegos Olímpicos, Nicanor proclamó el regreso de todos los exiliados; este era un asunto de principal interés para Atenas, que había expulsado a los samios en favor de los colonos atenienses, y temía ahora que los samios los desplazaran. Por otra parte, había numerosos exiliados entre las tropas mercenarias de Alejandro, algunos de los cuales fueron traídos de vuelta por Hárpalo. Demóstenes protestó públicamente por esta decisión en una embajada que llevó hasta Olimpia. En ese mismo año, cuando Alejandro pidió la aquiescencia de los Estados griegos para que se le rindieran honores divinos por los servicios que había prestado al vengar a los griegos ante Persia, Demóstenes ridiculizó su petición. Después llegó repentinamente Hárpalo, infiel amigo de Alejandro, que buscaba refugio en Atenas y traía consigo una gran suma de dinero procedente de su mala administración de las finanzas de Alejandro. Demóstenes propuso que se guardara el dinero en la Acrópolis, pero parece que se apropió de una parte, posiblemente con propósitos políticos. Junto con otros ocho, incluido Demades, fue acusado por Hipérides ante el tribunal del Areópago de apropiación indebida de veinte talentos, por lo que se le condenó a pagar cincuenta. Demóstenes huyó primero a Egina y luego a Calauria, una isla cerca de Trecén. Tras la muerte de Alejandro, en el verano del 323, Demóstenes apoyó los planes de Hipérides de resistir a los macedonios, lo que condujo a la Guerra Lamíaca. Fue llamado a Atenas y su multa fue pagada por el Estado. Tras la derrota naval en Amorgos y la terrestre de Cranón (322), Antípatro amenazó con atacar Atenas, a menos que le fueran entregados los líderes de la oposición. Demóstenes huyó una vez más a Calauria, en donde se suicidó ingiriendo veneno en el templo de Posidón, anticipándose así a la sentencia de muerte pronunciada por la Asamblea a instancias de Demades para aplacar a Antípatro. Demóstenes fue una figura compleja y ambigua, que a menudo estaba dispuesto a aceptar aquello que desaprobaba sólo para mantenerse en la cima de la política. Fue un hombre típico de la ciudad-estado democrática, una institución condenada a morir ante el advenimiento de las poderosas monarquías que rodeaban al mundo griego. Es recordado por sus poderosos discursos, que fueron compuestos con una claridad de estilo que no tiene parangón entre sus rivales. Además de discursos políticos pronunciados ante la Asamblea ateniense y de discursos de tribunal sobre asuntos públicos, escribió también muchos discursos legales privados sobre temas civiles: herencias, custodias, seguros, violaciones de la propiedad privada y casos cuasicriminales de fraude y asalto. Se han conservado unos setenta discursos suyos.

Demóstenes Filaleto

Médico griego que vivió probablemente a principios de la era cristiana. Fue discípulo de Alejandro Filaleto, y pertenecía a la escuela de medicina fundada por Herofilo, haciéndose célebre como oculista. Escribió una obra sobre el pulso, citada por Galeno, y otra sobre las enfermedades de ojos.

Demostheneia

Juegos literarios y musicales celebrados en Oinoanda de Licia bajo el Imperio romano, con casi las mismas pruebas que los Mouseia celebrados en Tespias. Fueron creados en el año 124 por C. Julio Demóstenes. Se conoce el monto de los premios atribuidos a los vencedores, dato que puede dar indicaciones sobre la popularidad de los diferentes géneros. Así, los vencedores de los concursos de trompeta y de heraldo sólo reciben 50 denarios, mientras que el premio asciende a 200 denarios para el autor de comedia, 250 para el autor trágico y 300 para el citaredo. Ver, Mouseia.

Demosthenes

Demóstenes.

Demosthenes

Demóstenes.

Demostrates

Senador romano que vivió probablemente en el siglo I de la era cristiana. Según Suidas, compuso una obra sobre La pesca en veintiséis libros, y otra sobre la Adivinación por medio del agua.

Demóstrato

(siglo V a.C.). Orador ateniense, por cuya indicación fueron puestos Alcibíades, Nicias y Lamaco al frente de la expedición mandada contra Sicilia.

Demóstrato

(siglo II). Personaje relevante en la vida política de Atenas en tiempos de Herodes Ático. Hijo de Sospis de Melite, daduco eleusino, era hombre enormemente rico. Ejerció funciones de arconte, estratego de hoplitas, heraldo del Areópago, gimnasiarca, agonoteta de las Panateneas y Eleusinias, etc, etc.

