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Palabra   |   Descripción

Teátrica

Diosa romana protectora de los teatros. Tenía dos templos en Roma, que Domiciano mandó destruir, porque habiéndose hundido el teatro quedaron sepultados en sus ruinas muchísimos espectadores.

Teatrica

Divinidad menor del panteón romano. Era la patrona de los teatros y tenía la tarea de proteger a los espectadores de eventuales hundimientos de palcos y tribunas. Tenía un templo sobre la vía Cornelia.

Teatro

Edificio destinado a la representación de espectáculos públicos. Consiste esencialmente en un anfiteatro con gradas que albergan a los espectadores, en un escenario, en una orquesta destinada a las danzas del coro (entre el anfiteatro y el escenario). En el mundo clásico era el edificio destinado a las representaciones dramáticas. Si las amplias escalinatas de los palacios cretenses, dominando una explanada, pueden ser consideradas como los lejanos antecesores del teatro griego, en Atenas, a finales del siglo V a.C., aparece el teatro propiamente dicho, compuesto de una explanada de tierra apisonada (orquestra), donde el coro evoluciona en torno al altar de Dionisios, de un emplazamiento dispuesto para los espectadores sobre andamios o en un terreno formando pendiente, y finalmente de una construcción en tela o en madera para los actores. Una evolución bastante rápida conduce al establecimiento de instalaciones durables; los primeros vestigios de ellas han sido descubiertos en el teatro de Dionisios Eleutereus, en los declives meridionales de la Acrópolis, desde el último cuarto del siglo V. En la segunda mitad del IV, el tipo de teatro griego de piedra ha quedado bien definido (teatro de Dionisios en Atenas, teatro de Epidauro). Los bancos de piedra de los espectadores se disponen en hemiciclo en la ladera de una colina, divididos en sectores por escaleras y a veces en zonas superpuestas por uno o dos pasadizos horizontales. En el centro la orquestra circular, tras de la cual se elevan las construcciones de la escena (scaena) que sirven de fondo de decoración y de bastidores. Un estrato bajo, en madera, comunicando con la orquestra por escaleras de algunos peldaños, acoge a los actores cuando no participan en los movimientos del coro en la orquestra. El muro de la scaena tiene puertas para dar acceso a este estado. En el momento conveniente pueden tener lugar apariciones (sobre todo de las divinidades). Ante el muro de la scaena puede elevarse un pórtico poco profundo (proskenion), que da más amplitud al cuadro. Elementos móviles, en madera o en tela, enriquecen la decoración. Diversas máquinas escénicas eran utilizadas para efectos especiales. Los actores, todos hombres, llevaban máscaras que definían los personajes y que servían al mismo tiempo de altavoz. Roma, en un principio, no tenía más que teatros de madera. El primero en piedra es el de Pompeyo (55 a.C.). La arquitectura imita los modelos griegos, pero el teatro romano presenta rasgos originales: la utilización de la bóveda de hormigón permite liberarse del uso de terrenos con pendiente natural, la orchestra (reducida a un semicírculo, como la cavea) no sirve ya para las evoluciones del coro, sino que está reservada a los magistrados. El espectáculo es llevado al antiguo proscaenion (pulpitum) más bajo y próximo a la orquesta. La arquitectura del muro del fondo se desarrolla considerablemente (frons scenae, ricamente decorado). Aparece el telón. El teatro se completa con un pórtico con jardín. Para las ciudades de Oriente poseer un teatro era demostrar que no se pertenecía al mundo de los bárbaros. En ellas el teatro era una forma de introducir la cultura clásica, aunque en muchos casos suponía una implantación ajena a sus gustos. Más que a través de tragedias y comedias clásicas, la atención del auditorio se captaba sobre todo por espectáculos de mimo y similares. Incluso se ha planteado que los teatros nabateos servían de escenario a ceremonias de culto, mientras que en los odeones de la Decápolis, además de los recitales poéticos y espectáculos teatrales, se celebraban reuniones de la boulé o asamblea de la ciudad. Que el teatro no sólo fue el lugar de las representaciones teatrales y que sirvió como lugar de reunión de los ciudadanos, en el que además se desempeñaban otras funciones, es algo que se repite en las ciudades de la Decápolis, como en el caso de Petra, Ammán y Gerasa. En los teatros romanos hay los mismos elementos arquitectónicos que en los que aquí se estudian: la estructura de la escena, scaena, con sus diferentes partes, el escenario propiamente dicho, pulpitum, su telón o decorado, scaena frons, que era construido en piedra con diversos vanos, y el proscenio (sobre el que actuaban los actores), que lo separaba de la orchestra semicircular, y no circular como en los teatros de tradición griega, ya que en el teatro romano desaparece el coro y se utiliza, en ocasiones, como el lugar donde se sientan magistrados y senadores. Sin embargo, sí es influencia helenística el hecho de que la cavea o auditorio se sitúe aprovechando una colina. La parte inferior, llamada ima cavea, se amplia en un momento dado con una cávea superior, summa cavea, construida sobre los pasillos abovedados de acceso o vomitoria. La ampliación de los teatros con la cávea superior dobla su capacidad, y normalmente coincide con un momento de gran desarrollo económico y urbanístico de la ciudad. El nivel inferior del auditorio solía ser ocupado por los ciudadanos más notables, teniendo a veces asientos o butacas individualizadas y decoradas con relieves. El escenario, según las proporciones que establece Vitrubio, era un espacio muy alargado que facilitaba la representación, porque la acción solía desarrollarse en una calle, con casas, un templo y un altar al fondo. Se tiene constancia de que en época romana también se usaron telones. Parece que estos teatros fueron utilizados mucho tiempo, hasta la era Cristiana e incluso durante el Imperio Bizantino, hasta que éste y el urbanismo en la región entran en decadencia, hacia finales del siglo V, son abandonados y reutilizados como cantera, o para otros menesteres que nada tenían que ver con las artes escénicas. Para algunos investigadores, los terremotos que tuvieron lugar en la región de Decápolis en los ss. IV y VI d. J.C. supusieron la ruina y el olvido hasta los tiempos actuales, ya que es ahora, tras su restauración, cuando vuelven a ser teatros en los que se realizan festivales y espectáculos. En cualquier caso, la construcción de estos grandes teatros confirma la capacidad que, durante el Imperio, tuvieron aquellas ciudades para asumir económica y técnicamente grandes retos arquitectónicos y de la ingeniería. Son ejemplos notables los restos del teatro de Marcelo, en Roma. En Galia los de Lyon (Fourvière), Autun, Fréjus, Arles, Vaison, Vienne y sobre todo Orange; la Galia ha desarrollado un tipo mixto de teatro-anfiteatro. En Asia y en África los de Sabratha y Aspendos. En Hispania destacan el teatro de Sagunto y sobre todo el de Mérida. En Jordania, los de Petra, Ammán y Gerasa.

Teatro Balbus

Construido hacia los mismos años que el teatro Marcelo y en el mismo barrio, fue terminado el año 13 a.C.. No podía contener más de 7.000 personas.

Teatro de Pompeyo

Se elevaba en el Campo de Marte, no lejos del Circo Flaminio y del futuro anfiteatro de Statilius Taurus. Hay que esperar hasta mediados del siglo I a.C., para que se construya un teatro de piedra, provisto de graderíos en los que fuese posible sentarse. Antes fueron de madera y los espectadores estaban de pie, pues se estimaba que una excesiva comodidad no hacía más que ablandar al pueblo y darle, como había pasado en las ciudades griegas, un gusto excesivo por las representaciones escénicas. Aún esta innovación, debida a la munificencia de Pompeyo, 55 a.C., hubo de excusarse con una curiosa estratagema: Pompeyo colocó en lo alto de la cavea, un templo de Venus Victrix, de forma que el teatro mismo podía parecer como una escalera monumental que condujera al santuario.