Demote

Habitante de un demo ateniense.

Demótico

Sistema de escritura cursiva egipcia derivada de la hierática y utilizada durante la Baja Época para escribir todo tipo de documentos administrativos, familiares y literarios de carácter popular, razón por la cual los griegos le dieron este nombre (término propuesto por Heródoto, con el significado de "popular"). La escritura demótica refleja la lengua hablada por los egipcios durante el primer milenio, conocida como lengua demótica y es el testimonio de una evolución cultural del Antiguo Egipto. En esta escritura, las formas cursivas son tan estilizadas que aparecen desfiguradas y a menudo resultan muy difíciles de leer. El demótico como lengua se caracteriza por la abundancia de formas verbales analíticas y la abundancia de sufijos y sustantivos compuestos. Su literatura destaca por la abundancia de documentos privados que nos informan de la vida diaria en época saíta y tardía. En este sentido se diferencia de la lengua copta cuya literatura es principalmente de tipo religioso.

Demótico

Nombre personal del ciudadano ateniense relativo al demo al que pertenece. Fue impuesto tras la reforma de Clístenes (509 a.C.). Ver, Demo.

Demucho

Hijo de Filétor, muerto por Aquiles.

Den

(ss. XXXI-XXX a.C.). Faraón (ca.3.020-2.995) del Período Tinita y de la Dinastía I (3.065-2.890). Uno de los principales reyes de esta Dinastía. Conocido también como Deuen, Semty, Udimu y Usafais. Llamado Septy en la Lista real de Abidos y Usaphaidos por Manetón, que le atribuyó un reinado de 20 años, si bien hubo de ser de mayor duración. Fue hijo y sucesor de Uadyi, conocido como el Rey Serpiente por su famosa estela del Museo del Louvre, rey que lo había tenido probablemente de Meryt-Neith. Den era apenas un niño cuando accedió al trono, y parece que reinó durante mucho tiempo, llegando a celebrar su jubileo. Cuando Den llegó al trono, la Dinastía I estaba bien afianzada y el país vivía un período de prosperidad creciente. La calidad de los objetos decorativos y utilitarios, así como de la arquitectura, que ya era muy elevada, anticipaba los niveles que se iban a alcanzar, por ejemplo, durante el apogeo del Imperio Antiguo. Fue también una época de innovación, cuando muchos de los elementos que llegarían a ser familiares en los rituales, los títulos y las ceremonias asociadas con la realeza fueron introducidos por primera vez. Una serie de tablillas halladas en Abidos y en Saqqara, así como la información que facilita la Piedra de Palermo, permiten conocer algunos acontecimientos de su reinado, centrados sobre todo en un censo, en campañas militares, ceremonias y actividades religiosas. Entre las primeras deben citarse las victorias contra los asiáticos, los beduinos del Sinaí (tablilla de marfil del British Museum) y los tesemtyu. Entre las segundas, la celebración de dos Fiestas Sed, la construcción de un templo, las conmemoraciones del nacimiento de diferentes dioses y diosas y el culto en honor de Atum y de Apis. Fue el primer monarca en usar el título de Rey del Alto y Bajo Egipto. Más adelante, Den se ganó una reputación de mago, como introductor de algunos de los pasajes posteriormente incorporados al Libro de los Muertos, y también como médico, según se reflejó más tarde en las prescripciones del Papiro Ebers, aunque Manetón aseguraba que los tratados médicos que se decían escritos por él eran muy extensos para su época. Consolidó el Estado y comenzó la estructuración de la administración. Campañas guerreras contra tribus nómadas. A su servicio tuvo a dos destacados ministros, Hemaka "el que gobierna el corazón del rey", cuya probable tumba en Saqqara proporcionó un conjunto importante de objetos bellamente realizados, y Anj-ka. Al igual que otros reyes de su dinastía, Den contó también con dos tumbas. Una en Abidos, rodeada por 174 tumbas satélites, con innovaciones arquitectónicas basadas en el empleo del granito como pavimento, y que proporcionó improntas de sellos y tablillas de marfil y de ébano con su nombre (tumba que sería restaurada durante la Dinastía XXVI), y otra en Saqqara, aquí una gran mastaba, atribuida por algunos a su Canciller del Bajo Egipto e influyente personaje, Hemaka. El rey Den fue sucedido en el trono por Andyib, todavía menor de edad.

Denario

Nombre de dos monedas romanas, una de oro y otra de plata. El denario fue la primera moneda de plata acuñada por los romanos. La emisión inicial se hizo en época republicana, entre los años 269/68 y 212/11 a.C.. Los primeros denarios acuñados en la ceca de Roma, situada en el Capitolio junto al templo de Juno Moneta, imitaban las monedas griegas. En el anverso aparecía la cabeza de la dea Roma con un casco alado, como en la representación de Pallas, y la marca de su valor (X=1O ases o XVI=16 ases, según la época); en el reverso, los Dióscuros, Cástor y Pólux, cabalgando lanza en ristre y la leyenda: ROMA. En el mundo romano, el derecho de emitir moneda estuvo siempre unido al poder y se atacaron duramente las falsificaciones, como establece, por ejemplo, la Lex Cornelia: "el que fundiera una moneda de plata falsa queda sujeto como reo de falsificación" (Digesto). A fines de la República surgieron magistrados encargados especialmente de las emisiones (triunviri monetales), quienes, fiscalizados por el Senado, escogían los nuevos tipos que se iban a reproducir y que consistían normalmente en divinidades y motivos tomados de la historia legendaria de Roma, así como imágenes que conmemoraban acontecimientos políticos destacados (victorias, etc.). Más tarde, desapareció la marca del valor y los tipos se personalizaron, pues los triunviri encargados de la acuñación comenzaron a grabar en los reversos las armas o símbolos de sus familias y en las leyendas aparecían sus propios nombres. Un paso significativo, numismática e históricamente, tuvo lugar en época de César, quien, autorizado por un Senado consulto, estampó su efigie en el anverso: por primera vez aparecía un personaje vivo, el gobernante, representado en las monedas. Desde Augusto y a lo largo del Imperio, los emperadores utilizaron su "ius imperium" para realizar emisiones y, siguiendo el precedente sentado por César, los anversos de los denarios quedaron reservados a sus efigies y a las de los miembros de la familia imperial. Así, se han conservado estos peculiares "retratos" de todos ellos, sobre todo hasta la época de los Antoninos, cuando dichas reproducciones se realizaban de forma muy realista; desde fines del siglo II los retratos son más descuidados y en el Bajo Imperio se trata de imágenes estereotipadas. En cuanto a los reversos de los denarios imperiales, la iconografía es muy variada: dioses, semidioses, héroes, motivos de propaganda imperial (personificaciones alegóricas como la abundantia, libertas, victoria o iustitia), representaciones de actos públicos del emperador (alocuciones al ejército, partidas o llegadas a ciudades). Finalmente, figuran también símbolos que pregonan el poder de Roma: el genius del pueblo romano, personificaciones del ejército o de las provincias, etc. Asimismo, en la etapa imperial, se desarrollaron las leyendas, apareciendo en los anversos junto con los retratos la onomástica, títulos y honores de los emperadores, abreviados: lmperator (IMP.), Caesar (C.), Augustus (AVG.), tribunicia potestas (TR.P.), Pontifex Maximus (PM.), etc. En los reversos existía una serie de leyendas que explicaban las imágenes y símbolos. Las fluctuaciones y las reformas monetarias fueron continuas durante el Imperio. En época de Augusto la moneda de plata romana era el denario, que tenía un peso teórico de 3,89 gr y un grado de pureza de un 98 a un 96%. Poco después, en tiempo del emperador Claudio, el peso del denario se mantenía entre los 3,75 y 3,80 gr, pero circulaban en número considerable denarios fabricados con metales de menor valor y forrados de plata (que antes sólo habían aparecido esporádicamente). Esto puede interpretarse ya como un primer síntoma de inflación, aunque bien podría tratarse de emisiones fraudulentas sin carácter oficial, realizadas ilícitamente por quienes tenían acceso a los cuños. Durante el gobierno del último de los emperadores Julio-Claudios, Nerón, se llevó a cabo una reforma monetaria. El resultado fue la devaluación del denario: reducción del peso y de la ley de la moneda de plata (peso teórico de 3,41 gr y pureza de un 94%). Esta reforma debe inscribirse en un contexto histórico de crisis financiera, originada tanto por los cuantiosos gastos generados por la reconstrucción de Roma (destruida en el incendio del año 64), como por los problemas existentes en diversas provincias del Imperio (Britannia, Armenia, Judea y Galia). Con las nuevas emisiones se pretendía aliviar la escasez de moneda (detectada ya en época de Tiberio), así como potenciar al denario como instrumento básico empleado en el comercio y los negocios. Pero junto a esto hay que tener presente que la baja del valor real de la moneda repercutió en el alza de los precios y por tanto en el aumento de la inflación. Tras Nerón, continuó imparable el descenso de su valor intrínseco hasta que el denario se convirtió en una moneda de cobre plateado o estañado y, finalmente, de cobre sin blanquear. Efectivamente, durante todo el siglo II fue disminuyendo la cantidad de plata utilizada en la fabricación de los denarios, consecuencia directa de las crecientes dificultades financieras del Imperio, sobre todo a partir de mediados del siglo. Con Marco Aurelio (161-180), la ley (contenido de metal fino) era de 0,7 gr y con Septimio Severo (193-211), de 0,5 gr. Los graves problemas económicos determinaron la adopción de nuevas medidas, concretadas en otra reforma monetaria que llevó a cabo el emperador Caracalla quien, en el año 215/14, creó una nueva moneda de plata: el argenteus antoninianus o antoniniano. Tras Gordiano III (siglo III), el denario, cuya pureza había disminuido hasta un 5%, dejó de emitirse, siendo sustituido por el antoniniano introducido tiempo atrás por Caracalla. El denario comenzó en plata pura y terminó casi sólo en cobre, pero unió las tierras romanas durante cinco siglos. Equivalía a cuatro sestercios.