Teatro griego

La forma arquitectónica del teatro griego deriva del área circular de danza (orchestra) en la que coros, que fueron los antecesores de la tragedia y la comedia, cantaban y danzaban. El teatro, como el estadio, se situaba normalmente a los pies de una colina, de modo que se podían colocar bancadas en su colina formando un auditorio natural. En cualquier caso, en un primer momento no se necesitó ninguna edificación con la excepción de un altar dedicado a Dionisio, en cuyo honor se representaba el drama. La acción se desarrollaba en el interior e inmediatamente detrás de la orchestra, en donde una plataforma de madera formaba un estrado de baja altura. El vestuario consistía en una simple tienda o choza (skene); coros y actores entraban y salían valiéndose de rampas situadas a ambos lados. Poco a poco el espectáculo teatral incrementó su popularidad y los dramaturgos introdujeron cambios en la técnica, de forma que el teatro evolucionó. Asientos de piedra colocados en hileras bien trabajadas reemplazaron los antiguos bancos de madera y se hicieron asientos más elaborados en primera fila para los sacerdotes y magistrados. La skene adquirió una dimensión arquitectónica en el siglo IV a.C. con una columnata (proskenion) delante que soportaba una plataforma que más tarde se utilizó como escenario elevado. El teatro de Dionisio en Atenas, en donde se representaron las obras de Esquilo, Sófocles, Eurípides y Aristófanes, se construyó en el siglo V a.C. y es el teatro más antiguo de los conservados, aunque los restos que se pueden ver son posteriores. Se conservan otros teatros a través del mundo griego, especialmente en Epidauro (ca. 350 a.C.) en donde obras antiguas se representan todavía con regularidad. Ver, Logeion.

Teatro Marcelo

Construido uno en Roma y otro en Mérida (19-3 a.C.), entre otros muchos. El de Roma fue iniciado por Julio César, que en realidad no hizo sino comprar los terrenos. Lo comenzó Augusto y lo dedicó a la memoria de su sobrino Marcelo, muerto en 23. Fue inaugurado este teatro bajo la invocación de Apolo, con ocasión de los Juegos Seculares del 17 a.C..

Teatro romano

Las características principales del teatro romano derivaron en un principio de las del teatro griego, ya que muchas de las características de la arquitectura romana derivan directamente de la arquitectura del período helenístico. Los primeros teatros se construyeron en madera. El primer teatro romano no se construyó hasta el siglo I a.C.. Con anterioridad las obras de Plauto y Terencio se representaron en escenarios ocasionales en el foro ante círculos de asientos de madera. Éstos se derribaban después de que el acontecimiento para el cual fueron erigidos concluyera. Una ley impedía la construcción de teatros permanentes. Sin embargo, en el 55 a.C. se construyó el Teatro de Pompeyo con un templo para evitar la ley. Con el paso del tiempo desarrollaron características específicas. El teatro podría cubrirse con toldos para proteger a los espectadores de la lluvia o de la luz del sol. La mayor parte de los teatros romanos conservados siguen el modelo arquitectónico propuesto por Vitrubio. Poco a poco disminuyó la importancia de los coros y la orchestra se limitó a un simple semicírculo. Mientras tanto, el escenario edificado (o scaena frons) incrementó su altura hasta alcanzar la cima del auditorio (cavea) y se le dotó de una elaborada fachada, así como de un tejado. La disponibilidad de concreto hizo que fuese posible construir teatros exentos, sin apoyarse en soporte natural de la falda de una colina, levantados por bóvedas con arcadas. El tratamiento externo era similar al del anfiteatro, como lo era la construcción de pasajes subterráneos y de escaleras. Se conservan buenos ejemplos en Pompeya, Orange, Aspendos, Sabrata y Tauromenio. Ver, Odeón.

Teb

"santuario". Nombre del Nomo III del Alto Egipto. El nombre egipcio de su capital fue Nekhen o Nekheb. El nombre griego de la capital fue Hieracómpolis y más tarde Eileithyiaspolis.

Teba

Durante la dominación romana, Teba fue uno de los núcleos de población más importantes de la Bética, llamándose más tarde Ategua. Ver, Ategua (ciudad del interior de las montañas de la Hispania Bética).

Teba

Hija de Júpiter e Iodama, casó con Ogiges, del cual tuvo varios hijos.

Teba

Hija de Asopo y Metopa. Favorita de Marte.

Teba

Ciudad probablemente situada en la Ptiótide. Perteneció a la Liga Etolia. En 217 a.C., Filipo V tomó la ciudad, la denominó Filipopolis y llevó a ella colonos macedonios.

Tebaico

Relativo a Tebas, ciudad del Egipto antiguo.

Tebaida

Una de las tres epistrategias en que estaba divido Egipto, antes de la muerte de Augusto y cuya capital era Tebas. Las otras eran Heptanomía-Arsinoíta y Delta. Los primeros ermitaños cristianos se retiraron a los desiertos del oeste de dicha región.

Tebanos

Naturales de Tebas. Relativo a esta ciudad de la antigua Grecia.

Tebas

Ciudad de la Antigüedad situada en Jonia, en la península de Anatolia. Se conoce principalmente a través de testimonios epigráficos entre los que destaca una inscripción en un altar de Zeus que se hallaba en el santuario de Atenea de la ciudad de Tebas y otras inscripciones de Priene. De estos testimonios se ha establecido que su territorio fue limítrofe con Priene. En una de las inscripciones se atestigua que Tebas formaba parte de los dominios de Samos y fue transferida a Mileto. Al menos en parte del siglo III a.C. fue un demo de Mileto. Sus restos se localizan en el monte Mícala, donde quedan partes de una muralla del período Arcaico y de un santuario de Atenea. Además, las inscripciones atestiguan que se rendía culto a Hermes, Hécate, Ninfas, Meandro y Mícala.