Denates

Dioses domésticos romanos, llamados más comúnmente penates.

Denda

Ciudad de Epiro, en la Iliria griega. Hoy, sin identificar, Albania.

Dendera

o Dandara o Denderah (en egipcio antiguo Iunet, Tantere o Tan-ta-ren, en griego Tentyra o Tentyris). Literalmente, "de la diosa". Ciudad consagrada a la diosa Isis-Hathor ubicada al noreste del Luxor. Esta ciudad del Alto Egipto de origen antiquísimo, en la ribera izquierda del río, frente a la actual Qena, tuvo cierta importancia durante el Imperio Antiguo, como lo demuestra su necrópolis. Capital del 6º nomo altoegipcio, que más tarde se trasladó a la orilla oriental, hacia Qena. Tumbas y textos confirman ya en el Imperio Antiguo, la importancia del lugar de culto principal de Hathor, la Afrodita griega, aunque su bien conservado templo es una construcción nueva de época ptolemaica y romana (a partir del último cuarto del siglo II antes de nuestra Era, y aún se siguió trabajando en él bajo los emperadores romanos). Destacan los relieves que decoran el mammisi y que representan al emperador de origen hispano Trajano vestido como faraón; también quedó inconcluso. El enorme muro del temenos abarca, además del templo de Hathor, un pequeño santuario de Isis, el lago sagrado, un sanatorio, dos mammisi y una iglesia paleocristiana. Son únicas las capillas para la fiesta de año nuevo y para Osiris sobre el tejado del templo. Está casi totalmente conservado al igual que todo el recinto sagrado. Tiene gran importancia para la interpretación del templo egipcio. Su arquitectura es admirable. Sus relieves, de los que aún quedan hermosos trozos, son mucho menos puros que los de la época clásica. La señora de Dendera era Hathor, la primitiva vaca del cielo convertida en diosa del amor. Hathor de Dendera estaba casada con Horus de Edfu y completaba la tríada de la localidad su hijo Ihy, el músico. Las tradiciones sacerdotales de la ciudad se remontan a épocas predinásticas. Ver, Aati.

Denderah

Dendera ((en egipcio antiguo Iunet, Tantere o Tan-ta-ren, en griego Tentyra o Tentyris). Literalmente, "de la diosa". Ciudad consagrada a la diosa Isis-Hathor ubicada al noreste del Luxor).

Dendritas

Hombres que Luciano pone en el número de los habitantes que supone habitan en la Luna, y que nacen como las plantas.

Dendrites

"el de los árboles". Epíteto de Dioniso, como poderoso dios de la fertilidad.

Dendritis

"árbol". Es el sobrenombre de Helena en Rodas. Una leyenda local contaba que, después de la muerte de Menelao, Helena, acompañada de dos hijos bastardos de su esposo, Nicóstrato y Megapentes, se había trasladado a Rodas, al lado de Polixo, la viuda de Tlepólemo, argiva de nacimiento como su marido, al que había seguido a Rodas cuando huyó él de Argólide (Ver, Tlepólemo). Durante la minoria de edad de su hijo había ejercido la regencia de la isla. Si bien recibió afablemente a Helena, no por ello dejó de intentar vengar a su marido, muerto durante el sitio de Troya. Con este propósito, un día en que Helena se estaba bañando, la mandó sorprender por varias criadas disfrazadas de Erinias, que se apoderaron de ella y la colgaron de un árbol. Bajo este "árbol de Helena" crecía una planta mágica llamada helenio, que servía de remedio contra las mordeduras de serpiente. Ver, Polixo.

Dendroforias

Fiestas que se celebraban en Grecia principalmente en honor de Dioniso y Deméter, aunque se extendían a otras divinidades como Apolo, Hécate, las Musas, Silvano y todas aquellas que figuraban en los misterios. Arnobio dice que la que se practicaba en la fiesta de Cibeles, consistía en llevar un pino por la ciudad, y plantarlo, en memoria, según se dice, de aquel bajo cuya sombra se había Atis mutilado. Se coronaban a ejemplo de Deméter las ramas del árbol, y se cubría su tronco con lana, al modo que la diosa había cubierto el cuerpo de su favorito.

Dendróforo

Sobrenombre de Silvano, dios de los bosques.

Dendróforo

"el que lleva una rama de árbol". Llamábanse dendróforos, a los que en las fiestas de alguna divinidad llevaban árboles en su honor. Los romanos tenían una compañía de dendróforos que seguían los ejércitos. Sin embargo, no están aún acordes los autores sobre la naturaleza de sus funciones, y se ignora si eran religiosas, o solamente mecánicas. Ver, Dendroforias.

Dendróforos

"portadores del árbol". Sacerdotes del culto de Cibeles. Ver, Dendroforias.

Dendrolíbano

"árbol del Líbano". Se hacían coronas de él para los dioses, y se creía que no había sacrificio que pudiese serles más agradable. Ver, Líbano.

Dendrophoroi

Ver, Ratis (se denomina con este nombre distintos tipos de embarcaciones romanas: botes de reducidas dimensiones, con un pequeño espolón en la proa y la popa un poco ….).

Dendur

(egipcio antiguo, Tehtat; griego Tutzis). Lugar a unos 80 Km al sur de Asuán, hoy anegado. Para la pareja de hermanos divinizada, de Padiese y Pahor construyó Augusto un templo, rescatado en 1.963, que Egipto regaló al Museo Metropolitano de Nueva York.

Denícala

Especie de solemnidad que se hacía el décimo día después de la muerte de alguna persona, para purificar la casa romana.

Denio

Fue muerto por Gauco, en la guerra de Troya.

Dennitza

En la mitología eslava era la Estrella Matutina, considerada esposa de la Luna llena.

Denocestria

Danum ("lugar en el río Don". Fortaleza romana de la provincia Flavia Caesariensis (Britannia)).

Denolium

Localidad galo-romana de la Galia céltica. Hoy, Deneuille lès Chantelle, departamento de Allier, región de Auvergne-Rhône-Alpes, Francia.

Dentato

Manio Curio (Manius Curius Dentatus) (ss. IV-III a.C.). Prototipo del homo novus de la época, alcanza el tribunado de la plebe en el 298, destacando por su oposición a Apio Claudio el Ciego. Cónsul en el 290, pretor en el 283, cónsul en 275, en 273 y censor en el 270. Durante su primer consulado obtuvo una victoria decisiva sobre los samnitas que acabó con una guerra larga e intermitente. Ese mismo año, devastó la Sabina, que aún permanecía independiente y, conquistando las llanuras de Reate y Amiternum, llegó hasta el Adriático. Roma privó a los sabinos de su autonomía, repartiendo sus tierras entre los colonos y situando a prefectos designados por los pretores al frente del gobierno de sus ciudades. En el 275, durante su segundo consulado, Curio obtuvo un resonante triunfo sobre Pirro, que, partiendo de Apulia a través del Samnio, ofreció batalla a Roma. Curio obtuvo un triunfo de Samnitibus et rege Pyrrho, en el que se exhibieron por primera vez elefantes. Dentato dragó en parte el lago Velino y durante su censurado comenzó la construcción de un acueducto, el Anio Vetus, pero murió en el 270, antes de que estuviera terminado. Dentato tuvo fama de hombre frugal e incorruptible. Este personaje pertenece a un grupo de homines novi que durante el primer tercio del siglo III entraron a formar parte de la clase dirigente, pese a sus orígenes sabinos, campanos (como los Atiltii o etruscos (los Volumnii, los Ogulnii). Curio, retirado a su tierra natal, encarnó el ideal de la austeridad de los antiguos romanos. Fue muy admirado por Catón.

Dentatos

Ilustre familia romana, entre los que destaca sobre todo Manio Curio Dentato, cónsul en los años 290, 275 y 273 a.C..

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