Tebas

Ciudad de Beocia oriental, a 50 km al noroeste de Atenas. Al norte de la cordillera de Citerón, que separa Beocia de Ática, y en el borde sur de la planicie de Beocia. Al final de la época micénica, pasa a ser la ciudad más importante de Beocia, pero debió luchar largo tiempo contra su rival Orcómeno. El territorio estaba dividido en dos partes por el río Onquestos; Tebas estaba situada al sur, y al norte se hallaba Orcómeno. Estaba al pie de la montaña Teumessus; los riachuelos Ismeno y Dirce pasaban cerca, y otro riachuelo de nombre Cnopos o Strofia dividía la ciudad en dos partes: al oeste Cadmea, y al sur la colina Ismenios y Anfión. Tebas era famosa por sus siete puertas a las que hacen alusión Homero y Hesíodo. Las vías principales conducían a Platea, Leuctra, Tanagra, Calcis, Tespias y Acrafnium. Tebas aparece en la historia bajo una forma de gobierno oligárquico, cuando estaba al frente de una confederación de entre diez y catorce ciudades de Beocia. Los habitantes de Platea, descontentos con la hegemonía de Tebas, se retiraron de la confederación beocia y se aliaron a Atenas. Los tebanos fueron derrotados y hubieron de ceder a Platea el territorio al sur del río Asopo, que servía de frontera (ca.519 ó 510). En 479 los tebanos y sus aliados combatieron con los persas en Platea y fueron derrotados. En octubre de aquel año los atenienses y otros griegos asediaron Tebas y la ocuparon al cabo de 20 días; el jefe oligarca de Tebas, Ataginos, se escapó con los persas, y los líderes oligárquicos favorables a Persia que quedaron, encabezados por Timagenides, fueron ejecutados. La hegemonía sobre las ciudades de Beocia casi se perdió, pero gracias a la ayuda de Esparta se pudo restablecer. En 457, Esparta envió un ejército a Beocia para asegurarse su control, y los espartanos acamparon cerca de Tanagra. Los atenienses enviaron un ejército a este lugar, que fue derrotado en el valle del Asopo (batalla de Tanagra, noviembre del 457), pero habiéndose retirado los espartanos, los atenienses volvieron bajo la dirección de Mirónides y ganaron en la batalla de Enofita (febrero del 457), imponiendo la disolución de la confederación beocia, cuyas ciudades recibieron gobiernos democráticos que ingresaron en la confederación de Delos. Los líderes oligárquicos fueron enviados al exilio. El gobierno democrático de Tebas duró diez años y gobernó mal; en 447, los oligarcas se hicieron con el poder en Orcómeno, Queronea y otras ciudades. Los atenienses enviaron un ejército dirigido por el general Tólmides que reconquistó Queronea, donde se estableció una guarnición, pero atacado por los tebanos fue derrotado y muerto y los atenienses expulsados, dejando miles de prisioneros. Para recuperar a los prisioneros, Atenas hubo de reconocer la independencia de Tebas y su hegemonía sobre las ciudades de Beocia, y los gobiernos democráticos fueron depuestos y sustituidos por gobiernos oligárquicos. Sólo Platea quedó bajo influencia de Atenas. Este hecho inició la segunda guerra del Peloponeso cuando los tebanos, en 431 atacaron Platea. Los magistrados o generales dirigentes de la confederación eran los beotarcas, que eran once en la época de la batalla de Delio (se cree que dos representantes de Tebas y uno por cada miembro de la confederación). En Delio los beocios rechazaron el ataque ateniense (424). Tebas y la confederación beocia, en realidad un instrumento de Tebas, estuvieron ausentes de la paz de Nicias (421) y en 420. se aliaron con Esparta. En 413 los atenienses atacaron Tanagra y ocuparon la ciudad beocia de Micaleso. En 405, después de la batalla de Egospótamos, juntamente con los corintios urgieron a Esparta a eliminar a Atenas y vender a todos sus habitantes como esclavos. Pero Esparta prefirió instalar un gobierno aliado en Atenas y los exiliados atenienses, encabezaddos por Trasíbulo, encontraron entonces auxilio en Tebas y otras ciudades beocias, sobre todo por parte del tebano Ismenio. Cuando en 397, el rey espartano Agesilao II cruzó a Asia para luchar contra los persas, los tebanos rehusaron ayudarle e interrumpieron al rey cuando estaba haciendo un sacrificio religioso, ofensa que el espartano no olvidará. El sátrapa persa Titraustes envió un delegado a Grecia (el rodio Timócrates) que repartió mucho dinero a los dirigentes de las ciudades para que hicieran la guerra a Esparta, y antes de formarse una coalición, ya la guerra había estallado entre Tebas y Esparta. En la disputa fronteriza entre los locrios opuntios y los focidios, Tebas se puso al lado de los primeros e invadió Fócida, y Esparta de parte los segundos en revancha por la ofensa a Agesilao. Lisandro, el general espartano, invadió Beocia, pero fue derrotado por los tebanos en Haliarto (otoño del 395). Pausanias, el rey agíada de Esparta, se retiró y fue desterrado sustituyéndole Agesípolis I. Corinto, Atenas y Argos se aliaron con Tebas (más tarde a la guerra se le llamó guerra corintia, porque los combates tuvieron lugar en su territorio). Los corintios fueron derrotados por los espartanos en el riachuelo de Nemea, al sur de la ciudad (julio del 394), pero los espartanos fueron derrotados por los persas en la batalla naval de Cnido (agosto del 394) y docenas de ciudades se separaron de su alianza, pero Agesilao salvó la situación con una victoria sobre los tebanos en la batalla de Queronea (agosto del 393), en la que sólo Orcómeno, que era aliada de Esparta y formaba el ala izquierda, fue derrotada, mientras el centro y la derecha espartana arramblaron a los tebanos, que se reagruparon en el monte Helicón y pudieron impedir el avance espartano, pero a costa de muchas bajas. La guerra corintia continuó los tres años siguientes con numerosos combates en el istmo de Corinto, donde los espartanos ocuparon el puerto de Lequeo y la ciudad de Sición. En dicho puerto fueron derrotados por los atenienses en 390. En 387 la paz de Antálcidas puso fin a la guerra y reconoció la independencia de todas las ciudades griegas (menos Lemnos, Imbros y Esciros, que fueron reconocidas de Atenas "como en tiempos antiguos"). Agesilao vetó que Tebas pudiese ejercer la hegemonía sobre las ciudades de Beocia. Las ciudades beocias (Platea, Queronea, Tespias, Tanagra, Orcómeno, Livadia y Haliarto) recibieron gobiernos oligárquicos hostiles a Tebas y favorables a Esparta, una guarnición de la cual se estableció en Orcómeno y otra en Tespias, para controlar Beocia, y Platea fue reconstruida y puesta bajo influencia espartana (386). En 382, cuando el general espartano Fébides iba hacia Acanto y Apolonia de Iliria que habían solicitado la ayuda de Esparta en un conflicto local, pasó por Tebas, donde el jefe opositor oligárquico Leontiades le pidió conquistar y establecer una guarnición en Cadmea. Los espartanos ocuparon Cadmea con ayuda de los oligarcas y derrocaron al jefe democrático tebano Ismenio. Una guarnición tebana fue establecida en Cadmea y Leontiades asumió el poder. Eso fue visto en toda Grecia como una traición espartana a Tebas y a los términos de la paz del 387. El gobierno espartano hizo destituir del mando al general Fébides, pero el general se quedó en Cadmea, y muchos ciudadanos tebanos se refugiaron en Atenas. Leontiades fue sustituido por Arquias, que gobernó hasta el 379, cuando una revolución dirigida por Pelópidas le asesinó y los revolucionarios expulsaron a los espartanos y tomaron el poder. En 378 Tebas se alió con Atenas contra Esparta. Los tebanos derrotaron a los espartanos en Tegira (Beocia, 375) después de lo cual restauraron su hegemonía regional, de la que sólo quedaron excluidas Queronea y Orcómeno. La paz entre Atenas y Esparta se firmó en la ciudad de Esparta en 374, pero la guerra se reinició al año siguiente, año en el que los tebanos destruyeron Platea y anexionaron Tespias, reclamando además Oropos. En 371, Epaminondas fue nombrado beotarca y poco después, Atenas y Esparta firmaron la paz de Calias, en el verano del mismo año, tratado que ratificaba el de 374 y al que Tebas se negaba a adherir hasta que no se reconociese su hegemonía en Beocia. Para forzar a los tebanos a firmar, los espartanos dirigidos por el rey Cleómbroto I, marcharon al norte y ocuparon el puerto de Creusis (en el golfo de Corinto) y acamparon en la llanura de Leuctra, cerca de Tespias, donde se presentaron los tebanos. Se libró la batalla en la que unos seis mil tebanos obtuvieron la victoria sobre 25.000 espartanos, y Cleómbroto murió (junio o julio del 371). Fócida, Élide, Acaya y Tesalia se aliaron con Tebas y pese a ello, los otros estados griegos ratificaron el tratado de paz. Arcadia pidió la alianza tebana contra Esparta a finales de año. En 370, Tebas se alió con Argos y los tebanos invadieron el Peloponeso. Sición fue ocupada y se estableció allí un gobierno democrático. Los tebanos entraron en Arcadia y el gobierno oligárquico de Tegea fue derrocado y la democracia establecida. Los extremos del norte y este de Laconia, pertenecientes a Esparta, pasaron a manos de los aliados de Tebas; los tebanos entraron en Mesenia, que se hizo independiente y se fundó la ciudad de Mesene como capital, pero fracasaron en la ciudad de Esparta. En 369 se fundó en Arcadia la ciudad de Megalópolis, que fue poblada con los ciudadanos de algunas ciudades arcadias; en este año los tebanos ocuparon Pelene y devastaron las regiones de Trecén y Epidauro.Lucharon contra el tirano de Tesalia, Alejandro de Feres, combates en los que fueron capturados los jefes tebanos Ismenio y Pelópidas. En 368, los tebanos volvieron a atacar Esparta y en 366 Tesalia, siendo derrotados en este último territorio. En 367, los espartanos derrotaron a los arcadios y argivos en Medea y Epaminondas volvió al Peloponeso por tercera vez. En 366, Epaminondas fue a Acaya para unir esta región con Argos y Arcadia contra Esparta. En 365 los tebanos construyeron una flota con la que ocuparon Larimna en la Lócrida. En 364, Epaminondas, impuso a Pérdicas III como rey de Macedonia frente a Ptolomeo Alorita, que fue ejecutado. Volvió a Tesalia y derrotó a Alejandro de Feres en Cinoscéfalos. También Epaminondas hizo una expedición naval que supuso que Bizancio, Rodas, Quíos y Ceos dejaran la alianza con Atenas y pasaran a la de Tebas, pero eso sólo duró mientras las naves tebanas estuvieron en estos lugares, pues nada más partir los partidos proatenienses recuperaron el poder. Durante la ausencia de Epaminondas, los oligarcas intentaron un golpe de estado en Tebas que fue abortado y 300 conspiradores y ciudadanos de Orcómeno fueron ejecutados, siendo Orcómeno atacada y destruida y muchos habitantes asesinados o vendidos como esclavos. En 363, Epaminondas hizo la cuarta y última expedición al Peloponeso. En Arcadia la disputa era permanente entre Tegea, aliada de Tebas, y Mantinea, aliada últimamente de Esparta. Epaminondas atacó Mantinea donde había fuerzas espartanas y derrotaron a la ciudad ya sus aliados (12 de julio del 362) victoria en la que perdió la vida. La muerte de Epaminondas supuso el final de la hegemonía tebana en Grecia. Una paz en Arcadia, estableció poco después la partición entre los dos bandos: Tegea y Megalópolis y otras ciudades menores de un lado, y Mantinea de otro. Tebas aún conservó un cierto prestigio durante un tiempo, pero en 358, las ciudades de la isla de Eubea, que había pasado a dominio tebano después de la batalla de Leuctra en 371, se rebelaron. Tebas envió un ejército, pero los rebeldes pidieron ayuda a Atenas, con la cual rechazaron a los tebanos. Un decreto religioso del consejo anfictiónico de Delfos condenó a los espartanos y focidios, y estos últimos dirigidos por Filomeno y Onomarco ocuparon Delfos y se apoderaron del tesoro sagrado. Eso hizo formar una coalición contra Fócida (356), que encabezó Tebas, que no perdonaba a Fócida su salida de la Liga Beocia, y Tesalia. Fue el inicio de la llamada Tercera Guerra Sagrada. En 346, Tebas atacó Fócida e incendió Aba. La guerra acabó con la intervención de Filipo II de Macedonia que destruyó las ciudades de Fócida obligando al jefe focidio, Falecos, a rendirse (346). Filipo devolvió a Beocia la ciudad de Orcómeno y otras que se habían separado. Con la paz de Filócrates en 346, Fócida fue excluida de la anfictionía, desmilitarizada y las fortificaciones destruidas, y hubo de pagar 60 talentos al año para devolver los tesoros robados. En 339, en la cuarta Guerra Sagrada, Filipo II de Macedonia pasó por las Termópilas y ocupó Elatea, en la frontera de Beocia. Tebas, que era aliada de Macedonia, entró entonces, gracias a la oratoria de Demóstenes, en la alianza ateniense para hacer frente a la hegemonía macedonia, por la cual las dos ciudades formarían un ejército conjunto que sería dirigido por Atenas por tierra y alternativamente por ambas en el mar; Tebas pagaría un tercio y Atenas dos tercios. La coalición fue derrotada por Filipo en Queronea en 338, y las ciudades griegas se convirtieron en dependientes de Macedonia. Tebas se rindió y la Liga Beocia fue disuelta, siendo Oropos transferida a Atenas. Una guarnición macedonia se estableció en Cadmea y se creó el gobierno de los Trescientos, partidario de Filipo. Orcómeno y Platea fueron restauradas y repobladas con ciudadanos enemigos de Tebas. En 336 murió Filipo y en 335, los tebanos antimacedonios se rebelaron al correr el rumor de la muerte del rey macedonio Alejandro Magno: asediaron a la guarnición macedonia y pidieron a los griegos la rebelión general. Alejandro fue desde Iliria y exigió a los rebeldes la sumisión, y como no la obtuvo ocupó la ciudad y la destruyó; seis mil tebanos murieron y el resto de sus habitantes, unos treinta mil, fueron hechos esclavos, y su territorio repartido entre las ciudades vecinas de Orcómeno, Platea y de Fócida y alguna otra. Sólo quedó en pie Cadmea, sede de la guarnición macedonia y la casa de Píndaro. Durante los siguientes veinte años, Tebas quedó despoblada hasta que en 315 fue restaurada por Casandro, que llevó allí tebanos exiliados y sus descendientes, operación en la que tuvo el apoyo de Atenas y otros estados de Grecia; en Cadmea quedó una guarnición leal a Casandro. En 293 Tebas pasó a manos de Demetrio Poliorcetes, que la perdió, pero la recuperó en 290. Después de la caída de Corinto en 146 el cónsul romano Mumius la destruyó según Tito Livio, pero probablemente sólo destruyó las murallas. Estuvo al lado de Mitrídates VI del Ponto en la guerra contra Roma, por lo que Sila tomó la mitad de su territorio que destinó al culto religioso en compensación por las destrucciones de los templos de Olimpia, Epidauro y Delfos. Más tarde las tierras fueron devueltas a Tebas. Era un lugar poco importante en tiempos de Augusto y de Tiberio, según Estrabón. En el siglo II, Cadmea estaba deshabitada y la parte baja de la ciudad estaba casi destruida menos los templos. Al final del siglo III y en el siglo IV recuperó población debido a la afluencia de refugiados de las ciudades costeras. En su acrópolis, la Cadmea, cuyo recinto estaba cruzado por siete puertas, se han reconocido los restos de un palacio micénico, del siglo XIV, incendiado a mediados del XIII a.C.. En la actualidad, el lugar de Cadmea se encuentra ocupado por la ciudad de Thiva. )o( MITOLOGÍA.- La tradición dice que Tebas fue fundada por Cadmo hijo de Agenor, rey de Fenicia, jefe de una colonia fenicia, que fundó la ciudad con el nombre de Cadmea (habitantes, cadmeos), nombre que más tarde se restringió a la ciudadela. La llanura del sur de Beocia se conocía como la Tierra Cadmea. La Odisea menciona a Anfión y Zetos, el primero como fundador de las murallas. Cinco espartanos, guerreros que sobrevivieron a una guerra contra un dragón, fueron los ancestros de las familias nobles (Sparti). Según la tradición, Cadmo tuvo un hijo, Polidoro, y cuatro hijas (Ino, Sémele, Autónoe, y Ágave). La primera fue mujer de Atamas y madre de Melicertes; la segunda fue amante de Zeus y madre del dios Dioniso; Autónoe fue madre de Acteón; y Ágave madre de Penteo. Fue Penteo quien sucedió a su abuelo, ya viejo, como rey de Tebas, pero su reinado fue efímero y Polidoro accedió al trono. Le sucedió su hijo Lábdaco que al morir dejó un hijo pequeño de nombre Layo y el trono fue usurpado por Licos, hermano de Nicteo. A la muerte de Nicteo, Licos y su mujer Dirce persiguieron a su nieta Antíope, cuyos hijos, Anfión y Zetos, se vengaron y consiguieron el trono de Cadmea, que fortificaron y unieron la ciudad baja con la ciudadela para formar la ciudad de Tebas. Fue Anfión quien, con sus cánticos y su lira, hizo surgir milagrosamente las murallas y las puertas de Tebas: siete como las cuerdas de su instrumento. Les sucedió Layo. Su hijo Edipo salió de Tebas después de que descubriera que había matado a su padre Layo y se había casado con su propia madre Yocasta. Sus dos hijos Eteocles y Polinices se disputaron el trono y durante la guerra civil Argos asedió Tebas dos veces (estos hechos son objeto de los poemas la Tebaida y los Epígonos, que son considerados sólo inferiores a La Ilíada y la Odisea). Polinices fue derrotado y huyó a Argos y obtuvo la ayuda del rey de esta ciudad Adrastos para ocupar el poder. Polinices, Adrasto y cinco héroes más (Anfiarao, Capaneo, Hipomedón, Partenopeo y Tideo). Estos siete formaron una alianza conocida como "Los siete contra Tebas" y atacaron Tebas, cada uno por una de las siete puertas de la ciudad. Eteocles y Polinices se enfrentaron en una de las puertas, y los argivos fueron derrotados y sus jefes muerieron, menos Adrasto, que se escapó a caballo. Catorce años después los hijos de los siete jefes organizaron otra expedición contra Tebas para vengar a los padres (guerra de los Epígonos). La expedición fue otra vez dirigida por Adrasto y la formaron: su hijo Agesilao, Tersandro (hijo de Polinices), Alcmeón y su hermano Anfíloco (hijos de Anfiarao), Diomedes (hijo de Tideo), Esténelo (hijo de Capaneo) y Prómaco (hijo de Partenopeo). Esta vez los epígonos ganaron en una batalla en el río Glisas y se presentaron en las murallas de Tebas. Los tebanos, aconsejados por Tiresias, se retiraron a territorio ilirio, dirigidos por Laodames, hijo de Adrasto. Los epígonos colocaron en el trono a Tersandro, hijo de Polinices. La primera expedición de los Siete habría pasado 20 años antes de la expedición a Troya y 30 años antes de la conquista de esta ciudad. Evidentemente, la veracidad de esta tradición es más que dudosa. Otra tradición dice que Heracles nació en la ciudad y que luchó allí contra la ciudad de Orcómeno, el rey de la cual, Erginos, había impuesto tributo a Tebas, del que Heracles la libró y redujo el poder de Orcómeno. Los tebanos no participaron en la guerra de Troya, si bien los escritores griegos tardíos incluyeron a Tersandro entre los miembros de la expedición y lo hacen morir en Misia a manos de Télefo. Después de esta muerte, los tebanos nombraron rey a Peneleo, porque el hijo de Tersandro, Tisámeno, era un niño. Peneleo es mencionado en la Ilíada como un líder beocio, pero no se dice que fuera rey de Tebas. Sesenta años después de la guerra de Troya, los cadmeos fueron expulsados de Tebas por los beocios, tribu de los etolios emigrada desde Tesalia. Otra tradición dice que los tracios y pelasgos ocuparon Tebas durante la guerra de Troya y sus habitantes fueron enviados al exilio en Tesalia, exilio del que volvieron años más tarde. Pausanias da la lista de los reyes que sucedieron a Tisámeno hasta que la monarquía fue abolida. El corintio Filolao y su amante Diocles, también corintio, se establecieron en Tebas y crearon un código de leyes que más tarde fueron mencionadas por Aristóteles.

Tebas

Tebe (hija menor del dios fluvial Asopo y de Metope, y hermana melliza de Egina. Al igual que su hermana, fue raptada por Zeus, incitado por los dioses del amor, Eros y Afrodita. La joven se ….).

Tebas

Uaset ("cetro". Nombre del Nomo IV del Alto Egipto. El nombre egipcio de su capital fue Iuny, Iunu-Montu en el Imperio Antiguo y más tarde Uaset. El nombre griego cambió sucesivamente de ….).

Tebas

Ciudad de Misia, próxima a Troya, al noroeste de la península de Anatolia, llamada también Tebas Hipoplacia "situada al pie del monte Placo". Estrabón la sitúa a 60 estadios de Adramitio. Pomponio Mela dice que estaba entre Adramitio y Cistene. Estrabón sitúa a Tebas y a Lirneso "en lo que luego se llamó llanura tebana", y destaca la fertilidad y riqueza de esta llanura, al igual que Heródoto, Jenofonte, Polibio y Tito Livio. Los historiadores han especulado sobre su localización, pero no han llegado a identificar la llanura ni la ciudad. Estrabón, sin precisar la época, informa que, debido a su fertilidad, se disputaron la llanura los misios y los lidios, y posteriormente los griegos procedentes de Eólida y de la isla de Lesbos, que la colonizaron. Añade que en sus tiempos, siglo II, la llanura estaba ocupada por los adramitenos. Las únicas menciones a Tebas como polis, en las épocas arcaica y clásica, están conectadas con la tradición homérica. Sin embargo, Quinto Curcio Rufo se refiere a Tebas como "urbs", en el contexto del siglo IV a.C.. Heródoto menciona expresamente a Tebas en un pasaje de un capítulo de su relato de la Segunda Guerra Médica. Refiere que el ejército del rey aqueménida Jerjes I en su camino para la invasión de Grecia continental, se encaminó desde Lidia hacia el río Caico y la región de Misia, se dirigió por el territorio de Atarneo a la ciudad de Carena, y tras rebasarla las tropas fueron remontando la costa hacia el norte, y luego hacia el noreste, por la ruta costera que contorneaba el golfo Adramiteno, hasta llegar a Adramitio, ciudad sita en la fértil llanura de Tebas. En el siglo IV a.C., Tebas acuñó monedas de bronce. )o( MITOLOGÍA.- Estaba gobernada por el rey Eetión y fue saqueada por Aquiles durante la guerra de Troya. Andrómaca, hija de Eetión, así como Criseida, procedían de esta ciudad. Uno de los caballos de Aquiles, Pédaso, también había sido traído de esta ciudad.

Tebas

Llanura situada al este del golfo de Ida, en Misia.

Tebas de Ftiótide

Ciudad griega de Tesalia, en Acaya Ftiótide, a tres km del golfo de Págasas. De Ftiótide, para distinguirla de Tebas, la capital de Beocia. Estrabón la ubicaba a 20 estadios de Píraso y cerca de Fílace y de la llanura Crocia. Su territorio limitaba al norte con Feras, al noreste con Anfane, al este con Píraso, al sur con Halo, al sudoeste con Peuma, y al oeste con Eretria y Farsalo. Había un santuario de Atenea en el territorio fronterizo con Halo, ciudad con la que lo compartía. Una inscripción de finales del siglo IV a.C. atestigua el culto a Atenea Polias. Además se rendía culto a Deméter Panaquea, Protesilao, Nike y Leucotea. Heráclides Crético afirmaba que su primer nombre fue Fílace. El yacimiento actual podría ser el de Fílace. Se admite generalmente que a principios del siglo IV a.C. se produjo el sinecismo de Fílace y Píraso que fueron absorbidas por Tebas. En el año 217 a.C., Tebas pertenecía a la Liga Etolia y desde allí los etolios hacían frecuentes incursiones contra las ciudades de Demetríade, Farsala y Larisa, por lo que el rey Filipo V de Macedonia se dirigió con su ejército contra ella y tomó la ciudad. Polibio relata cómo Filipo puso sitio a la ciudad: primero construyó tres campamentos y luego los unió con líneas de circunvalación. Aunque en un principio la ciudad ofreció resistencia, los ciudadanos se rindieron cuando una sección de la muralla que Filipo había minado se derrumbó. Las excavaciones han revelado una ciudad con necrópolis, anterior al 450 a.C. y situada en la ladera occidental de la colina. La acrópolis medía 1,9 Ha y tenía muros ciclópeos datados en el siglo VI a.C.. En los lados norte y oeste se añadieron muros de aparejo isódomo a principios del período helenístico. El recinto amurallado de finales del siglo IV e inicios del III a.C. tenía un perímetro de 2.400 m y protegía una área de 40 Ha. En la ciudad baja, los restos del antiguo teatro y una stoa helenística todavía pueden ser vistos. Acuñó moneda según el patrón egineta: trióbolos y fracciones de bronce con una leyenda; en el anverso figura la efigie de Deméter con velo y en el reverso, Protesilao. Hoy, en el lugar de la actual Nea Anjíalos, donde también se localizan los restos de Píraso, se ubicó otra población llamada Tebas de Ftiótide en el período paleocristiano.

Tebas Hipoplacia

Tebas (ciudad de Misia, próxima a Troya, al noroeste de la península de Anatolia, llamada también Tebas Hipoplacia "situada al pie del monte Placo". Estrabón la sitúa a 60 estadios ….).

Tebas/Biban el-Harim

o Ta Set Neferu o Set-Neferu o Valle de las Reinas. Nombre con el que Champollion bautizó el uadi situado en la parte más meridional de la necrópolis tebana y que reune a más de un centenar de sepulturas excavadas a partir de la Dinastía XVIII (alrededor del siglo XVI a.C.), destinadas en principio a príncipes y princesas de sangre real y a personajes que vivían en la corte y, más tarde, a partir del reinado de Ramsés II, a las reinas que poseían el título de "esposas reales". Predominantemente lugar de sepelio de las reinas y príncipes de las Dinastías XIX y XX. La más bella de las tumbas pertenece a Nefertari (nº 66), esposa de Ramsés II, pero está amenazada por desprendimientos de tierras y parcialmente destruída. Además de la reina Titi (nº 52) y otra reina anónima más (nº 40), aquí fueron suntuosamente enterrados los hijos de Ramsés III: Setherjepeshef (nº43), Jaemueset (nº44) y Amunherjepeshef (nº55), que falleció acabado de nacer pero fue enterrado, como descendiente real, en un enorme sarcófago de granito. Ver, Nefer.

Tebas/Biban el-Moluk

o Ta Set Aat o Ta-sejet-aat o Valle de los Reyes. Los faraones del Imperio Nuevo eligieron un valle de la orilla occidental de Tebas como lugar de su último reposo. Oficialmente se le conocía como Ta Sejet Âat, "La Gran Pradera", pero Champollion, en el siglo XIX, le dió por primera vez el nombre de Valle de los Reyes. La elección de este paraje no respondió a una cueatión de azar, sino que seguía la costumbre religiosa de localizar en el horizonte occidental el reino de los muertos. Los árabes lo denominaron Biban el-Moluk ("La puerta de los Reyes"), en alusión evidente a las entradas de las numerosas tumbas que, desde la antigüedad, pueden verse abiertas en las laderas de las montañas. El Valle de los Reyes está dominado por el monte El-Qurn, también conocido como "cima tebana", cuya firma triangular recuerda a la de una pirámide, monumento típico de las sepulturas reales del Imperio Antiguo. Probablemente, la presencia de dicho elemento geomorfológico, consagrado a la diosa cobra Meretseger, junto con el dificil acceso al Valle, por lo tanto capaz de ofrecer cierta seguridad, fuera lo que decidió a los primeros faraones de la Dinastía XVIII a escoger este grandioso lugar, quemado por el sol del desierto, para establecer allí sus moradas eternas. No se sabe con exactitud quien fue el primer faraón que recibió sepultura en el Valle. Es posible que se tratara de Amosis, primer faraón de la Dinastía XVIII o su hijo Amenofis I, cuyas tumbas aún no se han encontrado; o bien Tutmosis I ó Tutmosis II, a los que se han atribuído las tumbas KV38 y KV42. Desde Tutmosis I hasta finales de la Dinastía XX, se contruyeron 64 (hasta ahora conocidas) tumbas en el árido uadi. Además de reyes, aquí fueron sepultados también cortesanos apreciados, así como la reina Teye. Teniendo presente que la mayoría de las tumbas habían sido abiertas y saqueadas durante el Tercer Período Intermedio, ello significa también que fueron visita obligada de los turistas de la antigüedad. La investigación egiptológica también se dedicó a este sector desde sus mismos inicios. Además de los aventureros, también hubo hombres cuyos dibujos y copias nos han permitido conocer la existencia de partes murales actualmente perdidas. Dentro de la serie de espectaculares descubrimientos sobresale el de la tumba de Tutankamón en 1922. Teniendo presente que cada rey intentaba establecer algo completamente nuevo al construir su propia tumba, puede afirmarse que no exsitió un tipo de construcción unificado, variándose siempre la forma y los motivos decorativos. A las acodadas entradas de la Dinastía XVIII, siguieron largos y rectos pasillos durante la Dinastía XIX, así como unos relieves de gran colorido con descripciones de los infiernos, que adoptan la forma de escritura sobre papiros. Típicos representantes del primer grupo son las tumbas de Tutmosis III (nº34) y de Amenofis II (nº35) y de la solución más moderna, las de Sethos I (nº17), Ramsés III (nº11) o de Ramsés VI (nº9). A pesar de una investigación científica (aún no finalizada) extremadamente precisa, así como de una gran cantidad de experiencias allí recogidas, puede afirmarse que el Valle de los Reyes, además de Giza, es una especie de palestra extraordinariamente rentable para especulaciones tanto absurdas como, frecuentemente, muy valiosas. El Valle de los Reyes prolongó su función de necrópolis real durante las Dinastías XVIII, XIX y XX, hasta la época de Ramsés XI, último faraón sepultado en este lugar. La carretera que hoy se adentra hasta el Valle, era el camino que antiguamente se utilizaba para transportar los sarcófagos reales hasta su morada eterna. Una vez sepultado el faraón, no había necesidad de volver, ya que el culto real se celebraba en los templos llamados "Castillos de los Millones de Años", destinados a venerar al faraón y situados en el llano, entre las colinas tebanas y el Nilo. De las tumbas descubiertas, tan sólo una veintena albergaron los restos de los soberanos.

Tebas/Deir el-Bahari

La tumba más antigua en la gran hondonada del valle, es la que pertenece al rey Mentuhotep. El templo había sido construido en forma de terrazas y poseía un peristilo de varios pisos. Entre sus ruinas y el templo funerario de Hatshepsut fueron casualmente descubiertos, por arqueólogos polacos en 1.964, los restos de un santuario de Tutmosis III que había quedado sepultado hacia el año 1.000 a.C., siendo luego utilizado como cantera. A pesar de la destrucción, los fragmentos conservados poseen una enorme calidad y son maravillosos sus vivos colores. En el sector de Mentuhotep se encuentran también algunas tumbas de funcionarios reales de la Dinastía XI, entre ellas la del canciller Mektire (nº280), en la que se descubrieron treinta modelos escénicos de madera. Parcialmente debajo del patio del templo de Hatshepsut se encuentra la inacabada tumba de su canciller Senenmut (nº353). La tumba del Ihapi (nº320), al sur del templo de Mentuhotep, sirvió durante la Dinastía XXI, como lugar en que ocultar las momias reales, hasta que este "escondrijo" fue nuevamente descubierto por los ladrones en 1.875 y por los arqueólogos en 1.881.

Tebas/Deir el-Medina

Palabra árabe que significa "El convento de la villa" (ver, infra). Es el nombre actual de la localidad donde se hallaba el pueblo y el cementerio de los obreros del Valle de los Reyes, de las Reinas y otros santuarios. La institución que garantizaba al Faraón la ejecución de su morada de eternidad era llamada "La Gran y Noble Tumba de millones de años de Faraón, vida, salud y fuerza, al oeste de Tebas" pero, generalmente, en los documentos administrativos se expresaba bajo la denominación abreviada de "la Tumba". En los textos jeroglíficos de los monumentos privados se utilizaba más frecuentemente la expresión de Ta Set Maat "el Lugar de la Verdad". Tanto el hipogeo del faraón como la organización de trabajadores y los útiles afectos al trabajo que hacían, estaban incluidos en la institución. El dominio de la Tumba, per jer, abarcaba un territorio amplio que comprendía los secos valles y las montañas del occidente tebano, donde eran construidas las tumbas de la familia real, así como el área ocupada por la aldea y algunas parcelas de tierra en la zona fértil de la planicie. El Faraón, a través de sus delegados, asignaba a sus trabajadores tres cosas fundamentalmente: una casa, un lugar para construir su tumba y lo necesario para poder vivir, bajo la forma de salarios y regalos. Los trabajadores de la necrópolis tenían su residencia en una aldea que denominaban sencillamente "la aldea", pa demi, situada en el lecho de un antiguo uadi entre la colina de Gurnet Murrai y las montañas del desierto líbico, a espaldas de los grandes templos funerarios de la orilla oeste, en un punto intermedio entre Ta Set Aat, que ahora denominamos Valle de los Reyes y Ta Set Neferu, ahora llamado el Valle de las Reinas. Aunque el lugar había sido habitado anteriormente, la fundación de "la Tumba", fue decretada por el rey Thutmose I. La etapa más floreciente de la aldea comenzó con la reorganización administrativa llevada a cabo en el año 7 del reinado de Horemheb. Un pueblo construido en un lugar tan inhóspito resolvía perfectamente todos los aspectos referidos a la confidencialidad de los habitantes (guardianes de secretos reales) y a la logística de transporte hasta el importante lugar de trabajo, pero incorporaba serios problemas de intendencia, como eran los suministros, especialmente el agua. El suministro de agua se tenía que hacer con caravanas de burros que permanentemente bajaban hasta las zonas habitadas de Imentet Uaset, a recoger el agua potable de los canales próximos a las fértiles riberas del río Nilo. Para tratar de solucionar este problema se excavó un pozo de proporciones descomunales (una boca de 35 m de diámetro y una profundidad de 42 m) al norte del pueblo. Pero este gigantesco agujero no resolvió el problema del agua y, sin embargo, sirvió de vertedero durante generaciones, por lo que se convirtió en un magnífico archivo donde quedó recogida la vida cotidiana de la comunidad. De este agujero se ha extraído una parte muy importante de nuestro conocimiento sobre la comunidad. El suministro de alimentos y útiles se efectuaba desde los almacenes de los complejos templarios de la orilla oeste, básicamente de Medinet Habu. Entre el pueblo y el Valle de los Reyes había otro núcleo de población. El lugar tenía algunas cabañas de piedra y una capilla dedicada a "Amón del Buen Encuentro". Permitía disponer de un punto de descanso en el camino entre la aldea y otros lugares de trabajo. En este punto, el más alto en el recorrido habitual de los obreros, el sendero se divide en tres: hacia el este, en horizontal, se dirige a Deir el Bahari; hacia el norte, inicia inmediatamente la bajada al Valle de los Reyes, y hacia el oeste, todavía en horizontal, se dirige al Valle de los Monos. El camino hacia el Valle de las Reinas bajaba directamente desde la aldea hacia el sudoeste, salvando una pequeña colina. Aquí se encuentran los santuarios de Ptah y Meretseger. Han sido sacados a la luz y analizados objetos de uso diario: papiros, ajuares funerarios, cerámica, etc.. La perfectamente proyectada ciudad de los obreros que trabajaban en la necrópolis (picapedreros, escultores y pintores), toda ella amurallada, con una sola puerta, conserva las plantas de sus bien diseñados edificios y se encuentra en la hondonada enmarcada por dos cadenas montañosas, En la ladera norte, en la parte superior de la ciudad, los artesanos allí empleados construyeron sus propias tumbas. Se llamaban a sí mismos "servidores del lugar de la verdad". En estas tumbas se encuentran representadas escenas funerarias y de la vida cotidiana, documentos valiosísimos para conocer el Antiguo Egipto. Entre las más conocidas figura la de Sennodjem (nº1), cuya dotación móvil fue trasladada a El Cairo. Deben mencionarse así mismo Inherjaui (nº359), Pashedu (nº3), Ipui (nº217). Sobre el borde nordeste de la ciudad estaba el templo más importante, dedicado a Hathor. Había sido iniciado con un pequeño oratorio de Thutmose I, que después fue ampliado por Amenhotep III. Pero fue Sethy l quién construyó un magnífico templo con pilonos, sala hipóstila y naos. Este templo lo enriqueció después Ramses II con nuevas salas y una "residencia" dedicada al culto del Ka real. Tras varias reconstrucciones, el templo debe su configuración actual, básicamente, a las realizaciones de la época ptolemaica. Hay una significativa presencia de elementos cristianos coptos, últimos usuarios del templo, y a los cuales se debe su nombre actual. La denominación árabe de este lugar es Deir el-Medina; es decir "el convento de la Villa". Se llama así porque su recinto fue ocupado por una comunidad cristiana desde el siglo V d. J.C. hasta fechas relativamente recientes. Los monjes cristianos se instalaron en el templo de la aldea, y el edificio pasó de ser el santuario de la diosa egipcia Hathor a estar bajo la protección del mártir Isidoro, durante el mandato del obispo lbrahim. Estaban vinculados a la comunidad cristiana instalada en Medinet Habu (Dyeme). Los pobladores de "pa demi" adoraban a Amenhotep I y a su madre, la reina Ahmose-Nefertari. También rendían culto a Amón, Mut, Min, Sobek o Harmakhis. En las casas, el dios Bes o la diosa Tueris, como dioses protectores del hogar, tenían un ¡ugar importante, junto al de sus reyes y al recuerdo de los ancestros familiares.

Tebas/Dra Abu el-Naga

En la parte nordeste de la necrópolis tebana se encuentran varias tumbas, diseminadas por la ledera, pertenecientes a las Dinastías XVIII, XIX y XX. Si bien sus propietarios no ostentaban los cargos máximos, ya que se trataba de sacerdotes subordinados y funcionarios de la administración (Setaui, virrey de Kush, nº289, la más notable), estas tumbas son en parte muy suntuosas y están muy bien equipadas, e incluso alguna sobresale de las demás por su llamativa pirámide de ladrillos. Las tumbas de los soberanos de la Dinastía XVII y de sus familias aparecen muy destruídas, pero Mariette aún descubrió en ellas joyas y maravillosas armas de lujo, como el hacha Ahmosis (El Cairo)

Tebas/El-Assassif

Cerca de Deir el-Bahari, predominan tumbas de la Dinastía XIX y, sobre todo, de la XXVI, cuyos dignatarios adquirían amplias zonas. Todas las tumbas construidas a partir de la Dinastía XXI, guardan cierta tendencia arcaizante, como ocurre en otros aspectos de sus manifestaciones art¡sticas. Los relieves que las decoran no dejan de recordarnos al Imperio Antiguo. Es una constante retornar a los modelos anteriores, ya que éstos habían demostrado un poder y una validez comprobada. Gracias a los antiguos dioses y a los arcaicos modelos, el Egipto del Imperio Antiguo había sido esplendoroso, un período envidiable, que convenía imitar. Allí se inhumaron los Grandes Sacerdotes de la época y los miembros de la administración religiosa que sirvieron a las Divinas Adoratrices. Por ello encontramos un numero importante de enterramientos datables en la época Etíope y Saíta que destacan por su tamaño y complejidad, posiblemente para eludir posibles profanaciones. Deben citarse, sobre todo, Montemhet, visir del Alto Egipto durante los reinados de Taharka y Psamético II (nº34), Ibi, administrador de las fincas de Nitoris, esposa divina, con préstamos temáticos procedentes de la tumba de Ibi, de Deir el-Gebraui, correspondiente a la Dinastía VI (nº36), Pabasa, colega de Ibi, con unos relieves especialmente bellos (nº279). De la Dinastía XVIII procede aún la tumba de Jeriuf, llamado Senaa, mayordomo de Teye (nº192). Los relieves muestran, entre otros, a Amenofis IV Akenatón rezando ante diferentes divinidades.

Tebas/El-Joja

Lugar al sudeste de Deir el-Bahari. Las tumbas proceden, sobre todo, de las Dinastías XVIII y XIX. Unos relieves especialmente bellos en la de Puyemre, segundo profeta de Amón (nº39), finas pinturas en la de Neferhotep, máximo escriba y vigilante de ganado de Amón (nº49). Los relieves de la tumba del mayordomo de palacio Parennofer (nº188), muestran las influencias del denominado estilo de Amarna. Nebamun e Ipuko, escultores de la corte (nº181), trabajaron indiscutiblemente para ellos mismos. Pinturas de gran valor, de la época de Ramsés II, en la tuma del tesorero de Amón Neferronpet, llamado Kenro (nº178)

Tebas/El-Tarif

El cementerio del extremo nordeste pertenece sobre todo a principios de la Dinastía XI. Frecuentemente se habla incluso del Cementerio de Antef, debido a que aquí existen tres tumbas de tres soberanos de este mismo nombre Antef. Las tumas del Imperio Medio aparecen superpuestas, en parte, a una antigua colonia neolítica.

Tebas/Los templos funerarios

Durante los Imperios Antiguo y Medio, el templo funerario servía para abastecer con lo necesario al fallecido soberano, y por ello mismo se encontraba al lado mismo de su tumba. Pero durante el Imperio Nuevo se produjo una clara separación geográfica. El sepelio se efectuaba en un valle desértico, de muy dificil acceso, mientras que el culto en el templo se realizaba donde se encontraban los vivos, es decir, al borde de las tierras cultivables y fértiles. Ahora bien, no existía ya una preferencia absoluta para ek rey, sino para Amón y su familia, para Re-Harajte y otros. Estos santuarios, "de varios millones de años", configuran una verdadera cadena de 7 Km de longitud. Se han conservado, desde el nordeste hasta el sudoeste: )o( 1 La inacabada obra de Sethos I, de casi 160 metros de longitud )o( 2 Una construcción en forma de capilla de Nebeunef, hijo de un rey de la Dinastía XVII )o( 3 Un pequeño templo de Amenofis I y de su madre Ahmes Nofretiri, que eran adorados como divinidades de la necrópolis. )o( 4 La gigantesca construcción de Hatshepsut se integra en esta cadena con el templo del valle, cuyos restos aparecen esparcidos por las tumbas del Imperio Medio. Desde aquí una vía procesional completamente recta conduce al templo en terrazas al pie de la cortadura vertical en la roca. Las cámaras dedicadas al culto han sido excavadas en la roca y se aproximan, gracias a ello, a la tumba de la reina, que va a su encuentro desde la otra vertiente de la montaña. En templos laterales no sólo se adoraba a Amón sino también a los dioses de la necrópolis, Hathor y Anubis. Arqueólogos polacos estaban trabajando, desde hace varias décadas, en la reconstrucción del templo. )o( 5 Los restos del templo de Ramsés VI )o( 6 Las ruinas del templo de Tutmosis III )o( 7 Una pequeña edificación de Siptah )o( 8 Los cimientos del templo de Amenofis II )o( 9 El santuario de Ramsés II, llamado Rameseum, uno de los mayores templos funerarios y parcialmente bien conservado. Con sus enormes almacenes y talleres, temporalmente había sido también un centro administrativo. )o( 10 Las ruinas del templo de Tutmosis IV )o( 11 Una capilla de la reina Teuosret, de la Dinastía XX )o( 12 La ruina del templo de Merenptah, construido en su mayor parte con materiales del templo de Amenofis III )o( 13 Los denominados colosos de Memnón y la estela de dedicación del templo de Amenofis III )o( 14 El templo del Visir Amenofis, hijo de Hapu )o( 15 El pequeño templo de Tutmosis II )o( 16 El conjunto de Eye y Haremhab )o( 17 Medinet Habu, el templo de Ramsés III, representa, prácticamente, toda una ciudad, con sus edificaciones secundarias. Durante siglos, aquí tenía su sede la administración de Tebas. En este sector se ha incluído un templo a los antepasados de Amón, más antiguo, y posteriormente construyeron también aquí sus cámaras mortuorias, concretamente entre el portalón de acceso y el pilono, las esposas divinas de las Dinastías XXV y XXVI.

Tebas/Malkata

Amenofis III construyó un palacio al sudoeste de Medinet Habu, de cuya suntuosidad apenas si queda algo que permita suponerlo.

Tebas/Qurnet Murai

La necrópolis de Qurnet Murai (Tebas oeste) contiene, oficialmente, 17 tumbas pertenecientes al Imperio Nuevo (4 de la Dinastía XVIII y 12 de las dinastías XIX y XX), más una de época ptolemaica. También tiene tres "tumbas perdidas" de las más de 50 documentadas. Todas son hipogeas, de pequeñas dimensiones, y presentan la típica planta en forma de T invertida. A pesar del deterioro, algunas destacan por su iconografía y por sus mismos propietarios, que ostentaban los más altos cargos de la administración faraónica. Así, por ejemplo, 3 virreyes de Kush se enterraron aquí. Una de ellas es la tumba de Amenofis Hui (nº40), virrey de Kush durante el reinado de Tutankamón. Las vivaces descripciones de la zona bajo su mando, presentan las repercusiones ulteriores del estilo de Amarna.

Tebas/Schej Abd el-Qurna

Más de 150 tumbas particulares se apretujan en esta zona de la antigua aldea de los saqueadores de tumbas; las más importantes pertenecen a la Dinastía XVIII, entre ellas las modestas pero atractivas construcciones, con su ornamentación de vivos colores, de Najt (nº52), el astrónomo del templo, y del agrimensor Menena (nº69). Por el contrario, son serios y ceremoniosos, e incluso refinados, los relieves del visir Ramose (nº55), en los que aparecen claramente diferenciados las modificaciones estilísticas que se podujeron entre Amenofis III y Amenofis IV, Akenatón. En la tumba del visir Rejmire (nº100) pueden contemplarse detalladas narraciones de cómo era la artesanía y la industria, así como sus funciones, en aquella época. Bien patentes se hacen las dificultades que entrañaba construir la tumba de Sennefer (nº96) en aquellas quebradizas rocas. Al hundirse parcialmente el techo, el artista enmascaró esta irregularidad pintando una especie de glorieta emparrada. En resumen, queda bien documentado que las "tumbas de los nobles" de la Dinastía XVIII, presentan una extraordinaria cantidad de modelos, una gran variedad iconográfica, así como el comienzo, tan difícil en el Egipto de entonces, de un poco de libertad artística.

Tebe

Nombre de varias heroínas, epónimas de otras tantas ciudades llamadas Tebas.

Tebe

Una de las Amazonas.

Tebe

o Tebas. Hija menor del dios fluvial Asopo y de Metope, y hermana melliza de Egina. Al igual que su hermana, fue raptada por Zeus, incitado por los dioses del amor, Eros y Afrodita. La joven se refugió en las aguas del manantial de Dirce, cerca de la ciudad de Cadmea, poco antes de que ésta fuese asaltada por los mellizos Zeto y Anfión, que expulsaron al rey Lico y se instauraron en el poder. Entonces Zeto tomó por esposa a Tebe, y cambió en su honor el nombre de la ciudad por el de Tebas, por el que sería mundialmente famosa. Algunos autores la hacen madre, y no esposa, de Zeto, habiéndolo tenido en este caso de su unión con el dios Zeus.

Tebe

Hija de Épafo y Menfis, hija del dios-río Nilo.

Tebe

Algunos autores hacen de Cílix un hijo de Casiopea y Fénix. Entonces se le atribuyen dos hijos: Taso y Tebe.

Tebe

Tebas de Beocia se relacionaba con una Tebe, hija de Zeus y Yodama, ésta, hija de la ninfa Melanipa, ora con una Tebe, hija de Prometeo y una ninfa.. Descendiente de Deucalión.

Tebe

Ciudad de Misia, Asia Menor. Hoy, en Turquía.

Tebe

Tebas de Cilicia conocía una heroína Tebe, hija del pelasgo Adramis, epónimo de Adramitio, que había prometido su mano al que la venciese en la carrera. Heracles realizó esta hazaña y se casó con Tebe. Como recuerdo, fundó la ciudad de Tebas, en Cilicia, y le dio el nombre de la joven. Ver también Gránico. A veces se da otra genealogía de la misma heroína, por la cual se la pone en relación con la estirpe de Cadmo al hacerla hija de Cílix. A la misma genealogía pertenece la epónima de la Tebas egipcia: es la hija de Nilo.

Tebenna

Nombre que los arqueólogos dan al vestido etrusco, generalmente corto, que cae por delante del cuerpo formando una punta y dos por detrás.

Tebessa

o Theveste. Ciudad númida al norte de los Montes Tebessa, sitiada y conquistada en el año 75 por la Legio III Augusta romana, que la convirtió en su cuartel general antes de trasladarse a Lambesa. El emperador Trajano la convirtió en colonia de veteranos y la ciudad se embelleció notablemente. Poco antes de la conversión oficial del Imperio, en las célebres Acta sanctae Cristiane aparece mencionado el interrogatorio de un cristiano de Theveste en el año 304, dirigido por el procónsul Anullinus. Más tarde, se celebrará en esta ciudad un concilio de los donatistas. Entre sus santos importantes destacan el obispo san Lucio, que asistió al Concilio de Cartago en 256 y murió por la fe dos años más tarde, san Maximiliano, mártir en 295, santa Crispina, en 304, y los obispos Rómulo, en 349 y Urbico, en 411. En el año 439, los vándalos se apoderan de las provincias romanas del norte de África y se establecen, entre otras ciudades, en Theveste. En 533, el emperador Justiniano ordena su recuperación. El patricio Solomon, al mando de las tropas, ocupa la ciudad y ordena su reconstrucción antes de morir en sus cercanías en 543, luchando contra una insurrección de las tribus bereberes. A partir del 548, los bizantinos se hacen cargo de la región, y en el siglo VII ocupan su lugar los árabes y la ciudad desaparece de la historia. Únicamente se menciona en el siglo XVI, cuando los turcos conquistan la región y establecen en Theveste una guarnición de jenízaros. Entre sus restos destacan el arco de Caracalla, el templo de Minerva, la gran basílica del siglo IV, el recinto bizantino y la gran muralla. Destacan el Templo de Minerva y sobre todo el arco cuadrifonte de Caracalla de 214. Este arco presenta en sus cuatro frentes distintas representaciones de la familia severa y de diferentes divinidades. La fachada oriental está dedicada al divo Septimio Severo; el epígrafe, con indicaciones de la XVII Tribunicia Potestas de Caracalla que va desde el 10 de diciembre del 213 al 9 de diciembre de 214. Esto permite precisar el período de dedicación del arco. En el proyecto original se incluía la imagen de Geta, pero fue sustituida por la representación de Minerva, u otra divinidad semejante. En el frontal de Severo aparece otra divinidad como Júpiter Celeste particularmente honrada en Tebessa. La fachada occidental está dedicada a Julia Domna, a la que se nombra como Mater Castrorum, Augusti et Senatus et Patriae. Incluyeron en este frente una representación de Fortuna, y la inscripción: Item tetrastylis duobus cum statuis Fortunae et Minervae. La fachada meridional corresponde a Caracalla, asociado con divinidades menores, con genios, la propia virtus de Caracalla, y con algunas representaciones que podrían ser Asclepios, Júpiter o Serapis. Hoy, Tébessa, Argelia, situada a 131 km al sur de Souk Ahras, cerca de la frontera tunecina y de las minas de fosfatos del Kouif.

Tebet

Mes del calendario hebreo que se corresponde con el de diciembre occidental. Ver, Calendario hebreo.

Tebro

Hijo de Hipocoonte.

Tebtunis

En egipcio antiguo Sojit Tanibt-Ten; en árabe Tell Umm el Greigat. Nombre griego de una ciudad de Egipto.

Techum

Iliberris (río costero del Rosellón, que tras recorrer 84 km desemboca en el mar Mediterráneo).

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